﻿{"id":11238,"date":"2018-08-20T12:00:33","date_gmt":"2018-08-20T17:00:33","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=11238"},"modified":"2024-07-08T16:29:21","modified_gmt":"2024-07-08T22:29:21","slug":"la-pintura-de-castas-en-la-nueva-espana-documentos-de-identidad-personal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/la-pintura-de-castas-en-la-nueva-espana-documentos-de-identidad-personal\/","title":{"rendered":"La pintura de castas en la Nueva Espa\u00f1a. Documentos de identidad personal"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Roberto Fern\u00e1ndez Castro<br \/>\nFacultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM.<\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #800000;\">En revista <em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 40.<\/span><\/h3>\n<h2 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #000000;\">\u00bfC\u00f3mo eran las mezclas raciales en el siglo XVIII, la combinaci\u00f3n de mestizos, ind\u00edgenas, blancos y negros? Una forma de intentar explicarlo, aunque se impon\u00eda para esos tiempos la visi\u00f3n de que la sangre determinaba la pigmentaci\u00f3n de la piel, fue a partir de las im\u00e1genes que recorrer\u00edan las cortes espa\u00f1olas durante el lapso de unos cien a\u00f1os, de pintores como Juan Rodr\u00edguez Ju\u00e1rez, Miguel Cabrera, Juan Patricio Morlete y Jos\u00e9 de Alcibar. Las pinturas de rostros, costumbres, actividades laborales y estatus sociales, establecer\u00edan las marcas propias de los habitantes del Nuevo Mundo y su complejidad, respecto de los europeos.<\/span><\/h2>\n<figure id=\"attachment_11239\" aria-describedby=\"caption-attachment-11239\" style=\"width: 800px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/DSC_0233.jpg\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\" wp-image-11239 \" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/DSC_0233.jpg\" alt=\"DSC_0233\" width=\"800\" height=\"711\" srcset=\"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/DSC_0233.jpg 800w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/DSC_0233-300x266.jpg 300w, https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/DSC_0233-624x554.jpg 624w\" sizes=\"(max-width: 800px) 100vw, 800px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-11239\" class=\"wp-caption-text\">Jos\u00e9 de Alc\u00edbar, De espa\u00f1ol y albina, nace torna-atr\u00e1s, 1778, \u00f3leo sobre tela. Colecci\u00f3n P\u00e9rez Sim\u00f3n, M\u00e9xico.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>a pintura de castas es reconocida como uno de los g\u00e9neros pict\u00f3ricos m\u00e1s fascinantes de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola. Desde su surgimiento, alrededor de 1711, se mantuvo como una de las formas de expresi\u00f3n m\u00e1s populares del siglo XVIII en Nueva Espa\u00f1a. Estas pinturas fueron creadas por artistas bien conocidos como Miguel Cabrera y Juan Patricio Morlete, herederos a su vez de Manuel Arellano o Juan Rodr\u00edguez Ju\u00e1rez, a trav\u00e9s de Jos\u00e9 de Ibarra, pero tambi\u00e9n por numerosos pintores menos conocidos o an\u00f3nimos. Todas contienen im\u00e1genes que han sido consideradas un testimonio visible de las mezclas de razas de la sociedad colonial, por lo que constituyen una forma de entender la inmensa complejidad de la vida colonial espa\u00f1ola, en cuyos or\u00edgenes se encuentra el profundo sentido que conceptos como el de raza y mestizaje llegaron a asumir en la identidad de las naciones americanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Y es que hablar de identidad es hablar de la forma en que las personas definimos qui\u00e9nes somos y lo que significa ser eso que somos. Ocurre de ese modo