Archivo de la etiqueta: fotografAi??a

De fotA?grafos y fotografAi??as en Campeche

Ai??JosAi?? Manuel Alcocer BernAi??s / Cronista de Campeche

BiCentenario #16Captura de pantalla 2013-10-21 a las 10.31.02

La fotografAi??a se ha convertido con el paso del tiempo en un documento histA?rico. A travAi??s de las imA?genes captadas podemos revivir tiempos pasados, reconocer en ellas cA?mo ha ido evolucionando una ciudad, cA?mo era la arquitectura, sus habitantes, cA?mo vestAi??an e incluso conocer las comidas que formaban parte de las tradiciones de un paAi??s, una ciudad, un pueblo o incluso una familia.

Mirar las imA?genes captadas por la lente de fotA?grafos distintos que en diversas Ai??pocas retrataron a Campeche, nos permite conocer la evoluciA?n histA?rica de la ciudad amurallada. ImA?genes permanentes que dan cuenta de cA?mo Campeche se ha ido transformado gracias a las fotografAi??as tomadas por un aficionado o por uno profesional, de estudio. Su labor captA? la vida cotidiana de la ciudad.

Familia campechana (ambrotipo, dAi??cada de 1870)

Familia campechana (ambrotipo, dAi??cada de 1870)

Para empezar a saber acerca de cA?mo se fue recogiendo en fotografAi??as la imagen de Campeche y los campechanos, habrAi??a que preguntarnos A?quiAi??n o quiAi??nes tomaron las primeras imA?genes de Campeche?

Se sabe que para 1840, empezaron a circular los primeros daguerrotipos en MAi??xico que habAi??an sido traAi??dos al paAi??s por el francAi??s Jean-FranAi??ois Prelier, quien realizA? las primeras impresiones sobre habitantes, ciudades y paisajes del paAi??s. En la Biblioteca Nacional de Austria se encuentra un daguerrotipo de ese aAi??o de Emanuel von Friedrichsthal, quien fuera primer secretario de la LegaciA?n austriaca en MAi??xico y uno de los primeros extranjeros que se interesA? por las ruinas mayas, despuAi??s de haber leAi??do las obras de John L. Stephens y Frederick Catherwood. Este aventurero llegA? al puerto de Campeche con direcciA?n a MAi??rida, pero antes de continuar su viaje tomA? algunas imA?genes de la ciudad de las que solamente se conserva una, la que corresponde a la calle 59. En ella, podemos ver las ventanas tAi??picas de las casas campechanas y al fondo la puerta de mar que formaba parte del conjunto arquitectA?nico que fue destruido a principios del siglo XX. A partir de entonces hay un flujo constante de fotA?grafos extranjeros que llegaban al puerto, atraAi??dos por las ruinas mayas.

Pero la fotografAi??a no sA?lo sirviA? para captar ruinas o ciudades como lo muestra el periA?dicoAi??local El Amigo del Pueblo, de 1847. Un anuncio seAi??alaba que ai???Ricardo Carr reciAi??n llegado de Europa ofrece una mA?quina nueva que permite sacar retratos con la mejor exactitud tanto con coloresAi??como sin ellos y de una o mA?s personas sobre la misma placaai???. AdemA?s, ofrecAi??a que sus ai???retratos saldrA?n perfectamente iguales al originalai???, con un costo por retrato de cinco pesos. Brindaba un amplio surtido de cajas y marcos en su estudio, ubicado en la Casa de la Sociedad Campechana que se encontraba frente al muelle fiscal.

Captura de pantalla 2013-10-21 a las 10.38.09

No sabemos si Carr seguAi??a en la ciudad o ya se habAi??a marchado, cuando dos aAi??os despuAi??s, otro fotA?grafo extranjero, el seAi??or H. Custing, que se habAi??a salvado de un naufragio frente a las costas de Campeche, y que milagrosamente habAi??a podido rescatar su aparato fotogrA?fico, puso un estudio frente a la casa de doAi??a Salvadora Duque de Estrada, anunciando en el periA?dico El FAi??nix sus servicios, ai???ai??i??tomar retratos y vistas al daguerrotipo [ai??i??] sobre planchas de diferentes dimensiones, hasta el tamaAi??o de un fistolai??? y comunicaba a sus posibles clientes que traAi??a muestras de su trabajo para que el pA?blico comprobara la calidad.

