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De fotA?grafos y fotografAi??as en Campeche

Ai??JosAi?? Manuel Alcocer BernAi??s / Cronista de Campeche

BiCentenario #16Captura de pantalla 2013-10-21 a las 10.31.02

La fotografAi??a se ha convertido con el paso del tiempo en un documento histA?rico. A travAi??s de las imA?genes captadas podemos revivir tiempos pasados, reconocer en ellas cA?mo ha ido evolucionando una ciudad, cA?mo era la arquitectura, sus habitantes, cA?mo vestAi??an e incluso conocer las comidas que formaban parte de las tradiciones de un paAi??s, una ciudad, un pueblo o incluso una familia.

Mirar las imA?genes captadas por la lente de fotA?grafos distintos que en diversas Ai??pocas retrataron a Campeche, nos permite conocer la evoluciA?n histA?rica de la ciudad amurallada. ImA?genes permanentes que dan cuenta de cA?mo Campeche se ha ido transformado gracias a las fotografAi??as tomadas por un aficionado o por uno profesional, de estudio. Su labor captA? la vida cotidiana de la ciudad.

Familia campechana (ambrotipo, dAi??cada de 1870)

Familia campechana (ambrotipo, dAi??cada de 1870)

Para empezar a saber acerca de cA?mo se fue recogiendo en fotografAi??as la imagen de Campeche y los campechanos, habrAi??a que preguntarnos A?quiAi??n o quiAi??nes tomaron las primeras imA?genes de Campeche?

Se sabe que para 1840, empezaron a circular los primeros daguerrotipos en MAi??xico que habAi??an sido traAi??dos al paAi??s por el francAi??s Jean-FranAi??ois Prelier, quien realizA? las primeras impresiones sobre habitantes, ciudades y paisajes del paAi??s. En la Biblioteca Nacional de Austria se encuentra un daguerrotipo de ese aAi??o de Emanuel von Friedrichsthal, quien fuera primer secretario de la LegaciA?n austriaca en MAi??xico y uno de los primeros extranjeros que se interesA? por las ruinas mayas, despuAi??s de haber leAi??do las obras de John L. Stephens y Frederick Catherwood. Este aventurero llegA? al puerto de Campeche con direcciA?n a MAi??rida, pero antes de continuar su viaje tomA? algunas imA?genes de la ciudad de las que solamente se conserva una, la que corresponde a la calle 59. En ella, podemos ver las ventanas tAi??picas de las casas campechanas y al fondo la puerta de mar que formaba parte del conjunto arquitectA?nico que fue destruido a principios del siglo XX. A partir de entonces hay un flujo constante de fotA?grafos extranjeros que llegaban al puerto, atraAi??dos por las ruinas mayas.

Pero la fotografAi??a no sA?lo sirviA? para captar ruinas o ciudades como lo muestra el periA?dicoAi??local El Amigo del Pueblo, de 1847. Un anuncio seAi??alaba que ai???Ricardo Carr reciAi??n llegado de Europa ofrece una mA?quina nueva que permite sacar retratos con la mejor exactitud tanto con coloresAi??como sin ellos y de una o mA?s personas sobre la misma placaai???. AdemA?s, ofrecAi??a que sus ai???retratos saldrA?n perfectamente iguales al originalai???, con un costo por retrato de cinco pesos. Brindaba un amplio surtido de cajas y marcos en su estudio, ubicado en la Casa de la Sociedad Campechana que se encontraba frente al muelle fiscal.

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No sabemos si Carr seguAi??a en la ciudad o ya se habAi??a marchado, cuando dos aAi??os despuAi??s, otro fotA?grafo extranjero, el seAi??or H. Custing, que se habAi??a salvado de un naufragio frente a las costas de Campeche, y que milagrosamente habAi??a podido rescatar su aparato fotogrA?fico, puso un estudio frente a la casa de doAi??a Salvadora Duque de Estrada, anunciando en el periA?dico El FAi??nix sus servicios, ai???ai??i??tomar retratos y vistas al daguerrotipo [ai??i??] sobre planchas de diferentes dimensiones, hasta el tamaAi??o de un fistolai??? y comunicaba a sus posibles clientes que traAi??a muestras de su trabajo para que el pA?blico comprobara la calidad.

