﻿{"id":11496,"date":"2018-11-14T15:26:54","date_gmt":"2018-11-14T21:26:54","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11496"},"modified":"2024-07-10T17:03:15","modified_gmt":"2024-07-10T23:03:15","slug":"venian-muy-redotados-pero-con-mucha-violencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/venian-muy-redotados-pero-con-mucha-violencia\/","title":{"rendered":"\u201cVen\u00edan muy redotados\u2026 Pero con mucha violencia\u201d"},"content":{"rendered":"<p>Graziella Altamirano Cozzi<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h3><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam.\u00a0 41.<\/span><\/strong><\/h3>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El capit\u00e1n de caballer\u00eda Gregorio Mart\u00ednez cuenta aqu\u00ed las duras vivencias como combatientes junto al general Francisco Villa entre 1917 y 1919 antes de deponer las armas. Transformados en gavilleros dispuestos \u00fanicamente a sobrevivir, afrontaron el final de la lucha revolucionaria en medio del hambre, el saqueo, las deserciones y la irracional brutalidad.<\/span><\/h2>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Luz-Corral.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-11649\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Luz-Corral.jpg\" alt=\"Luz Corral\" width=\"800\" height=\"1093\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Luz-Corral.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Luz-Corral-219x300.jpg 219w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Luz-Corral-749x1024.jpg 749w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/11\/Luz-Corral-624x852.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A<\/strong> fines de 1915 la otrora poderosa Divisi\u00f3n del Norte hab\u00eda desaparecido. Con la derrota a cuestas, el general Francisco Villa decidi\u00f3 seguir una guerra de guerrillas en contra de Venustiano Carranza y, a partir de entonces, con tan s\u00f3lo un peque\u00f1o contingente constituido por hombres que hab\u00edan militado bajo sus \u00f3rdenes, comenz\u00f3 a operar en el estado de Chihuahua, haciendo extensivo su movimiento a los vecinos estados de Durango y Coahuila.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Peque\u00f1os destacamentos, divididos en facciones, hostilizaron al gobierno y resistieron durante cuatro a\u00f1os todo intento de pacificaci\u00f3n. Estas gavillas al movilizarse en sus lugares de origen mantuvieron contacto con la poblaci\u00f3n, lo cual les facilit\u00f3 organizarse, incrementar sus contingentes, conseguir provisiones e informarse de los movimientos del ej\u00e9rcito federal. El arraigo popular que mantuvieron los villistas en numerosas poblaciones facilit\u00f3 sus acciones.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En corto tiempo Villa consigui\u00f3 reunir un respetable contingente armado que, durante los a\u00f1os siguientes, mantuvo sucesivos encuentros con los distintos jefes de operaciones militares enviados a combatirlo. Las guerrillas villistas llegaron a obtener algunas victorias logrando tener en jaque a Carranza y a su ej\u00e9rcito a lo largo de casi cinco a\u00f1os. Sin embargo, aunque se fueron engrosando los contingentes guerrilleros, tambi\u00e9n se empezaron a rendir algunas facciones. Muchos villistas se amnistiaron y se pasaron a las filas carrancistas combatiendo a sus antiguos compa\u00f1eros, lo que Villa nunca les perdonar\u00eda. Ante las represalias ejercidas y la t\u00e1ctica de leva forzosa que implement\u00f3, el caudillo empez\u00f3 a perder apoyo popular, al tiempo que provoc\u00f3 continuos reacomodos en las jefaturas militares del Ej\u00e9rcito federal y la formaci\u00f3n de numerosos cuerpos de voluntarios y defensas sociales en diversas poblaciones cuya finalidad era proteger propiedades y familias de los ataques guerrilleros.