al afirmar qui\u00e9nes son nuestros padres, nuestra comunidad, nuestra religi\u00f3n, nuestra posici\u00f3n social o pol\u00edtica y nuestra ocupaci\u00f3n; y las variaciones son casi infinitas, pero no arbitrarias, porque las personas act\u00faan, piensan, sienten y habitan dentro de tales posiciones. Adem\u00e1s, cuando hablamos de identidad \u00e9tnica, la principal caracter\u00edstica parece ser su innegable visibilidad, a diferencia de las identidades sociales o culturales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A pesar de tal consideraci\u00f3n, el reconocimiento de la pintura de castas como un apartado de la pintura profana, tan destacada como lo fue el retrato novohispano, ha venido a cobrar su propia importancia s\u00f3lo en las dos o tres \u00faltimas d\u00e9cadas. Pues si bien es cierto que el estudio de las diversas series existentes ha permitido observar la aplicaci\u00f3n de una terminolog\u00eda poco rigurosa a la hora de denominar a las distintas castas, por lo que no llevar\u00edan consigo una investigaci\u00f3n de rango cient\u00edfico por parte de los artistas, lo cierto es que han sido consideradas como testimonios de gran valor en el conocimiento de la vida social del siglo XVIII. Contradicciones e inconsistencias estas que tambi\u00e9n se encuentran en los documentos escritos, tanto religiosos como civiles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su mayor\u00eda, los cuadros de castas respondieron a ciertas caracter\u00edsticas pict\u00f3ricas formales. Se concibieron como conjuntos de 16 escenas pintadas en una \u00fanica tela o en telas separadas, representando a familias con padres de distintas razas y uno o dos hijos. Cada individuo aparec\u00eda identificado mediante inscripciones y las escenas o los conjuntos se dispon\u00edan mediante una estructura jer\u00e1rquica en la que se privilegiaba la limpieza de sangre o las figuras de raza \u201cpura\u201d, es decir los espa\u00f1oles, casi siempre magn\u00edficamente ataviados y ocupados en tareas o actividades de ocio que destacaban su elevado estatus social. Por debajo o a los extremos aparec\u00edan las familias que, a medida que se iban mezclando, coincid\u00edan con posiciones laborales y sociales inferiores. Esto sin contar los casos en que los \u201cnaturales\u201d, \u201capaches\u201d o \u201cindios mecos b\u00e1rbaros\u201d se hallaban en las ant\u00edpodas del blanco puro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de las motivaciones que los historiadores del arte han identificado en este g\u00e9nero de pinturas es la de satisfacer el deseo de la \u00e9lite blanca criolla por representar y categorizar el proceso de mestizaje, pues adem\u00e1s de ofrecer al mercado europeo ilustrado una tipolog\u00eda de razas humanas, oficios y formas de vestir, las pinturas de castas serv\u00edan para mostrar el Nuevo Mundo como un ed\u00e9n de recursos humanos y naturales minuciosamente descritos y clasificados. Tal parece que desde fines del siglo XVII ya exist\u00eda en la Nueva Espa\u00f1a un sentimiento de identidad, sobre todo entre la \u00e9lite criolla que hab\u00eda comenzado adquirir un arraigado sentido de pertenencia a las tierras americanas pero que, con su diversidad racial enorme, causaba cierta preocupaci\u00f3n por la p\u00e9rdida de pureza de sangre, y por lo tanto de privilegios, de modo que las pinturas de castas expresaban el deseo de conservar el orden e integrar bajo la tutela criolla una identidad que pon\u00eda de manifiesto las diferencias entre el Nuevo y el Viejo Mundo.