Los anuncios fueron un medio para promover la fotografAi??a y el que siguieran publicitA?ndose revela que en Campeche los fotA?grafos tuvieron Ai??xito. No hay que olvidar que era un puerto deAi??entrada a la penAi??nsula y que numerosos barcos llegaban con viajeros deseosos de conocer el paAi??s y su historia y entre ellos se contaron a los fotA?grafos. La presencia de estos personajes revela una parte de la historia de la fotografAi??a pues va dando cuenta de los adelantos que se hicieron en ese campo, asAi?? como mostrar que se iniciA? como una profesiA?n de extranjeros que atrajo a los de casa y que se llevA? a las distintas poblaciones con el propA?sito de tener Ai??xito.

PARA SABER MA?S:Ai??

GASPAR CAHUICH RAMA?REZ, Cicero & PAi??rez y las postales del Campeche antiguo, Campeche, 2008.

Campeche celebraciA?n de la memoria, Campeche, Gobierno del Estado, 2010.

DELIO CARRILLO, El lenguaje de la cal y el canto, Campeche, Universidad AutA?noma de Campeche, 2010.

* Visitar la ciudad de Campeche.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

La fotografAi??a y el inicio de la RevoluciA?n Mexicana: de tradiciones e innovaciones

Rebeca Monroy Nasr / DEH-INAH

BiCentenario # 7

MA?s allA? de sus consecuencias sociales, polAi??ticas y econA?micas, la revoluciA?n mexicana tambiAi??n tuvo un impacto significativo en la vida cultural y artAi??stica del paAi??s y por ende en la fotografAi??a documental y de prensa. Los fotA?grafos de este periodo histA?rico provenAi??an de diferentes medios editoriales, tenAi??an necesidades sociales e ideolA?gicas que respondAi??an a posturas conservadoras o liberales, pero coincidAi??an en una misma intenciA?n: abrazar con imA?genes testimoniales la revuelta armada.

Captura de pantalla 2013-09-20 a las 19.23.08Ante los acontecimientos, tanto los fotA?grafos con experiencia como los jA?venes fotA?grafos de estudio se incorporaron a las filas de los documentadores grA?ficos y con sus cA?maras testimoniaron los cambios, transiciones y nuevas formas de ser y estar de quienes llevaban como equipaje sus cananas en el pecho o las canastas bajo el brazo. De esa manera, los trabajadores de la lente captaron oportunamente las contiendas, hechos y personajes mA?s inesperados.

Conforme avanzaba el movimiento armado hubo cambios importantes en la manera de tomar las imA?genes, ya que tambiAi??n los fotA?grafos se transformaron en el camino de la lucha armada y con ellos, su manera de ver y registrar la realidad tangible. Aquellos que habAi??an colaborado en los diarios y revistas del porfiriato, como los hermanos AgustAi??n VAi??ctor y Miguel Casasola, Antonio Carrillo, Ezequiel Carrasco, Manuel Ramos y Luis SantamarAi??a, entre otros, poseAi??an una prA?ctica cotidiana que les permitirAi??a documentar mejor los sucesos en curso. Hubo otros que salieron de la comodidadAi??de sus estudios fotogrA?ficos a enfrentar los eventos del dAi??a a dAi??a, de los encontronazos, los balazos, los fusilamientos, los constantes cambios de lAi??deres y retrataron los personajes que estaban construyendo esa revoluciA?n. Entre ellos destacan Antonio G. GarduAi??o y Eduardo Melhado.