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de tantos a\u00f1os de guerra, la guerrilla empez\u00f3 a declinar y el movimiento se debilit\u00f3; apareci\u00f3 el cansancio y la desmoralizaci\u00f3n entre las tropas. Aumentaron las deserciones en masa porque se intensific\u00f3 el miedo y empezaron a perder la fe. Muchos que hab\u00edan sido fieles al ex jefe de la Divisi\u00f3n del Norte y que llevaban a\u00f1os levantados en armas no pudieron resistir m\u00e1s y se fueron retirando de la lucha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras la sublevaci\u00f3n del grupo sonorense contra el gobierno, la adhesi\u00f3n de numerosos generales y el asesinato del presidente Venustiano Carranza en mayo de 1920, Villa estuvo dispuesto a pactar con el gobierno provisional de Adolfo de la Huerta. El 31 de agosto de 1920, en la hacienda de Tlahualilo, Durango, los villistas depusieron las armas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El texto que ahora se presenta es una edici\u00f3n de la entrevista que realic\u00e9 al capit\u00e1n de caballer\u00eda Gregorio Mart\u00ednez, los d\u00edas 8 de septiembre de 1983 y 29 de septiembre de 1984 en la ciudad de Camargo, Chihuahua (PHO\/1\/228). Se han seleccionado los relatos que recuerdan algunos pasajes de su participaci\u00f3n de 1917 a 1919 en la guerrilla villista, a\u00f1os en los que se escribi\u00f3 uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s cruentos de la revoluci\u00f3n, cuando a salto de mata y ocultas en las serran\u00edas, las gavillas hicieron de la guerrilla su <em>modus operandi<\/em>, abasteci\u00e9ndose del saqueo y el robo, subsistiendo de lo que pod\u00edan obtener en forma voluntaria o forzosa en los poblados aleda\u00f1os y cazando al enemigo para matarlo, a riesgo de ser ellos los victimados. Hasta el fin de sus d\u00edas, Gregorio Mart\u00ednez mantuvo vivo el recuerdo de esos a\u00f1os de lucha y sobrevivencia al lado del general Villa, a quien ya no conoci\u00f3 como el l\u00edder admirado y carism\u00e1tico de otros tiempos, sino como el caudillo derrotado, despiadado y vengativo.<\/p>\n<h2 class=\"BiC08Subtitulo\" style=\"text-align: center;\">El Villa amable, violento y temperamental<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nac\u00ed en el rancho de San Francisco, municipio de Camargo, Chihuahua, el 12 de marzo de 1898. Mis padres eran trabajadores de ese rancho que estaba anexo a la hacienda de Victoria\u2026 viv\u00edamos en la casa para los peones. Mi padre pon\u00eda piedra en seco, esa era su profesi\u00f3n, sentar piedra en seco para hacer cercas para los potreros, para los pastos. As\u00ed empastaban los terrenos. Le pagaban un real por cada metro de piedra puesta\u2026 Yo no estudi\u00e9 en ninguna escuela. Cuando mi padre pidi\u00f3 permiso al due\u00f1o para mandar[me] a la escuela en la hacienda, terminantemente le dijo: \u201cMira, yo no quiero licenciados, ni esto, ni lo otro; yo quiero gente de trabajo. Ll\u00e9vate a tu hijo a trabajar, que te ayude a poner piedra y es lo que puedes hacer, yo no quiero gente ilustrada\u201d \u2026 Nunca nos pusieron escuela los patrones. Yo aprend\u00ed a leer, a poner mi nombre en la tierra, en tiempo de la revoluci\u00f3n, con otras gentes que andaban ah\u00ed, mayores que yo\u2026 En la tierra empec\u00e9 yo a