﻿{"id":11447,"date":"2018-10-17T14:35:37","date_gmt":"2018-10-17T19:35:37","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11447"},"modified":"2024-06-25T12:58:22","modified_gmt":"2024-06-25T18:58:22","slug":"la-gripe-espanola-un-desastre-inesperado-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-gripe-espanola-un-desastre-inesperado-en-mexico\/","title":{"rendered":"La \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d. Un desastre inesperado en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>Claudia Patricia Pardo Hern\u00e1ndez<br \/>\nInstituto Mora<\/p>\n<h3><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam.\u00a0 41<\/span><\/strong><\/h3>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">M\u00e9xico no estuvo inmune a la pandemia de influenza que en 1918 se propag\u00f3 por los cinco continentes causando al menos 21 000 000 de v\u00edctimas mortales. J\u00f3venes adultos de entre 21 y 40 a\u00f1os, mujeres y personas de bajos recursos econ\u00f3micos, fueron los m\u00e1s afectados. Se cree que aqu\u00ed hubo m\u00e1s de 7 000 fallecidos.<\/span><\/h2>\n<p><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/90812.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-11574\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/90812.jpg\" alt=\"90812\" width=\"356\" height=\"253\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/90812.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/90812-300x213.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/90812-624x443.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 356px) 100vw, 356px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>A<\/strong>lgunos autores postulan que la llegada a Europa de la terrible pandemia de influenza, mal llamada \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d, precipit\u00f3 en 1918 el fin de la primera guerra mundial. Los ej\u00e9rcitos, principalmente el alem\u00e1n, el franc\u00e9s y el estadounidense, se vieron diezmados, m\u00e1s por la enfermedad que por las batallas b\u00e9licas. Como ocurriera en la antig\u00fcedad, los ej\u00e9rcitos y los medios de transporte, en este caso barcos y trenes, fueron los principales portadores y diseminadores de la enfermedad que en cuesti\u00f3n de semanas dej\u00f3 su rastro de muerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En toda Am\u00e9rica, Europa, \u00c1frica, Asia y Australia se padeci\u00f3 el flagelo. La falta de estad\u00edsticas nacionales en muchos pa\u00edses ha impedido disponer de un conteo preciso de v\u00edctimas, pero se estima que tan s\u00f3lo en Espa\u00f1a el saldo mortal fue de 240 000 personas. Los c\u00e1lculos hablan de entre 21 000 000 y 50 000 000 de muertes en el mundo, monto que super\u00f3 absolutamente a los ca\u00eddos en la contienda militar. Fue el mayor desastre sanitario que ha vivido la humanidad. La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud catalog\u00f3 el brote de 1918 con un \u00edndice de gravedad de cinco, el m\u00e1s alto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se ha considerado que fue en Fort Riley, Kansas, un campo de entrenamiento de los soldados estadounidenses, donde, desde marzo de 1918, se inici\u00f3 la influenza. Pero se maneja tambi\u00e9n la teor\u00eda de que el contagio surgi\u00f3 en el frente franc\u00e9s, mientras que otros hablan de que los portadores del virus fueron trabajadores chinos llevados a Europa a cavar trincheras. Actualmente se conoce que la pandemia se dio en tres momentos: en la primavera, con un ataque suave; en oto\u00f1o, con el brote severo que provoc\u00f3 m\u00e1s muertes y, finalmente, a inicios de 1919, nuevamente de forma moderada. Despu\u00e9s desapareci\u00f3, pero otros ataques de influenza se han dado en diferentes momentos: en 1957 con la \u201cgripe asi\u00e1tica\u201d, en 1968 con la llamada \u201cgripe de Hong Kong\u201d, variantes de influenza con caracter\u00edsticas parecidas. Finalmente, todos recordamos el terrible brote de 2009, id\u00e9ntico al de 1918, de AH1N1, cuando en M\u00e9xico se vivi\u00f3 con miedo al m\u00e1s leve de los estornudos.