﻿{"id":11673,"date":"2018-12-05T21:01:41","date_gmt":"2018-12-06T03:01:41","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11673"},"modified":"2025-09-15T20:27:39","modified_gmt":"2025-09-16T02:27:39","slug":"el-cine-medio-siglo-de-gritos-y-susurros","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/el-cine-medio-siglo-de-gritos-y-susurros\/","title":{"rendered":"El cine. Medio siglo de gritos y susurros"},"content":{"rendered":"\r\n<p>Juncia Avil\u00e9s<br \/>Facultad de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales, UNAM.<\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h4 class=\"has-text-color has-vivid-red-color\"><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <\/strong><em><strong>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/strong><\/em><strong>, n\u00fam.\u00a0 42.<\/strong><\/span><\/h4>\r\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_42_03_Gritos_susurros.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\r\n\r\n\r\n\r\n<h3 class=\"wp-block-heading\" style=\"text-align: justify;\">La recopilaci\u00f3n de informaci\u00f3n en torno al movimiento estudiantil de 1968 y sus consecuencias ha sido copiosa. Desde la ficci\u00f3n o el documental se contabilizan una treintena de producciones audiovisuales. Su logro radica en mantener una memoria viva y crear conciencia del pasado. Sin embargo, hay pendientes que la filmograf\u00eda no aborda a\u00fan. \r\n\r\n<\/h3>\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IDC-75-GRITO-EL-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"1218\" class=\"wp-image-11733\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IDC-75-GRITO-EL-1.jpg\" alt=\"IDC-75-GRITO-EL-1\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IDC-75-GRITO-EL-1.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IDC-75-GRITO-EL-1-197x300.jpg 197w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IDC-75-GRITO-EL-1-672x1024.jpg 672w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/IDC-75-GRITO-EL-1-624x950.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\">\r\n\r\n<\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>a primera vez que supe que hab\u00eda ocurrido algo en Tlatelolco fue en 1993 con una pel\u00edcula, a la edad de 11 a\u00f1os. Aunque mucho de lo que entend\u00ed en ese momento se perdi\u00f3 en la novedad del instante, todav\u00eda recuerdo la sensaci\u00f3n de miedo que me gener\u00f3 pensar que el ej\u00e9rcito pod\u00eda comenzar a disparar a una multitud. Este sentimiento no me abandon\u00f3 cuando mis padres me llevaron a la siguiente manifestaci\u00f3n del 2 de octubre, en la que incluso estuve esperando a que, como en la pel\u00edcula, apareciera un helic\u00f3ptero y nos matara. Fue imposible borrar esa imagen de 1968 y, pese a que no presenci\u00e9 la tragedia, s\u00ed puedo atestiguar c\u00f3mo una cinta sobre aquel acontecimiento puede influir en el desarrollo (si no directamente en la formaci\u00f3n) de un imaginario social.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las cintas que se refieren al 68 mexicano han tenido diferentes alcances y han sido recibidas por p\u00fablicos relativamente distintos. No obstante, lo reducido que haya sido el n\u00famero de espectadores que conoce los particulares del movimiento estudiantil, sin duda las pel\u00edculas que se refieren a este han ayudado la creaci\u00f3n de una imagen sobre lo que se considera uno de los parteaguas en la historia pol\u00edtica del siglo XX mexicano.<\/p>\r\n<p>A esto se refiri\u00f3 Jorge Fons, director de <em>Rojo amanecer<\/em> (1989), durante la 60 entrega de los Arieles (2018):<\/p>\r\n<blockquote>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">50 a\u00f1os, parece que fue ayer. Ha cambiado mucho el mundo, M\u00e9xico, la sociedad, todo ha cambiado\u2026 Cre\u00edamos que pod\u00eda haber un abrazo entre el Estado y la sociedad, y ah\u00ed se dio uno cuenta de que no, que no era posible. A partir de ah\u00ed todo mundo quer\u00eda hacer algo sobre el 68, sobre el movimiento y concretamente sobre la matanza del 68; todo el mundo quer\u00eda decir algo en el cine, pero pues no sab\u00edamos c\u00f3mo&#8230;<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Las ideas que presento a continuaci\u00f3n, como un pensamiento circular, se vinculan a estas palabras y volver\u00e1n a ellas.