﻿{"id":1079,"date":"2011-05-22T18:37:38","date_gmt":"2011-05-22T23:37:38","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1079"},"modified":"2021-05-04T09:54:57","modified_gmt":"2021-05-04T14:54:57","slug":"muera_el_mal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/muera_el_mal\/","title":{"rendered":"&#161;Muera el mal gobierno! ~ cuento hist&oacute;rico"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\"><strong>Irma Ram\u00edrez Orozco<\/strong><\/p>\n<h3 style=\"text-align: justify;\"><span style=\"color: #ff6600;\">En revista\u00a0<em>BiCentenario. El ayer y hoy de M\u00e9xico<\/em>, n\u00fam. 12.<span style=\"font-size: 1rem;\"><br \/>\n<\/span><\/span><\/h3>\n<address><span style=\"color: #993366;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"ngg-singlepic ngg-center aligncenter\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/gallery\/bicentenario-12\/miguel-hidalgo-y-costilla.jpg\" alt=\"Miguel Hidalgo y Costilla\" width=\"239\" height=\"372\" \/><br \/>\n<\/span><\/address>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>L<\/strong>os campos permanecieron intactos, la fragua dej\u00f3 de rugir, el mazo no retumb\u00f3 en el yunque, las vacas fueron orde\u00f1adas m\u00e1s temprano que de costumbre. Berta, como la mayor\u00eda de los habitantes de San Felipe el Real de Chihuahua, hab\u00eda suspendido sus labores para buscar un sitio en las dos filas paralelas que se extend\u00edan a lo largo de la villa y ah\u00ed, entre un bullicio discreto, temeroso, esperar a los reos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La explicaci\u00f3n de la profesora cay\u00f3 como una piedra lanzada al fondo de una laguna quieta, cambi\u00e1ndole la vida, trastornando los pensamientos de la peque\u00f1a Evangelina. \u00bfQui\u00e9n era Miguel Hidalgo? \u00bfQu\u00e9 era un calabozo? \u00bfPor qu\u00e9 la se\u00f1o&#8217; Mague pon\u00eda esa cara tan seria al decir: &#8220;El Padre de la Patria&#8221; como si hablara de un santo muy milagroso?<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Berta lleg\u00f3 hasta la calle principal para acomodarse en la fila, tambi\u00e9n quer\u00eda observar a los reos. Su preocupaci\u00f3n principal era que se llevaran a Federico a combatir el movimiento insurgente en la &#8220;Secci\u00f3n de Provincias Internas&#8221; de Durango. Otra guerra no, pens\u00f3, y trat\u00f3 de calmarse; sus movimientos nerviosos hab\u00edan llamado la atenci\u00f3n de un voluntario de la Compa\u00f1\u00eda de Patriotas de Fernando VII, que sin casaca ni botas ni alto bicornio ni gruesas charreteras parec\u00eda tomar muy en serio su tarea de mantener el orden.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>La se\u00f1o&#8217; Mague y las otras maestras, junto con la corpulenta directora de voz poderosa, los formaron de dos en dos, cada par tomado de la mano, para sacarlos de su mundo de jard\u00edn, de flores, de mariposas, de fuentes juguetonas con pececitos rojos, de sus primeras letras pintadas con l\u00e1pices de colores y n\u00fameros pegosteados de engrudo; para sacarlos de aquel bosque de \u00e1lamos y sauces llorones que se extend\u00eda por el inmenso Parque Lerdo; para internarlos en el <\/em><em>mundo extra\u00f1o, complicado y confuso de victorias y sufrimientos.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Berta hab\u00eda conquistado un lugar en la aglomeraci\u00f3n que se mov\u00eda en un bullicio apagado. Dos d\u00edas antes, don Nemesio Salcedo y Salcido, el gobernador de las Provincias Internas, hab\u00eda anunciado: &#8220;Ver\u00e1n como reos a los ladrones y forajidos que pretenden destrozar nuestros bienes, saquear y profanar nuestros templos, atropellar la honestidad de nuestras esposas y nuestras hijas, rompiendo los v\u00ednculos sagrados que nos unen a Dios, al Rey y a la Patria&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cruzaron la Plaza Hidalgo, frente al Teatro de los H\u00e9roes. Al llegar a la gran construcci\u00f3n de cante<\/em><em>ra a donde funcionaba el correo y subir la escalinata, conteniendo el aliento, Evangelina alcanz\u00f3 a ver una puerta oscura, el calabozo era una cueva en un rinc\u00f3n del edificio y se dio cuenta del palpitar de su coraz\u00f3n y su est\u00f3mago tembl\u00f3 de incertidumbre.