﻿{"id":1030,"date":"2011-05-01T19:44:23","date_gmt":"2011-05-02T00:44:23","guid":{"rendered":"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/?p=1030"},"modified":"2021-05-04T14:57:44","modified_gmt":"2021-05-04T19:57:44","slug":"las-piedras-azules-que-cayeron-del-cielo-distintas-miradas-a-la-rebelion-chamula-de-1868-1869","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/archivos\/las-piedras-azules-que-cayeron-del-cielo-distintas-miradas-a-la-rebelion-chamula-de-1868-1869\/","title":{"rendered":"Las piedras azules que cayeron del cielo Distintas miradas a la rebeli&oacute;n chamula de 1868-1869"},"content":{"rendered":"<address><span style=\"color: #000000;\">Elizabeth Balladares G\u00f3mez \/\u00a0<\/span><span style=\"color: #000000;\">UAM-I<\/span><\/address>\n<address><span style=\"color: #000000;\">Revista BiCentenario #7<\/span><\/address>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>E<\/strong>l cielo de Chiapas se encontraba cargado de nubes oscuras y presagios. Era el a\u00f1o de 1868 cuando el cielo arroj\u00f3 tres piedras sobre Tzajalhemel, un paraje cercano al pueblo tzotzil de San Juan Chamula. Los indios tomaron las piedras por dioses, en cuyo honor ofrendaron un Cristo indio; hechizados por las revelaciones de estas piedras-dioses, desencadenaron su odio sobre los habitantes de San Crist\u00f3bal, marcando el comienzo de la llamada guerra de castas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img decoding=\"async\" class=\"ngg-singlepic ngg-center\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/gallery\/bicentenario-7\/Bicentenario-7pdfmora-52.jpg\" alt=\"San CristA?bal de las Casas\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este relato se perpetu\u00f3 en el tiempo y los corazones de los habitantes de la regi\u00f3n de los Altos de Chiapas y distintos estudiosos del tema se basaron en \u00e9l para la reconstrucci\u00f3n de esta historia, pero algunas voces de tiempos recientes la han desmitificado a partir del escrutinio cuidadoso de las fuentes de ese tiempo y nos ofrecen otra mirada de la guerra de castas, situ\u00e1ndola en el contexto regional, mostrando que se halla inscrita en los procesos pol\u00edticos de la naci\u00f3n mexicana que buscaba construirse despu\u00e9s de la independencia, periodo en que las distintas facciones pol\u00edticas y las leyes esgrimidas desde el centro hicieron posible el culto de Tzajalhemel y sus consecuencias que a continuaci\u00f3n se narran.<\/p>\n<p><strong>La mirada en el momento<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En Tzajalhemel, la ind\u00edgena Agustina G\u00f3mez Checheb pastoreaba un reba\u00f1o de ovejas cuando aparecieron en su camino tres piedras de color azul oscuro y de forma redonda. Al ver a su madre le dijo: &#8220;estas piedras bajaron del cielo&#8221;. Siguiendo el consejo del fiscal de San Juan Chamula, Pedro D\u00edaz Cuscate, Agustina envolvi\u00f3 las piedras ca\u00eddas del cielo y las ocult\u00f3 en una caja de madera. Se cuenta que las piedras golpeaban la caja para poder salir, por lo que D\u00edaz Cuscate, vali\u00e9ndose del respeto que gozaba por ser el encargado de la iglesia, difundi\u00f3 la noticia de que las piedras hablaban y se autonombr\u00f3 sacerdote del nuevo culto. Y la noticia no tard\u00f3 en llegar a los pueblos aleda\u00f1os.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-2833\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-19.05.04.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-20 a las 19.05.04\" width=\"549\" height=\"204\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una gran tormenta inundar\u00eda las calles de San Crist\u00f3bal en esos d\u00edas. Desde un altar improvisado en Tzajalhemel, Pedro D\u00edaz Cuscate la interpret\u00f3 como un castigo a los ladinos &#8220;los habitantes no ind\u00edgenas de la ciudad&#8221;, y una muestra de la fuerza de sus dioses que se negaban a abandonar a los primeros habitantes de estas tierras.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En medio de rezos, olor a incienso y a juncia, los ind\u00edgenas de Chamula y pueblos cercanos adoraron a las piedras: sus dioses que volv\u00edan. Que cayesen del cielo era una se\u00f1al de inconformidad por el olvido en que se les hab\u00eda tenido, era un reclamo por ser suplidos por la nueva religi\u00f3n y as\u00ed lo entendieron sus fieles, quienes decidieron escucharlos y redimirse otorg\u00e1ndoles la dignidad que se merec\u00edan.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-19.05.53.png\"><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-full wp-image-2834\" src=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/wp-content\/uploads\/2011\/05\/Captura-de-pantalla-2013-09-20-a-las-19.05.53.png\" alt=\"Captura de pantalla 2013-09-20 a las 19.05.53\" width=\"235\" height=\"326\" \/><\/a>Tzajalhemel se llen\u00f3 pronto de vida: rezos, procesiones, flores, incienso y <em>posh<\/em>\u00a0(la bebida embriagante de ca\u00f1aa) se ofrec\u00edan a los dioses en se\u00f1al de respeto. Era tanta la gente que visitaba las cuevas del lugar, que se instal\u00f3 un mercado en el que los indios comerciaban libremente por medio del trueque y sin intervenci\u00f3n de ladinos. La noticia no tardar\u00eda en llegar hasta los o\u00eddos del cura de Chamula, quien ya se preguntaba el por qu\u00e9 de la poca asistencia a la iglesia, as\u00ed que decidi\u00f3 visitar Tzajalhemel. Al llegar y darse cuenta de lo que suced\u00eda, reprendi\u00f3 severamente a los indios por sus pr\u00e1cticas paganas, ante lo cual \u00e9stos se mostraron sumisos y abandonaron las cuevas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><strong>PARA SABER M\u00c1S:<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li>Rosario CASTELLANOS, <i>Oficio de tinieblas, <\/i>en <i>Obras reunidas I<\/i>, M\u00e9xico, FCE, 2005.<\/li>\n<li>Flavio Paniagua , <i>Florinda<\/i>, M\u00e9xico, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, 2003.<\/li>\n<li>JAN RUS, \u00bfGuerra de castas seg\u00fan qui\u00e9n?: indios y ladinos en los sucesos de 1869, en Juan Pedro Viqueira y Mario Humberto Ruz (eds.), <i>Chiapas: los rumbos de otra historia, <\/i>M\u00e9xico, UNAM\/ CIESAS, 1995, pp. 145-174.<\/li>\n<li><i>Indios somos con orgullo. Poes\u00eda Maya-Tojolabal, <\/i>recopilaci\u00f3n, traducci\u00f3n, notas, comentarios e introducci\u00f3n por Carlos Lenkersdorf, M\u00e9xico, UNAM\/ IIFL, Centro de Estudios Mayas, 1999.<\/li>\n<\/ul>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>PARA LEER ESTE ARTICULO COMPLETO,\u00a0<a href=\"http:\/\/revistabicentenario.com.mx\/index.php\/2010\/02\/?page_id=10\">SUSCR\u00cdBASE A BICENTENARIO<\/a>.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cielo de Chiapas se encontraba cargado de nubes oscuras y presagios. 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