<\/p>\r\n<\/blockquote>\r\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>Recopilaci\u00f3n prol\u00edfica<\/strong><\/h2>\r\n<h2 style=\"text-align: center;\">\u00a0<\/h2>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\">\r\n\r\n<\/h2>\r\n<div class=\"wp-block-image\">\r\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/2-OCTUBRE.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"1206\" class=\"wp-image-11734\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/2-OCTUBRE.jpg\" alt=\"2-OCTUBRE\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/2-OCTUBRE.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/2-OCTUBRE-199x300.jpg 199w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/2-OCTUBRE-679x1024.jpg 679w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/2-OCTUBRE-624x940.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/figure>\r\n<\/div>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\">\r\n\r\n<\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El 22 de julio de 1968 inici\u00f3 una historia con m\u00faltiples finales, pues depende desde qu\u00e9 perspectiva se cuenta. Esa tarde, un juego de <em>tochito<\/em> entre estudiantes de escuelas del Polit\u00e9cnico y la UNAM cercanas a la Ciudadela devino en batalla campal, que fue reprimida con violencia por parte de las fuerzas del orden capitalino. De la represi\u00f3n surgi\u00f3 un movimiento estudiantil que rechaz\u00f3 los instrumentos utilizados de forma regular por el gobierno para acallar las voces disonantes a su pol\u00edtica. Dos meses y medio despu\u00e9s, el 2 de octubre, fue acallado mediante una masacre en la Plaza de las Tres Culturas, en Tlatelolco.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Quienes salieron apresados de ah\u00ed, fueron torturados en el Campo Militar n\u00famero 1 y posteriormente ingresados a la c\u00e1rcel de Lecumberri, donde pasaron de dos a 32 meses, hasta recibir la \u201camnist\u00eda\u201d presidencial en junio de 1971. Aquellos que no sufrieron esa suerte y se mantuvieron en acci\u00f3n, as\u00ed como los detenidos y liberados en fechas anteriores, establecieron una \u201ctregua ol\u00edmpica\u201d el 9 de octubre de 1968, buscaron por todos los medios legales y pol\u00edticos la liberaci\u00f3n de sus compa\u00f1eros, y se encargaron de mantener la huelga hasta el 6 de diciembre, cuando firmaron su conclusi\u00f3n. El movimiento termin\u00f3 el 2 de octubre en Tlatelolco, en diciembre del 68, en junio del 71, en el momento en que se reconoci\u00f3 su importancia dentro de las organizaciones de car\u00e1cter civil, cuando se le estableci\u00f3 como parte fundamental del proceso democratizador, en el instante en que se le atribuy\u00f3 la transici\u00f3n pol\u00edtica del 2000, cuando se abri\u00f3 un Memorial en su nombre, o sigue sin terminar, dependiendo desde d\u00f3nde se lea la historia de nuestra sociedad.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">De lo que no hay ninguna duda es de lo prol\u00edfico que ha sido el trabajo de recopilaci\u00f3n de la informaci\u00f3n de primera mano que se realiz\u00f3 en torno al movimiento estudiantil. En medio siglo se han impreso testimonios y revisiones sobre lo que rescataron quienes vivieron esa \u00e9poca; a esto se suman extensas publicaciones audiovisuales y museogr\u00e1ficas que, con diversos medios y objetivos, han producido una de las m\u00e1s extensas memorias visuales sobre las formas en que la movilizaci\u00f3n fue realizada, entendida, recordada.