﻿{"id":11273,"date":"2018-08-31T23:02:55","date_gmt":"2018-09-01T04:02:55","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11273"},"modified":"2024-06-26T12:18:30","modified_gmt":"2024-06-26T18:18:30","slug":"los-hermanos-rousset-y-su-compromiso-revolucionario","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/los-hermanos-rousset-y-su-compromiso-revolucionario\/","title":{"rendered":"Los hermanos Rousset y su compromiso revolucionario"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Christine Rousset<\/p>\n<h3><strong><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam.\u00a0 40.<\/span><\/strong><\/h3>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">La revoluci\u00f3n que acabar\u00eda con el r\u00e9gimen porfirista tuvo abundantes casos heroicos. Uno de ellos, y a\u00fan desconocido, es el de los cinco hermanos de origen franc\u00e9s que apoyaron a sus vecinos los Serd\u00e1n Alatriste, en Puebla, en la lucha antirreeleccionista, y que luego de exiliarse por un corto tiempo. salvaron a Francisco I. Madero de una primera conspiraci\u00f3n y se unieron a los ideales de Emiliano Zapata y la causa constitucionalista.<\/span><\/h2>\n<figure id=\"attachment_11305\" aria-describedby=\"caption-attachment-11305\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/5-Guillermo-ROUSSET-y-Benito-ROUSSET-exiliados-en-San-Antonio-Texas-mayo-1911.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"size-full wp-image-11305\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/5-Guillermo-ROUSSET-y-Benito-ROUSSET-exiliados-en-San-Antonio-Texas-mayo-1911.jpg\" alt=\"Guillermo y Benito Rousset Montoya exiliados en San Antonio Texas, mayo de 1911. 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Colecci\u00f3n particular de la familia Rousset.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>S<\/strong>i hay unos hermanos famosos y reconocidos como m\u00e1rtires y pr\u00f3ceres de la revoluci\u00f3n en la ciudad de Puebla son los Serd\u00e1n Alatriste. Pero existe otra fratria cuya historia bien merece ser conocida: los hermanos Rousset Montoya: Filomena, Rafael, Guillermo, Benito y Antonio, siendo Guillermo mi abuelo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Respecto de sus or\u00edgenes, s\u00e9 que eran nietos de Guillaume Rousset, oriundo de un min\u00fasculo pueblo del suroeste de Francia, llamado Livinhac-le-Haut, atravesado a su largo y ancho por el r\u00edo Lot, y que a lo largo de su vida fue campesino, cantinero y zapatero. Se cas\u00f3 con Anne Cambatalade, originaria de la misma villa, en el a\u00f1o de 1814. La pareja tuvo siete hijos: Jean-Baptiste, Antoine, Christine, Marie-Rose, Marie-Jeanne, Benoit y el menor Pierre-Jean. Los hermanos Rousset, a su vez, eran hijos de Antoine, ingeniero de minas seg\u00fan algunos, de puentes y caminos, seg\u00fan otros. En todo caso, naci\u00f3 en la ciudad minera de Decazeville, en el departamento del Aveyron de la regi\u00f3n de los Mediod\u00eda-Pirineos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Mi bisabuelo Antoine lleg\u00f3 al puerto de Veracruz, M\u00e9xico, en 1849, a la edad de 30 a\u00f1os, a bordo del barco \u201cEl Cecilia\u201d. No se convirti\u00f3 en millonario, pero s\u00ed logr\u00f3 con el pasar de los a\u00f1os constituirse un peque\u00f1o capital que le permiti\u00f3 gozar de una confortable posici\u00f3n econ\u00f3mica en la comarca poblana. Era propietario de algunas haciendas y ranchos en la regi\u00f3n: en Cholula, Tepeaca y cerca del