Los anuncios fueron un medio para promover la fotografAi??a y el que siguieran publicitA?ndose revela que en Campeche los fotA?grafos tuvieron Ai??xito. No hay que olvidar que era un puerto deAi??entrada a la penAi??nsula y que numerosos barcos llegaban con viajeros deseosos de conocer el paAi??s y su historia y entre ellos se contaron a los fotA?grafos. La presencia de estos personajes revela una parte de la historia de la fotografAi??a pues va dando cuenta de los adelantos que se hicieron en ese campo, asAi?? como mostrar que se iniciA? como una profesiA?n de extranjeros que atrajo a los de casa y que se llevA? a las distintas poblaciones con el propA?sito de tener Ai??xito.

PARA SABER MA?S:Ai??

GASPAR CAHUICH RAMA?REZ, Cicero & PAi??rez y las postales del Campeche antiguo, Campeche, 2008.

Campeche celebraciA?n de la memoria, Campeche, Gobierno del Estado, 2010.

DELIO CARRILLO, El lenguaje de la cal y el canto, Campeche, Universidad AutA?noma de Campeche, 2010.

* Visitar la ciudad de Campeche.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

La fotografAi??a y el inicio de la RevoluciA?n Mexicana: de tradiciones e innovaciones

Rebeca Monroy Nasr / DEH-INAH

BiCentenario # 7

MA?s allA? de sus consecuencias sociales, polAi??ticas y econA?micas, la revoluciA?n mexicana tambiAi??n tuvo un impacto significativo en la vida cultural y artAi??stica del paAi??s y por ende en la fotografAi??a documental y de prensa. Los fotA?grafos de este periodo histA?rico provenAi??an de diferentes medios editoriales, tenAi??an necesidades sociales e ideolA?gicas que respondAi??an a posturas conservadoras o liberales, pero coincidAi??an en una misma intenciA?n: abrazar con imA?genes testimoniales la revuelta armada.

Captura de pantalla 2013-09-20 a las 19.23.08Ante los acontecimientos, tanto los fotA?grafos con experiencia como los jA?venes fotA?grafos de estudio se incorporaron a las filas de los documentadores grA?ficos y con sus cA?maras testimoniaron los cambios, transiciones y nuevas formas de ser y estar de quienes llevaban como equipaje sus cananas en el pecho o las canastas bajo el brazo. De esa manera, los trabajadores de la lente captaron oportunamente las contiendas, hechos y personajes mA?s inesperados.

Conforme avanzaba el movimiento armado hubo cambios importantes en la manera de tomar las imA?genes, ya que tambiAi??n los fotA?grafos se transformaron en el camino de la lucha armada y con ellos, su manera de ver y registrar la realidad tangible. Aquellos que habAi??an colaborado en los diarios y revistas del porfiriato, como los hermanos AgustAi??n VAi??ctor y Miguel Casasola, Antonio Carrillo, Ezequiel Carrasco, Manuel Ramos y Luis SantamarAi??a, entre otros, poseAi??an una prA?ctica cotidiana que les permitirAi??a documentar mejor los sucesos en curso. Hubo otros que salieron de la comodidadAi??de sus estudios fotogrA?ficos a enfrentar los eventos del dAi??a a dAi??a, de los encontronazos, los balazos, los fusilamientos, los constantes cambios de lAi??deres y retrataron los personajes que estaban construyendo esa revoluciA?n. Entre ellos destacan Antonio G. GarduAi??o y Eduardo Melhado.

Captura de pantalla 2013-09-20 a las 19.24.05Es importante destacar que la diferencia entre la fotografAi??a de prensa y la documental es el uso social inmediato que tienen, es decir, cuando la imagen es publicada y fue realizada por encargo o con la idea de su apariciA?n en algA?n diario o revista, es una fotografAi??a de prensa. En cambio, la fotografAi??a documental es aquella que el fotA?grafo capta sin estar seguro de que pueda ser publicada, pero tiene una intenciA?n de dejar testimonio o huella visual de un evento importante que bien puede permanecer por aAi??os en su acervo sin llegar a ver la luz pA?blica en su momento. Ahora, bien, en esos aAi??os los fotA?grafos captaron con intenciones documentales sus imA?genes, pero no siempre lograron colocarlas en las pA?ginas de las publicaciones de la Ai??poca.

Las condiciones laborales en el mundo de los reporteros grA?ficos en 1911 eran representativas de la crisis que atravesaba el paAi??s en su conjunto. Los medios impresos vivAi??an momentos de una fuerte inestabilidad econA?mica, ademA?s del cambio de timA?n polAi??tico y econA?mico que conmovAi??an todas las estructuras en aquellos aAi??os de transformaciones radicales.

