﻿{"id":11665,"date":"2018-12-02T22:23:35","date_gmt":"2018-12-03T04:23:35","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11665"},"modified":"2025-09-15T20:25:44","modified_gmt":"2025-09-16T02:25:44","slug":"mito-y-memoria-para-explicar-el-presente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/mito-y-memoria-para-explicar-el-presente\/","title":{"rendered":"Mito y memoria para explicar el presente"},"content":{"rendered":"<p><strong>Nancy Janet Tejeda Ruiz<\/strong><br \/>\n<strong>Instituto Mora<\/strong><\/p>\n<h4><span style=\"color: #800000;\"><strong>En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam.\u00a0 42.<\/strong><\/span><\/h4>\n<p><a href=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2025\/09\/BiC_42_01_Mito_memoria.pdf\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-16736\" src=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/BotonPDF2-e1670355523220.png\" alt=\"\" width=\"87\" height=\"44\" \/><\/a><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><strong>La identidad mexicana de la democracia actual se debe en gran medida a los acontecimientos de 1968. Al menos como el lanzamiento de diversos procesos pol\u00edticos que se fueron fraguando a lo largo de estas cinco d\u00e9cadas. El relato de sus participantes, quienes lo interpretaron, la difusi\u00f3n por los medios masivos y cada conmemoraci\u00f3n anual le han dado esencia.<\/strong><\/h3>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-19881 aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/image266-1-198x300.jpg\" alt=\"\" width=\"615\" height=\"932\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/image266-1-198x300.jpg 198w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/image266-1-768x1165.jpg 768w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/image266-1-675x1024.jpg 675w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/12\/image266-1.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 615px) 100vw, 615px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El movimiento estudiantil de 1968 se ha convertido en un mito fundacional para la historia del M\u00e9xico contempor\u00e1neo. El 68 mexicano ha sido recordado en una diversidad de espacios de memoria: desde testimonios, pel\u00edculas y documentales, conmemoraciones, museos, canciones, novelas, cuentos, poes\u00eda, hasta art\u00edculos e investigaciones acad\u00e9micas, en los que se le ha interpretado como un momento inaugural, como la demarcaci\u00f3n del final de una etapa de su historia y el comienzo de otra nueva, m\u00e1s plural y democr\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La construcci\u00f3n de estas memorias produjo una serie de im\u00e1genes que condensan los significados que distintos actores, en ciertas circunstancias pol\u00edticas y sociales, le han asignado al 68. La imagen id\u00edlica de los j\u00f3venes estudiantes que tomaron las calles se conjug\u00f3 con la de la tragedia y la represi\u00f3n, y se convirti\u00f3 en un mito fundacional, es decir, en un relato o narraci\u00f3n de car\u00e1cter positivo que enuncia que ese a\u00f1o fue del comienzo de diversos procesos hist\u00f3ricos sin los cuales no puede comprenderse el presente. En este art\u00edculo se busca dar cuenta de que el \u201cmito del 68\u201d es resultado de lo que la historiadora Eugenia Allier Monta\u00f1o ha denominado como \u201cmemorias p\u00fablicas\u201d (2009) sobre el movimiento estudiantil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cabe se\u00f1alar que los mitos forman parte del entramado cultural de las sociedades debido a que desempe\u00f1an un papel fundamental en procesos de identificaci\u00f3n de un grupo o una colectividad, puesto que traen a la memoria hechos del pasado que son significativos para quienes evocan ese recuerdo. A trav\u00e9s de la memoria, los mitos traen al presente un hito del pasado que permite a ciertos grupos explicarse su lugar en el presente, y, por lo tanto, es fuente de identidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las significaciones construidas en torno al movimiento estudiantil abonaron a la configuraci\u00f3n del mito