poner la G y la M\u2026 Y mal aprend\u00ed, a mal firmar y leer muy poco\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Me levant\u00e9 en armas en 1913 (a la edad de 15 a\u00f1os) con el general Rosal\u00edo Hern\u00e1ndez, aqu\u00ed en Camargo. Era la Brigada Hern\u00e1ndez, les nombraban \u201clos leales de Camargo\u201d porque en 1910 se levant\u00f3 don Rosal\u00edo con pura gente ranchera de aqu\u00ed de Camargo\u2026 hasta que se separ\u00f3 del general Villa \u2013ser\u00eda en el quince\u2013 y los carrancistas le empezaron a proponer facilidades y as\u00ed consiguieron que se amnistiara con ellos y entonces ya fue contrario a nosotros. Yo me separ\u00e9 luego luego y me pas\u00e9 con el general Ch\u00e1vez y el coronel Serapio Lara que siguieron con Villa. En seguida el general Villa me dio el primer ascenso, ya era capit\u00e1n primero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al principio nos pagaban cualquier cosa, nos daban la ropa, el uniforme, pero ya despu\u00e9s, cuando Villa sali\u00f3 derrotado ya no fue posible darnos ning\u00fan sueldo. El sueldo que ten\u00edamos era lo que sac\u00e1bamos en la parte donde se peleaba. El mismo general Villa nos dec\u00eda: \u201cMuchachitos, ya saben que aqu\u00ed vamos a atacar este pueblo, pero con la condici\u00f3n de que nom\u00e1s las familias me las respetan; si hay animales, lo que sea, pueden disponer de ellos\u201d. Pero sin embargo, a veces se les pon\u00eda muy duro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la batalla de Zacatecas (junio de 1914) a m\u00ed me toc\u00f3 pelear como unas dos horas, cuando me hirieron y me sacaron herido, ya me toc\u00f3 la buena suerte y ya no peli\u00e9. El d\u00eda que tomaron Zacatecas me llevaron a un campamento en el desierto donde estuve dos meses y despu\u00e9s, a muchos heridos y a m\u00ed nos mandaron para ac\u00e1, a Camargo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando Villa ya andaba de rebelde, fuera de la ley, me incorpor\u00e9 otra vez con el coronel Serapio Lara, ser\u00eda a principios de 1917, cuando Villa organiz\u00f3 distintos grupos de diferentes estados, como Zacatecas, Durango, Coahuila, Chihuahua y parte de Sonora. Lleg\u00f3 a juntar alrededor de 5 000 hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Villa mandaba comisiones a la frontera a comprar parque, con dinero que consegu\u00eda por pr\u00e9stamos forzosos que les hac\u00eda a ciertas personas en las ciudades. Algunos no volv\u00edan, se iban con todo y dinero. Una vez, cuando peleamos en Ojinaga, regresaron con cierta cantidad de parque y \u00e1i ven\u00eda Lucita (Luz Corral) y trajeron tela color de rosa para ponernos de contrase\u00f1a en el brazo. Siempre que peleaba uno, tra\u00eda contrase\u00f1a, porque hab\u00eda veces que se revolv\u00eda uno con el enemigo. Lucita les hizo la contrase\u00f1a y a la mayor parte de la gente, nos las puso ella. Era una tira de lienzo. Cuando no ten\u00edamos ese elemento, entonces usaba uno el sombrero ca\u00eddo para atr\u00e1s, \u00bfeh?; o una manga arremangada, en distintas formas nos distingu\u00edamos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para reunir a los grupos de otras regiones Villa mandaba comisiones de cuatro hombres o cinco, para comunicarles que se reunieran para tal fecha en tal parte. Todos lo respetaban como jefe, todos ven\u00edan a reunirse a cierta parte, en el campo \u00bfverdad? sin tocar las ciudades porque hab\u00eda enemigos, en cualquier pueblo chico hab\u00eda enemigos, pero a escondidas, en cierta parte ah\u00ed nos llegamos a reunir cuatro o cinco mil hombres.