estado de Tlaxcala, en la comunidad de San Lorenzo Almecatla. Adem\u00e1s, fue due\u00f1o de una cantera de m\u00e1rmol. Se cas\u00f3 con Josefa Montoya Cortez, originaria de Tepeaca, Puebla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tuvieron varios hijos en la capital poblana, entre 1866 y 1877, quienes crecieron en el centro de la Angel\u00f3polis, a unas cuadras de la Catedral, en la casa familiar de la calle de la Puerta Falsa de los Gallos. De hecho, muy cerca de la propia casa de los Serd\u00e1n que se ubicaba a unos metros, en la famosa calle de Santa Clara. Los hermanos varones realizaron sus estudios en la Escuela de Artes y Oficios mientras tanto Filomena, la hermana mayor, se dedic\u00f3 a las labores del hogar, como se acostumbraba en aquellos tiempos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Al fallecer Antoine de una conmoci\u00f3n cerebral a causa de una mala ca\u00edda en 1887, los hermanos quedaron bajo la tutela de Miguel Bernal, padrino de Benito y director del Colegio del Estado. Poco a poco, la vida retom\u00f3 su curso y cada quien empez\u00f3 a emprender su propio camino. Rafael, el mayor de los varones, despu\u00e9s de haber trabajado alg\u00fan tiempo como empleado en la quincaller\u00eda de un amigo franc\u00e9s de su padre, el se\u00f1or Carlos J. Charles, puso su propio negocio, una ladrillera, que tuvo bastante \u00e9xito. Los otros tres concentraron sus esfuerzos como comisionistas de granos, en especial, de trigo, cebada y ma\u00edz en el \u00e1rea de Chalchicomula, ciudad que limita con<br \/>\nel estado de Veracruz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A finales del siglo XIX, los hermanos se mudaron, con su madre, su hermana y una prima de nombre Mar\u00eda Camacho, a un nuevo hogar, ubicado en la calle de los Loros n\u00fam. 4. All\u00ed, en la planta baja, abrieron un estudio fotogr\u00e1fico y una tienda que hac\u00eda las veces de almac\u00e9n de doradur\u00eda, muebles, marcos, molduras y espejos que alcanz\u00f3 cierto renombre entre los vecinos. En la calle de Pimentel n\u00fam. 12 ten\u00edan su f\u00e1brica y en la del Costado de San Pedro n\u00fam. 13 sus talleres. Hasta entonces nada extraordinario. Los hermanos llevaban una vida de peque\u00f1os burgueses, una existencia, al fin y al cabo, provinciana y bastante anodina.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Causa revolucionaria<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esto cambiar\u00eda con el pasar del tiempo. Su involucramiento en los asuntos p\u00fablicos y en la pol\u00edtica local puede situarse en los primeros a\u00f1os del siglo xx. Varios factores explican su toma de conciencia pol\u00edtica y social. Sin duda, exist\u00eda un ambiente de efervescencia y exacerbaci\u00f3n entre la clase media, letrada, especialmente golpeada en sus bolsillos por la elite porfirista, pues se hac\u00eda cada vez m\u00e1s patente su descenso social respecto de la clase pudiente. Tambi\u00e9n, hab\u00eda nacido en 1906 el Partido Liberal Mexicano, fundado por el anarquista Ricardo Flores Mag\u00f3n, quien recogi\u00f3 muchas de las demandas del pueblo y el descontento de algunos de los miembros m\u00e1s radicales de la clase media que ya no soportaban al gobierno dictatorial de D\u00edaz.