﻿{"id":1149,"date":"2011-07-10T07:53:07","date_gmt":"2011-07-10T12:53:07","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1149"},"modified":"2021-05-04T14:56:34","modified_gmt":"2021-05-04T19:56:34","slug":"las-advertencias-del-conde-de-aranda","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/las-advertencias-del-conde-de-aranda\/","title":{"rendered":"Las advertencias del conde de Aranda"},"content":{"rendered":"<h4><span style=\"color: #000000;\"><strong>V\u00edctor A. Villavicencio &#8211; Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM<\/strong><\/span><\/h4>\n<h4><span style=\"color: #33cccc;\"><strong>Revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 13.<\/strong><\/span><\/h4>\n<address><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"ngg-singlepic ngg-center aligncenter\" title=\"MotAi??n contra el MarquAi??s de Esquilache, 1776\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/gallery\/archivo-comprimido\/motin-contra-el-marques-de-esquilache-1776.jpg\" alt=\"MotAi??n contra el MarquAi??s de Esquilache, 1776\" width=\"500\" height=\"370\" \/><\/address>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>S\u00f3<\/strong>lo algunas figuras en la historia han tenido el talento y la agudeza suficiente para entender el presente que viven y analizarlo de tal manera que pudieron emitir juicios acertados sobre el futuro. Si bien han existido grandes hombres de estado, en la historia contempor\u00e1nea son contados aquellos que han demostrado la capacidad reflexiva de Pedro Pablo Abarca de Bolea y Xim\u00e9nez de Urrea, el conde de Aranda. Dentro de los estadistas espa\u00f1oles pocos han provocado tanto inter\u00e9s y con raz\u00f3n&#8221; como el nacido en el castillo de Si\u00e9tamo, en 1719. Perteneci\u00f3 a una ilustre familia aragonesa de buena posici\u00f3n y durante su juventud se le propici\u00f3 una educaci\u00f3n esmerada de corte liberal, pues fue enviado a estudiar a Bolonia y Roma, adem\u00e1s de viajar por gran parte de Europa. Su inclinaci\u00f3n por la carrera militar lo llev\u00f3 a formarse en Prusia y, posteriormente, en el ej\u00e9rcito de Fernando VI.<\/p>\n<figure style=\"width: 500px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"ngg-singlepic ngg-center \" title=\"Vista de Madrid, siglo XVIII\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/gallery\/archivo-comprimido\/vista-de-madrid-siglo-xviii.jpg\" alt=\"Vista de Madrid, siglo XVIII\" width=\"500\" height=\"337\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Vista de Madrid, siglo XVIII<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gran parte de su fama fue ganada gracias a los cargos militares que desempe\u00f1\u00f3 durante el reinado de Carlos III, llegando a ser nombrado gobernador de Valencia. Su entrada al protagonismo de la historia espa\u00f1ola se debi\u00f3 en realidad a una revuelta (conocida como &#8220;mot\u00edn contra Esquilache&#8221;): con el \u00e1nimo de protestar por las nuevas reglas de vestimenta que el gobierno hab\u00eda decretado, a fin de aumentar la seguridad en las calles y mermar las conspiraciones que se sospechaba se extend\u00edan por la ciudad, el domingo 23 de marzo de 1766, una multitud iracunda se concentr\u00f3 en la Plaza Mayor de Madrid. La carest\u00eda de productos b\u00e1sicos y el rechazo a los ministros extranjeros que se encargaban de la pol\u00edtica, los cuales se cre\u00eda cercanos a los intereses de Francia e Italia, fueron dos motivos m\u00e1s de protesta. Durante un par de d\u00edas los amotinados asaltaron comercios y enfrentaron a la polic\u00eda.<\/p>\n<figure style=\"width: 211px\" class=\"wp-caption alignright\"><img decoding=\"async\" class=\"ngg-singlepic ngg-center  \" title=\"Busto del Conde de Arana en Zaragoza\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/gallery\/archivo-comprimido\/busto-del-conde-de-arana-en-zaragoza.jpg\" alt=\"Busto del Conde de Arana en Zaragoza\" width=\"211\" height=\"280\" \/><figcaption class=\"wp-caption-text\">Busto del Conde de Arana en Zaragoza<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><span style=\"line-height: 21.8181819915772px; text-align: justify; font-size: 1rem;\">Leopoldo Di Gregorio, marqu\u00e9s de Esquilache, en aquel entonces ministro de Hacienda era se\u00f1alado como el responsable directo del alto costo de los insumos de primera necesidad, raz\u00f3n por la cual su casa fue saqueada y debi\u00f3 huir con su familia al Palacio Real en busca de auxilio. Dado que el tono de las protestas y la violencia fue en aumento, Carlos III se vio obligado a acceder a las peticiones populares: fij\u00f3 los precios de los productos b\u00e1sicos y destituy\u00f3 de su gobierno a los ministros extranjeros. No obstante, el monarca no se quedar\u00eda de brazos cruzados ante la revuelta. Llam\u00f3 del gobierno de Valencia al conde de Aranda, lo design\u00f3 presidente del Consejo de Castilla y le encarg\u00f3 una investigaci\u00f3n especial para dar con los responsables de las protestas. Las pesquisas arrojaron que los jesuitas hab\u00edan sido los instigadores, por lo que, en febrero de 1767, Aranda debi\u00f3 ejecutar el decreto que expuls\u00f3 de la pen\u00ednsula y de todo el imperio espa\u00f1ol a la orden fundada por San Ignacio de Loyola.<\/span><\/p>\n<h3 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<br \/>\n<span style=\"font-size: 1.142857143rem; line-height: 1.846153846;\">Para leer el art\u00edculo completo,\u00a0<\/span><a style=\"font-size: 1.142857143rem; line-height: 1.846153846;\" href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/2010\/03\/?page_id=10\">Suscr\u00edbase a la revista BiCentenario<\/a><span style=\"font-size: 1.142857143rem; line-height: 1.846153846;\">.<\/span><\/h3>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si bienAi??han existido grandes hombres de estado, en laAi??historia contemporA?nea son contados aquellosAi??que han demostrado la capacidad reflexiva de Pedro Pablo Abarca de Bolea y XimAi??nez de Urrea,Ai??el conde de Aranda. <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,865,20],"tags":[873,871,2283,872],"class_list":{"0":"post-1149","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-13","8":"category-revistanumero","9":"tag-carlos-iii","10":"tag-conde-de-aranda","11":"tag-espana","12":"tag-madrid"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1149","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1149"}],"version-history":[{"count":13,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1149\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":16034,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1149\/revisions\/16034"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1149"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1149"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1149"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}