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Rostros de la diversidad<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las pinturas de castas aparecieron, entonces, como uno de los rasgos diferenciales de la vida novohispana, al significar la composici\u00f3n multirracial y la toma de conciencia de lo que distingu\u00eda a los americanos de los europeos. No importaba que una clasificaci\u00f3n tan compleja y detallada no hubiese prevalecido nunca, ni por ley ni por costumbre, lo que resultaba digno de recordarse era que en ellas se adelantaban o adivinaban ya los principios de la futura naci\u00f3n criolla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por esta raz\u00f3n los cuadros no fueron siempre iguales. En t\u00e9rminos est\u00e9ticos, esto se traduce en los ejemplos que presentan figuras de medio cuerpo o tres cuartos en un primer plano y llenando casi la totalidad del lienzo. En ellas no hay escena o historia, sino un marcado inter\u00e9s por los rostros y los detalles de lo que dice la indumentaria. Tal es el caso de las pinturas de Juan Rodr\u00edguez Ju\u00e1rez y su c\u00edrculo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sin embargo, hacia mediados del siglo xviii, tales pinturas comenzaron a compartir su tem\u00e1tica con otras cuyo inter\u00e9s fue centr\u00e1ndose cada vez m\u00e1s en situar las figuras en medio de un paisaje natural, en interiores dom\u00e9sticos e incluso en exteriores urbanos de la vida y las actividades cotidianas. En este caso se encuentra la serie de castas pintada en 1786 por Jos\u00e9 de Alc\u00edbar quien, no conforme con componer escenas, llev\u00f3 la tem\u00e1tica hasta lo popular y lo costumbrista, como una forma de dar a conocer a los europeos una vida americana que les resultaba tan ajena como intrigante. Esta serie posee un valor documental excepcional e irrepetible porque siguiendo las novedades iconogr\u00e1ficas introducidas por Miguel Cabreray Juan Patricio Morlete, representa una pieza clave para conocer este cambio cultural en la pintura de castas, donde los detalles de la indumentaria local y de la vida econ\u00f3mica permiten observar las preocupaciones de los reformadores e intelectuales ilustrados de la Espa\u00f1a borb\u00f3nica, sobre todo en las materias de moral y civilizaci\u00f3n, asociadas a los aspectos positivos de ciertas mezclas raciales que promet\u00edan el retorno a un estado de pureza. Alc\u00edbar no dramatiza las escenas con una cr\u00edtica social tr\u00e1gica ni las ridiculiza con alg\u00fan sentido c\u00f3mico superficial. Sus cuadros son aut\u00e9nticos documentos cient\u00edficos de una vida cotidiana captada con gran belleza.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n en t\u00e9rminos est\u00e9ticos, las pinturas de castas son una suerte de conjunci\u00f3n entre lo visto y lo no visto por los europeos. En cierta forma eran im\u00e1genes conocidas e inscritas sobre una superficie pautada por los modelos europeos que los artistas conoc\u00edan gracias a la importaci\u00f3n de pinturas y grabados, de ah\u00ed que muchas de las composiciones y convenciones pict\u00f3ricas de los cuadros de castas reproduzcan los populares cuadros europeos de conversaci\u00f3n, que describ\u00edan grupos familiares en \u00edntimos interiores. Existe una estampa de circulaci\u00f3n com\u00fan, obra de Jan Baptist de Wael, en la que sin duda se inspir\u00f3 Jos\u00e9 de Alc\u00edbar para pintar a la anciana con anteojos que aparece en una de sus escenas, probablemente como s\u00edmbolo de la virtud y limpieza dom\u00e9sticas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo dem\u00e1s, los cuadros de castas tambi\u00e9n instru\u00edan a p\u00e1rrocos y feligreses acerca de una nomenclatura compleja, pero \u00fatil, para poner por escrito la fisonom\u00eda de una sociedad estratificada, que cotidiana o peri\u00f3dicamente precisaba de registros, censos