﻿{"id":11290,"date":"2018-09-01T18:45:13","date_gmt":"2018-09-01T23:45:13","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11290"},"modified":"2024-06-26T11:37:20","modified_gmt":"2024-06-26T17:37:20","slug":"contemporaneos-los-intelectuales-cosmopolitas-en-el-mexico-posrevolucionario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/contemporaneos-los-intelectuales-cosmopolitas-en-el-mexico-posrevolucionario\/","title":{"rendered":"Contempor\u00e1neos. Los intelectuales cosmopolitas en el M\u00e9xico posrevolucionario"},"content":{"rendered":"<p>Ana Karen Hern\u00e1ndez Hern\u00e1ndez<br \/>\nUniversidad Aut\u00f3noma Metropolitana. Unidad Iztapalapa<\/p>\n<h3><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam.\u00a0 40.<\/span><\/strong><\/h3>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">El pa\u00eds de la d\u00e9cada de 1920 era introspectivo, desconfiado de lo que fuera extranjero, por eso la aparici\u00f3n de un grupo de escritores, artistas, pensadores y editores denominado Contempor\u00e1neos, que se abr\u00eda a ideas nuevas y alternativas gener\u00f3 pol\u00e9mica y recelo. All\u00ed estaba una generaci\u00f3n que quedar\u00eda enraizada en las letras mexicanas: Torres Bodet, Novo, Villaurrutia, Gonz\u00e1lez Rojo, Owen, Ortiz de Montellano, Pellicer, Gorostiza. Una contracultura en la posrevoluci\u00f3n.<\/span><\/h2>\n<figure id=\"attachment_11313\" aria-describedby=\"caption-attachment-11313\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Carlos-Pellicer-Daniel-Cos\u00edo-Villegas-y-demas-miembros-de-la-Federaci\u00f3n-Nacional-de-Estudiantes-5682.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11313\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Carlos-Pellicer-Daniel-Cos\u00edo-Villegas-y-demas-miembros-de-la-Federaci\u00f3n-Nacional-de-Estudiantes-5682.jpg\" alt=\"Carlos Pellicer, Daniel Cos\u00edo Villegas y otros miembros de la Federaci\u00f3n Nacional de Estudiantes, 1921, inv. 5682. SINAFO, Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00e9x. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.\" width=\"800\" height=\"566\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Carlos-Pellicer-Daniel-Cos\u00edo-Villegas-y-demas-miembros-de-la-Federaci\u00f3n-Nacional-de-Estudiantes-5682.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Carlos-Pellicer-Daniel-Cos\u00edo-Villegas-y-demas-miembros-de-la-Federaci\u00f3n-Nacional-de-Estudiantes-5682-300x212.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/09\/Carlos-Pellicer-Daniel-Cos\u00edo-Villegas-y-demas-miembros-de-la-Federaci\u00f3n-Nacional-de-Estudiantes-5682-624x441.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-11313\" class=\"wp-caption-text\">Carlos Pellicer, Daniel Cos\u00edo Villegas y otros miembros de la Federaci\u00f3n Nacional de Estudiantes, 1921, inv. 5682. SINAFO, Secretar\u00eda de Cultura-INAH-M\u00e9x. Reproducci\u00f3n autorizada por el INAH.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>C<\/strong>on la llegada de \u00c1lvaro Obreg\u00f3n a la presidencia de la rep\u00fablica en 1920, se consolid\u00f3 la pacificaci\u00f3n del pa\u00eds tras la revoluci\u00f3n. El nuevo r\u00e9gimen necesitaba redefinir a la naci\u00f3n, y crear elementos de cohesi\u00f3n social que le permitiera legitimarse, ello dio paso a la creaci\u00f3n del discurso<br \/>\nnacionalista revolucionario. En \u00e9l se procur\u00f3 una historia com\u00fan imaginada como referente para todos los miembros de la sociedad, siendo su eje