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para conseguir alimentos lo hac\u00edamos en ciertas formas; en parte por las buenas, con los amigos conocidos; en parte, asaltos a ciertos pueblos chicos para atrapar algo de provisiones. Hab\u00eda pueblos amigos que nos ayudaban. A veces hasta nos mandaban avisar que ven\u00edan los carrancistas, que sab\u00edan que ven\u00eda el enemigo para tal fecha y nos mandaban avisar para que nos previni\u00e9ramos o nos alej\u00e1ramos. Pero como uno siempre andaba deseoso y necesitado de armas y parque, pues procur\u00e1bamos asaltarlos. Sab\u00edamos que iban a llegar por tal parte, uno procuraba asaltarlos antes de que llegaran a donde hubiera refuerzos y nos equip\u00e1bamos de parque en esa forma. En algunos pueblos, los carrancistas los sacaban por la fuerza y los echaban; a unos a pie, a otros a caballo, para que no nos pudieran ayudar en cualquier forma a nosotros, ni con agua ni con alimentos de ninguna especie ni con bestias, ni nada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las noches el general Villa casi no se acercaba al campamento. Se aislaba con su escolta. Se dec\u00eda que despu\u00e9s de que ya anochec\u00eda se separaba solo, a dormir solo, no s\u00e9 si ser\u00eda cierto, eso era dif\u00edcil saberlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Defensas Sociales se organizaron para proteger al partido carrancista, para defender, por ejemplo, sus criaderos, sus ranchos, sus vecindades. Era la misma gente del pueblo, gente que antes hab\u00eda andado con Villa, pero ya estaban en contacto con Carranza\u2026 Yo recuerdo haber peleado con algunos \u201csociales\u201d \u2013como les dec\u00edan\u2013 en distintas partes y haber recogido prisioneros \u201csociales\u201d de la sierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando la gente que andaba con Villa se fue al lado carrancista, ah\u00ed entonces cogi\u00f3 la mala idea Villa con esas gentes y fue a Namiquipa y les dio mano libre para que abusaran de las familias. Entonces, el general [Nicol\u00e1s] Fern\u00e1ndez que andaba con Villa fue y se le present\u00f3 y le dijo: \u201cMi general Villa, vengo a hablar con usted para hacerle saber que hasta hoy fui su compa\u00f1ero si no manda suspender el desorden que anda ahorita ah\u00ed, y Villa le autoriz\u00f3 inmediatamente para que fuera a guardar el orden \u00e9l personalmente\u2026 Y as\u00ed se fue Nicol\u00e1s Fern\u00e1ndez sobre esos abusones. Las familias abatidas todas, con las fieras encima. Esa fue la mayor p\u00e9rdida del partido villista. De \u00e1i vino que todos los de la sierra se convirtieron en \u201csociales\u201d; la gente se le volte\u00f3 a Villa, muchos generales que se hab\u00edan ido con \u00e9l, se quedaron por el abuso de familias, por esa ofensa\u2026 y Villa se sali\u00f3 de esa regi\u00f3n porque ya lo combatieron muy duro. Perdi\u00f3 el apoyo de todos, se le pusieron de enemigos, todos. Se ech\u00f3 encima toda la regi\u00f3n de Guerrero, en Chihuahua, de toda la sierra.