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La amistad de los Rousset con los Serd\u00e1n y otros activistas como los hermanos Guillermo y Gustavo Gaona Salazar agudiz\u00f3 su sensibilidad social y conciencia ciudadana. Es muy probable que tuvieran acceso a las bibliotecas familiares. De forma autodidacta, conocieron ciertamente a los fil\u00f3sofos del Siglo de las Luces y la masoner\u00eda. De igual manera, leyeron la literatura socialista, ut\u00f3pica y hasta libertaria como las obras de Victor Hugo, Saint Simon, Fourier, Proudhon y hasta Bakunin. Lecturas que imprimieron una profunda huella en estos j\u00f3venes hombres. Eran tambi\u00e9n admiradores devotos de periodistas combativos del tama\u00f1o de Filomeno Mata con su <em>Diario del Hogar<\/em>, Paulino Mart\u00ednez, Heriberto Fr\u00edas y Ciro B. Ceballos, y \u00e1vidos lectores de la revista sat\u00edrica <em>El Hijo del Ahuizote<\/em> y del peri\u00f3dico <em>Regeneraci\u00f3n<\/em> de los Flores Mag\u00f3n. No pudieron dejarlos indiferentes los conflictos obrero-patronales en Puebla y Atlixco en la industria textil, que desembocaron en huelgas duramente reprimidas en estos a\u00f1os.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fue as\u00ed como, a principios de 1909, los Rousset ser\u00edan de entre los primeros en alistarse en las filas de la lucha antirreeleccionista. En un primer tiempo, se acercaron a su amigo de la infancia Aquiles Serd\u00e1n, quien hab\u00eda fundado el club Luz y Progreso en la ciudad de Puebla. Luego en mayo de 1910 fundaron su propio club, el Central Antirreeleccionista, con el lema: \u201cEfectividad del sufragio y no reelecci\u00f3n\u201d, junto con otros miembros de la peque\u00f1a burgues\u00eda como Gabriel S\u00e1nchez de la Vega, Everardo G. Arenas y Carlos Aldeco, entre otros. Con su propio peculio, difundieron la ideolog\u00eda maderista entre los obreros, campesinos, estudiantes y miembros de la clase media.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Fueron leales amigos de Serd\u00e1n, a pesar de la personalidad intransigente del l\u00edder poblano. En m\u00faltiples ocasiones le brindaron su apoyo incondicional. Lo escondieron en su casa cuando la polic\u00eda pol\u00edtica poblana lo persegu\u00eda; lo asistieron con la ayuda de su abogado y amigo chiapaneco Felipe T. Contreras, cuando lo arrestaron en la ciudad de M\u00e9xico el 29 de septiembre de 1909, acusado de robo de armas y recluido en la prisi\u00f3n de San Juan de Dios de Puebla. Los hermanos hac\u00edan circular en las calles de la ciudad panfletos y carteles de propaganda maderista; denunciaban los atropellos del r\u00e9gimen oficial encabezado por el temido y odiado gobernador Mucio Mart\u00ednez. Durante el exilio forzado de Serd\u00e1n en San Antonio, Texas, en el verano de 1909, siguieron en contacto permanente con \u00e9l, a trav\u00e9s de cartas y telegramas, manteni\u00e9ndolo informado de los acontecimientos y de la situaci\u00f3n a menudo ca\u00f3tica que prevalec\u00eda en estos d\u00edas en la Angel\u00f3polis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Samuel Margarito Lozano, conocido como el rey del corrido revolucionario, describe el actuar de los Rousset junto a los Serd\u00e1n:<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: justify;\">Principio de mayo, fecha memorable de mil novecientos diez, ante un candidato de hombre respetable el pueblo estuvo a sus pies. S\u00f3lo a don Mucio Mart\u00ednez y a esbirros de Joaqu\u00edn Pita, de don Francisco I. Madero no fue grata su visita. Ciudadanos libres del estado de Puebla, amigos del pueblo entero, quer\u00edan que, en su gira, corta y pasajera, viniera el se\u00f1or Madero. Los tres hermanos