como un proceso de construcci\u00f3n de memorias e identidad, en que se le ha atribuido la cualidad de ser condici\u00f3n de posibilidad para la \u201ctransici\u00f3n a la democracia\u201d, para movimientos guerrilleros, feministas, de homosexuales, ecologistas, de defensa de derechos humanos, por mencionar algunos. As\u00ed, se ha consolidado como un relato hegem\u00f3nico que dif\u00edcilmente es cuestionado precisamente porque ciertos grupos fundan su identidad en el reconocimiento que hacen de que su existencia pol\u00edtica se explica en funci\u00f3n de ese momento fundacional, en otras palabras, 1968 aparece como un parteaguas en la historia de M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, la memoria se construye desde distintos espacios, condicionada por las circunstancias pol\u00edticas, sociales y culturales que rodean a los actores que la conforman, mismos que han resignificado al 68 mexicano a partir de sus propias posturas pol\u00edticas y que, la mayor\u00eda de las veces, m\u00e1s que elaborar explicaciones de car\u00e1cter hist\u00f3rico, buscan legitimar a los grupos u organizaciones que encabezan el recuerdo. Algunos de estos espacios de memoria moldeados a lo largo de los 50 a\u00f1os que han transcurrido desde el desenlace del movimiento estudiantil han tenido mayor impacto en la movilizaci\u00f3n, las conmemoraciones anuales y aquellos de car\u00e1cter muse\u00edstico, por contar con una mayor cobertura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La abundante producci\u00f3n period\u00edstica elaborada desde ese a\u00f1o hasta la actualidad permite dilucidar las discusiones que se han suscitado por explicar cu\u00e1l fue la significaci\u00f3n que el movimiento estudiantil tuvo para el pa\u00eds. Durante las d\u00e9cadas que siguieron, las publicaciones de prensa fueron escenario de debates y desencuentros con respecto a las interpretaciones sobre aquel suceso, que ya por entonces comenzaba a ser considerado como una ruptura hist\u00f3rica.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Etapas<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pueden distinguirse tres etapas de este proceso. Una primera que va de 1969 a 1977, en la que, si se toma una muestra representativa de art\u00edculos period\u00edsticos, puede dilucidarse que \u00e9stos explican que los sucesos hab\u00edan evidenciado la crisis del sistema pol\u00edtico mexicano, ante la cual el r\u00e9gimen no pod\u00eda m\u00e1s que, en reconocimiento de la existencia de un conflicto, introducir una serie de medidas preventivas en aras de restaurar la erosionada legitimidad. El resultado: la \u201capertura democr\u00e1tica\u201d de Luis Echeverr\u00eda, que perme\u00f3 los art\u00edculos producidos durante el periodo. Claro que hab\u00eda a quienes no convenci\u00f3 el discurso aperturista: faltaba mucho por resolver, toda vez que los hechos del 10 de junio de 1971 evidenciaron los l\u00edmites de la promesa democr\u00e1tica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En un segundo periodo que va de 1977 a la d\u00e9cada de los a\u00f1os \u201890, el movimiento estudiantil fue resignificado a la luz de los nuevos acontecimientos que tuvieron lugar en la escena pol\u00edtica de M\u00e9xico. Particularmente, las reformas electorales de aquel a\u00f1o -permitieron el registro legal de una serie de partidos de izquierda y derecha- fueron le\u00eddas por diversos actores como resultado de la lucha democr\u00e1tica emprendida por los estudiantes en 1968.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La tercera etapa inicia en los a\u00f1os \u201990 cuando los hechos de 1968 aparen ligados de manera inherente al valor de la democracia. La incorporaci\u00f3n de nuevos partidos pol\u00edticos que a partir de las reformas de 1977 ganaron espacios legislativos, la creaci\u00f3n del PRD como resultado de un desprendimiento del PRI, los triunfos electorales del PAN y la alternancia, cuyo punto culminante fue el a\u00f1o 2000, constituyeron para ciertos actores, como Vicente Fox, por ejemplo, una consecuencia directa del movimiento estudiantil. As\u00ed, 1968 se convirti\u00f3 en