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El San Luis de Ponciano Arriaga

Toda la región, desde la hacienda de La Pila hasta San Luis es cultivada como un jardín, pero las cabañas de adobe y los cercados de cactos dan al traste con su belleza. La ciudad en sí ofrece buen aspecto: las iglesias son altas, y algunas muy bellas, y las casas son de piedra y construidas con cuidado. La casa de gobierno en la plaza aún no está terminada, aunque la parte delantera, que es de piedra labrada y a la que decoran pilastras jónicas, sería digna de crédito en cualquier ciudad de Europa. El convento carmelita es extenso y espacioso, con un amplio jardín, que se cultiva con mucho cuidado y es mantenido en excelentes condiciones: los paseos son sombreados por vides y los claustros están adornados con naranjos y limoneros. Las ventanas del convento ofrecen una hermosa perspectiva de la fértil llanura, que acaba en un audaz perfil de las montañas [...] La gente de San Luis parecía mejor vestida y con mejor aspecto que en cualquier otra población por la que el autor haya pasado y había pocos mendigos en las calles. Humboldt asegura que la población es de 12,000 personas. [...Nosotros estimamos] que es de 15,000 y, si se añade la de las inmediaciones, se multiplica por tres.

 

Josiah Conder, The Modern Traveller, a popular description, geographical, historical, of the various countries of the globe, 1830.

ImA?genes integradas 1

 

Ponciano Arriaga: sus años formativos

Sergio A. Cañedo Gamboa – El Colegio de San Luis

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de M´wxico, núm. 15.

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A pesar de sus valiosas contribuciones a la vida política y constitucional de México, Ponciano Arriaga Leija es un personaje poco conocido por los mexicanos y de menor interés para nuestra historiografía mexicana. Tal desconocimiento y desinterés es injusta pues él contribuyó a la instauración por el gobierno, en 1846, de las Procuradurías de Pobres, las cuales defendían a los desvalidos y demandaban la reparación de cualquier exceso, agravio o maltrato que los poderes judicial, político o militar o cualquier autoridad, funcionario o agente público cometiera en su contra, y en 1857, en el marco del Congreso Constituyente, su voto particular sobre la propiedad de la tierra promovió, entre otros aspectos, la división de los latifundios, la prohibición de las adjudicaciones de tierra a las corporaciones religiosas, cofradías o manos muertas, e insistió en que el fruto del trabajo de la tierra debiera pertenecer a los trabajadores, siendo fundamental para la integración y el enfoque que se le dio en la Constitución proclamada en ese mismo año y tuvo incluso influencia importante en la de 1917.

Dado que en 2011 se celebran los 200 años de su nacimiento, este texto propone contribuir a su conmemoración, centrándose en sus años formativos más que en sus ya conocidas aportaciones. Nuestro interés por explicar las tres primeras d´wcadas de la vida de Ponciano Arriaga, décadas fundamentales en su carrera como abogado, político e intelectual, así como sus acciones en el escenario potosino deriva de que en este tiempo adquirió el conocimiento, la experiencia y las habilidades que lo impulsaron del escenario público de su ciudad natal a escenarios de transcendencia nacional. En efecto, hacia finales de la década de 1840, Ponciano Arriaga dejaría San Luis Potosí con destino a la ciudad de México, si bien residiría también en otras ciudades del país donde ocupó posiciones de importancia e, incluso sus opiniones políticas lo forzaron al exilio por unos meses, en Estados Unidos, durante la década de 1850. Regresó a México, donde reanudaría su carrera pública, y a su patria chica en 1865, año en que adquirió una pequeña casa en la céntrica calle del Arenal, donde murió el día 12 de julio.

John Phillips, San Luis PotosAi??, Londres, 1848 (480x315)

El momento en que se dio su nacimiento y su vocación y filiación política ubican a Ponciano Arriaga temporal e ideológicamente dentro de la llamada generación de la Reforma. La mayoría de los integrantes de esta generación nacieron, como él, pocos años antes o después del principio de la guerra de Independencia de 1810, y hacia el final de la década de 1820 e inicios de la siguiente recibieron su educación en los recién fundados colegios de estudios mayores, tales como el Guadalupano Josefino en San Luis Potosí y el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, entre otros. Aquellos estudiantes que fueron más inquietos y con mejores dotes para la vida pública se incorporaron muy pronto y en forma decidida como actores del proceso de formación del estado mexicano, participando en la vida política e intelectual de algunas ciudades provinciales mexicanas desde los ayuntamientos y los congresos de los estados. Con el paso de los años, hacia las décadas de 1840 y 1850, todos ellos, en su edad madura, es decir, entre sus 30 y 40 años de edad, comenzaron a trascender a nivel nacional.

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Biagi Hermanos: creadores de virtudes en San Luis Potosí

José Francisco Guevara Ruiz
Museo Francisco Cossío, S. L. P.
Revista BiCentenario #6

 

A María Esther Pérez Salas y Silvia Fernández

En el cementerio del Saucito de la ciudad de San Luis Potosí, hay un espectacular monumento funerario en mármol de Carrara, con un bello y suntuoso trabajo arquitectónico que combina varios cuerpos, columnas, bases y pedestales y es decorado con varias esculturas. Obra de los hermanos italianos Biagi, guarda para la eternidad los restos de don Matías Hernández Soberón (1907), un acaudalado hombre de negocios de esa capital. Su contenido simbólico lo hace único en el estado y la región, ya que consigue expresar el deseo de muchos potosinos de ser reconocidos, al pasar el tiempo, como seres virtuosos y, por tanto, de que sus almas alcanzaron el paraíso.

El Taller de Mármoles Italianos Biagi Hermanos se ubicaba en el número 4 de la Plaza de San Juan de Dios. Fue una de las empresas artísticas suntuarias más importantes del centro-norte de México, fundada por los artistas italianos Giuseppe, Dante y Domingo Biagi, dueños además de canteras en Carrara y un taller en Avenza, Italia. Su giro principal era la creación escultórica y la talla de elementos funerarios, arquitectónicos y decorativos en mármol de Carrara, que importaban, vendían y/o colocaban para la Iglesia y la élite local entre 1901 y 1914. Su extensa producción tuvo gran influencia y estableció una tipología estética única y valiosa, pues sus trabajos se colocaron también en Monterrey, Saltillo, Tampico, Aguascalientes y Parral.

Casi todo lo que hicieron para San Luis Potosí se localiza en los espacios públicos de la capital, tanto de uso cívico como religioso, siendo el cementerio del Saucito el lugar con más obras, seguido por la Catedral, los templos de San Agustín y el Sagrado Corazón, el Santuario de Guadalupe, la Plaza de Armas, la Alameda, los jardines de San Juan de Dios y Colón y la Antigua Penitenciaría del Estado. Sus obras se encuentran también en numerosas casas y colecciones particulares.

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