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Sobre la representaci\u00f3n cinematogr\u00e1fica del 68 mexicano han escrito, entre otros, los cr\u00edticos Jorge Ayala Blanco y Emilio Garc\u00eda Riera, la cineasta Marcela Fern\u00e1ndez Violante, los investigadores Arturo Garmendia, Jesse Lerner, \u00c1lvaro V\u00e1zquez Mantec\u00f3n, Mariano Mestman, Olga Rodr\u00edguez Cruz, Carolina Tolosa, Bertha Aguilar e Israel Rodr\u00edguez. Su trabajo ha ayudado a consolidar la importancia de determinadas cintas en la conformaci\u00f3n de un imaginario respecto al movimiento del \u201968. Sus textos tienen puntos de encuentro claros, considerando dos momentos fundamentales de la filmograf\u00eda realizada y de los que hablar\u00e9 m\u00e1s adelante: la creaci\u00f3n de <em>El Grito<\/em> con el material de los comunicados del Consejo Nacional de Huelga (CNH) y las movilizaciones contra la censura de <em>Rojo Amanecer<\/em>.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablar de los tiempos, los inicios y los finales es importante cuando nos referimos a la veta de trabajo f\u00edlmico que se ha producido en torno a la idea y la memoria del \u201868 mexicano. De primera mano surgen varias puntualizaciones: no es lo mismo hablar del movimiento estudiantil que de Tlatelolco, tampoco pueden calificarse con la misma r\u00fabrica los trabajos que retoman estos eventos desde la ficci\u00f3n que aquellos que lo hacen a trav\u00e9s del documental. Sin embargo, los hilos que conectan la intrincada filmograf\u00eda son similares y dif\u00edciles de separar. Los m\u00faltiples intentos por mantener presente la huella de masacre van de la mano con diversas se\u00f1ales sobre c\u00f3mo las lecciones aprendidas en los 100 d\u00edas de la huelga tampoco fueron olvidadas, al contrario, se han convertido en elementos centrales por lo menos de la ideolog\u00eda de la clase media educada mexicana a la que pertenezco.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Hablar desde d\u00f3nde hago esta lectura me parece importante pues algo que ha permeado el largo proceso de recopilaci\u00f3n de materiales cinematogr\u00e1ficos sobre el \u201868 es que todas las referencias que se hac\u00edan a este proceso se realizaban desde el presente en que eran producidas y respond\u00edan a la duda sobre c\u00f3mo pod\u00eda hablarse del movimiento en ese momento de creaci\u00f3n. Por lo mismo, se ha buscado entender c\u00f3mo se ha narrado el \u201868 mexicano a lo largo de las cinco d\u00e9cadas siguientes. Es decir, c\u00f3mo se ha visto desde un presente que tambi\u00e9n, inexorablemente, se ha convertido en pasado.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto radica en la visi\u00f3n que permea en los \u00faltimos tiempos sobre este tema. Una movilizaci\u00f3n que termin\u00f3 en una tragedia, aquello que Carlos Fuentes llam\u00f3 \u201cvictoria p\u00edrrica\u201d: una derrota con sabor a victoria en la medida en que ese momento de terror se convirti\u00f3 en una historia a contrapelo, se enarbol\u00f3 por los vencidos como un estandarte, fue reconocido de forma p\u00fablica como uno de los grandes errores del r\u00e9gimen posrevolucionario de este pa\u00eds. Se trata, tambi\u00e9n, como insisten de manera en\u00e9rgica varios de sus participantes, de una visi\u00f3n que ha desvirtuado completamente al movimiento. Para ellos, m\u00e1s que una derrota se trat\u00f3 de d\u00edas gloriosos que precedieron a una noche terrible, las tres veces que se conquist\u00f3 la calle y el z\u00f3calo de la ciudad, las asambleas, los m\u00edtines rel\u00e1mpago, los festivales culturales. Si hay que recordarlos, dicen, tiene que pensarse en ellos sin las sombras del paramilitarismo que ha proyectado a Tlatelolco sobre nuestra historia nacional.