Captura de pantalla 2013-09-20 a las 19.24.05Es importante destacar que la diferencia entre la fotografAi??a de prensa y la documental es el uso social inmediato que tienen, es decir, cuando la imagen es publicada y fue realizada por encargo o con la idea de su apariciA?n en algA?n diario o revista, es una fotografAi??a de prensa. En cambio, la fotografAi??a documental es aquella que el fotA?grafo capta sin estar seguro de que pueda ser publicada, pero tiene una intenciA?n de dejar testimonio o huella visual de un evento importante que bien puede permanecer por aAi??os en su acervo sin llegar a ver la luz pA?blica en su momento. Ahora, bien, en esos aAi??os los fotA?grafos captaron con intenciones documentales sus imA?genes, pero no siempre lograron colocarlas en las pA?ginas de las publicaciones de la Ai??poca.

Las condiciones laborales en el mundo de los reporteros grA?ficos en 1911 eran representativas de la crisis que atravesaba el paAi??s en su conjunto. Los medios impresos vivAi??an momentos de una fuerte inestabilidad econA?mica, ademA?s del cambio de timA?n polAi??tico y econA?mico que conmovAi??an todas las estructuras en aquellos aAi??os de transformaciones radicales.

Captura de pantalla 2013-09-20 a las 19.25.06Recordemos que las revistas ilustradas y los periA?dicos que durante el prolongado porfiriato eran fuente de ingreso y de trabajo para los reporters ai??i??como se les llamaba entoncesai??i??, cerraron sus puertas conforme se acentuA? la contienda armada. Entre los diarios del antiguo rAi??gimen estaban El Imparcial, El Tiempo Ilustrado y El PaAi??s. Por su parte, las revistas hicieron el juego visual con una calidad mA?s esmerada como FrAi??goli, Arte y Letras, El Tiempo Ilustrado; uno de ellos fue ejemplar en su manera de trabajar la fotografAi??a: El Mundo Ilustrado de Reyes EspAi??ndola [1], pues ademA?s de un rico abanico de imA?genes, publicA? la primera imagen de nota roja en la prensa: el atentado contra Porfirio DAi??az en 1897. SegA?n avanzA? el movimiento armado, surgieron nuevos medios periodAi??sticos de filiaciA?n maderista, pero sin recursos econA?micos para tener una planta de fotA?grafos al servicio de la revoluciA?n, tales eran los casos de Nueva Era, El Ahuizote, Revista de Revistas y Amigo del Hogar.

PARA SABER MA?S:

Rosa Casanova, Alberto del Castillo, Rebeca Monroy y Alfonso Morales, Imaginarios y fotografAi??a en MAi??xico:1839-1970, Madrid-MAi??xico, Lunwerg /CNCA /INAH, 2005.

Marion Gautreau, Les photographies de la RAi??volution Mexicaine dans la presse illustrAi??e de Mexico (1910-1940): de la chronique Ai?? la iconisation, tesis para obtener el grado de doctora en Ai??tudes Romanes-Espagnol, ParAi??s, La Sorbonne IV, noviembre 2007.

Rebeca Monroy Nasr, ai???Del olor a pA?lvora a la luz del rascacielosai???, en Esther Acevedo (coord.), Hacia otra historia del arte en MAi??xico. La fabricaciA?n del arte nacional a debate (1920-1950), MAi??xico, Conaculta/Curare, 2002, tomo III.

Miguel A?ngel Morales, ai???La cAi??lebre fotografAi??a de JerA?nimo HernA?ndezai???, en Alquimia. Sistema Nacional de Fototecas, no. 27, mayo agosto 2006. Horacio MuAi??oz, MR Manuel Ramos (1874-1945). Pionero del fotoperiodismo en MAi??xico, MAi??xico, Conaculta / Fondo Nacional para la Cultura y las Artes / Casa de los A?rboles Espacio Cultural, 2004, CD-ROM.

Antonio Saborit et al, La ciudadela de fuego. A ochenta aAi??os de la Decena TrA?gica, MAi??xico, Archivo General de la NaciA?n/Biblioteca MAi??xico/INAH/ Instituto Mora / INEHRM, 1993.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

Ciudad Juárez en 1911 Un capítulo de la fotografía documental

Miguel Ángel Berumen

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 14.