Serd\u00e1n con los hermanos Russell [<em>sic<\/em>], organizaron un mitin en plaza de San Jos\u00e9. Cuando hab\u00eda reunidos, muchos ciudadanos en el mitin de aquel d\u00eda, pronto fue disuelto por muchos soldados y toda la polic\u00eda\u2026<\/p>\n<\/blockquote>\n<p>Durante la jornada electoral para las elecciones presidenciales primarias, llevadas a cabo el 26 de junio de 1910, los hermanos Rousset y su compa\u00f1ero de lucha Samuel A. Pi\u00f1a alzaron la voz para denunciar la farsa electoral de la cual eran testigos. Bloquearon el acceso a la casilla, impidiendo la votaci\u00f3n. Aprehendidos <em>manu militari<\/em>, fueron encarcelados en la prisi\u00f3n municipal de San Juan de Dios durante seis d\u00edas, rigurosamente incomunicados. Se les acus\u00f3 de los delitos de ultrajes a los agentes de la autoridad. Si bien en alg\u00fan momento pensaron en una posible soluci\u00f3n pac\u00edfica, ya de frente al fraude electoral y la represi\u00f3n cada vez m\u00e1s severa, entendieron que no les quedaba m\u00e1s que un camino, el de la rebeli\u00f3n armada, pues la \u00fanica manera de cambiar el sistema pol\u00edtico imperante era por la fuerza. Financiaron con su propio dinero la compra de unos 130 fusiles (otros dicen que 500), Winchester y Marlin, as\u00ed como algunas pistolas espa\u00f1olas con su respectivo parque que compraron en la Tampico News Company, tienda ubicada en aquel entonces en la esquina de 16 de Septiembre y Bol\u00edvar de la ciudad de M\u00e9xico. Gracias a la complicidad de los empleados ferrocarrileros, el cargamento pudo llegar de regreso a Puebla. Y es que lo hab\u00edan ingeniosamente escondido en los ata\u00fades de la funeraria de un tal se\u00f1or Atilano Fern\u00e1ndez. Estas armas se destinaron a apoyar la toma de la capital poblana el d\u00eda 20 de noviembre. Bajo un plan ideado por el propio Aquiles, los Rousset recibieron el encargo de capturar al jefe de la s\u00e9ptima zona militar, el general de brigada, Luis G. Valle.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El 14 de noviembre de 1910, a la una de la tarde, mientras com\u00edan, se les practic\u00f3 un cateo en el domicilio familiar de la calle de Los Loros, que pronto se transform\u00f3 en aut\u00e9ntico saqueo, encabezado por el jefe de la polic\u00eda Miguel Cabrera, su enemigo ac\u00e9rrimo. Tambi\u00e9n supervisaba la operaci\u00f3n Luis G. Barrag\u00e1n, subcomisario de la polic\u00eda de la ciudad de M\u00e9xico. La diligencia acab\u00f3 en un fiasco total. No pudieron dar con las armas compradas unos d\u00edas antes. Estaban escondidas bajo unas cajas de ropa que Benjam\u00edn Lara, vecino suyo, hab\u00eda dejado en su bodega, pues acababa de cerrar su camiser\u00eda, ubicada en el portal Hidalgo. Aun as\u00ed, toda la familia, hombres, mujeres y ni\u00f1os incluidos, fueron detenidos sin m\u00e1s prueba que el rumor callejero. Algunas horas despu\u00e9s, todos fueron liberados, pero el arresto ocasion\u00f3 un aut\u00e9ntico esc\u00e1ndalo en el barrio. Al d\u00eda siguiente, el 15 de noviembre, a plena luz del d\u00eda y en las narices de los gendarmes y de los soplones apostados afuera de la casa Rousset, las mujeres de las familias sediciosas, entre ellas Carmen Serd\u00e1n, Filomena Rousset y su prima hermana Mar\u00eda Camacho, transportaron las armas y el parque, escondidas en sus enaguas y bolsos de mano hacia la casa de los Serd\u00e1n, una operaci\u00f3n de alto riesgo que demostr\u00f3 su car\u00e1cter determinado y valiente.