﻿{"id":11501,"date":"2018-11-14T15:50:46","date_gmt":"2018-11-14T21:50:46","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11501"},"modified":"2024-06-24T13:27:14","modified_gmt":"2024-06-24T19:27:14","slug":"herramientas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/herramientas\/","title":{"rendered":"Herramientas"},"content":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz<br \/>\nBiCentenario<\/p>\n<h3><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 41.<\/span><\/h3>\n<figure id=\"attachment_11661\" aria-describedby=\"caption-attachment-11661\" style=\"width: 625px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/12356.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\" wp-image-11661\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/12356-708x1024.jpg\" alt=\"12356\" width=\"625\" height=\"903\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/12356-708x1024.jpg 708w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/12356-207x300.jpg 207w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/12356-624x902.jpg 624w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/12356.jpg 1663w\" sizes=\"(max-width: 625px) 100vw, 625px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-11661\" class=\"wp-caption-text\">El bi\u00f3logo Alfonso Herrera trabajando en su laboratorio, ca. 1926, inv. 18217. SINAFO<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>l mec\u00e1nico con sus llaves, el carnicero con sus cuchillos, el herrero con sus pinzas, el tornero con sus martillos. Con todas las herramientas a la mano nuestro hombre de la foto podr\u00eda ser tomado como tal. Los utensilios sobre la mesa, las mangueras suspendidas sobre la pared al fondo, alguna tuber\u00eda bajando del techo y el artefacto junto a la ventana destinado quiz\u00e1 a apretar algo desconocido. Hay fotos que confunden y enga\u00f1an como esta. No es el caso de las cl\u00e1sicas luces en el cielo que algunos inspirados se figuran invasiones extraterrestres, pero el paso del tiempo y el blanco y negro ayudan a cuestionar las apariencias y lecturas. Por suerte el se\u00f1or trae bata, algo arrugada y con manchas \u2013mec\u00e1nico no, podr\u00edamos conjeturar, porque ya se la hubiera acabado por completo\u2013, y el saco y la corbata ajustada nos hacen intuir que destazador de animales no puede ser, tampoco pulidor de piezas de metal. El detalle sin duda est\u00e1 entre ambas manos. En esa especie de gotero que cae sobre un recipiente. Y si a eso se suma un bigote estilo morsa, muy nietzscheano, extra\u00f1o para aquellas opciones profesionales un tanto rudas, nos acerca al cient\u00edfico que tambi\u00e9n podr\u00edamos imaginar y que los or\u00edgenes de la foto dan por cierto. Qui\u00e9n podr\u00eda vislumbrar que en la azotea de su casa este bi\u00f3logo septuagenario, que viv\u00eda de una pensi\u00f3n, despu\u00e9s de toda una vida dedicada a tratar de descubrir los or\u00edgenes de la vida, continuaba investigando, empecinado en la difusi\u00f3n secular de la ciencia, darwinista de pies a cabeza, aislado, casi olvidado por sus pares, incluso los que form\u00f3, impedido de estar en la universidad, aunque tuviera todos los t\u00edtulos para merecerlo. Sulfobios, colpoides, protoplasma, plasmogenia, s\u00edntesis abi\u00f3tica, microestructuras, formaban parte de su lenguaje cotidiano como un rompecabezas, el que finalmente tuvo que dejar incompleto. Fue parte de la vanguardia de los cient\u00edficos de su \u00e9poca en el mundo, por eso manten\u00eda correspondencia con el naturalista alem\u00e1n Ernst Haeckel y colegas europeos tomaban como influyentes sus teor\u00edas y experiencias. Dirigi\u00f3 el Museo Nacional de Historia Natural donde participar\u00eda de la creaci\u00f3n del Jard\u00edn Bot\u00e1nico y el zool\u00f3gico capitalino. La ciencia en M\u00e9xico lo tiene muy presente y valorado como un pionero que hizo escuela, muchas veces escaso de recursos y con una pasi\u00f3n infinita. Un d\u00eda de 1942 falleci\u00f3 sobre su mesa de trabajo junto al microscopio, como el de la foto, rodeado de sus herramientas. Se llamaba Alfonso Luis Herrera.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz BiCentenario En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 41. El mec\u00e1nico con sus llaves, el carnicero con sus cuchillos, el herrero con sus pinzas, el tornero con sus martillos. Con todas las herramientas a la mano nuestro hombre de la foto podr\u00eda ser tomado como tal. 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