﻿{"id":11275,"date":"2018-08-31T23:12:06","date_gmt":"2018-09-01T04:12:06","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11275"},"modified":"2024-06-26T12:05:02","modified_gmt":"2024-06-26T18:05:02","slug":"derechos-humanos-y-salud-mental-en-el-exilio-rioplatense-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/derechos-humanos-y-salud-mental-en-el-exilio-rioplatense-en-mexico\/","title":{"rendered":"Derechos humanos y salud mental. En el exilio rioplatense en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p>Mart\u00edn Manzanares<br \/>\nUniversidad Iberoamericana<\/p>\n<h3><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam.\u00a0 40.<\/span><\/strong><\/h3>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">Psico\u0301logos, psiquiatras y psicoanalistas argentinos y uruguayos tuvieron un papel destacado, tras su llegada al pa\u00eds en los a\u00f1os setenta del siglo pasado, en la recuperaci\u00f3n mental de sus compatriotas y de otros latinoamericanos que escapaban de la opresi\u00f3n de las dictaduras. Su trabajo no tuvo como alcance \u00fanicamente resolver problemas de salud, se comprometieron y lucharon por denunciar y visibilizar las violaciones a los derechos humanos.<\/span><\/h2>\n<figure id=\"attachment_11307\" aria-describedby=\"caption-attachment-11307\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/NMFOTO-027.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-11307\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/NMFOTO-027.jpg\" alt=\"Ignacio Maldonado en Nicaragua, (s. f.). Colecci\u00f3n particular de Ignacio Maldonado. Fotograf\u00eda resguardada por el Museo Archivo de la Fotograf\u00eda, Ciudad de M\u00e9xico.\" width=\"800\" height=\"546\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/NMFOTO-027.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/NMFOTO-027-300x204.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/NMFOTO-027-624x425.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-11307\" class=\"wp-caption-text\">Ignacio Maldonado en Nicaragua, (s. f.). Colecci\u00f3n particular de Ignacio Maldonado. Fotograf\u00eda resguardada por el Museo Archivo de la Fotograf\u00eda, Ciudad de M\u00e9xico.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>D<\/strong>urante la d\u00e9cada de 1970 se hizo frecuente y notoria la necesidad de miles de argentinos y uruguayos de salir de sus pa\u00edses como consecuencia del ascenso del autoritarismo y la sistema\u0301tica violacio\u0301n de los derechos humanos. La represio\u0301n con la que se someti\u00f3 a los habitantes cercanos al Ri\u0301o de la Plata provoco\u0301 que buscaran refugio en el extranjero. La persecuci\u00f3n de las dictaduras militares, coordinadas bajo el Plan Co\u0301ndor, hizo que argentinos y uruguayos \u2013perseguidos pol\u00edticos, mayoritariamente\u2013 se alojaran en otros pai\u0301ses, principalmente de Ame\u0301rica Latina y Europa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dentro del clima de opresi\u00f3n en la parte sur del continente, Me\u0301xico fungi\u00f3 un papel importante como destino para aquellos que buscaban huir de la tensio\u0301n social y poli\u0301tica que atentaba contra su vida y la de sus familias. Durante las d\u00e9cadas que van de 1950 a 1980, M\u00e9xico recibi\u00f3 a miles de exiliados de Ame\u0301rica Latina. No obstante, la recepcio\u0301n de los diferentes exilios latinoamericanos de izquierda en Me\u0301xico se desempe\u00f1\u00f3 bajo una lo\u0301gica de simpati\u0301a y apoyo para los extranjeros, pero de represio\u0301n y censura en el caso de la izquierda mexicana.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto, un gran n\u00famero de exiliados argentinos arrib\u00f3 a nuestro pa\u00eds -los c\u00e1lculos hechos por diferentes actores y organizaciones promedian entre los 8 000 y 10 000, mientras que para el caso uruguayo rondaron entre los 2 500 y 3 000. Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de la cifra exacta, lo importante a resaltar dentro de esta comunidad que se instal\u00f3 en M\u00e9xico es la significaci\u00f3n humana, profesional y cultural que la compuso pues llegaron mu\u0301sicos, gente de teatro, literatos, historiadores, polito\u0301logos, economistas, agro\u0301nomos, abogados, me\u0301dicos, matema\u0301ticos y fi\u0301sicos. Entre ellos destacaban tambie\u0301n psico\u0301logos, psiquiatras y psicoanalistas, actores centrales de este trabajo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Dos objetivos se plantea este art\u00edculo: el primero, ampliar la concepci\u00f3n de un profesionista que desde lejos puede ser apreciado bajo una imagen estereotipada ligada a una profesi\u00f3n liberal; segundo, reconstruir la actividad pol\u00edtica en espacios p\u00fablicos de solidaridad y denuncia de un pu\u00f1ado de actores, por lo que se abordar\u00e1 puntualmente la experiencia del grupo de Trabajadores de la Salud Mental y la trayectoria de Laura Bonaparte, psicoanalista con una intensa actividad ligada a la bu\u0301squeda de desaparecidos y a la promoci\u00f3n de los derechos humanos.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">I<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">El exilio en Me\u0301xico no fue sencillo. Lo que aconteci\u0301a en Argentina y Uruguay llegaba a los rioplatenses a trave\u0301s de los perio\u0301dicos y las charlas cotidianas. Marie Langer e Ignacio Maldonado,<br \/>\ndos de los psicoanalistas argentinos m\u00e1s reconocidos en el gremio y fuera de \u00e9l, daban cuenta de lo difi\u0301cil que fue establecerse en M\u00e9xico y continuar con sus vidas: se lee:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mataron a este compa\u00f1ero, a aquel otro. Se comenta espantado: \u00bfSupiste lo que le hicieron a Haroldo Conti?, dicen que enloqueci\u00f3 por la tortura, \u00bfConoces a este chiquito que juega con mis hijos? Su madre se enter\u00f3 ayer que hab\u00edan matado a su esposo. Estamos en un grupo de estudios de la obra de Freud, llaman por tel\u00e9fono a una de las presentes. Ella escucha y empieza a gritar: No, no puede ser. Mataron a mi hermano.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Estos acontecimientos iban de la mano con los sentimientos contradictorios por haber abandonado el R\u00edo de la Plata y haberse separado de los compa\u00f1eros o conocidos que se quedaron en sus lugares de origen y con un destino incierto por el contexto de brutal represi\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al notar las situaciones emocionales de sus connacionales, algunos psic\u00f3logos, psiquiatras y psicoanalistas se aglutinaron en el Comit\u00e9 de Solidaridad del Pueblo Argentino (COSPA), tutelado por el acad\u00e9mico y escritor Rodolfo Puiggro\u0301s, en el local de la calle Roma n\u00fam. 1, donde prestaron servicios de asistencia para los que hab\u00edan sido objeto de represi\u00f3n, en conjunto con algunos miembros del C\u00edrculo Psicoanal\u00edtico Mexicano.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los profesionistas que all\u00ed se reunieron dependieron de la Secretar\u00eda de Salud y Asistencia Social y de la de Cultura e Investigaci\u00f3n del COSPA. Compartieron tareas con los m\u00e9dicos generales, mismos que se ocupaban de todo tipo de servicios, los cuales inclu\u00edan partos y atenci\u00f3n de enfermedades comunes. Las circunstancias y el arribo de noticias de asesinatos, torturas o desapariciones, desataron la crisis que conllevo\u0301 a establecer una comisi\u00f3n aparte de los servicios de salud general. As\u00ed se dieron los primeros pasos en la consulta y atenci\u00f3n para los exiliados argentinos y uruguayos, y de Am\u00e9rica Latina. Se aglutinaron bajo la organizaci\u00f3n de los Trabajadores de la Salud Mental (TSM), nombre que recuperaba una experiencia de militancia y psicoan\u00e1lisis en Argentina. Los TSM participaron en una serie de actividades vinculadas a expandir y consolidar abordajes y