<\/p>\n<h2 class=\"BiC08Subtitulo\" style=\"text-align: center;\">El cuadro<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">influenza, \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d, tambi\u00e9n conocida como la \u201cmuerte o peste p\u00farpura\u201d, es una enfermedad que se conoce desde la antig\u00fcedad. Ya Hip\u00f3crates describi\u00f3 sus s\u00edntomas. A partir de 1510 se tiene referencia de diversos brotes epid\u00e9micos con distintos grados de severidad. Es originada por un virus que puede ser de tres tipos A, B o C. Los m\u00e1s peligrosos son los dos primeros, que presentan los s\u00edntomas cl\u00ednicos m\u00e1s graves, pues el C generalmente no manifiesta cuadros severos. Es un virus que muta, puede tener una serie de combinaciones en la estructura de prote\u00edna que lo envuelve (HN), siendo el de 1918 una combinaci\u00f3n A H1N1. Entonces, una vez infectado el individuo, el periodo de incubaci\u00f3n era corto: iniciaba con fiebre alta, dolor de cabeza, muscular y de garganta, inflamaci\u00f3n de las mucosas, n\u00e1useas y tos. En las autopsias los pulmones se encontraban endurecidos, llenos de l\u00edquido, de ah\u00ed la imposibilidad de respirar y la coloraci\u00f3n azulada que indicaba ahogamiento en el enfermo. Al no saber que pasaba con los infectados, se diagnosticaban otras enfermedades asociadas al sistema respiratorio, como neumon\u00eda aguda, bronconeumon\u00eda, bronquitis hemorr\u00e1gica u otros males similares.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9 un padecimiento as\u00ed fue llamado \u201cgripe espa\u00f1ola\u201d? Hoy en d\u00eda se tiene la certeza que la pandemia no surgi\u00f3 en Espa\u00f1a, pero fue ah\u00ed en donde la prensa comenz\u00f3 a publicar notas sobre la enfermedad que estaba provocando muchas muertes. Tanto los peri\u00f3dicos franceses, alemanes y estadounidenses ten\u00edan otras prioridades asociadas con la guerra, como la estrategia de guardar el secreto de tropas contagiadas, adem\u00e1s de no provocar p\u00e1nico entre la poblaci\u00f3n civil con un problema de tal dimensi\u00f3n, as\u00ed que el nombre se asoci\u00f3 a quien dio la voz de alerta y posteriormente as\u00ed se le sigui\u00f3 refiriendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El contagio directo se da principalmente cuando el enfermo estornuda y tose, expulsando una gran cantidad de gotas de saliva microsc\u00f3picas que son inhaladas por las personas sanas. Saludar, besar o hablar de cerca con el infectado tambi\u00e9n provoca la transmisi\u00f3n. Esas mismas gotas pueden ser el contagio indirecto al depositarse en toda clase de superficies que se tocan con las manos y llevarse estas a la cara.<\/p>\n<h2 class=\"BiC08Subtitulo\" style=\"text-align: center;\">Influenza en M\u00e9xico<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">&gt;Es probable que el primer ataque de primavera, que fue suave, pasara desapercibido en M\u00e9xico, pero para finales de septiembre y principios de octubre ya se sab\u00eda que una terrible enfermedad se padec\u00eda en Estados Unidos, de ah\u00ed que fuese inminente su arribo al pa\u00eds. Los primeros casos de infectados se reportaron al iniciar octubre en los estados fronterizos de Nuevo Le\u00f3n y Tamaulipas; espec\u00edficamente las ciudades de Monterrey y Nuevo Laredo informaron que ten\u00edan un gran n\u00famero de contagiados, que la enfermedad proven\u00eda del vecino pa\u00eds del norte y el n\u00famero de enfermos aumentaba cada d\u00eda de forma alarmante al igual que la cantidad de decesos. Al mismo tiempo, el estado de Coahuila se vio invadido por enfermos que se dec\u00eda eran trabajadores que regresaban de la pisca en Estados Unidos. Torre\u00f3n se vio imposibilitado para enfrentar a la enfermedad: tuvo