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una vez, despu\u00e9s de un enfrentamiento en el rancho de El Espejo, de aqu\u00ed de Camargo, Villa se regres\u00f3 por el norte de la laguna de Taboada y se qued\u00f3 atr\u00e1s un general con toda su gente, se llamaba Pablo Se\u00e1\u00f1ez y cuando lleg\u00f3 a la laguna y estaban todos acampados all\u00ed, \u00e9l vino a saludar al general Villa y al general Fern\u00e1ndez que andaban pase\u00e1ndose a pie. Nosotros est\u00e1bamos acampados no lejos de ah\u00ed comiendo tortillas y haciendo caf\u00e9, cuando lleg\u00f3 Se\u00e1\u00f1ez y le salud\u00f3, y Villa ri\u00e9ndose le dijo: \u201c\u00bfQu\u00e9 pas\u00f3, Pablito, por qu\u00e9 no sigui\u00f3 el avance de nosotros? \u2013\u201cPues se nos cay\u00f3 un caballo, mi general, y no pudimos avanzar\u201d, dijo \u00e9l. Pues ri\u00e9ndose Villa le dijo: \u201c\u00a1Qu\u00e9 caray, mi general!, \u00a1qu\u00e9 caray, Pablito!, yo esperaba que nos siguiera\u201d. As\u00ed platicando, platicando y sonri\u00e9ndose Villa, cuando menos pens\u00f3 Pablo, estaba atravesado, Villa sac\u00f3 la pistola y le meti\u00f3 tres pajuelazos con la 45, y ah\u00ed cay\u00f3 Pablo, ech\u00e1ndole, dici\u00e9ndole que era un malagradecido. Y entonces le dijo el general Villa a Nicol\u00e1s Fern\u00e1ndez: \u201cAcaba de matar a este perro, jijo de qui\u00e9n sabe qu\u00e9\u201d. Sac\u00f3 Fern\u00e1ndez y le dio el tiro de gracia en la frente a Pablo. Al otro d\u00eda colg\u00f3 a su secretario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una ocasi\u00f3n que llev\u00e1bamos muchos prisioneros, despu\u00e9s de que Villa estuvo confes\u00e1ndolos, platicando y ri\u00e9ndose con ellos, pregunt\u00e1ndoles qu\u00e9 generales iban y cu\u00e1ntos eran y todo eso, despu\u00e9s de como unos 15 minutos, entonces le dijo al general Fern\u00e1ndez: \u201cBueno, general, ya me voy; usted sabe lo que hace con estos individuos, nom\u00e1s no me gaste ni un cartucho porque andamos muy escasos de parque\u201d. Se fue el general Villa y luego orden\u00f3 el general Fern\u00e1ndez que los colgaran de un tronco. Pues ah\u00ed mismo luego luego empezamos a colgar con la reata bien tapizada. Eran como 33, ah\u00ed quedaron colgados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una noche en la sierra de San Jos\u00e9 de Boca ven\u00edamos con la gente villista de Tepehuanes, Durango, donde el enemigo nos levant\u00f3 en cuerpo y alma, haci\u00e9ndonos varios muertos. Ah\u00ed nos metieron, <i>redotados<\/i>, contra la sierra. Esa noche dormimos con la caballada ensillada y muchos heridos. Algunos amanecieron y ah\u00ed se quedaron. Aclarando, desfilamos toda la gente afilada por el canto de la sierra cuando corrieron la voz de que hici\u00e9ramos alto. \u201c\u00bfQu\u00e9 pasar\u00e1?\u201d No esper\u00e1bamos enemigo en esas monta\u00f1as. Pues nos quedamos serenos, serenos, cuando de repente o\u00edmos una balacera para debajo de la sierra. All\u00ed hab\u00eda una lagunita con agua y estaban unos \u201csociales\u201d, hab\u00eda mulas y vacas. Villa despach\u00f3 una comisi\u00f3n de unos 40 j\u00f3venes para aquel lado que los combatieron ah\u00ed y los acabaron, dejando nom\u00e1s uno ah\u00ed amarrado. Ya entonces ordenaron que avanz\u00e1ramos. Ah\u00ed nos bajamos a comer y almorzar y a cenar\u2026 Agarramos carne, agarramos bestias de remuda. Todo se lo quitamos a esa gente y a todos los mataron, dejaron nom\u00e1s a un individuo para que sirviera de gu\u00eda. Ah\u00ed cur\u00f3 Pancho Villa al general Ch\u00e1vez, que le hab\u00edan quebrado este brazo. Villa personalmente lo cur\u00f3 lav\u00e1ndolo con agua de sal hervida. Y le hizo una venda grande para que le trabajaran trementina de pino. La calentaron y la pusieron as\u00ed en el trapo ese, y con ese trapo le puso unas vendas delgadas y luego con ese trapo con trementina le vend\u00f3 y mand\u00f3 que cortaran luego la corteza de dos pinos delgaditos para ponerlo as\u00ed como tablas, como yeso \u00bfverdad? Y en esa forma lo cur\u00f3.