teorizaciones de la psique, en paralelo denunciaron lo acontecido en sus respectivos pa\u00edses, lo cual incluy\u00f3 el dar cuenta del cierre de \u201cexperiencias terap\u00e9uticas piloto\u201d surgidas antes del golpe de Estado y que disputaron el tratamiento del poder manicomial, asimismo denunciaron la vuelta a las viejas pr\u00e1cticas psiqui\u00e1tricas impuestas desde la junta militar y la persecuci\u00f3n de la que fueron objeto los trabajadores ligados a la salud mental con orientaci\u00f3n progresista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras labores en las que se vieron inmersos los TSM fueron encuentros y congresos dedicados a la salud mental al interior de M\u00e9xico, donde hicieron patentes sus preocupaciones, pero donde tambi\u00e9n dieron cuenta de sus actividades y ofrecieron respuestas o alternativas desde sus profesiones, haciendo notar que el compromiso pol\u00edtico era el eje alrededor del cual se aglutinaba su terap\u00e9utica. Tambi\u00e9n participaron en el extranjero con el mismo esp\u00edritu, as\u00ed acudieron a distintos pa\u00edses latinoamericanos, a Estados Unidos y a Francia. Estas actividades confirmaron su participaci\u00f3n activa a nivel nacional e internacional que fue m\u00e1s all\u00e1 de los consultorios y divanes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1981 lanzaron la publicaci\u00f3n <em>Gaceta de los Trabajadores Argentinos de la Salud Mental<\/em>. Al frente del comit\u00e9 de redacci\u00f3n quedaron Enrique Guinsberg y Sylvia Bermann. La <em>Gaceta<\/em> fue el resultado de m\u00e1s de seis a\u00f1os de residencia y trabajo en M\u00e9xico, donde los psicoanalistas se hab\u00edan insertado en las distintas organizaciones e integraron comisiones de salud mental, dando atenci\u00f3n terap\u00e9utica a sus connacionales y a exiliados latinoamericanos. Lo que se buscaba a partir de esta publicaci\u00f3n era visibilizar su trabajo y transmitir lo que se realizaba, as\u00ed como invitar a sus colegas en el extranjero a participar a trav\u00e9s de interrogar a la profesi\u00f3n, proponer alternativas y propiciar di\u00e1logos pol\u00edticos y profesionales. Desde el n\u00famero 2 se decidi\u00f3 cambiar el nombre de la revista por el de <em>Trabajadores de la Salud Mental Latinoamericanos<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El giro no fue superficial, tuvo un car\u00e1cter m\u00e1s incluyente desde el comit\u00e9 editorial hasta la publicaci\u00f3n de art\u00edculos donde tambi\u00e9n se destacaron las experiencias de equipos de salud mental en El Salvador, Uruguay y Chile.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se ha se\u00f1alado anteriormente, varios exiliados latinoamericanos convivieron en M\u00e9xico durante los a\u00f1os setenta. Entre los refugiados latinoamericanos se encontraban militantes nicarag\u00fcenses del Frente Sandinista de Liberaci\u00f3n Nacional (FSLN), quienes hab\u00edan llegado al Distrito Federal en el oto\u00f1o de 1978, luego de la ca\u00edda de la ciudad de Estel\u00ed en un enfrentamiento con los militares somocistas. Se encontraron con la comunidad de argentinos exiliados agrupados en el Cospa, y estos prestaron sus instalaciones para que los combatientes centroamericanos se resguardaran. A los Tsm se les comunic\u00f3 que los centroamericanos hab\u00edan comenzado a desmoralizarse y por ello una de las autoridades de los <em>nica<\/em>, Chaio, encargada de la asistencia m\u00e9dica, concert\u00f3 una cita con quienes coordinaban el \u00e1rea de salud mental. De este encuentro dan cuenta Ignacio Maldonado y Marie Langer:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Para ellos, encontrarse con psicoanalistas, psiquiatras y psic\u00f3logos podr\u00eda significar ser considerados locos [&#8230;] El compa\u00f1ero explico\u0301, frente a caras bastante perplejas, la causa de la reuni\u00f3n [&#8230;] Despu\u00e9s nos present\u00e1bamos. Sylvia [Bermann] empez\u00f3, explicaba que \u00e9ramos militantes