una fecha fundacional, en el inicio de una nueva etapa para la historia mexicana. De hecho, desde principios de los a\u00f1os \u201880, en la C\u00e1mara de Diputados ciertas voces al interior del PRI comenzaron a dar muestras de aceptaci\u00f3n de que 1968 fue el inicio de una nueva etapa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro de los espacios de memoria que han tenido impacto han sido los eventos que, de manera ritual, a\u00f1o con a\u00f1o, conmemoran los sucesos. Particularmente, las marchas del 2 de octubre se han convertido en un lugar en el que se revive el recuerdo de los \u201cm\u00e1rtires del 68\u201d, aquellos j\u00f3venes que, seg\u00fan reza el mito, entregaron sus vidas en busca de la democracia. Los estudiantes, convertidos en h\u00e9roes, son recordados con los pu\u00f1os en alto y los s\u00edmbolos de la V de la victoria, a la luz de las veladoras y ofrendas florales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de la d\u00e9cada de los setenta, las marchas de conmemoraci\u00f3n se fueron nutriendo de la incorporaci\u00f3n de diversos contingentes, que adem\u00e1s de rememorar \u201cel 68\u201d, tambi\u00e9n han presentado sus propios reclamos. No s\u00f3lo asistieron estudiantes de la UNAM y del IPN, sino de universidades de todo el pa\u00eds -se encargaron de organizar los primeros actos conmemorativos-, adem\u00e1s de partidos pol\u00edticos de izquierda, como el Partido Comunista Mexicano, el Revolucionario de los Trabajadores, el Socialista de los Trabajadores y el Partido Mexicano de los Trabajadores. Tambi\u00e9n participaron otras organizaciones, como el Comit\u00e9 Eureka, la Corriente Socialista, la Uni\u00f3n por la Organizaci\u00f3n del Movimiento Estudiantil, la Comisi\u00f3n Coordinadora Nacozari, sindicatos, grupos de ind\u00edgenas, colonos, la Coordinadora de Lucha Independiente del Valle de M\u00e9xico. Tambi\u00e9n quienes se convirtieron de las voces leg\u00edtimas del movimiento estudiantil por haber participado en \u00e9l: Luis Tom\u00e1s Cervantes Cabeza de Vaca, Eduardo Valle, Pablo G\u00f3mez, Ra\u00fal \u00c1lvarez Gar\u00edn, F\u00e9lix Hern\u00e1ndez Gamundi, Fausto Trejo, Jes\u00fas Mart\u00edn del Campo, Gerardo Estrada y Carlos Monsiv\u00e1is, entre otros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por ejemplo, en 1984 se conden\u00f3 el aumento de los precios de los productos b\u00e1sicos y demandaron aumentos salariales. Al a\u00f1o siguiente, tras el terremoto se septiembre, la exigencia fue la reconstrucci\u00f3n de viviendas para las v\u00edctimas, as\u00ed como la negativa ante el desalojo de locatarios y colonos, y el desconocimiento de la deuda. En el 2000, integrantes del Consejo General de Huelga (CGH) acudieron a la marcha del 2 de octubre con el fin de legitimar de su pliego petitorio. No obstante, la liberaci\u00f3n de los presos pol\u00edticos y la presentaci\u00f3n de los desaparecidos han sido demandas centrales hasta la fecha. Estas marchas se convirtieron entonces en un lugar de memoria en el que se expresan las distintas significaciones que grupos le han asignado al movimiento estudiantil y que convergen en un lugar com\u00fan: 1968 fue un parteaguas.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\"><strong>Voces<\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tanto la tinta que ha corrido en las publicaciones de prensa, como las marchas de conmemoraci\u00f3n han desempe\u00f1ado un papel fundamental en la conformaci\u00f3n y difusi\u00f3n del mito del \u201868. Pero puede considerarse que existe otro lugar de memoria que ha tenido una fuerza considerable: los testimonios de aquellos actores que se convirtieron en lo que el historiador H\u00e9ctor Jim\u00e9nez ha denominado \u201cvoces hegem\u00f3nicas\u201d del movimiento estudiantil, debido a su participaci\u00f3n como miembros del Consejo Nacional de Huelga en 1968, a saber: Ra\u00fal \u00c1lvarez Gar\u00edn, Gilberto Guevara Niebla, Luis Gonz\u00e1lez de Alba, Marcelino Perell\u00f3, Eduardo Valle, Roberto Escudero, Luis Tom\u00e1s Cervantes Cabeza de Vaca, entre otros. Adem\u00e1s de intelectuales y militantes como Jos\u00e9 Revueltas, Heberto Castillo, Carlos Monsiv\u00e1is o Elena Poniatowska.