su primer muerto el 3 de octubre, una semana despu\u00e9s las defunciones en un solo d\u00eda llegaron a 25, la cantidad de infectados aumentaba de forma asombrosa. Los telegramas enviados al Consejo Superior de Salubridad hablaron de que en la regi\u00f3n de La Laguna se hab\u00edan enfermado casi todos los empleados del ferrocarril, as\u00ed como los telegrafistas. Por su parte, en un intento de frenar el contagio, el estado de Durango trat\u00f3 de establecer un cord\u00f3n sanitario con Coahuila, pero fue in\u00fatil. En las ciudades norte\u00f1as la gente mor\u00eda, principalmente los pobres, pues no hab\u00eda m\u00e9dicos suficientes, los medicamentos comenzaron a escasear y los que se encontraban estaban a precios inalcanzables. Entre otras medidas que se tomaron estuvieron el cierre de lugares p\u00fablicos, incluyendo las iglesias y el cese del trasporte ferroviario. Sin embargo, en el centro del pa\u00eds los trenes siguieron circulando.<\/p>\n<p class=\"BiC07Parrafo2\">Las epidemias viajan m\u00e1s r\u00e1pido que las noticias y para el 9 de octubre, en la ciudad de M\u00e9xico el diario El Pueblo, de forma alarmante, report\u00f3 el primer caso. Dec\u00eda que, procedente de \u201cun lugar de la frontera\u201d, hab\u00eda llegado a la capital el superintendente de la Divisi\u00f3n del Norte atacado por el mal. Presentaba los s\u00edntomas de una \u201cespecie de pneumon\u00eda\u201d, dolor de cabeza y fiebre mayor de 40 grados. El mismo d\u00eda, El Nacional lo desment\u00eda refiriendo que se trataba de \u201cuna ligera gripa\u201d. Un d\u00eda despu\u00e9s se supo que en un cuartel de la villa de Guadalupe se encontraba infectado un buen n\u00famero de soldados. En la ciudad de Puebla, el primer muerto fue el 10 de octubre. Una semana despu\u00e9s las defunciones comenzaron a aumentar. El ferrocarril fue el medio de transporte que llev\u00f3 el mal a diferentes estados como Tlaxcala y Michoac\u00e1n. Para el 14 de octubre, en la ciudad de Morelia se anunciaba el primer caso de influenza procedente de Le\u00f3n.<\/p>\n<h2 class=\"BiC08Subtitulo\" style=\"text-align: center;\">Llega a la capital<\/h2>\n<p class=\"BiC06Parrafo1\">Ante las noticias alarmantes de la epidemia que avanzaba, el ayuntamiento capitalino comenz\u00f3 a tomar medidas, muy parecidas a las que se hab\u00edan practicado a lo largo de la \u00e9poca colonial y en el siglo XIX. El regado y barrido de calles por parte de los vecinos era una de las primeras disposiciones y se recomendaba no barrer sin haber regado primero pues \u201ccient\u00edficamente estaba comprobado que el polvo era el agente propagador m\u00e1s activo\u201d. Se trat\u00f3 que los mercados fueran aseados y desinfectados diariamente y adem\u00e1s se intensific\u00f3 la recolecci\u00f3n de basura. Los encargados de que esto se cumpliera eran los ocho inspectores de las respectivas demarcaciones en que se divid\u00eda la ciudad. En otro intento de frenar el contagio, el general y m\u00e9dico Jos\u00e9 Mar\u00eda Rodr\u00edguez, presidente del Consejo Superior de Salubridad, decret\u00f3 cuarentena a los barcos procedentes de Espa\u00f1a y La Habana; tambi\u00e9n acord\u00f3 establecer una cuidadosa vigilancia de brigadas sanitarias en la frontera norte para frenar la entrada de todo individuo enfermo o sospechoso de estarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El mismo Consejo Superior de Salubridad reportaba que los supuestos enfermos de influenza de la villa de Guadalupe y del pueblo de La Piedad, en realidad sufr\u00edan de paludismo hemorr\u00e1gico y que los soldados ya se encontraban aislados en el hospital militar. Por su parte los civiles deb\u00edan su condici\u00f3n al estado fam\u00e9lico que ten\u00edan antes de la enfermedad. Aunque se negaba que en la capital hubiera infectados de influenza, se dispuso solicitar en breve a los due\u00f1os de tranv\u00edas, carretelas, autom\u00f3viles de alquiler, camiones, etc\u00e9tera, la