y bautizos. Don Ignacio Mar\u00eda Barreda y Ordo\u00f1ez, por ejemplo, dej\u00f3 muy en claro que hab\u00eda pintado las castas de Nueva Espa\u00f1a en febrero de 1777, a instancias del teniente coronel del ej\u00e9rcito, don Antonio Rafael de Aguilera y Orense, \u201csu dignissimo Amigo, y apasionado \u00e2 este arte\u201d. Adem\u00e1s, Barreda destaca en el cuadro su t\u00edtulo de bachiller en filosof\u00eda, de manera que sus pinturas de castas s\u00ed eran objeto de afanes tanto est\u00e9ticos como cient\u00edficos. Tambi\u00e9n sabemos que el cardenal Francisco Antonio de Lorenzana, quien fuera destacado coleccionista, historiador y naturalista, llev\u00f3 consigo a Espa\u00f1a una serie de castas \u2013tal vez la de Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Mag\u00f3n que ahora se conserva en el Museo Nacional de Etnolog\u00eda de Madrid\u2013, despu\u00e9s de su arzobispado en M\u00e9xico hacia 1770.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Si bien varias series de cuadros de castas permanecieron en M\u00e9xico desde que fueron pintadas, la mayor parte de ellas se ha conservado en Espa\u00f1a, en otras naciones europeas y, merced a su circulaci\u00f3n en el mercado del arte internacional, han llegado a ser bastante conocidas y apreciadas en Estados Unidos. As\u00ed, los primeros investigadores sugirieron que se trataba de im\u00e1genes pintadas para espa\u00f1oles, que al regresar a su patria deseaban llevar consigo un recuerdo de la riqueza natural y moral de las tierras americanas. Un muestrario de la vida diaria, que comenz\u00f3 a fijar ciertos tipos populares no carentes de fidelidad, como son el caso de la mujer que prepara la comida en la cocina, el matrimonio haciendo cigarrillos, la tienda de telas luciendo los dise\u00f1os del momento, el vendedor ambulante de la fruta, el zapatero con todos los instrumentos propios de su oficio, o los interiores de los hogares que dan cuenta de numerosos ejemplos de las artes decorativas y el artificio de los ceramistas. Todo sin contar los intercambios y ricos detalles del peinado y la indumentaria.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">Movilidad social<\/h2>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es cierto que no podemos hablar de un verdadero sistema de castas en Nueva Espa\u00f1a, aunque el dominio, primero espa\u00f1ol y luego criollo, en el supuesto porcentaje de la pureza de sangre, s\u00ed que fungi\u00f3 como un instrumento para distinguir entre ciertas mezclas raciales consideradas como m\u00e1s id\u00f3neas que otras. Si los indios segu\u00edan mezcl\u00e1ndose con los espa\u00f1oles, sus descendientes podr\u00edan considerarse enteramente espa\u00f1oles a la tercera generaci\u00f3n. Por el contrario, la combinaci\u00f3n de espa\u00f1oles y africanos o de indios y africanos nunca podr\u00eda dar como resultado un blanco, pues los africanos se asociaban a la condici\u00f3n de esclavo y eran percibidos como inferiores en t\u00e9rminos raciales, intelectuales y religiosos. Cabe preguntar entonces: \u00bfacaso era una f\u00f3rmula artificial de clasificar a las personas para salvaguardar la posici\u00f3n de los espa\u00f1oles, a pesar de la gran movilidad social que exist\u00eda? \u00bfO es que tal f\u00f3rmula fue capaz de crear una sociedad en la que los lugares destacados, la asignaci\u00f3n del poder y la adquisici\u00f3n de prestigio, respondieran a la forma como se percib\u00edan las personas?