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ambas perspectivas confluyen en las representaciones de la movilizaci\u00f3n estudiantil, y en espec\u00edfico en la imposibilidad de concentrarse s\u00f3lo en el proceso estudiantil sin mencionar la matanza de Tlatelolco. En el cine del \u201868 pr\u00e1cticamente no hay producciones que no incluyan el 2 de octubre, sin embargo, s\u00ed es posible diferenciar algunos momentos en que la memoria visual enfatiza el papel de la movilizaci\u00f3n estudiantil \u2013en los cuales se refieren a las ideas guiadoras de la rebeli\u00f3n juvenil\u2013 de aquellos que se apoyan en el evidente repudio a la matanza y al necesario esclarecimiento de hechos que a medio siglo siguen siendo turbios, y en los que ni un solo culpable ha pisado la c\u00e1rcel o ha sido penalizado de forma oficial.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, en la pr\u00e1ctica, las alusiones al \u201868 no encuentran, por lo general, distinci\u00f3n. Es precisamente por su car\u00e1cter traum\u00e1tico que no sorprende que haya m\u00e1s referencias de la matanza de Tlatelolco que de cualquier otra fecha del movimiento. De hecho, al cuestionar el alcance del movimiento con relaci\u00f3n a la masacre encontramos una sorpresa: la tragedia ilumin\u00f3 \u2013en contra de los deseos de sus perpetradores\u2013 todo un proceso de b\u00fasqueda de justicia, que debe gran parte de su existencia tanto a la claridad con que las memorias del movimiento han llegado a nuestros d\u00edas como a la lectura teleol\u00f3gica de este a partir del trauma que implic\u00f3 Tlatelolco para el imaginario colectivo.<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: center;\"><strong>Enfoques<\/strong><\/h2>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u201868 inspir\u00f3 tanto ficciones como documentales, cada uno de los cuales utiliz\u00f3 de muy diferentes maneras las fuentes primigenias que ten\u00eda en ese momento a su disposici\u00f3n: edit\u00e1ndolas, alegoriz\u00e1ndolas, enfoc\u00e1ndose en su producci\u00f3n, investigando su origen. Para identificar el \u201868 en muchos casos hay que leer por encima de un contexto fuerte de censura que por lo menos perme\u00f3 los primeros 20 a\u00f1os despu\u00e9s de Tlatelolco, as\u00ed como clarificar los modos de realizaci\u00f3n, los puntos de vista elegidos, las selecciones de material y las formas de editar sonido e imagen con que se utilizaron las fuentes. Regreso a las palabras de Fons en los Arieles: \u201ctodo el mundo quer\u00eda decir algo en el cine, pero pues no sab\u00edamos c\u00f3mo\u2026 hasta que me mandaron el gui\u00f3n de <em>Rojo amanecer<\/em>\u201d.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Es por la coyuntura del deseo y el contexto que el \u201868 mexicano fue retomado de muy diferentes maneras en el cine nacional. Considerando desde referencias abiertas hasta las alusiones, alegor\u00edas y met\u00e1foras m\u00e1s sutiles he contabilizado una treintena. Aunque de esto puede extraerse una larga serie de ideas, me enfocar\u00e9 en dos: la evidente importancia del tema en la vida nacional (como un comparativo, la revoluci\u00f3n mexicana \u2013entendida como un proceso de entre diez y 30 a\u00f1os\u2013 cuenta con una filmograf\u00eda de 250 t\u00edtulos) y los objetivos de producci\u00f3n en el contexto de cada una de las cintas. En mi opini\u00f3n, el binomio de suerte y virtud de las pel\u00edculas en gran medida ha dependido de la paulatina apertura tanto en lo referente a la censura del tema, como a la represi\u00f3n y posterior politizaci\u00f3n de los receptores: principalmente estudiantes en los a\u00f1os setenta y organizaciones civiles en los ochenta, para despu\u00e9s abrirse de forma comercial a un p\u00fablico muy diverso a partir de los noventa. Esto explica tambi\u00e9n la diversidad de enfoques y el constante salto entre periodos donde casi s\u00f3lo se realizaron documentales y otros dedicados casi espec\u00edficamente a ficciones.