La revolución mediática de Madero

No todos los actos de la política y la guerra son documentados fotográficamente. Tiene que haber una voluntad implícita entre los actores y los fotógrafos, sobre todo cuando se trata de conflictos militares. Cuando circula una fotografía de un frente de batalla lo regular es que hubo autorización explícita del jefe que domina ese territorio, quien sólo será complaciente con los fotógrafos en la medida que el registro fotográfico no le perjudique ni táctica ni mediáticamente.

Madero con su esposa y Elena Arizmandi en la casa del cA?nsul alemA?n Weber en Ciudad JuA?rez, mayo 1911

Madero con su esposa y Elena Arizmandi en la casa del cónsul alemán Weber en Ciudad Juárez, mayo 1911

En el caso de la revolución maderista fue evidente la conciencia de su líder al respecto y aunque al inicio atendió de modo correcto los aspectos políticos y militares siempre fueron aparejados con la intención de causar un efecto en la prensa nacional y extranjera. Cuando pudo y lo creyó conveniente propició el acercamiento de los fotógrafos.

En carta fechada el 25 de abril de 1911 dirigida a William Randolph Hearst, magnate del periodismo en Estados Unidos, el jefe revolucionario ponía de manifiesto las verdaderas intenciones de su campaña política, y dejaba muy en claro la importancia y el poder que le otorgaba la prensa:

Usted ha sido siempre un defensor de los principios democráticos y de las libertades públicas, valiéndose para defender estos principios de la palanca más poderosa de que dispone el mundo civilizado, la Prensa, que en ninguna parte mejor que en esa gran nación merece el título del cuarto poder… se imaginaban que yo creía en la eficacia absoluta del voto público para luchar contra el Gral. Díaz. Sin embargo, yo comprendía que al Gral. Díaz sólo se le podría derrocar por medio de las armas; pero para hacer una revolución era indispensable una campaña democrática, porque ésta prepararía la opinión pública y justificaría el levantamiento armado. Hicimos la campaña democrática como si no tuviésemos la idea de recurrir a las armas.

[...]
Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario.

Las fotos de 1968

Alberto del Castillo Troncoso – Instituto Mora.

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 2.

Sin tAi??tulo

La Revolución Mexicana puso las bases para la construcción histórica de un régimen de estado que gobernó el país durante varias décadas. Entre otros procesos culturales de gran relevancia, la revolución también fundó las bases para el ejercicio profesional de un fotoperiodismo moderno.

El movimiento estudiantil de 1968 representa un episodio central de la historia contemporánea de México, en el que tuvo lugar una de las críticas más importantes del tipo de régimen heredero del modelo revolucionario. Dicho movimiento tuvo lugar entre finales de julio y principios de octubre de aquel año, y en ese breve lapso sacudió las raíces del sistema político del país y sembró las bases para modificar ese régimen autoritario que había gobernado en México durante cuatro décadas. El “682, como popularmente se conoce a este movimiento, ha sido estudiado por distintos escritores, investigadores y académicos, que lo han analizado desde los más variados enfoques y han utilizado para ello una amplia documentación, que incluye testimonios orales y todo tipo de archivos privados y públicos, tanto en México como en el extranjero. Pese a lo anterior, el “68″ no ha sido estudiado todavía desde un punto de vista fotográfico, que se pregunte por el uso y la manipulación de las imágenes por parte de la prensa y las revistas ilustradas durante la cobertura de los distintos episodios que ocurrieron en aquellos meses.

En este artículo se muestran algunas de las fotografías más representativas del “68″ y se analizan de qué manera la imagen puede convertirse en un documento para la investigación histórica, a partir del momento en el que se ubica su contexto y se le pone a dialogar con otras fuentes.

[...]