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo general, s\u00f3lo damos por cierto que Nueva Espa\u00f1a estaba habitada por indios nativos, por espa\u00f1oles nacidos tanto en Espa\u00f1a como en Am\u00e9rica (los criollos) y por un elevado n\u00famero de africanos tra\u00eddos como esclavos; y de ah\u00ed, que la poblaci\u00f3n racialmente mezclada fuera cada vez m\u00e1s significativa y comenzara a ser conocida colectivamente como castas. No obstante, la misma categor\u00eda \u00e9tnica de indios fue una invenci\u00f3n espa\u00f1ola para denominar a todos los habitantes de lo que primero creyeron ser las Indias orientales en el extremo asi\u00e1tico, de modo que tambi\u00e9n en el marco legal del r\u00e9gimen colonial, el nuevo gentilicio se constituy\u00f3 como identidad \u00e9tnica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En el caso de los negros, como grupos de origen africano cuya diversidad interna no result\u00f3 menor, su incorporaci\u00f3n como raza inferior fue igualmente compleja. Fueron capturados como esclavos sobre todo entre los siglos xvi y xvii en un n\u00famero de alrededor de 100 000, a causa de la necesidad de mano de obra tras la muerte de miles de ind\u00edgenas con las epidemias, y si bien se mezclaron con otros grupos humanos y su presencia ha sido culturalmente significativa por siglos, lo cierto es que su diluci\u00f3n dentro de las equ\u00edvocas denominaciones de las castas, no los hizo escapar de la categor\u00eda \u00e9tnica de negros esclavos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los t\u00e9rminos mestizo (referente a las uniones entre espa\u00f1oles e indios) y mulato (aplicado originalmente a la naturaleza h\u00edbrida de las mulas, y por lo tanto, para describir la uni\u00f3n de espa\u00f1oles y negros) fueron populares desde el siglo xvi, las denominaciones de zambo y zambaigo (que en general se usaron para describir las uniones entre indios y africanos) aparecieron poco despu\u00e9s. Ya en el siglo XVII aparecieron t\u00e9rminos como castizo (un mestizo de piel clara y por lo tanto casto) o morisco (un mulato de piel clara que recordaba a los moros, quienes, por cierto, ten\u00edan prohibido viajar a Am\u00e9rica).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo XVIII fue el m\u00e1s prol\u00edfico en denominaciones, cada vez m\u00e1s populares, peyorativas e inspiradas en la fisonom\u00eda animal, tales como lobo, coyote, albarazado (manchado de blanco), barcino (con manchas, como los caballos), cambujo (tan negro como algunas aves) y chamizo (chamuscado o medio quemado). Adem\u00e1s de las denominaciones que hac\u00edan de la inc\u00f3gnita de un origen incierto una agudeza no menos cargada de un efecto discriminatorio, como tente en el aire, no te entiendo o torna atr\u00e1s, clara regresi\u00f3n en la ascendencia racial hacia el espa\u00f1ol blanco.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo m\u00e1s importante, como se ha dicho, es que no se trataba de un r\u00edgido sistema \u00e9tnico de castas, sino de la diferenciaci\u00f3n de castas sociales. Es muy posible que el reconocimiento social, el acceso al trabajo o la adhesi\u00f3n a determinadas creencias y pr\u00e1cticas culturales no estuvieran fundados s\u00f3lo en la raza. Y, sin embargo, esto implica pensar que el color de la piel y los caracteres biol\u00f3gicos son independientes de los elementos \u00e9tnicos, considerados como un precipitado de creencias, relaciones y costumbres. Los estudios gen\u00e9ticos parecen haber demostrado que, desde un punto de vista biol\u00f3gico, las diferencias entre los diversos grupos humanos son m\u00ednimas y que no existe nada parecido a una raza pura, pero si bien la cultura y la identidad \u00e9tnica no se basan en la raza, no es menos cierto que nuestros comportamientos frente a la raza, como apariencia f\u00edsica visible, tampoco se basan en las investigaciones gen\u00e9ticas. En todo caso, si un rasgo particular como el aspecto f\u00edsico sirve para