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal vez el caso m\u00e1s simb\u00f3lico sea los cinco filmes que se realizaron entre 1968 y 1970: <em>\u00danete pueblo<\/em> (\u00d3scar Men\u00e9ndez, 1968), <em>Comunicados n\u00famero 1, 2 y 4 <\/em>(CUEC, 1968), <em>2 de octubre: aqu\u00ed M\u00e9xico <\/em>(\u00d3scar Men\u00e9ndez, 1970), <em>Mural ef\u00edmero<\/em> (Ra\u00fal Kamffer, 1968-1970) y <em>El grito, M\u00e9xico 1968<\/em> (Leobardo L\u00f3pez, 1968-1970). En mi opini\u00f3n, estos sirvieron como piedra Roseta para todas las dem\u00e1s producciones cinematogr\u00e1ficas que hablan sobre el caso del \u201868 mexicano, en gran medida por contener material filmado durante el desarrollo del movimiento estudiantil. De ah\u00ed surgieron las im\u00e1genes sobre las que se ha concentrado el discurso visual en este tema a lo largo de las siguientes d\u00e9cadas.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto resulta tambi\u00e9n indicativo de lo que buscaban los estudiantes a trav\u00e9s del cine: no s\u00f3lo quer\u00edan dejar una huella de lo que ocurr\u00eda en la movilizaci\u00f3n, sino invitar a diversos sectores de la sociedad a que colaboraran con ellos. Por esta raz\u00f3n sobre todo los <em>Comunicados cinematogr\u00e1ficos <\/em>de las brigadas informativas del CUEC y, posteriormente, <em>El grito <\/em>representan los mejores y m\u00e1s claros ejemplos de los afanes universitarios por gestar un discurso propio sobre el movimiento estudiantil y un espacio a trav\u00e9s del cual cambiar la forma en que lo viera la opini\u00f3n p\u00fablica nacional. Incluyo en esta secci\u00f3n a <em>Historia de un documento <\/em>(\u00d3scar Men\u00e9ndez, 1971), cinta realizada con material que obtuvo el director durante las movilizaciones y, posteriormente, al meter una c\u00e1mara en la c\u00e1rcel de Lecumberri para mostrar c\u00f3mo viv\u00edan ah\u00ed los presos pol\u00edticos.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A lo largo de los a\u00f1os setenta, en un momento de evidente censura pol\u00edtica al tema \u2013no por nada Luis Echeverr\u00eda propuso acabar con los \u201cfantasmas del pasado\u201d desde su toma de posesi\u00f3n, mientras que con una mano abr\u00eda puestos a j\u00f3venes intelectuales y con la otra permit\u00eda la \u201cguerra sucia\u201d\u2013, se produjeron ficciones con las primeras alusiones abiertas a la masacre de Tlatelolco. As\u00ed, los universitarios del CUEC realizaron <em>Quiz\u00e1 siempre s\u00ed me muera <\/em>(Federico Weingartshoffer, 1970), <em>Crates <\/em>(Alfredo Joskowicz, 1970), <em>El cambio<\/em> (Alfredo Joskowicz, 1971) y <em>T\u00f3malo como quieras<\/em> (Carlos Gonz\u00e1lez Morantes, 1971), en tanto los cineastas independientes filmaron <em>El fin <\/em>(Sergio Garc\u00eda, 1970), <em>Mi casa de altos techos<\/em> (David Celestinos, 1970) y <em>La monta\u00f1a sagrada<\/em> (Alejandro Jodorowsky, 1972). En esta l\u00ednea se lleg\u00f3 inclusive a hacer la pel\u00edcula <em>Canoa<\/em> (1975), con dinero del Banco Cinematogr\u00e1fico, donde Felipe Cazals hablaba de un evento paralelo al \u201868 capitalino, el linchamiento de cinco trabajadores de la Universidad Aut\u00f3noma de Puebla en el pueblo de San Miguel<em>.<\/em><\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En los a\u00f1os ochenta coincidieron las miradas asfixiantes de dos ficciones:<em> \u00bfY si hablamos de agosto?<\/em> (Maryse Sistach, 1979) y <em>Rojo amanecer<\/em> (Jorge Fons, 1989). En ambos casos se trata de cintas realizadas con poco dinero y que juegan con el fuera de foco al poner a sus protagonistas dentro de departamentos cercanos a eventos clave del movimiento estudiantil. <em>Rojo amanecer<\/em> es una de las cintas m\u00e1s ic\u00f3nicas de la filmograf\u00eda del \u201868 pues se trata de la primera pel\u00edcula que habla abiertamente sobre la masacre de Tlatelolco y cuya exhibici\u00f3n comercial fue enarbolada como una victoria de escritores, productores y cineastas contra los modos tradicionales de censura que exist\u00edan en M\u00e9xico.