articulador el elemento del pasado mexicano que m\u00e1s contrastaba con el exterior: las culturas prehisp\u00e1nicas, principalmente la mexica. Fue por tanto un nacionalismo etnol\u00f3gico, pues se identific\u00f3 lo nacional con lo ind\u00edgena, y lo ind\u00edgena con lo popular y lo revolucionario. Todo aquello que fuera extranjero era un enemigo: el nacionalismo revolucionario, lejos de tender puentes entre las distintas nacionalidades, despleg\u00f3 una estructura simb\u00f3lica que remarc\u00f3 y precis\u00f3 las fronteras entre \u201clo mexicano\u201d y otras culturas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este ambiente posrevolucionario un grupo que no se identific\u00f3 con el nacionalismo revolucionario fue el conocido como Contempor\u00e1neos. Su prop\u00f3sito era integrar a M\u00e9xico en la universalidad de la \u00e9poca por medio del conocimiento de nuevas literaturas, principalmente europeas y estadounidenses; por ello emprendi\u00f3 una serie de actividades culturales como la publicaci\u00f3n de revistas, traducciones de destacadas obras de ese momento e incluso montajes teatrales. Sus actividades y af\u00e1n cosmopolita les valieron la acusaci\u00f3n de fr\u00edvolos, despreocupados por el orden social, ignorantes de la cultura mexicana y de rechazar los valores en construcci\u00f3n de la vida de su propio pa\u00eds. Sin embargo, los Contempor\u00e1neos no rechazaban su herencia mexicana, sino que al contrario, como conocedores de la misma, sus actividades, varias de ellas al margen de las instituciones oficiales, demostraron un inter\u00e9s en el mejoramiento y la promoci\u00f3n de la cultura, la sociedad, el arte y la literatura mexicana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A diferencia de otros movimientos art\u00edstico-culturales del siglo XX, como el surrealista o estridentista, los Contempor\u00e1neos no elaboraron un manifiesto para definirse plenamente. Nada m\u00e1s ajeno a ellos que agruparse bajo normas comprometedoras, que limitaran su independencia creativa. La vanguardia a la que aspiraban asum\u00eda el individualismo, ninguno propuso legislaciones o estableci\u00f3 mandataria concertaci\u00f3n. De ah\u00ed que pueda afirmarse que los uni\u00f3 la amistad: si de soledades fue la atadura, la amistad la desat\u00f3. Los amigos ten\u00edan edad semejante, nacidos entre 1897 y 1904, una base educativa com\u00fan adquirida en la Escuela Nacional Preparatoria y la colaboraci\u00f3n constante en las revistas y empresas de sus allegados. Con base en esos criterios, pueden enunciarse como Contempor\u00e1neos a Jaime Torres Bodet, Bernardo Ortiz de Montellano, Enrique Gonz\u00e1lez Rojo, Jos\u00e9 y Celestino Gorostiza, Salvador Novo, Xavier Villaurrutia, Jorge Cuesta y Gilberto Owen.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Alrededor de 1918, cuando era estudiante en la Escuela Nacional Preparatoria, Jaime Torres Bodet plane\u00f3 la creaci\u00f3n de un Nuevo Ateneo de la Juventud junto a sus compa\u00f1eros Bernardo Ortiz de Montellano, Enrique Gonz\u00e1lez Rojo, Jos\u00e9 Gorostiza y Carlos Pellicer. Este proyecto quer\u00eda emular al Ateneo de la Juventud de 1906. Uno de sus principales maestros en ese entonces hab\u00eda sido atene\u00edsta: Jos\u00e9 Vasconcelos. A trav\u00e9s de las correlaciones del grupo encabezado por Torres Bodet, otros alumnos se incorporaron. Pellicer conoc\u00eda a Gorostiza y a su hermano Celestino desde su natal Tabasco; gracias a Celestino, Salvador Novo, su