definir la categor\u00eda \u00e9tnica a la que pertenecemos, surge la inc\u00f3gnita de saber c\u00f3mo es que las costumbres y tradiciones de una poblaci\u00f3n mestiza pueden ser los cimientos hist\u00f3ricos de una naci\u00f3n que se fund\u00f3 como orgullosamente criolla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La desigualdad pol\u00edtica y social del orden colonial, fuera institucionalizada o no, descansaba en las diferencias raciales derivadas de la pigmentaci\u00f3n de la piel, que seg\u00fan fuera m\u00e1s o menos blanca, decid\u00eda el rango social. Mientras que los estamentos proteg\u00edan los privilegios de los m\u00e1s poderosos, otras corporaciones como el gremio, la cofrad\u00eda, el Consulado, la provincia religiosa, el cabildo o la comunidad ind\u00edgena, representaban al resto de los grupos \u00e9tnicos. As\u00ed lo observ\u00f3 Alejandro de Humboldt en 1811, para quien tal situaci\u00f3n no contrastaba con las diferencias raciales, aparentemente ocultas bajo una nomenclatura barroca, sino que era corroborada por la cientificidad ilustrada y liberal.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tal razonamiento aparece m\u00e1s o menos articulado en las inscripciones de las pinturas de castas. Por eso resulta indispensable recuperar las descripciones de las \u201cgentes diversas en color, en costumbres, genios, y lenguas\u201d que se dice nac\u00edan en Am\u00e9rica, de acuerdo con la serie de Jos\u00e9 Joaqu\u00edn Mag\u00f3n, pues su olvido revela c\u00f3mo, en el af\u00e1n de negar su realidad documental, su consideraci\u00f3n cient\u00edfica y su aplicabilidad social, se ha sobreentendido su verdad m\u00e1s \u00edntima: la vigencia hist\u00f3rica y el ocultamiento de nuestro racismo presente.<\/p>\n<p>Nomenclatura y caracter\u00edsticas<\/p>\n<table>\n<tbody>\n<tr>\n<td width=\"196\">Mestizo<\/p>\n<p>Del espa\u00f1ol y la india nace el mestizo, por lo com\u00fan humilde, quieto y sencillo.<\/td>\n<td width=\"196\">Albino<\/p>\n<p>De espa\u00f1ol y morisca nace el albino, corto de vista, d\u00e9bil, suave y benigno.<\/td>\n<td width=\"196\">Cambujo<\/p>\n<p>Lobo e india, cambujo es de ordinario pesado, y perezoso de ingenio tardo.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"196\">Castizo<\/p>\n<p>Mestizo y espa\u00f1ola, dan al castizo la afici\u00f3n al caballo desde ni\u00f1o.<\/td>\n<td width=\"196\">Torna atr\u00e1s<\/p>\n<p>Albino y espa\u00f1ola, los que producen de torna atr\u00e1s en figura, genio y costumbres.<\/td>\n<td width=\"196\">Sambaigo<\/p>\n<p>El indio y la cambuja, sambaigo engendran, el que no hay maturranga que no la entiendan.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"196\">Fruto bello<\/p>\n<p>De espa\u00f1ol y castiza, el fruto bello se ve igual a su padre ya pelo a pelo.<\/td>\n<td width=\"196\">Calpa mulato<\/p>\n<p>Mulato e india engendran calpa mulato, de ind\u00f3cil genio, fuerte cuerpo fortinacho.<\/td>\n<td width=\"196\">Cuarter\u00f3n<\/p>\n<p>El cuarter\u00f3n cabelloso, a luz dimana del mestizo sencillo y la mulata.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"196\">Mulata<\/p>\n<p>El orgullo y despejo de la mulata, nace del blanco y negro que la dimanan.<\/td>\n<td width=\"196\">C\u00edbaro<\/p>\n<p>De india y calpa mulato, c\u00edbaro nace, inquieto, de ordinario arrogante.<\/td>\n<td width=\"196\">Coyote<\/p>\n<p>Cuarter\u00f3n y mestiza, siempre peleando engendran al coyote fuerte y osado.<\/td>\n<\/tr>\n<tr>\n<td width=\"196\">Morisca<\/p>\n<p>Espa\u00f1ol y mulata, ser y doctrina dan conforme a su genio a la morisca.<\/td>\n<td width=\"196\">Mala ralea<\/p>\n<p>De negro e india lobo, mala ralea, Herodes son de bolsa y faltriqueras.