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Las reformas que transformaron al ejército

Martha Beatriz Loyo
FES AcatlA?n, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  21.

Terminada la revoluciA?n, en 1917 se emprendiA? la reorganizaciA?n de las fuerzas militares que hasta entonces no estaban unificadas y significaban un problema polAi??tico y econA?mico para la estabilidad del paAi??s. Fueron medidas graduales, aplicadas a lo largo de mA?s de una dAi??cada

PrA?cticas militares, Mx, 1917. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijeto, UIA, Ciudad de MAi??xico

PrA?cticas militares, Mx, 1917. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijeto, UIA, Ciudad de MAi??xico

El 9 de febrero de 1913, a las siete de la maAi??ana, el presidente Francisco I. Madero saliA? escoltado por los cadetes de El Colegio Militar, del AlcA?zar de Chapultepec, para dirigirse a Palacio Nacional a donde llegA? dos horas despuAi??s por el acecho de los grupos rebeldes que atacaban el recinto. La actitud de los cadetes es conocida ahora como la Marcha de la lealtad. Esa maAi??ana se iniciA? un golpe de Estado en la capital encabezado por los generales Bernardo Reyes, FAi??lix DAi??az, Manuel MondragA?n y otros, nombrado despuAi??s como Decena TrA?gica. Al ser herido el general Lauro Villar, comandante de la guarniciA?n de la plaza, Madero nombrA? en su lugar al general Victoriano Huerta, quien lo traicionarAi??a culminando con la renuncia y el posterior asesinato de Madero y del vicepresidente JosAi?? MarAi??a Pino Suarez.

El 18 de febrero los gobernadores de los estados recibieron el siguiente mensaje: Autorizado por el Senado, he asumido el Poder Ejecutivo estando preso el Presidente y su gabinete. Victoriano Huerta. De inmediato, el 19 de febrero, el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, recibiA? mediante un decreto expedido por legislatura estatal, el mandato para desconocer el gobierno usurpador de Huerta y poco despuAi??s formar un ejAi??rcito para enfrentarlo. Este serAi??a el ejAi??rcito constitucionalista que Carranza dividiA? en varios cuerpos con el fin de operar a lo largo del territorio nacional hasta que se restableciera el orden constitucional interrumpido por el golpe militar.

Para algunos historiadores del ejAi??rcito, desde hace algunos aAi??os, este A?ltimo acontecimiento marcA? el momento en el que se establecieron las bases legales para el nacimiento de un nuevo ejAi??rcito popular en diferentes partes del paAi??s, acaudillado por jefes regionales que se unirAi??an a Carranza en su lucha por la legalidad. Sin embargo, no fue sino hasta junio de 1914 cuando en la batalla de Zacatecas, la divisiA?n del norte, comandada por Pancho Villa, derrotA? al A?ltimo bastiA?n del ejAi??rcito federal que habAi??a sido una instituciA?n fundamental en los regAi??menes de Porfirio DAi??az, Francisco LeA?n de la Barra, Francisco I. Madero y Victoriano Huerta. El 15 de julio de 1914 Huerta renunciA? a la presidencia y casi un mes despuAi??s, el 13 de agosto, el general del ejAi??rcito constitucionalista del noroeste, A?lvaro ObregA?n, y el general JosAi?? Refugio Velazco, jefe del ejAi??rcito federal, firmaron cerca de la capital, los tratados de Teoloyucan, donde se establecAi??a la rendiciA?n y disoluciA?n del ejAi??rcito federal asAi?? como la ocupaciA?n de la capital por las fuerzas revolucionarias.

Cadetes de la Escuela Militar de AviaciA?n posan frente al apartado, Mx, 1920. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, Ciudad de MAi??xico

Cadetes de la Escuela Militar de AviaciA?n posan frente al apartado, Mx, 1920. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, Ciudad de MAi??xico

La unilateralidad de esta acciA?n decidida por Carranza, asAi?? como la suspensiA?n del servicio del ferrocarril entre MAi??xico y Chihuahua, marginaron al ejAi??rcito villista y desde este momento las dificultades entre ellos se hicieron cada vez mA?s evidentes. Sin embargo, el enfrentamiento no se dio pues ambos esperaban imponer sus objetivos en la convenciA?n de lAi??deres militares que se iniciA? en Aguascalientes, en octubre.