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La segunda generación en el multi. Foto-entrevista

Lourdes Roca – Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 4.

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Pequeño infierno rojo
donde convivió el estupro y el despojo
el esperpento de una ciudad
que desechó sus pálidos oropeles de colonia.
Pequeño infierno, infiltrado en mi memoria,
en mis sueños
rojo de sangre
de lívida sangre encadenada
rojo ladrillo
rojo de sangre milenaria.

Multifamiliar Miguel Alemán

Alejandro Ortiz Izunza.

 

La ciudad alcanzaba los tres millones de habitantes y lo que se pretendía era que un solo predio fuese habitado por entre 5,000 y 6,0000 personas. Para muchos son como una idea descabellada y podría parecerlo todavía en pleno siglo XXI; sin embargo, la obra se llevó a cabo y así surgió el Centro Urbano Presidente Alemán (CUPA), mejor conocido como Multifamiliar Miguel Alemán El Multi, en pleno sur de la ciudad de México, inaugurado en septiembre de 1949. Pionero de una serie de colonias burocráticas edificadas por los gobiernos príistas, que seguirían hasta la más ampliamente referida Unidad de Tlatelolco hecha en los años sesenta, El Multi respondía a los planes desarrollistas del sexenio de Miguel Alemán, caracterizado como un periodo de bonanza económica en que el Estado Benefactor se encargaba de cuidar los intereses y necesidades de las clases trabajadoras.

Cuando se inició la construcción de la unidad en 1947, la ciudad era muy distinta a la de hoy. Las generaciones mayores todavía decían que “iban a México” cuando se trasladaban a lo que hoy es el Zócalo. El lugar elegido, en los alrededores aparentemente desolados de la urbe, sería causa de muchos recelos para sus futuros habitantes, todos trabajadores de diversas dependencias gubernamentales y en su mayoría procedentes del antiguo centro de la capital.

El principal modelo de hábitat urbano que se siguió fue el de Estados Unidos: comodidades y electrodomésticos eran el lema publicitario que se imponía, lo cual iba muy bien con el impulso industrial generado por el Estado. Además, en los inicios de la guerra fría, éste buscaba identificarse con el bando capitalista, sobre todo frente a cualquier resabio del legado cardenista y que sus proyectos no se confundieran con las “iniciativas comunistas” que surgían por doquier, reproduciéndose día a día en los discursos y prácticas de muchos países.

Se gestaba una nueva forma de vivir y habitar la ciudad: en condominio. Y justo por novedosa no pudo escapar a la crítica que, con la bandera de la tradición, emergió de todos los rincones, como podemos ver en cómo la prensa criticaba la obra pocos días antes de su inauguración, manifestando una gran suspicacia por el proyecto de juntar a una gran cantidad de población en un espacio tan compacto como el destinado al Multifamiliar Alemán.

En efecto, durante los quince días previos se publicaron diversas notas que, desde el título, predecían que una “Muerte lenta será la vida” en el Multifamiliar de Pensiones, haciendo escándalo ante las restricciones y deberes anunciados e inventados que implicaría habitarlo y que formarían la contra-propaganda del inmueble: no tener macetas, flores, pájaros, gatos, perros; no tender ni sacudir la ropa en las ventanas; no oír música; y, enfatizaban con saña la supuesta norma de bañarse constantemente en D.D.T. para no generar plagas. Este discurso impregnó los mensajes de prensa, radio y aun de cine, tanto en noticieros como en la ficción, al grado de retrasar mucho la ocupación total de la unidad y de arraigarse en las formas de concebir este espacio por parte de sus primeros habitantes, que en su mayoría llegarían a habitarlo con numerosas reservas; hubo, incluso, quienes declinaron la oferta de vivir en él.