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Escape<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Apenas regresados de su exilio de San Antonio, Texas, en una entrevista otorgada al <em>Diario del Hogar<\/em> el 22 de junio de 1911, los hermanos Rousset contaron c\u00f3mo hab\u00edan tomado la sabia decisi\u00f3n de escapar al d\u00eda siguiente del asesinato de Aquiles y M\u00e1ximo Serd\u00e1n. El 19 de noviembre, disfrazados de reboceros o carboneros, seg\u00fan el relato, emprendieron su marcha hacia Texas, destino que alcanzar\u00edan al cabo de un largo mes de vicisitudes. En efecto, Guillermo, Benito y Antonio tuvieron primero que esconderse en la casa de su t\u00eda Luz Cortez, en el barrio del Alto de la ciudad de Puebla. Mientras tanto, Rafael el mayor, quien hab\u00eda decidido huir por otro camino, era arrestado en Tecali y remitido a la autoridad para despu\u00e9s ser liberado. Algunos d\u00edas m\u00e1s tarde se fueron caminando hacia la estaci\u00f3n de San Marcos en Nopalucan para tomar el tren interoce\u00e1nico. En Perote transbordaron y tomaron otro tren hacia la capital. Se hospedaron en la casa de su amigo, Benjam\u00edn Lara, en Tacubaya. Al paso de unos d\u00edas, volvieron a tomar otro tren, ahora hacia P\u00e1tzcuaro, y de ah\u00ed para Quer\u00e9taro, rumbo a la frontera. En San Antonio, Texas, se incorporaron de inmediato a la junta revolucionaria presidida por el periodista Juan S\u00e1nchez Azcona, forjando fuertes lazos de amistad con los hermanos Gildardo, Rodolfo y Melchor Maga\u00f1a, Arturo Lazo de la Vega, Francisco Cos\u00edo Robelo, Francisco Luis Urquizo y Cesar L\u00f3pez de Lara, todos acreditados generales de la revoluci\u00f3n. Junto a sus camaradas, se unieron de pleno a la batalla comandada por el general Pascual Orozco que concluy\u00f3 en la toma de Ciudad Ju\u00e1rez durante el mes de mayo de 1911.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Un indulto salvador<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los Rousset, ya de regreso a M\u00e9xico, en junio de 1911, se vieron involucrados de nuevo, por azares del destino o de forma providencial, en la pol\u00edtica nacional, al descubrir un complot contra Madero. No hab\u00eda pasado ni un mes de la entrada triunfal del l\u00edder revolucionario cuando ya se tramaba un atentado para matarlo. Mi abuelo Guillermo y sus hermanos se hospedaban, como muchos poblanos, en el hotel San Agust\u00edn de la capital. Entre los hu\u00e9spedes, se encontraba el ex jefe pol\u00edtico de la Angel\u00f3polis, Joaqu\u00edn Pita, reunido con correligionarios, conspirando contra Francisco I. Madero. Ante la gravedad de los hechos, los Rousset decidieron denunciarlos. Presentaron la situaci\u00f3n a su hermano Gustavo A. Madero y luego a Emilio V\u00e1zquez G\u00f3mez, en ese entonces secretario de Gobernaci\u00f3n. Entre los conspiradores fue arrestado el diputado Carlos Mart\u00ednez Peregrina, hijo mayor del ex gobernador de Puebla, el aborrecido Mucio Mart\u00ednez. El general Luis G. Valle y el coronel Aurelio Blanquet tambi\u00e9n estaban comprometidos en la intriga, pero se les dej\u00f3 en libertad. Gracias a la oportuna intervenci\u00f3n de los Rousset, Madero salv\u00f3 la vida, por lo menos de momento.