compa\u00f1ero de clases, conoci\u00f3 a Carlos, Jos\u00e9 y Enrique, y se sum\u00f3 al proyecto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En octubre de 1921, Jos\u00e9 Vasconcelos fue nombrado secretario de Educaci\u00f3n. Desde su cargo, realiz\u00f3 un deslumbrante despliegue para la alfabetizaci\u00f3n del pa\u00eds: su misi\u00f3n moral era la construcci\u00f3n de una raza c\u00f3smica que fuera el imperio de la integraci\u00f3n, la creaci\u00f3n y el amor en contra del expansionismo de la cultura estadunidense de los \u201cfabulosos veinte\u201d: en el cine, la m\u00fasica, el baile, etc. Vasconcelos llam\u00f3 a Torres Bodet para que fuera su secretario personal, y en 1922 lo nombr\u00f3 director del Departamento de Bibliotecas: desde este puesto, Torres Bodet brind\u00f3 los primeros apoyos a sus amigos del Nuevo Ateneo. Su oficina en la secretar\u00eda se convirti\u00f3 en el centro de reuni\u00f3n del grupo: ah\u00ed cobr\u00f3 forma y se expandi\u00f3. Salvador Novo integr\u00f3 a dos compa\u00f1eros suyos: Xavier Villaurrutia y Jorge Cuesta, quienes a su vez llevaron a Gilberto Owen. El grupo ide\u00f3 un \u00f3rgano en el que se publicar\u00edan cr\u00edticas literarias y se dieran a conocer obras originales, para lo cual buscaron el respaldo del secretario de Educaci\u00f3n. Fue as\u00ed como naci\u00f3 la revista <em>La Falange<\/em> en diciembre de 1922, que pronto se convirti\u00f3 en la expresi\u00f3n propagand\u00edstica de Vasconcelos, gracias a sus comentarios editoriales. Sin embargo, la mayor\u00eda de las contribuciones publicadas fueron sobre literatura, arte e ilustradas por alg\u00fan joven artista. La escasez de buenas contribuciones y los absorbentes trabajos gubernamentales de los editores, la llevaron a su fin en octubre de 1923, tras s\u00f3lo siete n\u00fameros publicados.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Otro rumbo cultural<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Plutarco El\u00edas Calles fue electo presidente el 6 de julio de 1924 y design\u00f3 a Jos\u00e9 Manuel Puig Casauranc como secretario de Educaci\u00f3n P\u00fablica. Esto trajo consigo un cambio de rumbo de la pol\u00edtica cultural: se dej\u00f3 atr\u00e1s el af\u00e1n de fraternidad latinoamericana, y el discurso nacionalista se volvi\u00f3 defensivo y lleno de autoelogios; su estructura simb\u00f3lica remarc\u00f3 las diferencias culturales ente M\u00e9xico y el mundo. Bernardo J. Gast\u00e9lum fue nombrado jefe del Departamento de Salubridad, donde dio puestos menores a Jaime Torres Bodet, Bernardo Ortiz de Montellano y Enrique Gonz\u00e1lez Rojo, brind\u00e1ndoles un sueldo e ingresos para sus proyectos editoriales. Por su parte, Salvador Novo consigui\u00f3 un puesto en la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica en 1925, mientras manten\u00eda una estrecha relaci\u00f3n con Xavier Villaurrutia, quien en ese entonces realizaba estudios de teatro. Carlos Pellicer acept\u00f3 un puesto en el departamento de Bellas Artes, mientras que Jos\u00e9 Gorostiza se volvi\u00f3 profesor en la Universidad. Entre 1925 y 1926 se redujeron las actividades literarias del grupo: se dispersaron porque aumentaron sus responsabilidades burocr\u00e1ticas; aunado a ello, sab\u00edan que el gobierno no promover\u00eda alg\u00fan proyecto o publicaci\u00f3n \u201cextranjerizante\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El pintor Agust\u00edn Lazo regres\u00f3 a M\u00e9xico en 1926, tras una estancia de cuatro