La ronda de las generaciones

10 (448x640)La ciudad se concibió, entonces, en pleno alemanismo y por iniciativa de la entonces Dirección General de Pensiones Civiles y de Retiro, con el afán de acomodar a muchas personas en un terreno de 40 mil metros cuadrados. Habría 1,080 departamentos, ubicados en una sola e inmensa cuadra a través de una ingeniosa traza arquitectónica vertical y en forma de zigzag, en departamentos muy ingeniosos que primero fueron motivo de amplios recelos y después se convertirían en símbolo del desarrollo urbano y la innovación arquitectónica.

Los primeros habitantes llegaron adultos y muchos con familia; fue una generación pionera que tuvo que sortear las dificultades que implicó un cambio drástico en la forma de vivir, a la vez que disfrutar la época de esplendor de esta novedosa vivienda que contaba hasta con canchas y alberca. Sus hijos, en cambio, que llegaron muy pequeños o nacieron allí, constituyeron una segunda y aguerrida generación que enfrentó la necesidad de ganarse y defender el lugar, y sobre todo lograr su respeto y permanencia, en un entorno que crecía rápidamente para convertirse en la hoy muy poblada colonia Del Valle, donde el Multi es conocido como “La Tepito del Valle”. Además, después de pasar buena parte de sus vidas en esta nueva forma de hábitat urbano y acostumbrarse a que “el gobierno” lo mantuviera, esta generación, ya adulta, tuvo que encarar en la segunda mitad de los años ochenta la venta que el ISSSTE…

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Isidro Fabela, la fotografía y la Revolución mexicana

Alberto del Castillo Troncoso / Instituto Mora
Revista BiCentenario #10
Para Carlos Del Castillo Venegas, el "capi", en sus primeros 90 aAi??os

Para Carlos Del Castillo Venegas, el “capi”, en sus primeros 90 años

Los pasos de Fabela

Isidro Fabela es uno de los intelectuales más importantes de la Revolución mexicana. Su participación al lado de las fuerzas constitucionalistas en Coahuila y Sonora en 1913 y su intervención como encargado de la Secretaría de Relaciones Exteriores de Venustiano Carranza durante la invasión estadunidense a Veracruz en 1914, sus múltiples gestiones como diplomático en Europa y América del Sur durante el gobierno del mismo don Venustiano y como representante de México ante la Liga de las Naciones en administraciones posteriores lo convirtieron en uno de los artífices del nacionalismo revolucionario que dio cauce institucional a la violencia de la gesta armada así como el sentido histórico de ser parte de uno de los más importantes imaginarios políticos y culturales del siglo XX.

A lo largo de varios decenios, don Isidro representó con gran dignidad y decoro a un discreto país latinoamericano capaz de enfrentar por la vía diplomática a varias de las grandes potencias de la época, desde Estados Unidos con Woodrow Wilson hasta Alemania con Adolfo Hitler, pasando por la Italia de Benito Mussolini y la España de Franco.

Isidro Fabela hizo a lo largo de su vida varios diagnósticos de la Revolución. Primero en diversas crónicas, luego en una historia diplomática, más tarde en sus memorias, describió con lujo de detalles su participación al lado de personajes como Abraham González, José Maytorena, Álvaro Obregón, Manuel Diéguez, Cándido Aguilar, Eduardo Hay y muchos otros, siempre bajo la rígida de Carranza, el Primer Jefe, líder indiscutible a quien prodigó una lealtad a toda prueba. En todo momento argumentó su preocupación por documentar los hechos y así poder escribir narrativas verosímiles, capaces de dar cuenta de una realidad tan compleja como la que sin duda fue el levantamiento armado con sus distintos profetas, desde los hombres fuertes del norte del país hasta los caudillos del sur, todos convertidos en poco tiempo en personajes de leyenda.

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Su sobrevivencia a todos los jefes revolucionarios y su posterior intervención como diplomático en varios gobiernos emanados de la gesta armada le dieron la distancia precisa para aquilatar el valor de su archivo de documentos y fotografías y vislumbrar la necesidad de apoyar su testimonio personal en ellos, para dotarlo de cierta objetividad y verosimilitud.