La heterogeneidad de los representantes revolucionarios impidiA? que se lograra la unidad entre las distintas facciones y cuando por fin los lAi??deres se enfrentaron, los convencionistas tuvieron que tomar partido y desbandarse. ObregA?n, el mA?s importante de ellos, siguiA? a Carranza y resultA? ser el militar mA?s hA?bil de la revoluciA?n, como lo demostrA? al derrotar a Villa en Celaya, Trinidad, LeA?n y Aguascalientes, entre abril y agosto de 1915.

Carranza, ObregA?n y Maytorena con la artillerAi??a quitada a los federales, Hermosillo, Son, 1913. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, Ciudad de MAi??xico

Carranza, ObregA?n y Maytorena con la artillerAi??a quitada a los federales, Hermosillo, Son, 1913. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, Ciudad de MAi??xico

Carranza no sA?lo triunfA? sobre sus opositores en el campo de batalla, sino tambiAi??n en el polAi??tico gracias a una estrategia que le atrajo mA?s simpatizantes. El 19 de octubre fue reconocido porAi?? Estados Unidos, y convocA? a un nuevo Congreso Constituyente que diera legalidad y legitimidad a su mandato, promulgA?ndose una nueva ConstituciA?n el 5 de febrero de 1917. AllAi?? se asentaba el marco jurAi??dico-legal con el cual los gobiernos posrevolucionarios darAi??an forma a la nueva naciA?n.

Para saber mA?s

GUZMA?N, MARTA?N LUIS, La sombra del caudillo, MAi??xico, Castalia, 2002.

LOYO, MARTHA, JoaquAi??n Amaro y el proceso de institucionalizaciA?n del ejAi??rcito mexicano, 1917-1931, MAi??xico, FCE, IIH-UNAM-INEHRM, 2003.

PLASENCIA DE LA PARRA, ENRIQUE, Historia y organizaciA?n de las fuerzas armadas en MAi??xico 1917-1937, MAi??xico, IIH-UNAM, 2010.

Ver El general, dir. Natalia Almada, 89 min., dvd.

Ver La sombra del caudillo, dir. Julio Bracho, 120 min., http://www.youtube.com/watch?v=t2HHSuwmDJg

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Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario

La Casa del Estudiante Indígena, ¿un experimento psicológico-social? (1926-1932)

Sofía Crespo Reyes
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 12.

El Presidente entrega la bandera en la Casa del estudiante indAi??gena

La Casa del Estudiante Indígena o, como también se le llamó, Internado Nacional Indígena, fue un proyecto educativo pre-sentado en la clausura de la campaña electoral de Plutarco Elías Calles, en junio de 1924, como el más grande experimento psicológico-social que realizaría el nuevo gobierno, dirigido a incorporar a los grupos indígenas a la vida civilizada.

Se trataba de reunir en la ciudad de México a indios varones de raza pura, originarios de comarcas con densa población indígena, que hablaran una lengua autóctona y contaran con inteligencia, vigor físico y salud. Los jóvenes seleccionados recibirían instrucción primaria y la enseñanza de un oficio manual, agrícola o industrial. Una vez concluidos sus estudios regresarían a sus comunidades como líderes y gestores del desarrollo, enseñando las formas de vida civilizada y moderna que las motivarían a salir del atraso en que se hallaban.

Casa del estudiante indAi??gena

Pese a que hubo diversos proyectos dirigidos a la incorporación de estos grupos durante el decenio de 1920, la Casa del Estudiante Indígena sobresalió por sus objetivos: anular la distancia evolutiva que separa a los indios de la época actual, transformando su mentalidad, tendencia y costumbres, probar su capacidad intelectual por medio de la educación, promover una solidaridad étnica que animaría a los alumnos a volver a sus pueblos a enseñar y fomentar el alma nacional en sus hermanos de raza.

Joven huichol y su padre al llegar a la casa del estudiante indAi??gena

El plantel se inauguró el 1° de enero de 1926 (sin acto político alguno), con 200 alumnos, cuyas edades oscilaban entre los 11 y 19 años, procedentes de 27 grupos indígenas. El plantel se encontraba en la Calzada la Verónica núm. 85, colonia Santa Julia, Tacuba. El doctor José Manuel Puig Casauranc, secretario de Educación Pública, cuenta en La casa del estudiante indígena. 16 meses de labor (1927) cómo se pretendió que el lugar fuera sobrio y de buen gusto y que se dio un énfasis particular a los espacios amplios, ventilados, higiénicos y bien iluminados, para acostumbrar a los alumnos a vivir en un ambiente sano y limpio, distinto del jacal al que “dice” estaban acostumbrados.

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Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario.