﻿{"id":11329,"date":"2018-09-03T04:51:09","date_gmt":"2018-09-03T09:51:09","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11329"},"modified":"2024-06-26T10:53:20","modified_gmt":"2024-06-26T16:53:20","slug":"su-lugar-en-el-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/su-lugar-en-el-mundo\/","title":{"rendered":"Su lugar en el mundo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Dar\u00edo Fritz<\/p>\n<h3><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam.\u00a0 40.<\/span><\/strong><\/h3>\n<figure id=\"attachment_11330\" aria-describedby=\"caption-attachment-11330\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/598.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11330 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/598.jpg\" alt=\"Empleados p\u00fablicos sentados tras escritorios en una oficina, ca. 1925, inv. 598. SINAFO, Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00e9x. Reproducci\u00f3n autorizada por el inah .\" width=\"800\" height=\"550\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/598.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/598-300x206.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/598-624x429.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-11330\" class=\"wp-caption-text\">Empleados p\u00fablicos sentados tras escritorios en una oficina, ca. 1925, inv. 598. SINAFO, Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00e9x. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH .<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>C<\/strong>u\u00e1nta temeridad, intrepidez, coraje, audacia, para estar all\u00ed sentada, sola, \u00fanica, resuelta. Aqu\u00ed estoy. Esto soy. \u00bfY qu\u00e9? La mirada profunda y las palmas de las manos en uni\u00f3n sobre la cadera son sutiles manifestaciones de una valent\u00eda contenida y cuidadosa. Y eso que la imagen no alcanza a captar qui\u00e9nes podr\u00edan estar en los escritorios de enfrente. \u00bfM\u00e1s hombres serios, confortables en su lugar, temerosos, absortos, de fina estampa, en el mejor de los casos, como los que alcanzamos a observar? Quiz\u00e1 otra mujer como ella para dejar testimonio de una proporcionalidad deshonesta para la \u00e9poca, alrededor de 1925, en que como signo de modernidad y cambio las mujeres profesionistas se integraban a las oficinas p\u00fablicas. \u00bfCu\u00e1nta comodidad sentir\u00eda aquella mujer en medio de esa pulcritud y orden de escritorios limpios de papeles, alineados perfectamente hasta encontrarse al final con el corte abrupto del escritorio en diagonal de los jefes? Tiene mucho de orden militar la sobriedad que se ve en las figuras humanas en fila, en un contexto de paredes limpias de decoraci\u00f3n, ventanas trasl\u00facidas y rectas infinitas donde la circularidad parece prohibida. Uno puede imaginarse su dignidad a fuerza de temple, llegando a la oficina o retir\u00e1ndose al acabar el d\u00eda, al tomar su bolsa y su su\u00e9ter para salir a comer, o levantarse al mediod\u00eda para ir al <em>toilette<\/em>, tratando de ser normal en cada paso, cuidando que cada pieza de la vestimenta est\u00e9 en su lugar, pero sintiendo sobre la espalda las miradas insulsas, incomprensivas o lascivas, ojos expectantes que ayudar\u00edan a tejer tantas historias prejuiciosas como tiempo tuvieran para dejar correr la imaginaci\u00f3n. \u00bfQu\u00e9 conversar\u00eda, al menos con sus vecinos m\u00e1s cercanos? \u00bfLa familia, el transporte lento de ese d\u00eda, la ma\u00f1ana fr\u00eda o la lluvia que se espera, las noticias de la radio? \u00bfQu\u00e9 tendr\u00eda que escuchar de conversaciones ins\u00edpidas, comentarios absurdos, adulaciones o silencios sepulcrales de hombres que la podr\u00edan ver como una colega o compa\u00f1era, pero tambi\u00e9n como una <em>rara avis<\/em>? Si sus mujeres, madres o novias estaban en casa, podr\u00edan preguntarse, \u00bfpor qu\u00e9 ella no? Porque otras, similares a ella, no se animaban o ten\u00edan prohibido alcanzar aquel asiento. Llegar hasta all\u00ed habr\u00e1 sido dif\u00edcil, \u00bfCu\u00e1nto m\u00e1s podr\u00e1 mantenerse en el puesto? \u00bfQu\u00e9 podr\u00eda elucubrarse sobre ella? \u00bfCu\u00e1ntos adjetivos le cabr\u00edan para describirla? Mujer inteligente, honrada, ambiciosa, elegante, ceremoniosa, extrovertida, reservada, presumida, trabajadora, responsable, idealista, resuelta, coqueta, liberal, atrevida, religiosa, noble. S\u00ed, todo un mundo que enfrentar, el de ellos y el de sus pares de g\u00e9nero, sin necesidad de conformar a nadie, con la obligaci\u00f3n personal de ser ella misma, de bastarse por s\u00ed sola. Un arrojo a toda prueba para tener su lugar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dar\u00edo Fritz En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam.\u00a0 40. Cu\u00e1nta temeridad, intrepidez, coraje, audacia, para estar all\u00ed sentada, sola, \u00fanica, resuelta. Aqu\u00ed estoy. Esto soy. \u00bfY qu\u00e9? La mirada profunda y las palmas de las manos en uni\u00f3n sobre la cadera son sutiles manifestaciones de una valent\u00eda contenida y cuidadosa. Y eso que la imagen no alcanza a captar qui\u00e9nes podr\u00edan estar en los escritorios de enfrente. \u00bfM\u00e1s hombres serios, confortables en su lugar, temerosos, absortos, de fina estampa, en el mejor de los casos, como los que alcanzamos a observar? 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