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Berta hab\u00eda escuchado a don Nemesio decir con gran seguridad que Chihuahua era realista, que el ganadero de las llanuras, el minero de la sierra y el ranchero com\u00fan no pod\u00edan olvidar el apoyo de las tropas del Virrey en la guerra contra los apaches y los comanches, que el respaldo militar lo recibieron por \u00f3rdenes de la Corona. Y fue al conocer la derrota del cura Hidalgo, cuando el Ayuntamiento de la Villa orden\u00f3 una misa cantada y que se iluminaron las calles en se\u00f1al de j\u00fabilo. Pero Berta no sab\u00eda nada de la lucha que transcurr\u00eda en el centro del pa\u00eds, ella, su madre y su abuela hab\u00edan padecido el eterno conflicto con los pueblos indios y la lucha de sus hombres por dominarlos, por evitar sublevaciones. Ella no estaba de acuerdo con los procedimientos de Salcedo de negociar la paz para luego reprimirlos, de prometer subsidios a los indios pacificados y de pronto suspender la entrega de raciones para obligarlos a trabajar. Con la traici\u00f3n se recrudec\u00eda la guerra contra ellos, guerra que parec\u00eda no tener fin.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" class=\"ngg-singlepic ngg-center alignright\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/gallery\/bicentenario-12\/estandarte-de-hidalgo-12.jpg\" alt=\"Estandarte de Hidalgo, Virgen de Guadalupe\" width=\"270\" height=\"345\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Evangelina aminor\u00f3 su caminar, apretando la mano de Mar\u00eda Rosa, que manten\u00eda el mismo ritmo en el paso, siguiendo a sus compa\u00f1eros. Faltaba poco. En la fila las pausas se hicieron m\u00e1s frecuentes. Mir\u00f3 una estrecha escalera que se torc\u00eda como una trenza; cada alumno bajaba solo, aunque intentando no despegarse de su compa\u00f1ero.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La amenaza de una nueva guerra se sent\u00eda en el aire, pero esto no parec\u00eda alterar a los chihuahuenses, estaban tan acostumbrados a la guerra como a los veranos calurosos y secos y a los inviernos fr\u00edos y oscuros. Aunque Berta no la aceptaba, en el fondo de sus ojos brillantes se present\u00eda la determinaci\u00f3n, en cada sufrimiento que callaba o viv\u00eda con entereza, en ella se reafirmaba el mismo sue\u00f1o: vivir en paz. Por sobre todas las cosas, ella s\u00f3lo deseaba la paz, as\u00ed, escueta.<\/p>\n<h2 style=\"text-align: center;\">[&#8230;]<br \/>\nPara leer el art\u00edculo completo, consulte la revista\u00a0<em>BiCentenario<\/em>.<\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los campos permanecieron intactos, la fragua dejA? de rugir, el mazo no retumbA? en el yunque, las vacas fueron ordeAi??adas mA?s temprano que de costumbre.<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[532,5,20],"tags":[850,2255,2331,66,2257,776,775,849,2317],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1079"}],"collection":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1079"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1079\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":15780,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1079\/revisions\/15780"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1079"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1079"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1079"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}