﻿{"id":11407,"date":"2018-09-27T00:13:49","date_gmt":"2018-09-27T05:13:49","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11407"},"modified":"2024-06-26T10:07:22","modified_gmt":"2024-06-26T16:07:22","slug":"editorial-21","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/editorial-21\/","title":{"rendered":"Editorial"},"content":{"rendered":"<h3><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 40.<\/span><\/strong><\/h3>\n<p style=\"text-align: center;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/BiC-40-Portada.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"aligncenter wp-image-11370\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/BiC-40-Portada.jpg\" alt=\"BiC 40 Portada\" width=\"242\" height=\"337\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/BiC-40-Portada.jpg 1555w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/BiC-40-Portada-215x300.jpg 215w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/BiC-40-Portada-735x1024.jpg 735w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2014\/12\/BiC-40-Portada-624x868.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 242px) 100vw, 242px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>R<\/strong>emar a contracorriente requiere de fortalezas inusitadas, vehemencia, templanza y un compromiso imperturbable con la raz\u00f3n que lo mueve. Algo as\u00ed atesoraron una serie de hombres de las letras que en 1920, en pleno proceso de afirmaci\u00f3n posrevolucionaria y de creaci\u00f3n del discurso nacionalista que legitimaba al nuevo r\u00e9gimen y cohesionaba al pa\u00eds, se propusieron integrar a M\u00e9xico al mundo con apertura de pensamientos e ideas, en un af\u00e1n cosmopolita. Jaime Torres Bodet, Bernardo Ortiz de Montellano, Enrique Gonz\u00e1lez Rojo, Jos\u00e9 y Celestino Gorostiza, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Jorge Cuesta y Gilberto Owen fueron algunos de esos intelectuales que plantaron cara a una estructura simb\u00f3lica del pensamiento oficial que justamente hac\u00eda hincapi\u00e9 en la frontera entre lo mexicano y las dem\u00e1s culturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Contempor\u00e1neos, como se hicieron llamar, no recalaron en manifiestos que los pudieran definir ni legislaciones que fueran a romper un orden, sino que intentaron convencer tanto a sus audiencias como a las autoridades, y s\u00ed que lo lograron si nos atenemos a sus nombres a\u00fan vigentes y necesarios para definir la historia de las letras y la intelectualidad en el pa\u00eds. Se aceptaron como parte de su sociedad, para promover la cultura, las artes y la literatura local. Las publicaciones impresas fueron el motor del grupo. Ulises. Revista de curiosidad y cr\u00edtica y m\u00e1s tarde Contempor\u00e1neos, sirvieron para dar a conocer textos de Federico Garc\u00eda Lorca, Juan Bautista Alberdi, Pablo Neruda, Jorge Luis Borges o T.S. Eliot y Paul Valery, pero tambi\u00e9n las pinturas de Salvador Dal\u00ed, Pablo Picasso, Joan Mir\u00f3 o la fotograf\u00eda de Sergei Eisenstein. Incluso el teatro, bajo el mecenazgo de Antonieta Rivas Mercado, tuvo en la impronta de los Contempor\u00e1neos la exposici\u00f3n de autores desconocidos por entonces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nacido como un grupo de amigos, y con una formaci\u00f3n educativa similar, supieron combinar la difusi\u00f3n de la cultura mexicana con la incorporaci\u00f3n de aquellos autores extranjeros de alta calidad, pero tambi\u00e9n gracias a una combinaci\u00f3n de relaciones en el gobierno \u2013varios de ellos participaron en la diplomacia, la pol\u00edtica y la educaci\u00f3n-, que les permiti\u00f3 convertirse en referencia intelectual. Son justificadas razones, sin duda, como para que la cuadrag\u00e9sima portada de BiCentenario est\u00e9 dedicada a estos verdaderos referentes de una mirada contracultural como pocas veces se ha visto en el pa\u00eds.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La identidad, que no es otra cosa que el sentido de pertenencia, en el caso de la cultura entre la decada de 1920 y 1930 la supieron dar aquellos escritores, dramaturgos, poetas, editores, pero tambi\u00e9n la encontramos, con otros rasgos y en diferentes tiempos. Como aquella que supieron forjar lo cinco hermanos Rousset Montoya como hombres y mujeres arrojados a la causa revolucionaria de 1910, o m\u00e1s atr\u00e1s en siglos, las pinturas de castas en Nueva Espa\u00f1a.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">\u00bfPor qu\u00e9 decimos esto? La toma de conciencia social y pol\u00edtica de los Rousset en Puebla, al igual que la de sus vecinos, los Serd\u00e1n Alatriste, fue la de miles de mexicanos que cansados de atropellos se sumaron a la lucha antirreeleccionista, y aunque terminaron sus vidas de forma sencilla y con carencias econ\u00f3micas, optaron por dar su aportaci\u00f3n para un mejor futuro de igualdad para todos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otros verdaderos documentos para moldear la identidad fueron las mezclas raciales de mestizos, ind\u00edgenas, blancos y negros durante el siglo XVIII en la Am\u00e9rica espa\u00f1ola expresados en las pinturas de castas. Aqu\u00ed lo traemos a colaci\u00f3n en las obras de Miguel Cabrera o Juan Patricio Morlete, entre otros, los primeros quiz\u00e1 en darle forma y color a los rostros de una nueva sociedad en formaci\u00f3n y dejar as\u00ed constancia. De aquellos d\u00edas a los presentes, se ha ido conformado la pluriculturalidad mexicana, como pocas en el mundo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos trazos culturales que podr\u00e1n encontrar como lectores en este n\u00famero 40 de BiCentenario, tienen tambi\u00e9n referencias en la recuperaci\u00f3n de los a\u00f1os exitosos de la televisi\u00f3n, la radio, el cine, a partir de los a\u00f1os \u201850 del siglo pasado con los retratos de las celebridades del mundo del espect\u00e1culo en la fotograf\u00eda de Humberto Zendejas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte, Kathryn Blair, la autora de A la sombra del \u00c1ngel, la biograf\u00eda novelada sobre su suegra Antonieta Rivas Mercado \u2013s\u00ed, la misma que alent\u00f3 las obras teatrales de los Contempor\u00e1neos\u2013, hace un recorrido por su vida personal hasta adentrarse en un tard\u00edo \u00e9xito en la literatura.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta edici\u00f3n se involucra en el an\u00e1lisis de las complejas relaciones bilaterales M\u00e9xico-estadunidenses, en esa simbiosis permanente y necesaria, entre pasado y presente, y plantea la pregunta acerca de Donald Trump y su discurso xen\u00f3fobo y antimexicano: \u00bfla responsabilidad s\u00f3lo recae en \u00e9l?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay mucho m\u00e1s por descubrir en este BiCentenario, incluso un Benito Ju\u00e1rez desconocido, de identidad simulada, que perdi\u00f3 su cl\u00e1sico traje negro. Hasta la pr\u00f3xima.<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Dar\u00edo Fritz<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 40. Remar a contracorriente requiere de fortalezas inusitadas, vehemencia, templanza y un compromiso imperturbable con la raz\u00f3n que lo mueve. Algo as\u00ed atesoraron una serie de hombres de las letras que en 1920, en pleno proceso de afirmaci\u00f3n posrevolucionaria y de creaci\u00f3n del discurso nacionalista que legitimaba al nuevo r\u00e9gimen y cohesionaba al pa\u00eds, se propusieron integrar a M\u00e9xico al mundo con apertura de pensamientos e ideas, en un af\u00e1n cosmopolita. 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