antes que profesionistas, que ella ten\u00eda a una de sus hijas desaparecida y a su \u00fanico hermano preso [&#8230;] Sin embargo, cuando les pedimos que nos contaran ahora ellos de sus vidas y sus dificultades actuales se produjo el silencio m\u00e1s inco\u0301modo. Despu\u00e9s un compa\u00f1ero, de aspecto muy agradable, algo mayor que los dem\u00e1s y de modales seguros empez\u00f3 a hablar. Nos dimos cuenta, reci\u00e9n al rato, que a trav\u00e9s de sus preguntas quiso averiguar realmente si pod\u00edamos servir para resolver sus problemas. Primero pregunto\u0301: \u201cSe\u0301 que entre los chilenos exiliados hubo muchos casos de suicidio, \u00bfpor qu\u00e9 ser\u00e1?\u201d Nosotros, un poco descolocados, respondimos como pudimos. Y despu\u00e9s, ya enfocado directamente en la problem\u00e1tica candente: \u201c\u00bfPor qu\u00e9 muchos de nosotros, ac\u00e1 en M\u00e9xico, empezamos a darle al licor?\u201d [&#8230;] Nos sentimos acorralados por estas preguntas directas hasta que uno de nosotros dijo que no \u00edbamos a juzgar a nadie, ni a pronunciar sermones y que ellos, a pesar de ser militantes muy conscientes, ten\u00edan muchas causas para sentirse mal y justo por eso nos acercamos a discutir con ellos su problem\u00e1tica, pero no as\u00ed masivamente, sino en peque\u00f1os grupos.<\/p>\n<\/blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">A trav\u00e9s de este encuentro comenz\u00f3 el trabajo con los nicarag\u00fcenses. Poco antes del triunfo de la revoluci\u00f3n sandinista, los refugiados en M\u00e9xico conformaron un contingente internacionalista que se dirigi\u00f3 a la ciudad de Diriamba, Sylvia Bermann hab\u00eda sido invitada como responsable pol\u00edtica. El grupo fue testigo de la ca\u00edda de Somoza y el establecimiento del gobierno revolucionario. Las condiciones en las que el sandinismo tom\u00f3 el pa\u00eds no eran las m\u00e1s \u00f3ptimas, imperaba el analfabetismo, la pobreza, la desigualdad social, el desempleo y la falta de hospitales. Adem\u00e1s, miles de adultos y ni\u00f1os padec\u00edan las secuelas traum\u00e1ticas de haber vivido bajo el terror y la represi\u00f3n de la temible guardia nacional de Somoza, muchos \u201cestaban francamente deprimidos por las m\u00faltiples p\u00e9rdidas de seres queridos ocurridas durante la lucha revolucionaria. Las neurosis traum\u00e1ticas y las psicosis eran comunes, con s\u00edntomas de apat\u00eda, repliegue emocional, ansiedad, debilitamiento intelectual, paranoia y baja autoestima\u201d, se\u00f1ala Nancy Caro Hollander, quien fue cercana al grupo y atestiguo\u0301 la participaci\u00f3n del equipo internacional.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con Sylvia Bermann en Nicaragua se fortaleci\u00f3 el trabajo entre los exiliados y los nicarag\u00fcenses. La ex presidente de la Federaci\u00f3n Argentina de Psiquiatras recibi\u00f3 la invitaci\u00f3n para trabajar junto al gobierno revolucionario. Sin embargo, por las dificultades de cambiar de residencia y transporte, Bermann le pidi\u00f3 a Marie Langer conformar un equipo de trabajo que viajar\u00eda peri\u00f3dicamente. As\u00ed se cre\u00f3 el Equipo Internacionalista de Salud Mental Me\u0301xico-Nicaragua, integrado por psic\u00f3logos, psiquiatras y psicopedago\u0301gos, entre los que se encontraban la propia Langer, Ignacio Maldonado, Beatriz Aguad, Leticia Cufr\u00e8, Alicia Stolkiner, Nora Elichiry, Cristina Botinelli, Estela Troya, el chileno Javier Licencio y los mexicanos Jorge Margolis y Mario Campuzano. El objetivo primario fue fortalecer el \u00e1rea de salud mental de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Auto\u0301- noma de Nicaragua, en Le\u00f3n. La tarea pronto se extendi\u00f3, pues fueron solicitados por el propio ministerio de Salud en Managua.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por \u00faltimo, cabe resaltar que el equipo internacional de los TSM no s\u00f3lo participo\u0301 en Nicaragua; tambi\u00e9n en Cuba pudieron incidir y trabajaron de la mano con los exiliados rioplatenses que all\u00ed se encontraban, en particular con Juan Carlos Volnovich.