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo que estas obras testimoniales han aportado a la conformaci\u00f3n del mito del \u201868 es que, a pesar de las distintas interpretaciones configuradas sobre el movimiento estudiantil, resalta el consenso de situarlo como un momento fundacional. Sin embargo, estos relatos no escapan de la construcci\u00f3n simb\u00f3lica y emotiva, la idealizaci\u00f3n, el elogio y la reivindicaci\u00f3n de la lucha estudiantil, precisamente porque estas voces hegem\u00f3nicas fundan en \u00e9l su identidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En a\u00f1os m\u00e1s recientes han surgido distintos espacios muse\u00edsticos que condensan 50 a\u00f1os de construcci\u00f3n de memorias sobre el movimiento estudiantil. Dos de los ejemplos que resaltan son el <em>Memorial del 68 <\/em>en el Centro Cultural Universitario Tlatelolco (2007), la <em>Casa de la Memoria Ind\u00f3mita<\/em> (2009) y la exposici\u00f3n <em>Lecciones del 68<\/em> en el Museo de Memoria y Tolerancia (2016). Estos espacios re\u00fanen testimonios no s\u00f3lo de quienes fueran miembros del CNH, sino de artistas e intelectuales que participaron junto con los estudiantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos espacios han congregado las voces de soci\u00f3logos y otros acad\u00e9micos, am\u00e9n de otras fuentes, como fotograf\u00edas, videos, peri\u00f3dicos, volantes y propaganda. Uno de los argumentos centrales en estos museos es que el movimiento estudiantil fue el suceso trascendental para la historia del pa\u00eds debido a que fue fundamental para el arribo de la democracia. Baste reproducir algunas de las expresiones m\u00e1s representativas que aparecen: a decir de Carlos Monsiv\u00e1is, fue el \u201cacontecimiento urbano m\u00e1s importante del siglo XX debido a sus demandas por una vida democr\u00e1tica y cr\u00edtica, as\u00ed como su lucha por los derechos humanos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para Gilberto Guevara Niebla, \u201cdespu\u00e9s de Tlatelolco vino un quiebre de las creencias de la vida de una generaci\u00f3n que perdi\u00f3 sus referentes y sus creencias\u201d. Luis Gonz\u00e1lez de Alba considera que tras la movilizaci\u00f3n se hab\u00eda terminado con el M\u00e9xico que era un \u201cislote intocado\u201d. Ra\u00fal \u00c1lvarez Gar\u00edn destaca el trabajo colectivo y la solidaridad, Marcelino Perell\u00f3 explica que \u201cel 68 fue un madrazo que cuarte\u00f3 el sistema de poder\u201d y Luis Tom\u00e1s Cabeza de Vaca declara que a partir de entonces el pa\u00eds se convirti\u00f3 en \u201cun M\u00e9xico diferente y libre, gracias a los que pelearon y murieron en Tlatelolco, a las brigadas, al pueblo de M\u00e9xico que nos arrop\u00f3, ellos hicieron la transici\u00f3n que hoy se refleja y vivimos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras de las consecuencias -siempre positivas- del movimiento estudiantil que son enunciadas en estos espacios van desde que fue la punta de lanza de grupos armados, de la reforma pol\u00edtica de 1977, movimientos por derechos humanos, concesiones al sector estudiantil y de los trabajadores, como la creaci\u00f3n de los Colegios de Ciencias y Humanidades en la UNAM, el Colegio de Bachilleres, y de la Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana, la Ley del Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores, entre otras. Los museos refuerzan y consolidan los significados positivos y reivindicativos construidos y afianzan el v\u00ednculo del a\u00f1o de 1968 al de la democracia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, en los \u00faltimos a\u00f1os, tras la desaparici\u00f3n de los 43 estudiantes de la Escuela Normal Rural \u201cIsidro Burgos\u201d en Ayotzinapa, se evidenci\u00f3 la degeneraci\u00f3n de la transici\u00f3n a la democracia y la corrupci\u00f3n del Estado mexicano, y su incapacidad de garantizar los derechos humanos, y con esto, tambi\u00e9n se asisti\u00f3 a la degradaci\u00f3n del mito del \u201868. De hecho, parece que se asiste a la creaci\u00f3n de