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otra vez, despu\u00e9s de que la gente de nosotros ven\u00eda muy <i>redotada<\/i> desde Tepehuanes, llegamos a Las Nieves, Durango. Ah\u00ed orden\u00f3 Villa que se juntara toda la gente, ah\u00ed nos juntamos en un d\u00eda muy fr\u00edo y estuvo Villa hablando, comentando la p\u00e9rdida, la <i>redota<\/i> que hab\u00eda sufrido, diciendo que hab\u00eda perdido a la gente de nosotros por falta de parque, pero que nos iba a mandar a descansar para ver si en eso \u00e9l pod\u00eda buscar la manera de parquearnos y \u00e9l mandar\u00eda varias comisiones a cada regi\u00f3n donde hab\u00eda compa\u00f1eros, generales, con grupos de gente: a la sierra de Chihuahua, a la frontera de Ojinaga, a la regi\u00f3n lagunera, ah\u00ed por San Pedro y a aqu\u00ed en R\u00edo Florido, a un lado de Canutillo, en Durango. Y \u00e9l se qued\u00f3 en la sierra con su escolta nada m\u00e1s. Ah\u00ed estuvo coment\u00e1ndonos y llor\u00e1ndonos a l\u00e1grima viva \u00bfverdad? Y todos en una media luna, y \u00e9l en medio hablando ah\u00ed, lamentando la p\u00e9rdida y la escasez de parque, la escasez de provisiones. Nos dec\u00eda que no perdi\u00e9ramos la fe, que no nos fu\u00e9ramos a derrotar, que no nos fu\u00e9ramos a ir a acompa\u00f1ar al enemigo carrancista, hablando muy bien Villa\u2026 pero ya nosotros, ya alguna gente ya estaba muy desconsolada, ya la ve\u00edamos muy dif\u00edcil en ese tiempo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mientras, nos recogimos a descansar, a que engordaran los caballos y a ver si consegu\u00edamos parque y qu\u00e9 comer. \u00c1i nos la pas\u00e1bamos. Fueron como cuatro meses. Com\u00edamos carne y tortilla de ma\u00edz que consegu\u00edamos cerca de la frontera por los ranchos del r\u00edo. Rob\u00e1bamos ganado para comer porque no hab\u00eda a quien venderlo, si no, lo hubi\u00e9ramos vendido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nos volvimos a reunir otra vez, pero ya con muchas dificultades, cuando nos atacaron aqu\u00ed en la frontera, nos mandaron como unos 6 000 individuos. Eso fue en Palomas, ac\u00e1 para el lado de Ojinaga\u2026 Despu\u00e9s, ya fueron pocos los combates que tuvimos, nos la pasamos ya casi nada m\u00e1s pues defendi\u00e9ndonos en ciertas partes, hasta que Villa se decidi\u00f3 a comunicarse con De la Huerta y se fue a Sabinas, Coahuila&#8230; donde lo fue a atender el general Eugenio Mart\u00ednez. Yo s\u00e9 todo eso porque me lo platicaron en Canutillo los compa\u00f1eros, yo no fui al armisticio. Yo vi a Villa en Canutillo, porque fui y me present\u00e9 con \u00e9l. Eso ya fue en junio o julio de 1920. Le ped\u00ed permiso para venirme a mi casa y me dijo: \u201cBueno, pues puedes retirarte, puedes irte a tu casa, o si quieres quedarte aqu\u00ed con nosotros, ya sabes que te puedes quedar\u201d. \u2013\u201cQuiero ir con mi padre, que ya tiene edad avanzada\u201d, y me dej\u00f3 venir\u2026 Los que se fueron a Canutillo con \u00e9l pensaron en ponerse a trabajar en la labor, que fue lo que Villa prometi\u00f3, cambiar las armas por los arados, les dieron facilidades para que trabajaran en Canutillo y la mayor parte se quedaron con \u00e9l ah\u00ed, otros se fueron a otros lugares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Yo ve\u00eda a mi general Villa muy amable, con mucha apariencia, pero con mucha violencia, se le ten\u00eda temor porque era muy temperamental; uno ve\u00eda los arranques que ten\u00eda con las gentes, as\u00ed es que pues uno lo apreciaba porque era del partido \u00bfverdad?, pero no, no con mucha confianza para \u00e9l. Hombre sano y de