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">II<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otro ejemplo de denuncia y constancia pol\u00edtica entre la comunidad de profesionales de la salud mental que arribaron a M\u00e9xico fue el de Laura Bonaparte, psicoanalista egresada de la Universidad de Buenos Aires. Proveniente de una familia politizada, desde su formaci\u00f3n profesional se inmiscuyo\u0301 en el hospital Lanu\u0301s, recinto que se caracteriz\u00f3 por atender a las clases m\u00e1s bajas y por incluir al psicoan\u00e1lisis como una herramienta terap\u00e9utica. Ah\u00ed laboro\u0301 por m\u00e1s de diez a\u00f1os, particip\u00f3 en actividades de promoci\u00f3n de salud p\u00fablica y mental en las zonas m\u00e1s desfavorecidas de la urbe argentina, y donde se\u00f1alan algunos testimonios, dio muestra de sus incursiones como feminista.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante la d\u00e9cada de 1970, Laura Bonaparte fue v\u00edctima de la violencia dirigida desde el Estado, tres de sus cuatro hijos junto a sus respectivas parejas fueron asesinados por su militancia pol\u00edtica, la tragedia no paro\u0301 ah\u00ed pues su esposo, Santiago Bruschtein, tambi\u00e9n fue privado de la vida. La represi\u00f3n de la que fue objeto su familia llevo\u0301 a Laura a trabajar de cerca con personas que, como ella, sufrieron agravios. As\u00ed, fue miembro de las Madres de Plaza de Mayo L\u00ednea Fundadora. Sin embargo, por su intensa lucha y participaci\u00f3n en la b\u00fasqueda de los desaparecidos fue objeto de un atentado, lo que la oblig\u00f3 a exiliarse en M\u00e9xico por recomendaci\u00f3n de familiares y compa\u00f1eras de lucha.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Instalada aqu\u00ed, comparti\u00f3 tareas con el grupo de los TSM y su compromiso se extendi\u00f3 por diversos frentes. Se relacion\u00f3 con los dem\u00e1s comit\u00e9s de solidaridad argentino, entre ellos la COSAFAM. Denuncio\u0301 desde cuanta plataforma le fue posible las atrocidades cometidas por las dictaduras y desde esos mismos lugares exigi\u00f3 justicia. Impulso\u0301 una fuerte campa\u00f1a a favor de los derechos humanos a nivel internacional para que la desaparici\u00f3n forzada de personas fuese considerada delito de lesa humanidad, a fin de que los delitos no prescribieran. Su activa participaci\u00f3n la llevo\u0301 a establecer v\u00ednculos con organismos de derechos humanos, entre ellos Amnist\u00eda Internacional, donde presto\u0301 servicio como observadora en los campos de refugiados de Guatemala y El Salvador, viajo\u0301 a L\u00edbano para denunciar las masacres cometidas por el ej\u00e9rcito de Israel y en sus periplos internacionales visit\u00f3 Bosnia y se solidariz\u00f3 con las mujeres musulmanas, v\u00edctimas de la \u201climpieza \u00e9tnica\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al interior de M\u00e9xico trabaj\u00f3 de la mano con Rosario Ibarra de Piedra, quien fue v\u00edctima de la represi\u00f3n dirigida desde el Estado mexicano y activista importante en la lucha para el esclarecimiento de los desaparecidos pol\u00edticos. Ambas participaron en agendas de lucha en com\u00fan, lo que llev\u00f3 a afirmar a Laura que \u201cEl dolor de las madres mexicanas es igual al nuestro\u201d. Adem\u00e1s, la psicoanalista argentina fue part\u00edcipe de grupos feministas, su labor en este tema quedo\u0301 plasmada en la revista <em>Fem<\/em>\u00a0y en las participaciones en diversos congresos. De tal forma, su labor no fue s\u00f3lo por los desaparecidos, sino que incorporo\u0301 otros temas a su lucha como igualdad de g\u00e9nero, derecho al aborto y el respaldo al movimiento LGBTTTI.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Laura Bonaparte fue militante hasta su vejez, s\u00f3lo frenada por el Alzheimer. Hoy es recordada por las organizaciones de derechos humanos mexicanas y rioplatenses.