desinfecci\u00f3n diaria de sus unidades. Se recomendaba la higiene ante todo y el aislamiento de los enfermos de gripe. Algunos m\u00e9dicos dec\u00edan que en menos de dos semanas desaparecer\u00eda la enfermedad y que los casos presentados no eran de cuidado. El paso del tiempo demostr\u00f3 lo equivocados que estaban, pues conforme avanz\u00f3 octubre los casos se multiplicaron, las causas eran diversas enfermedades respiratorias. La media mensual de fallecimientos, en los meses sin epidemia, era de 343, cifra que se super\u00f3 en la primera quincena, lo que indica que la epidemia s\u00ed estaba presente en la ciudad de M\u00e9xico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para el 21 de octubre, el municipio dispuso que los lugares p\u00fablicos como teatros, cantinas y restaurantes cerraran a las once de la noche para realizar una desinfecci\u00f3n diaria. El d\u00eda 23 se cerraron las escuelas y se recomend\u00f3 a la Iglesia que despu\u00e9s de cada misa se desinfectaran los templos. A la poblaci\u00f3n en general se le pidi\u00f3 incrementar la higiene del hogar y la personal, adem\u00e1s de abstenerse de dar la mano, besar, toser y estornudar sin cubrirse, as\u00ed como el uso de tapabocas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Conforme avanz\u00f3 el mes de octubre los casos de influenza se fueron multiplicando en la ciudad, as\u00ed como las defunciones que subieron a 1 089 y en noviembre a 2 853. En un reporte, no oficial, del 30 de octubre atribu\u00eda a la epidemia 796 fallecimientos, si bien se sab\u00eda que no todas las demarcaciones hab\u00edan entregado su reporte y en los panteones tampoco se llevaba un registro meticuloso. En los diarios las quejas en contra de las autoridades eran constantes pues se\u00f1alaban que el cierre de escuelas, pulquer\u00edas y cantinas, el regado de calles, el retiro de vendedores ambulantes, el surtido eficaz de medicinas y la visita a las vecindades para atender las necesidades de los enfermos no se realizaban con la puntualidad requerida. Para principios de noviembre, el Consejo Superior de Salubridad form\u00f3 brigadas de agentes sanitarios para realizar en la colonia de La Bolsa una minuciosa inspecci\u00f3n de varias viviendas, con el fin de recolectar toda clase de muebles, ropa y colchones cundidos de piojos y chinches para ser quemados. Los habitantes de esas vecindades fueron conducidos a los ba\u00f1os de la ex c\u00e1rcel de Belem para que se ducharan. La higiene forzosa o no, as\u00ed como el confinamiento de los enfermos, eran las medidas principales que se aconsejaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, pese a los numerosos muertos, varios m\u00e9dicos declararon que se trataba de una epidemia de influenza com\u00fan y corriente, que se pod\u00eda atender. Reconoc\u00edan que era sumamente contagiosa, pero atribu\u00edan el gran n\u00famero de muertes a las complicaciones derivadas del descuido de los pacientes en su etapa de convalecencia en la que adquir\u00edan otra enfermedad que los llevaba al desenlace fatal, as\u00ed como a la \u201cmiseria social\u201d. En general ve\u00edan el asunto de una forma ligera y a\u00f1ad\u00edan que \u201ctomando precauciones sencillas, conocidas por todos\u201d, no habr\u00eda problema alguno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A partir de estudios recientes, se ha calculado que entre octubre y noviembre de 1918, tan solo en la ciudad de M\u00e9xico, murieron de influenza y otras enfermedades respiratorias 7 375 personas. La poblaci\u00f3n m\u00e1s afectada fue de entre 20 y 40 a\u00f1os, mujeres y personas de menos recursos. En el oto\u00f1o de 1918 ni las autoridades sanitarias ni las municipales estaban preparadas para enfrentar una epidemia. La prensa fue la encargada de informar del curso de la enfermedad, en algunos casos exagerando, pero instando al gobierno, principalmente al Consejo Superior de Salubridad, a tomar las riendas del problema. El mes de diciembre de ese a\u00f1o se consider\u00f3 que la emergencia hab\u00eda terminado.