confianza, Nicol\u00e1s, el general Fern\u00e1ndez; ese s\u00ed era de mucha confianza, era sincero, \u00e9l s\u00ed se atravesaba por sus compa\u00f1eros, el general Villa no, era de menos agallas que el general Fern\u00e1ndez. Lo digo porque me consta; en la Laguna de la Estacada nos llevaban como 300 compa\u00f1eros de infanter\u00eda mat\u00e1ndolos a caballazos, y el general Fern\u00e1ndez se atraves\u00f3 ah\u00ed, me encontr\u00f3 ah\u00ed y me dijo: \u201cVente, vamos a organizarnos, a organizar un grupo de unos 50 hombres para proteger la infanter\u00eda\u201d, y lo hizo. Organiz\u00f3 como uno 90 hombres, generales y oficiales, y con \u00f3rdenes de ech\u00e1rsele encima al enemigo, que era como de 2 000 y pico de hombres, ten\u00edan tres banderas, y las alcanzamos a ver muy cerca, las tres banderas con un letrero y unas canillas pintadas, y una calavera arriba, y el letrero dec\u00eda:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u201cExterminio para los villistas\u201d. Era un pared\u00f3n de gente tremendo. Sin embargo, el general Fern\u00e1ndez le hizo frente a ese enemigo, con esos pocos hombres, con \u00f3rdenes de llegarles de frente, hasta estar a cierta distancia y luego ya disparar las pistolas y dar media vuelta, y el que cay\u00f3, cay\u00f3, y el que se salv\u00f3, se salv\u00f3, para salvar la infanter\u00eda. Por eso le digo a usted que le reconoc\u00ed yo m\u00e1s hombr\u00eda, m\u00e1s valent\u00eda\u2026 Villa siempre andaba adelante, esa vez, me consta que iba un desparramadero de gente, como 1 000 y pico de hombres villistas iban corriendo y Villa andaba atraves\u00e1ndose con la pistola en la mano gritando: \u201c\u00a1P\u00e1rense hijitos, p\u00e1rense hijitos, miren a sus compa\u00f1eros, los vienen matando como perros, hay que protegerlos!\u201d Y a otros; \u201c\u00a1P\u00e1rense hijos de aqu\u00ed y de ah\u00ed!\u201d, con la pistola en la mano paraba aqu\u00ed y se le pelaban de aqu\u00ed y paraba estos y la gente se le quedaba por all\u00e1, y \u00e9l delante, y \u00e9l delante. Y Fern\u00e1ndez no se preocup\u00f3 por parar a la gente sino por salvar la gente que ven\u00eda de infanter\u00eda. Por eso le digo que yo le reconoc\u00ed muchos m\u00e9ritos al general Fern\u00e1ndez y m\u00e1s valent\u00eda y hombr\u00eda.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">En esa \u00faltima etapa de la revoluci\u00f3n yo ya era un <i>biso\u00f1o<\/i>, toda la revoluci\u00f3n la pas\u00e9 con la ambici\u00f3n nada m\u00e1s de la libertad, el libertinaje, no esperaba yo nada; que me mataran de un momento a otro porque seg\u00fan lo que ve\u00eda, con frecuencia, dejaban gente con la cara al sol\u2026 Los muertos ah\u00ed se quedaban tirados como cualquier perro. En esa \u00e9poca era un muchacho de 19, 20 a\u00f1os de edad, pues no me preocupaba mucho, la ignorancia usted sabe, lo ten\u00edan arropado a uno; uno no hac\u00eda m\u00e1s que divertirse, mientras le ordenaban ensillar y a caminar, fuera de d\u00eda o de noche, y a caminar\u2026 Yo cargaba, por ejemplo, mis cobijas, un morral con ma\u00edz \u2212cuando ten\u00edamos ma\u00edz\u2212, para mi caballo; mi maleta con alimento de carne o gordas, o tortillas, o en fin, luego pinole y\u2026 las armas, rifle y cartucheras. Era yo lo que cargaba\u2026 Cuando hab\u00eda oportunidad lav\u00e1bamos la ropa; a veces llev\u00e1bamos algo de jab\u00f3n y a veces no. Le tiraba lo que pod\u00eda de piojos, porque and\u00e1bamos llenos de piojos. Porque pues a veces se ba\u00f1aba uno, se lavaba la cabeza, lavaba su ropa y la asoleaba, pajareando