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir del 30 aniversario, en 1998, hubo un regreso al documental que fue de la mano con el descubrimiento de nuevas evidencias f\u00edlmicas. Se unieron entonces diversas necesidades. Por un lado, entender lo m\u00f3viles y las razones de la masacre, por el otro, legitimar al gobierno. Esto explica que en el curso de una d\u00e9cada se produzcan documentales para cine y televisi\u00f3n, entre los cuales destacan: las cuatro cintas de la productora independiente Canal 6 de Julio \u2013<em>Batall\u00f3n Olimpia\/documento abierto <\/em>(Carlos Mendoza, 1998), <em>Operaci\u00f3n Galeana <\/em>(Carlos Mendoza, 2000), <em>Tlatelolco, las claves de la masacre <\/em>(Carlos Mendoza, 2002) y <em>La conexi\u00f3n americana<\/em> (Carlos Mendoza, 2006)\u2013 a trav\u00e9s de las cuales se analiz\u00f3 material f\u00edlmico de entonces reciente obtenci\u00f3n y desentra\u00f1\u00f3 los elementos fundamentales del operativo criminal en la Plaza de las Tres Culturas. Tambi\u00e9n sobresalen el documental <em>UNAM: memoria del caos<\/em> (Carlos Mendoza, 1999), del Canal 6 de Julio en coproducci\u00f3n con el CUEC, dedicado a la huelga de 1999 en la M\u00e1xima Casa de Estudios del pa\u00eds y en donde el \u201868 funciona como elemento contextual; as\u00ed como el cap\u00edtulo inaugural de la serie sobre los sexenios de la productora audiovisual Cl\u00edo, transmitida en Televisa en horario estelar, <em>D\u00edaz Ordaz y el 68<\/em> (Luis Lupone, 1998).<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">El inicio del nuevo milenio coincidi\u00f3 con la realizaci\u00f3n de una mezcla m\u00e1s bien arbitraria de documentales y ficciones, en donde concurrieron el deseo por se\u00f1alar el \u201868 como parte central de la vida pol\u00edtica mexicana, pero tambi\u00e9n por contar el amplio anecdotario surgido en las contadas semanas de su desarrollo. As\u00ed, por un lado, podemos explicar la creaci\u00f3n de piezas como <em>Octubre <\/em>(\u00d3scar Guzm\u00e1n, 2007) y <em>Memorial del 68<\/em> (Nicol\u00e1s Echevarr\u00eda, 2008), vinculadas a la inauguraci\u00f3n de la exhibici\u00f3n permanente del CCUT sobre el movimiento \u2013hom\u00f3nima a la cinta de Echevarr\u00eda\u2013. Por el otro, el \u00e9nfasis acad\u00e9mico con que se apoy\u00f3 la realizaci\u00f3n de documentales cerca del 40 aniversario: <em>Ciudad Olimpia<\/em> (Daniel Incl\u00e1n y Carlos Hern\u00e1ndez, 2007) y <em>Palabra de fot\u00f3grafo<\/em> (Alberto del Castillo y Juncia Avil\u00e9s, 2011), producidos por el Instituto de Investigaciones Jos\u00e9 Mar\u00eda Luis Mora; <em>El paciente interno<\/em> (Alejandro Solar, 2012), del CUEC; y la independiente <em>Los rollos perdidos<\/em> (Gibr\u00e1n Baz\u00e1n, 2012).<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">Casi al mismo tiempo se produjeron cuatro ficciones, de muy distinta factura y objetivos, que tienen en com\u00fan tanto la menci\u00f3n abierta del movimiento estudiantil y la masacre del 2 de octubre como la falta de atenci\u00f3n en la investigaci\u00f3n puntual. En cierta medida dan por hecho que se conoce lo que ocurri\u00f3 en Tlatelolco, pero no buscan obtener verdad y justicia sobre los hechos. Es el caso de <em>Borrar de la memoria <\/em>(Alfredo Gurrola, 2010) y <em>Tlatelolco, verano del 68<\/em> (Carlos Bolado, 2012), y en menor grado de <em>Hilda <\/em>(Andr\u00e9s Clariond, 2014), en donde el \u201868 es m\u00e1s el tema de fondo que causa la locura de la protagonista, y <em>Olimpia <\/em>(Jos\u00e9 Manuel Cravioto, 2018), que se enfoca en la toma de la Ciudad Universitaria del 18 al 30 de agosto.