Captura de pantalla 2013-09-20 a las 19.25.06Recordemos que las revistas ilustradas y los periA?dicos que durante el prolongado porfiriato eran fuente de ingreso y de trabajo para los reporters ai??i??como se les llamaba entoncesai??i??, cerraron sus puertas conforme se acentuA? la contienda armada. Entre los diarios del antiguo rAi??gimen estaban El Imparcial, El Tiempo Ilustrado y El PaAi??s. Por su parte, las revistas hicieron el juego visual con una calidad mA?s esmerada como FrAi??goli, Arte y Letras, El Tiempo Ilustrado; uno de ellos fue ejemplar en su manera de trabajar la fotografAi??a: El Mundo Ilustrado de Reyes EspAi??ndola [1], pues ademA?s de un rico abanico de imA?genes, publicA? la primera imagen de nota roja en la prensa: el atentado contra Porfirio DAi??az en 1897. SegA?n avanzA? el movimiento armado, surgieron nuevos medios periodAi??sticos de filiaciA?n maderista, pero sin recursos econA?micos para tener una planta de fotA?grafos al servicio de la revoluciA?n, tales eran los casos de Nueva Era, El Ahuizote, Revista de Revistas y Amigo del Hogar.

PARA SABER MA?S:

Rosa Casanova, Alberto del Castillo, Rebeca Monroy y Alfonso Morales, Imaginarios y fotografAi??a en MAi??xico:1839-1970, Madrid-MAi??xico, Lunwerg /CNCA /INAH, 2005.

Marion Gautreau, Les photographies de la RAi??volution Mexicaine dans la presse illustrAi??e de Mexico (1910-1940): de la chronique Ai?? la iconisation, tesis para obtener el grado de doctora en Ai??tudes Romanes-Espagnol, ParAi??s, La Sorbonne IV, noviembre 2007.

Rebeca Monroy Nasr, ai???Del olor a pA?lvora a la luz del rascacielosai???, en Esther Acevedo (coord.), Hacia otra historia del arte en MAi??xico. La fabricaciA?n del arte nacional a debate (1920-1950), MAi??xico, Conaculta/Curare, 2002, tomo III.

Miguel A?ngel Morales, ai???La cAi??lebre fotografAi??a de JerA?nimo HernA?ndezai???, en Alquimia. Sistema Nacional de Fototecas, no. 27, mayo agosto 2006. Horacio MuAi??oz, MR Manuel Ramos (1874-1945). Pionero del fotoperiodismo en MAi??xico, MAi??xico, Conaculta / Fondo Nacional para la Cultura y las Artes / Casa de los A?rboles Espacio Cultural, 2004, CD-ROM.

Antonio Saborit et al, La ciudadela de fuego. A ochenta aAi??os de la Decena TrA?gica, MAi??xico, Archivo General de la NaciA?n/Biblioteca MAi??xico/INAH/ Instituto Mora / INEHRM, 1993.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

Ciudad JuA?rez en 1911 Un capAi??tulo de la fotografAi??a documental

Miguel A?ngel Berumen

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 14.

La revoluciA?n mediA?tica de Madero

No todos los actos de la polAi??tica y la guerra son documentados fotogrA?ficamente. Tiene que haber una voluntad implAi??cita entre los actores y los fotA?grafos, sobre todo cuando se trata de conflictos militares. Cuando circula una fotografAi??a de un frente de batalla lo regular es que hubo autorizaciA?n explAi??cita del jefe que domina ese territorio, quien sA?lo serA? complaciente con los fotA?grafos en la medida que el registro fotogrA?fico no le perjudique ni tA?ctica ni mediA?ticamente.

Madero con su esposa y Elena Arizmandi en la casa del cA?nsul alemA?n Weber en Ciudad JuA?rez, mayo 1911

Madero con su esposa y Elena Arizmandi en la casa del cA?nsul alemA?n Weber en Ciudad JuA?rez, mayo 1911

En el caso de la revoluciA?n maderista fue evidente la conciencia de su lAi??der al respecto y aunque al inicio atendiA? de modo correcto los aspectos polAi??ticos y militares siempre fueron aparejados con la intenciA?n de causar un efecto en la prensa nacional y extranjera. Cuando pudo y lo creyA? conveniente propiciA? el acercamiento de los fotA?grafos.