a\u00f1os en Europa. \u00c9l cont\u00f3 a Novo y a Villaurrutia sobre las vanguardias europeas: esas charlas impulsaron en ellos el deseo de editar otra revista y crear una compa\u00f1\u00eda de teatro. En busca de financiamiento para sus proyectos, acudieron al secretario Jos\u00e9 Manuel Puig. En mayo de 1926 realizaron una funci\u00f3n privada en su casa de la obra <em>La puerta reluciente<\/em>, del escritor irland\u00e9s Edward John Moreton, Lord Dunsany. El secretario les neg\u00f3 el apoyo dentro de los cauces oficiales, porque ni la historia ni el escritor eran mexicanos, pero se comprometi\u00f3 a ser el mecenas de la revista. El proyecto teatral de Villaurrutia y Novo qued\u00f3 a la deriva en espera de alguien que accediera a financiarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de tres a\u00f1os de estancia en el viejo continente, Antonieta Rivas Mercado regres\u00f3 en 1926 a M\u00e9xico junto con su padre, el reconocido arquitecto porfirista Antonio Rivas Mercado. Durante ese tiempo, Antonieta oscil\u00f3 entre Espa\u00f1a y Francia, siendo testigo de las vanguardias art\u00edsticas de las que Lazo hab\u00eda hablado con sus amigos: conoci\u00f3 el Th\u00e9\u00e2tre de l\u2019Atelier, de Charles Dullin, la <em>Nouvelle Revue Fran\u00e7aise<\/em>, de Andr\u00e9 Gide, y la <em>Revista de Occidente<\/em>, de Jos\u00e9 Ortega y Gasset; el arte de Picasso, la g\u00e9nesis del surrealismo y la moda de Coco Chanel. Tras la muerte de su padre, Antonieta hered\u00f3 la mayor parte de su fortuna, pero su hermana mayor, Alicia, se qued\u00f3 con la casa de H\u00e9roes 45 en la colonia Guerrero, por lo que tuvo que mudarse al n\u00famero 107 de la calle de Monterrey, en el tri\u00e1ngulo que formaba con Insurgentes y la antigua avenida Jalisco (hoy \u00c1lvaro Obreg\u00f3n), en la colonia Roma, durante abril de 1927. Antonieta hizo de esa casa un lugar de reuni\u00f3n para intelectuales: fue all\u00ed donde su amigo el pintor Manuel Rodr\u00edguez Lozano le present\u00f3 a Xavier Villaurrutia y a Salvador Novo. Los escritores encontraron en ella a la mecenas que necesitaban para su proyecto teatral.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por otra parte, Jos\u00e9 Puig cumpli\u00f3 su palabra de patrocinio y en mayo de 1927 apareci\u00f3 el primer n\u00famero de <em>Ulises. Revista de Curiosidad y Cr\u00edtica<\/em>. Los jefes editoriales fueron Salvador Novo y Xavier Villaurrutia e invitaron a colaborar en el equipo a Jorge Cuesta y a Gilberto Owen. Con la aspiraci\u00f3n de emular a <em>La Nouvelle Revue Fran\u00e7aise<\/em>, la publicaci\u00f3n mexicana fue nombrada como el h\u00e9roe griego porque simbolizaba la curiosidad, la inteligencia, el deseo de conocer y, sobre todo, la fidelidad a los or\u00edgenes: conocer lo for\u00e1neo para entender mejor lo propio. En <em>Ulises<\/em> predominaron las expresiones literarias de autores mexicanos: destaca el texto de Samuel Ramos sobre la filosof\u00eda de Antonio Caso, adem\u00e1s de colaboraciones de Julio Torri y Mariano Azuela, y se publicaron traducciones de autores como James Joyce, Andr\u00e9 Gid\u00e9, el fil\u00f3sofo alem\u00e1n Max Scheler, el historiador estadunidense Carl Sandburg, el surrealista italiano Massimo Bontempelli, entre otros. Una innovaci\u00f3n m\u00e1s fue el debut de la propia Antonieta Rivas Mercado con una rese\u00f1a del libro <em>Sobre nosotras<\/em>, de la escritora espa\u00f1ola Margarita Nelken, l\u00edder feminista espa\u00f1ola. Sin embargo, Puig Casauranc fue presionado por el gobierno para que dejara de patrocinar la publicaci\u00f3n y \u00e9sta desapareci\u00f3 tras seis n\u00fameros, en febrero de 1928.