<\/p>\r\n<p style=\"text-align: justify;\">En este tratamiento se demuestran victorias importantes, sobre todo en lo relativo a mantener una memoria viva y crear conciencia del pasado en nuevas generaciones, que a partir de estas cintas pueden relacionarse y aprender sobre lo que ocurri\u00f3 en 1968. Sin embargo, hay un problema grave en el tratamiento: m\u00e1s all\u00e1 de las parad\u00f3jicas fallas en el exceso del detalle para la recreaci\u00f3n de los espacios o la falta de atenci\u00f3n cronol\u00f3gica, lo que llama la atenci\u00f3n es la recurrencia por tratar el tema como algo dado, sin cuestionamiento sobre la perspectiva empleada, la ideolog\u00eda de donde emergi\u00f3 el movimiento estudiantil y las causales de la masacre de Tlatelolco. Aunque en muchos casos esto responde a que ya se han cubierto las grandes aristas sobre la movilizaci\u00f3n, quienes han filmado el \u201868 en tiempos recientes optaron por buscar un punto de vista o una narraci\u00f3n con una perspectiva peculiar, a partir de la cual retratar las propias opiniones sobre la movilizaci\u00f3n y se\u00f1alar aquellos temas que a\u00fan no hab\u00edan sido tocados. El problema radica en que esta libertad en tratamiento y reconstrucci\u00f3n, esta b\u00fasqueda por filmar el dato curioso convirti\u00f3 la narraci\u00f3n f\u00edlmica del 68 en un anecdotario de la historia mexicana en vez de elevar el movimiento estudiantil mexicano de 1968 como un evento fundacional de la memoria y la historia nacional reciente.<\/p>\r\n<h3><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h3>\r\n<ul>\r\n<li>V\u00e1zquez Mantec\u00f3n, \u00c1lvaro. <em>Memorial del 68.<\/em> M\u00e9xico, UNAM\/Turner, 2007.<\/li>\r\n<li>Mestman, Mariano, coord., <em>Las rupturas del 68 en el cine de Am\u00e9rica Latina<\/em>. Argentina, Akal, 2016.<\/li>\r\n<li>Fons, Jorge<em>, Rojo amanecer, <\/em>M\u00e9xico, 1989, 96 minutos.<\/li>\r\n<li>L\u00f3pez Arretche, Leobardo,<em> El Grito<\/em>, <em>M\u00e9xico 1968<\/em>, M\u00e9xico, 1968, 120 minutos.<\/li>\r\n<\/ul>\r\n<p>&nbsp;<\/p>\r\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><\/h2>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Juncia Avil\u00e9sFacultad de Ciencias Pol\u00edticas y Sociales, UNAM. En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam.\u00a0 42. La recopilaci\u00f3n de informaci\u00f3n en torno al movimiento estudiantil de 1968 y sus consecuencias ha sido copiosa. Desde la ficci\u00f3n o el documental se contabilizan una treintena de producciones audiovisuales. Su logro radica en mantener una memoria viva y crear conciencia del pasado. Sin embargo, hay pendientes que la filmograf\u00eda no aborda a\u00fan. La primera vez que supe que hab\u00eda ocurrido algo en Tlatelolco fue en 1993 con una pel\u00edcula, a la edad de 11 a\u00f1os. Aunque mucho de lo que entend\u00ed en ese momento se perdi\u00f3 en la novedad del instante, todav\u00eda recuerdo la sensaci\u00f3n de miedo que me gener\u00f3 pensar que el ej\u00e9rcito pod\u00eda comenzar a disparar a una multitud. Este sentimiento no me abandon\u00f3 cuando mis padres me llevaron a la siguiente manifestaci\u00f3n del 2 de octubre, en<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2006],"tags":[339,352,2014,2015,2013,440,156,2012,1932],"class_list":{"0":"post-11673","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-42","8":"tag-cine","9":"tag-cine-mexicano","10":"tag-filmografia","11":"tag-jorge-fons","12":"tag-me","13":"tag-movimiento-estudiantil-de-1968","14":"tag-siglo-xx","15":"tag-tlatelolco","16":"tag-unam"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11673","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11673"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11673\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22933,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11673\/revisions\/22933"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11673"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11673"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11673"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}