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">III<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien aqu\u00ed no se incluy\u00f3 a la totalidad de profesionales de la salud mental que llegaron de Argentina y Uruguay, su heterogeneidad y riqueza, su presencia en M\u00e9xico incidi\u00f3 de forma destacada en consultorios, hospitales, instituciones gubernamentales y universidades. A trav\u00e9s de estas p\u00e1ginas se ha querido dar cuenta de un sector del exilio del que la historiograf\u00eda se ha ocupado poco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Se considera que los casos descritos ejemplifican la incidencia pol\u00edtica y de denuncia de estos actores argentinos y uruguayos exiliados en M\u00e9xico. Si hubiese que dar un criterio del porque\u0301 se da cuenta de estas experiencias y no otras, habr\u00eda que se\u00f1alar que se escogieron por su significaci\u00f3n, alcance internacional y la documentaci\u00f3n existente en torno a ellas. Son trayectorias que apelan a no victimizar a quienes fueron objeto del exilio, sino que recuerdan sus m\u00faltiples participaciones y solidaridad con otras batallas.<\/p>\n<h3>Para saber m\u00e1s<\/h3>\n<ul>\n<li>Bruschtein, Natalia, <em>El tiempo suspendido<\/em>, M\u00e9xico-Argentina, Centro de Capacitaci\u00f3n Cinematogr\u00e1fica, 2015, 68 min.<\/li>\n<li>Dutre\u0301nit, Silvia, <em>El Uruguay del exilio. Gente, circunstancias, escenarios.<\/em> Uruguay, Trilce, 2006.<\/li>\n<li>Hollander, Caro, <em>Amor en tiempos del odio. Psicolog\u00eda de la liberaci\u00f3n en Am\u00e9rica Latina<\/em>, Espa\u00f1a, Homo Sapiens, 2000.<\/li>\n<li>Yankelevich, Pablo, <em>R\u00e1fagas de un exilio. Argentinos en M\u00e9xico<\/em>, <em>1974-1983<\/em>, M\u00e9xico, Colmex, 2009.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mart\u00edn Manzanares Universidad Iberoamericana En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam.\u00a0 40. Psico\u0301logos, psiquiatras y psicoanalistas argentinos y uruguayos tuvieron un papel destacado, tras su llegada al pa\u00eds en los a\u00f1os setenta del siglo pasado, en la recuperaci\u00f3n mental de sus compatriotas y de otros latinoamericanos que escapaban de la opresi\u00f3n de las dictaduras. Su trabajo no tuvo como alcance \u00fanicamente resolver problemas de salud, se comprometieron y lucharon por denunciar y visibilizar las violaciones a los derechos humanos. Durante la d\u00e9cada de 1970 se hizo frecuente y notoria la necesidad de miles de argentinos y uruguayos de salir de sus pa\u00edses como consecuencia del ascenso del autoritarismo y la sistema\u0301tica violacio\u0301n de los derechos humanos. La represio\u0301n con la que se someti\u00f3 a los habitantes cercanos al Ri\u0301o de la Plata provoco\u0301 que buscaran refugio en el extranjero. La persecuci\u00f3n de las dictaduras militares, coordinadas bajo<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,1934,20],"tags":[1953,470,1952,1951,1955,136,1954,2259,1948,1949,87,1950,469],"class_list":{"0":"post-11275","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","6":"category-articulos","7":"category-bicentenario-40","8":"category-revistanumero","9":"tag-america-latina","10":"tag-argentina","11":"tag-derechos-humanos","12":"tag-exilio-rioplatense","13":"tag-ignacio-maldonado","14":"tag-latinoamerica","15":"tag-marie-langer","16":"tag-mexico","17":"tag-psicoanalista","18":"tag-psicologos","19":"tag-salud","20":"tag-salud-mental","21":"tag-uruguay"},"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11275","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11275"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11275\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19754,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11275\/revisions\/19754"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11275"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}