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales de septiembre de 1927, el proyecto teatral de Novo y Villaurrutia dio sus primeros pasos bajo el mecenazgo de Rivas Mercado; nombraron al grupo Ulises para hacer patente su hermandad con la revista. La sede de sus representaciones fue un cuarto de vecindad en el n\u00famero 42 de la calle de Mesones, en el centro hist\u00f3rico, propiedad de Antonieta, a la que los Ulises bautizaron como \u201cel cacharro\u201d. La compa\u00f1\u00eda qued\u00f3 integrada de la siguiente manera: los directores fueron Julio Jim\u00e9nez Rueda y Celestino Gorostiza. Tres los escen\u00f3grafos, Manuel Rodr\u00edguez Lozano, Julio Castellanos y Roberto Montenegro; las actrices, adem\u00e1s de la propia Antonieta, Clementina Otero, Judith Mart\u00ednez, Isabela Corona y Lupe Medina Ortega. En lo que respecta a los actores, adem\u00e1s de Novo, Villaurrutia y Owen, estuvieron Rafael Nieto, amigo de Antonieta, el escultor y el pintor Ignacio Aguirre, amigo de Rodr\u00edguez Lozano, Carlos Luqu\u00edn, escritor y amigo del grupo, Delfino Ram\u00edrez Tovar, y un joven Andr\u00e9s Henestrosa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El teatro Ulises tuvo cinco temporadas, entre enero y julio de 1928: en la de mayo se presentaron en el teatro Virginia F\u00e1bregas. Los autores y obras de su repertorio fueron <em>Simili<\/em>, de Claude Roger Marx; <em>Ligados<\/em>, de Eugene O\u2019Neill; <em>El Peregrino<\/em>, de Charles Vildrac; <em>Orfeo<\/em>, de Jean Cocteau, y <em>El tiempo es sue\u00f1o<\/em>, de Henry Ren\u00e9. Los Ulises recibieron buenas cr\u00edticas en <em>La Revista de Revistas<\/em>:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Quien censure con iron\u00eda o maledicencias la nobil\u00edsima labor del grupo de intelectuales que lleva el nombre de esta nota, tiene cerrados los o\u00eddos a la nueva voz est\u00e9tica o se empe\u00f1a en arrullarse con las comedias rom\u00e1nticas del buen don Gregorio en el Hidalgo. Porque mayor desinter\u00e9s no puede exigirse \u2013muy a lo siglo xx\u2013 de la t\u00fanica doctoral y seria de las letras, se colocan la m\u00e1scara de la farsa y entregan el buen pan y el vino nuevo del teatro de vanguardia [\u2026] Precisamente porque los j\u00f3venes y las se\u00f1oritas de la elite social, que estudian y encarnan tipos, desconocen en lo absoluto los trucos de la escena, las morcillas inaguantables, los gestos y actitudes preconcebidas, dan a las obras mayor temblor humano [\u2026] Parece incre\u00edble que en esa casa vieja y mohosa de la calle de Mesones, frente a un escenario de tres metros cuadrados, se consiga una representaci\u00f3n tan importante. El p\u00fablico, en su mayor\u00eda gente de relieve intelectual, juzg\u00f3 y valor\u00f3 el gesto gallardo de Ulises, y agradeci\u00f3 vivamente la bondad del manjar. La comedia de O\u2019Neill, muy bien traducida por cierto, no podr\u00eda llevarse a los teatros mercantilistas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque tambi\u00e9n se hicieron presentes las cr\u00edticas en peri\u00f3dicos como <em>El Universal<\/em>, acus\u00e1ndolos de ser un grupo de fr\u00edvolos que malgastaban presupuesto federal, lo ir\u00f3nico era que el teatro no recib\u00eda dinero alguno del gobierno:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">All\u00e1 