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras el golpe de Estado liderado por Victoriano Huerta, los hermanos Rousset no se quedaron de brazos cruzados. Como era de esperar, pagaron un alt\u00edsimo precio por defender sus valores morales y denunciar los abusos y enga\u00f1os de los usurpadores. Despu\u00e9s de los hechos sangrientos que costaron la vida al coahuilense y a su vicepresidente Jos\u00e9 Mar\u00eda Pino Su\u00e1rez, el 22 de febrero de 1913, el menor de los hermanos, Antonio, decidi\u00f3 unirse al ej\u00e9rcito libertador del sur, comandado por Emiliano Zapata, alcanzando el grado de teniente coronel de caballer\u00eda por sus destacadas acciones en los estados de Puebla, Tlaxcala y Morelos. Sus jefes fueron, en diversos momentos, los generales Palem\u00f3n Rojas, Pedro Morales y \u00c1ngel Barrios. M\u00e1s tarde, a principios de mayo de 1914, Rafael, Guillermo y Antonio fueron arrestados. Por su parte, Benito, avisado por el presidente municipal Andr\u00e9s Matienzo, logr\u00f3 escapar. Los tres hermanos que hab\u00edan corrido con menos suerte fueron enviados a la c\u00e1rcel de San Francisco de las Pe\u00f1as (hoy Ciudad Cardel) en el estado de Veracruz. En <em>The Mexican Herald<\/em>, del 10 de mayo de 1914, se relata c\u00f3mo 40 prominentes poblanos, entre ellos doctores, abogados, ingenieros y profesionales, hab\u00edan sido enviados a Veracruz, encadenados, para combatir las fuerzas estadunidenses desembarcadas unos d\u00edas antes. Deb\u00edan combatirlas en primera fila junto a las tropas del general de divisi\u00f3n Guillermo Rubio Navarrete, como castigo ejemplar por criticar al gobierno y distribuir folletos declarando que en realidad Estados Unidos no ten\u00eda ninguna intenci\u00f3n de invadir M\u00e9xico. En un acto de magnanimidad, Rubio Navarrete no acat\u00f3 las \u00f3rdenes recibidas de su jerarqu\u00eda y los indult\u00f3 a todos. El 15 de julio de 1914, los Rousset fueron, por fin, liberados por orden del presidente interino Francisco S. Carbajal y regresados a Puebla bajo el mando del general Rafael Egu\u00eda Lis.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Un final digno<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien mis familiares no pagaron con su vida sus ideales de libertad, justicia y progreso, en varias ocasiones escaparon de milagro del fusilamiento. Sufrieron en carne propia las embestidas represivas del gobierno porfirista en contra de los defensores de la democracia, pues conocieron la persecuci\u00f3n, los cateos, la c\u00e1rcel, los arrestos domiciliarios, la clandestinidad y el destierro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Despu\u00e9s de ese tumultuoso interludio revolucionario, los hermanos se dedicaron a actividades mucho m\u00e1s convencionales como empresarios. Rafael, quien se hab\u00eda casado con Adela Kirvva, emprendi\u00f3 un negocio en la ciudad de San Martin Texmelucan, regi\u00f3n en la que comercializaba la ra\u00edz de zacat\u00f3n, semillas y chiles. Guillermo, mi abuelo, ya estaba casado con Guadalupe Banda G\u00f3mez. Ten\u00edan un ni\u00f1o, mi padre Guillermo Antonio Rousset Banda, nacido en 1926, quien a la postre ser\u00eda un intelectual y traductor afamado en los c\u00edrculos de la ultraizquierda mexicana. La familia se mud\u00f3 y el abuelo se dedic\u00f3 a la administraci\u00f3n de una hacienda pulquera, propiedad de su cu\u00f1ado, en el municipio de Mazapa en el estado de Tlaxcala. Benito, casado con Mar\u00eda Esther Ortiz Zamacona, pronto enviud\u00f3. Adem\u00e1s de hacerse cargo de la hija del matrimonio, Mar\u00eda Luisa, se aboc\u00f3 a los negocios heredados de su padre junto a su hermano menor Antonio. Este permaneci\u00f3 soltero a lo largo de su vida, al parecer, debido a una decepci\u00f3n amorosa de juventud.