para todos lados a ver si no ven\u00eda el enemigo. Era una vida muy dura. Si se ofrec\u00eda pelear pues ya sab\u00eda uno lo que ten\u00eda que hacer; ya ven\u00eda el jefe, general o coronel y ordenaba a uno ponerse en l\u00ednea de fuego. Era lo que hac\u00eda uno\u2026<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En los \u00faltimos a\u00f1os la gente ya estaba tan decepcionada y tan <i>redotada<\/i>, que ya lo que trataba pues, por mi parte, yo lo sent\u00eda y lo digo \u00bfverdad?, ya lo que trataba uno era de defenderse del enemigo a la sombra de Villa, pero sin ninguna esperanza de que Villa nos diera algo, y con temor. Es natural que la mayor parte de la gente por temor no lo dejaba; sin embargo, mucha gente lo dej\u00f3. En esa campa\u00f1a que hicimos a Tepehuanes, se le regresaron como unos 30 individuos, de seis, de ocho, de a nueve y as\u00ed; se desertaban a las horas de la noche. Ten\u00edan miedo, ya no ten\u00edan fe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ya \u00faltimamente and\u00e1bamos nosotros muy mal, <i>pos<\/i> como fieras en el campo \u00bfverdad?, porque no ten\u00edamos a veces ni qu\u00e9 comer y furiosos y que encontr\u00e1bamos al enemigo frecuentemente, y and\u00e1bamos como lobos. Cuando encontr\u00e1bamos al enemigo, a pelear, a pelear y a pelear, no nos importaba perder gente de nosotros, pero a defender y a defendernos; y gracias a que la mayor parte, nos toc\u00f3 la de buenas, de que no perd\u00edamos, al principio triunf\u00e1bamos por la astucia de los jefes nuestros, porque eran astutos y eran valientes y nos obligaban a nosotros a ser valientes para poder triunfar, porque ya sab\u00edamos que el enemigo era corriente y f\u00e1cilmente lo domin\u00e1bamos. Pero \u00faltimamente s\u00ed, ya tuvimos enemigos muy valientes, gente de la misma que hab\u00eda sido antes de nosotros, que por ciertas cosas se le voltearon al general Villa y ya tuvimos que pelear con ellos y matarnos unos con otros. Ya fue muy dif\u00edcil la vida para nosotros, nos aguant\u00e1bamos por una grave necesidad, por la valent\u00eda y por defender la vida, porque sab\u00edamos que si nos ve\u00edan aqu\u00ed, aqu\u00ed nos mataban los carrancistas, m\u00e1s vale jug\u00e1rnosla fuera, como enemigos ac\u00e9rrimos de los carrancistas, hasta que fue la forma en que termin\u00f3 la cosa. Ya Villa se decidi\u00f3 y tuvo las grandes garant\u00edas de Adolfo de la Huerta, le dio todas esas facilidades, se las ofreci\u00f3, se las cumpli\u00f3 y se amnisti\u00f3.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Graziella Altamirano Cozzi Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam.\u00a0 41. El capit\u00e1n de caballer\u00eda Gregorio Mart\u00ednez cuenta aqu\u00ed las duras vivencias como combatientes junto al general Francisco Villa entre 1917 y 1919 antes de deponer las armas. Transformados en gavilleros dispuestos \u00fanicamente a sobrevivir, afrontaron el final de la lucha revolucionaria en medio del hambre, el saqueo, las deserciones y la irracional brutalidad. A fines de 1915 la otrora poderosa Divisi\u00f3n del Norte hab\u00eda desaparecido. Con la derrota a cuestas, el general Francisco Villa decidi\u00f3 seguir una guerra de guerrillas en contra de Venustiano Carranza y, a partir de entonces, con tan s\u00f3lo un peque\u00f1o contingente constituido por hombres que hab\u00edan militado bajo sus \u00f3rdenes, comenz\u00f3 a operar en el estado de Chihuahua, haciendo extensivo su movimiento a los vecinos estados de Durango y Coahuila. 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