en una casucha de Mesones \u2013esto ya lo anunciaron en su flamante p\u00e1gina de sociedad, de alta sociedad, los grandes rotativos\u2013, se reunieron esos que esperaban su consagraci\u00f3n definitiva desde hace cuarenta a\u00f1os y otros que apenas si completan el medio lustro de haber abandonado las aulas completamente destripados, como hijos y el marido de Medea. El odioso Ulises, el errabundo y fracasado, en cuyo teatro se hizo la temporada cooperativa \u2013bien pagados por la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n\u2013 [\u2026] Y los Novo y Villaurrutia y todos aquellos que tienen el mejor deseo de ver el aeroplano de su \u00e9xito coronado por la medalla de un nuevo <em>raid<\/em>, entre un florecimiento de pistolas y sables, pasar\u00e1n las de Ca\u00edn en la isla Mar\u00eda Madre [\u2026] \u00a1Oh gran Huitzilopochtli, no queremos que el teatro Ulises, constituya una nueva y pesada carga para retrasar el pago de los profesores!<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para ese momento, Antonieta hab\u00eda comenzado a tener crisis psicol\u00f3gicas por su proceso de divorcio de Albert Blair y perdi\u00f3 el entusiasmo por el teatro ante dos nuevos proyectos; por un lado, Rodr\u00edguez Lozano la convenci\u00f3 de invertir el dinero del teatro en un cabaret llamado \u201cEl Pirata\u201d, por otro, una orquesta sinf\u00f3nica encabezada por el joven m\u00fasico Carlos Ch\u00e1vez. Por ello, el grupo Ulises se acab\u00f3.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">La revista<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Villaurrutia y Novo fueron convocados por entonces por Torres Bodet para la <em>Antolog\u00eda de la poes\u00eda moderna mexicana<\/em>. El pr\u00f3logo estuvo a cargo de Jorge Cuesta, mientras todos los amigos colaboraron en la selecci\u00f3n de poemas y las notas cr\u00edticas. Fue la g\u00e9nesis del proyecto m\u00e1s sobresaliente del \u201cgrupo de soledades\u201d: la revista <em>Contempor\u00e1neos<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante esos a\u00f1os, en las tertulias del grupo de amigos se hab\u00eda hablado de la <em>Revista de Occidente<\/em> y de la <em>Nouvelle Revue Fran\u00e7aise<\/em>, por lo que recurrieron a su antiguo aliado, Bernardo Gast\u00e9lum, para que fuera el mecenas de la nueva publicaci\u00f3n. En junio de 1928 apareci\u00f3 el primer n\u00famero. Los editores fueron los mismos de <em>La Falange<\/em>: Torres Bodet, Ortiz de Montellano y Gonz\u00e1lez Rojo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El nombre de la publicaci\u00f3n, <em>Contempor\u00e1neos<\/em>, y que a la vez dar\u00eda nombre al \u201cgrupo de soledades\u201d, tiene que ver con la inclinaci\u00f3n de los mismos hacia lo actual, lo novedoso, pues M\u00e9xico no pod\u00eda seguir ajeno a los movimientos innovadores que se estaban gestando a finales de la d\u00e9cada de 1920 en otras latitudes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Contempor\u00e1neos<\/em> plasm\u00f3 la literatura actual para ese momento, no la de \u201cvanguardia\u201d, pues el grupo repudi\u00f3 este t\u00e9rmino por juzgarlo algo pasajero. Conten\u00eda estudios sobre literatura y art\u00edculos sobre arte, historia y otras materias como m\u00fasica y cine. De publicaci\u00f3n trimestral, fue un \u00f3rgano m\u00e1s unitario que sus antecesoras <em>La Falange<\/em> y <em>Ulises<\/em>: incluy\u00f3 a todos los miembros y fue m\u00e1s independiente porque exist\u00eda por un mecenazgo particular.