un nuevo mito: el de los estudiantes de Ayotzinapa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ahora bien, \u00bfCu\u00e1l es el objeto de dilucidar la existencia del mito del \u201868? \u00bfCu\u00e1l la importancia de explorar estos procesos de resignificaci\u00f3n del movimiento estudiantil? No se trata de negar los v\u00ednculos explicativos entre el movimiento estudiantil con los procesos que se le han atribuido como consecuencia, pues esto implicar\u00eda caer en la interpretaci\u00f3n de que un mito significa falsedad. Se trata de dar cuenta de que, en el plano historiogr\u00e1fico -necesariamente vinculado con la realidad-, el levantamiento de una interpretaci\u00f3n hegem\u00f3nica es sintom\u00e1tico no s\u00f3lo de que se trata de una memoria viva, aun presente, sino de que su consagraci\u00f3n simb\u00f3lica y pol\u00edtica -expresada en el surgimiento de interpretaciones dominantes, cuyas enunciaciones suelen ser tendientes a la p\u00e9rdida de la historicidad de ciertos procesos que comenzaban a surgir antes de 1968- han frenado el planteamiento de nuevas preguntas.<\/p>\n<h4><strong>PARA SABER M\u00c1S<\/strong><\/h4>\n<ul>\n<li>Allier Monta\u00f1o, Eugenia, \u201cPresentes-pasados del 68 mexicano. Una historizaci\u00f3n de las memorias p\u00fablicas el movimiento estudiantil, 1968-2007\u201d, <em>Revista Mexicana de Sociolog\u00eda<\/em>, 2009. <a href=\"http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-25032009000200003\">http:\/\/www.scielo.org.mx\/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0188-25032009000200003<\/a><\/li>\n<li>Del Castillo Troncoso, Alberto, <em>Reflexi\u00f3n y cr\u00edtica en torno al movimiento estudiantil de 1968: nuevos enfoques y l\u00edneas de investigaci\u00f3n, <\/em>M\u00e9xico, Instituto Mora, 2012.<\/li>\n<li>Jim\u00e9nez, H\u00e9ctor, \u201cEl 68 y sus rutas de interpretaci\u00f3n. Una cr\u00edtica historiogr\u00e1fica\u201d, M\u00e9xico, UAM-Azcapotzalco, tesis de maestr\u00eda, 2012, <a href=\"http:\/\/posgradocsh.azc.uam.mx\/egresados\/062_JimenezH_El68(2011).pdf\">http:\/\/posgradocsh.azc.uam.mx\/egresados\/062_JimenezH_El68(2011).pdf<\/a><\/li>\n<li>Tejeda Ruiz, Nancy Janet, \u201cEl proceso de mitificaci\u00f3n del movimiento estudiantil de 1968\u201d, Facultad de Filosof\u00eda y Letras-UNAM, tesis de licenciatura, 2016, <a href=\"http:\/\/132.248.9.195\/ptd2016\/marzo\/309322076\/Index.html\">http:\/\/132.248.9.195\/ptd2016\/marzo\/309322076\/Index.html<\/a><\/li>\n<li>Museos: <em>Memorial ef\u00edmero <\/em>en Centro Cultural Universitario Tlatelolco<em>.<\/em><\/li>\n<li><em>Casa de la Memoria Ind\u00f3mita<\/em>, calle Regina 66, Centro Hist\u00f3rico, CDMX.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nancy Janet Tejeda Ruiz Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam.\u00a0 42. 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El 68 mexicano ha sido recordado en una diversidad de espacios de memoria: desde testimonios, pel\u00edculas y documentales, conmemoraciones, museos, canciones, novelas, cuentos, poes\u00eda, hasta art\u00edculos e investigaciones acad\u00e9micas, en los que se le ha interpretado como un momento inaugural, como la demarcaci\u00f3n del final de una etapa de su historia y el comienzo de otra<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,2006],"tags":[84,2259,413,2007,440],"class_list":{"0":"post-11665","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-42","8":"tag-estudiantes","9":"tag-mexico","10":"tag-memoria","11":"tag-mito-del-68","12":"tag-movimiento-estudiantil-de-1968"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11665","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11665"}],"version-history":[{"count":29,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11665\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":22932,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11665\/revisions\/22932"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11665"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11665"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11665"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}