La colección fotográfica

Una faceta poco conocida de don Isidro es la de coleccionista de fotografías de la Revolución. No formó una crónica visual que pretenda sustentar todos los hechos en forma global o exhaustiva, sino que, por el contrario, es el registro personal de una trayectoria política y militar al lado de Carranza en los años álgidos del levantamiento contra Victoriano Huerta. Una visión tan acotada y precisa resulta todo menos obra de la casualidad. Por el contrario, es un indicador de su participación, toda vez que, a la usanza de los diarios íntimos, su presencia gravita en una buena suma de fotografías.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 16.06.26La colección fotográfica de nuestro personaje consta de cerca de 1,000 imágenes que comienzan con su arribo en 1913 al ejército revolucionario dirigido por Pablo González y Jesís Carranza en Coahuila e incluyen su incorporación posterior a las fuerzas constitucionalistas en Sonora, una parte significativa de la campañía del Pacífico, con la caída de Mazatlán y la apertura consecuente del camino a la ciudad de México para Álvaro Obregón, la devolución del puerto de Veracruz por los ocupantes estadounidenses y la gira triunfal de Venustiano Carranza por el interior del país a fines de 1915 e inicios de 1916.

Una ruta como ésta contiene omisiones importantes que deben ser vistas como parte del conflicto que surgió entre las distintas fracciones revolucionarias. De tal modo, el énfasis en don Venustiano y algunos de sus oficiales contrasta con el vacío existente en torno a las figuras de Francisco Villa y Emiliano Zapata. La disputa del constitucionalismo con estos dos jefes halla viva expresión en el acervo fotográfico de Fabela.

A pesar de las ausencias, la diversidad de firmas que aparecen en el acervo, que van de José María Chávez en Piedras Negras a W. Roberts y Alberto Lohn en Culiacán, pasando por los itinerarios regionales de Jesús H. Avitia y los Hermanos Mendoza, permite asomarse a la compleja representación iconográfica de la Revolución mexicana que, durante décadas, pretendió reducirse a la visión monolítica de la memoria oficial y su expresión emblemática a través de la firma única de Agustín Víctor Casasola.

UNA MIRADA AL PASADO. LA CIUDAD DE CAMPECHE EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XX

José Manuel Alcocer Bernés / Cronista de la ciudad
Revista BiCentenario No.5, págs. 50-51

Campeche torres catedral B-5Hace unos meses me buscaron dos jóvenes campechanos para mostrarme una serie de fotografías que su abuela, doña Eulalia Josefina Puertovanety, guardaba en un álbum. Mientras yo las miraba, me contaron que habían pertenecido a una fotógrafa de origen italiano que llegó a Campeche en los años cincuenta, y que su abuela hospedó en su casa porque en aquel entonces se dificultaba encontrar alojamiento en los escasos hoteles de la ciudad.

Según su relato, la fotógrafa permaneció en Campeche cerca de un mes, y parece que durante ese tiempo se dedicó a captar con su cámara todo lo que a sus ojos interesó de aquella época. Al despedirse y retornar  “no se sabe si a su patria o a otro lugar”, obsequió a la familia un lote de fotografías, como muestra de agradecimiento y amistad.

Contó 47 fotos que enseguida me puse a estudiar minuciosamente, encontrándome con un Campeche diferente al de ahora. En unas pude identificar los lugares y edificios típicos de aquí. En otras, no reconocía qué parte de la ciudad mostraban. También descubrí que habían sido numeradas, pero en esto presentaban irregularidades, lo cual me hizo suponer que debieron existir otras tantas porque algunas exhibían números de más de cien. Por supuesto les compré las fotografías a los muchachos.

Las imágenes de la fotógrafa italiana de nombre desconocido, forman parte de la memoria histórica de la ciudad de Campeche y muestran a las nuevas generaciones la evolución histórica, cultural y económica de esta vieja y pequeña ciudad llena de encanto, patrimonio de la humanidad, de la que los campechanos nos sentimos orgullosos.

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