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el asesinato de Obreg\u00f3n y el nombramiento de Emilio Portes Gil como presidente provisional, se dieron los acostumbrados cambios de personal en la burocracia nacional. Termin\u00f3 la jefatura de Gast\u00e9lum en Salubridad, lo que cort\u00f3 el apoyo que la revista recib\u00eda de \u00e9l. A eso se sum\u00f3 la impopularidad de varios miembros del grupo entre las esferas culturales del momento, lo que repercuti\u00f3 en que Torres Bodet, Gorostiza y Owen tambi\u00e9n fueran cesados de sus puestos en Salubridad. Durante la \u00e9poca de Ulises, algunos miembros del grupo de amigos conocieron a Genaro Estrada, subsecretario de Relaciones Exteriores. Con su ayuda, obtuvieron puestos diplom\u00e1ticos, y Ortiz de Montellano de bibliotecario en dicha secretar\u00eda. Por su lado, Novo ayud\u00f3 a que Villaurrutia, Cuesta y Gorostiza comenzaran a trabajar en la SEP. Para 1929 Jaime, Bernardo y Enrique se hallaban fuera de M\u00e9xico por sus\u00a0 nuevos cargos, lo que implic\u00f3 cambios financieros y editoriales en la revista. Ortiz de Montellano asumi\u00f3 la responsabilidad de ser el editor y el nuevo mecenas fue Estrada. A trav\u00e9s de la secretar\u00eda de Relaciones Exteriores se lograron colaboraciones de escritores de Espa\u00f1a y Latinoam\u00e9rica, adem\u00e1s de agilizarse la obtenci\u00f3n de textos de autores de otras latitudes para ser traducidos y publicados. Entre los autores que aparecieron se encuentran Federico Garc\u00eda Lorca, Rafael Alberti, Manuel Altolaguirre, Manuel Aza\u00f1a, Enrique Diez-Canedo y Le\u00f3n Felipe, conocidos como La Generaci\u00f3n del 27. Mientras que por Latinoam\u00e9rica se leen nombres como Juana de Ibarbourou, Pablo Neruda, y Jorge Luis Borges. En cuanto a autores no hispanohablantes estuvieron T. S. Eliot, D. H. Lawrence, poemas de William Blake, Paul Val\u00e9ry, Jules Supervielle y Andr\u00e9 Maurois. Se dieron a conocer obras de Salvador Dal\u00ed, Pablo Picasso y Joan Mir\u00f3, adem\u00e1s de la fotograf\u00eda de Segu\u00e9i Eisenstein, cuya lente no s\u00f3lo capt\u00f3 ruinas prehisp\u00e1nicas, sino la situaci\u00f3n de algunos grupos ind\u00edgenas tras la revoluci\u00f3n. Sin embargo, la presencia mexicana fue siempre la central. Hubo poemas y ensayos de Samuel Ramos, Alfonso Reyes, Manuel G\u00f3mez Mor\u00edn y Julio Torri, poemas de Renato Leduc e ilustraciones con obras de Jos\u00e9 Clemente Orozco, Carlos M\u00e9rida y fotograf\u00edas de Manuel \u00c1lvarez Bravo. <em>Contempor\u00e1neos<\/em> reuni\u00f3 a las plumas e incluso pinceles y lentes, de una generaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Contempor\u00e1neos<\/em> se public\u00f3 dos a\u00f1os m\u00e1s hasta noviembre de 1931. Tras 43 n\u00fameros se termin\u00f3. Las razones fueron la renuncia de Genaro Estrada a Relaciones Exteriores y que Ortiz de Montellano cayera enfermo, por lo que tambi\u00e9n dej\u00f3 su cargo. \u201cEl grupo de soledades\u201d tambi\u00e9n se hab\u00eda dispersado por sus ocupaciones, ya fuera en M\u00e9xico o en el extranjero. La amistad sigui\u00f3, pero nunca volvieron a hacer un proyecto en conjunto.