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Benito demostr\u00f3 tener ambiciones pol\u00edticas. Estas se plasmaron en su papel de jefe pol\u00edtico en la sierra norte del estado. Tambi\u00e9n cuando se postul\u00f3 como candidato a diputado del Congreso de la Uni\u00f3n, por el segundo distrito electoral del estado de Puebla, haciendo mancuerna con Lauro Camarillo, para el a\u00f1o 1920. Aunque el par perdi\u00f3 la contienda, Benito no se desanim\u00f3 y sigui\u00f3 como miembro activo del Partido Nacional Agrarista fundado por Antonio D\u00edaz Soto y Gama, y de la Agrupaci\u00f3n Nacional Pro Madero.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En 1944, Benito y Antonio, \u00fanicos sobrevivientes de la fratr\u00eda, solicitaron ante la Secretar\u00eda de la Defensa Nacional su reconocimiento como veteranos de la revoluci\u00f3n el cual se les concedi\u00f3 para el primer y segundo periodo, es decir, del 19 de noviembre de 1910 al 15 de mayo de 1911 y del 20 de febrero de 1913 al 15 de agosto de 1914. Se les otorg\u00f3 una escasa pensi\u00f3n que a duras penas les permit\u00eda sobrevivir. Siempre vestidos de negro, festejaban sin falta las conmemoraciones de la revoluci\u00f3n, cargando la bandera nacional, con mucho orgullo, durante los desfiles.<\/p>\n<h3>Para saber m\u00e1s<\/h3>\n<ul>\n<li>Andrade Covarrubias, Sergio Mois\u00e9s, \u201cUna familia revolucionaria. Los hermanos Rousset\u201d, Puebla, 2010, <a href=\"https:\/\/goo.gl\/zRvHo2\">https:\/\/goo.gl\/zRvHo2<\/a><\/li>\n<li>Morales Moreno, Humberto, \u201cLos rebeldes poblanos en torno al movimiento de Aquiles Serd\u00e1n el 18 de noviembre de 1910\u201d, XIII Reuni\u00f3n de Historiadores de M\u00e9xico, Estados Unidos y Canad\u00e1, en <em>M\u00e9xico y sus revoluciones<\/em>, Quer\u00e9taro, 26 al 30 de octubre 2010, s. p.<\/li>\n<li>Rousset, Christine, \u201cFranceses del suroeste. Del Mediod\u00eda Pirineos. Una dinast\u00eda <em>sui generis<\/em> forjada por un inmigrante de los Pirineos: Antonio Rousset\u201d en Leticia Gamboa Ojeda, Estela Mungu\u00eda Escamilla y Mayra Toxqui Furlong (coords.), <em>Perfiles biogr\u00e1ficos de franceses en M\u00e9xico<\/em> <em>(siglos <\/em>XIX<em>&#8211;<\/em>XX<em>),<\/em> Puebla, Buap, 2016, pp. 213-255.<\/li>\n<li>Visitar el Museo Regional de la Revoluci\u00f3n Mexicana-Casa de los Hermanos Serd\u00e1n en Puebla, Puebla. https:\/\/goo.gl\/W7ySPV<\/li>\n<\/ul>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Christine Rousset En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam.\u00a0 40. La revoluci\u00f3n que acabar\u00eda con el r\u00e9gimen porfirista tuvo abundantes casos heroicos. Uno de ellos, y a\u00fan desconocido, es el de los cinco hermanos de origen franc\u00e9s que apoyaron a sus vecinos los Serd\u00e1n Alatriste, en Puebla, en la lucha antirreeleccionista, y que luego de exiliarse por un corto tiempo. salvaron a Francisco I. Madero de una primera conspiraci\u00f3n y se unieron a los ideales de Emiliano Zapata y la causa constitucionalista. Si hay unos hermanos famosos y reconocidos como m\u00e1rtires y pr\u00f3ceres de la revoluci\u00f3n en la ciudad de Puebla son los Serd\u00e1n Alatriste. Pero existe otra fratria cuya historia bien merece ser conocida: los hermanos Rousset Montoya: Filomena, Rafael, Guillermo, Benito y Antonio, siendo Guillermo mi abuelo. 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