<\/p>\n<h2 class=\"BiC08Subtitulo\" style=\"text-align: center;\">Tratamientos<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los medicamentos m\u00e1s utilizados para la influenza de 1918 eran sulfato de quinina, cacodilato de guayacol, cloruro de calcio, ergotina de Benjean; tambi\u00e9n se recomendaban vacunas que no estaban al alcance de las clases m\u00e1s desfavorecidas. Los m\u00e9dicos insist\u00edan en que para curarse hab\u00eda que seguir todas las indicaciones, como permanecer en cama, no fatigarse, comer adecuadamente y, sobre todo, evitar los enfriamientos. A su juicio, las muertes se deb\u00edan a que no se hab\u00edan seguido los tratamientos, a la falta de higiene o a que se padec\u00eda otra enfermedad que se complicaba con la influenza. Se pensaba que el causante era un bacilo, y es que faltaban a\u00f1os para identificar el virus de la influenza, que no fue aislado hasta 1933, as\u00ed que los tratamientos s\u00f3lo pod\u00edan paliar algunos s\u00edntomas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ante la llegada de la influenza, la publicidad de los medicamentos cambi\u00f3 r\u00e1pidamente su discurso. As\u00ed, el \u201cEspiroquina laxativo\u201d, que se anunciaba para curar catarros, resfriados y calenturas incluy\u00f3 la influenza entre las enfermedades que pod\u00eda remediar. Era un compuesto de aspirina, sulfato de quinina y ruibarbo de China, este \u00faltimo un poderoso laxante. Las pastillas alemanas de \u201cFebrina del Dr. Sieg\u201d tambi\u00e9n afirmaban aliviar \u201cla grippe\u201d y la influenza. Pero lo que promet\u00eda curar las inyecciones de sulfuro de calcio de los laboratorios El \u00c1guila resultaba milagroso, pues lo mismo serv\u00eda para el asma, el reuma, la s\u00edfilis y la influenza. Otro remedio recomendado como muy efectivo era el jugo de lim\u00f3n, solo o diluido en refresco.<\/p>\n<h3 class=\"BiC09PARASABER\">PARA SABER M\u00c1S<\/h3>\n<ul>\n<li class=\"BiC10RecomendacionCxSpFirst\">M\u00e1rquez Morf\u00edn, Lourdes y Am\u00e9rica Molina del Villar, \u201cEl oto\u00f1o de 1918: las repercusiones de la pandemia de gripe en la ciudad de M\u00e9xico\u201d, en <i>Desacatos. Revista de Antropolog\u00eda Social<\/i>, 2010, <a href=\"https:\/\/desacatos.ciesas.edu.mx\/index.php\/Desacatos\/article\/view\/386\">https:\/\/desacatos.ciesas.edu.mx\/index.php\/Desacatos\/article\/view\/386<\/a><\/li>\n<li class=\"BiC10RecomendacionCxSpMiddle\">M\u00e9ndez, Marciano Netzahualcoyotzi, <i>La epidemia de gripe de 1918 en Tlaxcala<\/i>, M\u00e9xico, Departamento de Filosof\u00eda y Letras-Universidad Aut\u00f3noma de Tlaxcala, 2003.<\/li>\n<li class=\"BiC10RecomendacionCxSpMiddle\">Lourdes M\u00e1rquez Morf\u00edn, Am\u00e9rica Molina del Villar y Claudia Patricia Pardo Hern\u00e1ndez (eds.), <i>El miedo a morir. Endemias, epidemias y pandemias en M\u00e9xico: an\u00e1lisis de larga duraci\u00f3n<\/i>, M\u00e9xico, C<span class=\"BiCFuenteVersalitas\"><span style=\"font-size: 12.0pt;\">iesas<\/span><\/span>\/Instituto Mora\/BUAP\/C<span class=\"BiCFuenteVersalitas\"><span style=\"font-size: 12.0pt;\">onacyt<\/span><\/span>, 2013.<\/li>\n<li class=\"BiC10RecomendacionCxSpLast\">Oldstone, Michael B. A., <i>Virus, pestes e historia, M\u00e9xico<\/i>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2002.<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Claudia Patricia Pardo Hern\u00e1ndez Instituto Mora En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam.\u00a0 41 M\u00e9xico no estuvo inmune a la pandemia de influenza que en 1918 se propag\u00f3 por los cinco continentes causando al menos 21 000 000 de v\u00edctimas mortales. J\u00f3venes adultos de entre 21 y 40 a\u00f1os, mujeres y personas de bajos recursos econ\u00f3micos, fueron los m\u00e1s afectados. 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