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los integrantes de los Contempor\u00e1neos son m\u00e1s reconocidos de manera individual por su participaci\u00f3n en la diplomacia, la pol\u00edtica y la educaci\u00f3n. Poco se recuerda que sus respectivas carreras nacieron al interior de un grupo de amigos que trascendi\u00f3 las aulas preparatorianas, para colocar a M\u00e9xico en el escenario cultural del mundo en la d\u00e9cada de 1920. La revoluci\u00f3n fue para ellos una guerra civil que devast\u00f3 al pa\u00eds y \u201clo ind\u00edgena\u201d eran los pueblos afectados tras el conflicto armado. De ah\u00ed que sus publicaciones y eventos puedan ser consideradas contraculturales. Sus actividades fueron esfuerzos personales, en pro de la libertad creativa y no en contra de la cultura mexicana. Fue una generaci\u00f3n excepcional en las letras mexicanas: la expresi\u00f3n local de lo que estaba sucediendo en otras partes del mundo, que logr\u00f3 insertar a M\u00e9xico en un proceso global de transici\u00f3n cultural.<\/p>\n<h3>Para saber m\u00e1s<\/h3>\n<ul>\n<li>Bradu, Fabienne, <em>Antonieta (1900-1939),<\/em> M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2007 (Vida y Pensamiento de M\u00e9xico).<\/li>\n<li>Cuesta, Jorge <em>et al., Los Contempor\u00e1neos <\/em>en El Universal. M\u00e9xico, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, 2016.<\/li>\n<li>Fern\u00e1ndez F\u00e9lix, Miguel (coord.), <em>Los Contempor\u00e1neos y su tiempo<\/em>, M\u00e9xico, Instituto Nacional de Bellas Artes, 2016. <a href=\"https:\/\/goo.gl\/fP7XW7\">https:\/\/goo.gl\/fP7XW7<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ana Karen Hern\u00e1ndez Hern\u00e1ndez Universidad Aut\u00f3noma Metropolitana. Unidad Iztapalapa En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam.\u00a0 40. El pa\u00eds de la d\u00e9cada de 1920 era introspectivo, desconfiado de lo que fuera extranjero, por eso la aparici\u00f3n de un grupo de escritores, artistas, pensadores y editores denominado Contempor\u00e1neos, que se abr\u00eda a ideas nuevas y alternativas gener\u00f3 pol\u00e9mica y recelo. All\u00ed estaba una generaci\u00f3n que quedar\u00eda enraizada en las letras mexicanas: Torres Bodet, Novo, Villaurrutia, Gonz\u00e1lez Rojo, Owen, Ortiz de Montellano, Pellicer, Gorostiza. Una contracultura en la posrevoluci\u00f3n. Con la llegada de \u00c1lvaro Obreg\u00f3n a la presidencia de la rep\u00fablica en 1920, se consolid\u00f3 la pacificaci\u00f3n del pa\u00eds tras la revoluci\u00f3n. El nuevo r\u00e9gimen necesitaba redefinir a la naci\u00f3n, y crear elementos de cohesi\u00f3n social que le permitiera legitimarse, ello dio paso a la creaci\u00f3n del discurso nacionalista revolucionario. En \u00e9l se procur\u00f3 una historia com\u00fan imaginada como<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[53,1934,20],"tags":[159,1971,1969,1973,1970,1972,184,2259,1974],"class_list":{"0":"post-11290","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-arte","7":"category-bicentenario-40","8":"category-revistanumero","9":"tag-alvaro-obregon","10":"tag-artistas","11":"tag-contemporaneos","12":"tag-contracultura","13":"tag-decada-de-1920","14":"tag-escritores","15":"tag-historia","16":"tag-mexico","17":"tag-posrevolucionario"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11290","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11290"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11290\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19748,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11290\/revisions\/19748"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11290"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11290"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11290"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}