<\/td>\n<td width=\"196\">Albarazado<\/p>\n<p>De coyote y morisca el albarazado nace, y se inclina siempre a burlas y chascos.<\/td>\n<\/tr>\n<\/tbody>\n<\/table>\n<p style=\"text-align: justify;\">La coherencia clasificatoria de los cuadros de castas, lo que tiene por seguro desde su nacimiento hasta ahora, es mostrar la diferencia, mostrar en persona la casta a la que, seg\u00fan una taxonom\u00eda blanca, pertenece cada miembro de la sociedad. Y en el M\u00e9xico actual, a pesar de su marcado regionalismo, como ocurri\u00f3 con las castas, lo que nos define a unos y a otros no es un hecho biol\u00f3gico, pero tampoco nuestras identidades culturales o \u00e9tnicas por separado, sino la apariencia racial, que los discriminatorios \u201cprivilegios de la vista\u201d han afirmado como parte de un malentendido sentido com\u00fan. \u00bfSer\u00e1 que la mayor\u00eda de nosotros ha contribuido tambi\u00e9n a mantener la superioridad epist\u00e9mica de una mirada blanca, que mantiene su vigencia en el presente? No es f\u00e1cil poner en duda todos nuestros prejuicios raciales respecto a la esencia de nuestro pa\u00eds, pues ello exigir\u00eda poner a prueba nuestras historias m\u00e1s personales y prestar a examen los m\u00e1s \u00edntimos documentos de identidad personal.<\/p>\n<p>PARA SABER M\u00c1S<\/p>\n<ul>\n<li>Alberro, Solange Y Pilar Gonzalbo Aizpuru, <em>La sociedad novohispana: estereotipos y realidades<\/em>, M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico, Centro de Estudios Hist\u00f3ricos, 2013.<\/li>\n<li>Navarrete, Federico, <em>Alfabeto del racismo mexicano<\/em>, Barcelona, Malpaso, 2017.<\/li>\n<li><em>Pintura en Hispanoam\u00e9rica: 1550- 1820<\/em>, edici\u00f3n de Luisa Elena Alcal\u00e1 y Jonathan Brown, con textos de Ilona Katzew y otros autores, Madrid, El Viso, 2014.<\/li>\n<li>Visitar La Galer\u00eda de Castas Mexicanas del Museo de Historia Mexicana de Monterrey, <a href=\"https:\/\/bit.ly\/2GISW8z\">https:\/\/bit.ly\/2GISW8z<\/a><\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Roberto Fern\u00e1ndez Castro Facultad de Filosof\u00eda y Letras, UNAM. En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico, n\u00fam. 40. \u00bfC\u00f3mo eran las mezclas raciales en el siglo XVIII, la combinaci\u00f3n de mestizos, ind\u00edgenas, blancos y negros? Una forma de intentar explicarlo, aunque se impon\u00eda para esos tiempos la visi\u00f3n de que la sangre determinaba la pigmentaci\u00f3n de la piel, fue a partir de las im\u00e1genes que recorrer\u00edan las cortes espa\u00f1olas durante el lapso de unos cien a\u00f1os, de pintores como Juan Rodr\u00edguez Ju\u00e1rez, Miguel Cabrera, Juan Patricio Morlete y Jos\u00e9 de Alcibar. Las pinturas de rostros, costumbres, actividades laborales y estatus sociales, establecer\u00edan las marcas propias de los habitantes del Nuevo Mundo y su complejidad, respecto de los europeos. La pintura de castas es reconocida como uno de los g\u00e9neros pict\u00f3ricos m\u00e1s fascinantes de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola. Desde su surgimiento, alrededor de 1711, se mantuvo como una de las<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,1934,20],"tags":[495,184,1936,2259,1935],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11238"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11238"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11238\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":19764,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11238\/revisions\/19764"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11238"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11238"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11238"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}