En carta fechada el 25 de abril de 1911 dirigida a William Randolph Hearst, magnate del periodismo en Estados Unidos, el jefe revolucionario ponAi??a de manifiesto las verdaderas intenciones de su campaAi??a polAi??tica, y dejaba muy en claro la importancia y el poder que le otorgaba la prensa:

Usted ha sido siempre un defensor de los principios democrA?ticos y de las libertades pA?blicas, valiAi??ndose para defender estos principios de la palanca mA?s poderosa de que dispone el mundo civilizado, la Prensa, que en ninguna parte mejor que en esa gran naciA?n merece el tAi??tulo del cuarto poder… se imaginaban que yo creAi??a en la eficacia absoluta del voto pA?blico para luchar contra el Gral. DAi??az. Sin embargo, yo comprendAi??a que al Gral. DAi??az sA?lo se le podrAi??a derrocar por medio de las armas; pero para hacer una revoluciA?n era indispensable una campaAi??a democrA?tica, porque Ai??sta prepararAi??a la opiniA?n pA?blica y justificarAi??a el levantamiento armado. Hicimos la campaAi??a democrA?tica como si no tuviAi??semos la idea de recurrir a las armas.

[...]
Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.

Las fotos de 1968

Alberto del Castillo Troncoso -Ai??Instituto Mora.

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 2.

Sin tAi??tulo

La RevoluciA?n Mexicana puso las bases para la construcciA?n histA?rica de un rAi??gimen de estado que gobernA? el paAi??s durante varias dAi??cadas. Entre otros procesos culturales de gran relevancia, la revoluciA?n tambiAi??n fundA? las bases para el ejercicio profesional de un fotoperiodismo moderno.

El movimiento estudiantil de 1968 representa un episodio central de la historia contemporA?nea de MAi??xico, en el que tuvo lugar una de las crAi??ticas mA?s importantes del tipo de rAi??gimen heredero del modelo revolucionario. Dicho movimiento tuvo lugar entre finales de julio y principios de octubre de aquel aAi??o, y en ese breve lapso sacudiA? las raAi??ces del sistema polAi??tico del paAi??s y sembrA? las bases para modificar ese rAi??gimen autoritario que habAi??a gobernado en MAi??xico durante cuatro dAi??cadas. El ai???68ai???, como popularmente se conoce a este movimiento, ha sido estudiado por distintos escritores, investigadores y acadAi??micos, que lo han analizado desde los mA?s variados enfoques y han utilizado para ello una amplia documentaciA?n, que incluye testimonios orales y todo tipo de archivos privados y pA?blicos, tanto en MAi??xico como en el extranjero. Pese a lo anterior, el ai???68ai??? no ha sido estudiado todavAi??a desde un punto de vista fotogrA?fico, que se pregunte por el uso y la manipulaciA?n de las imA?genes por parte de la prensa y las revistas ilustradas durante la cobertura de los distintos episodios que ocurrieron en aquellos meses.

En este artAi??culo se muestran algunas de las fotografAi??as mA?s representativas del ai???68ai??? y se analizan de quAi?? manera la imagen puede convertirse en un documento para la investigaciA?n histA?rica, a partir del momento en el que se ubica su contexto y se le pone a dialogar con otras fuentes.

[...]

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??base a la Revista BiCentenario.

La segunda generaciA?n en el multi. Foto-entrevista

Lourdes Roca -Ai??Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 4.

08 (421x640)

 

PequeAi??o infierno rojo
donde conviviA? el estupro y el despojo
el esperpento de una ciudad
que desechA? sus pA?lidos oropeles de colonia.
PequeAi??o infierno, infiltrado en mi memoria,
en mis sueAi??osai??i??
rojo de sangre
de lAi??vida sangre encadenada
rojo ladrillo
rojo de sangre milenaria.

Multifamiliar Miguel AlemA?nAi??

Alejandro Ortiz Izunza.

 

La ciudad alcanzaba los tres millones de habitantes y lo que se pretendAi??a era que un solo predio fuese habitado por entre 5,000 y 6,0000 personas. Para muchos sonA? como una idea descabellada y podrAi??a parecerlo todavAi??a en pleno siglo XXI; sin embargo, la obra se llevA? a cabo y asAi?? surgiA? el Centro Urbano Presidente AlemA?n (CUPA), mejor conocido como Multifamiliar Miguel AlemA?n o El Multi, en pleno sur de la ciudad de MAi??xico, inaugurado en septiembre de 1949. Pionero de una serie de colonias burocrA?ticas edificadas por los gobiernos prAi??istas, que seguirAi??an hasta la mA?s ampliamente referida Unidad de Tlatelolco hecha en los aAi??os sesenta, El Multi respondAi??a a los planes desarrollistas del sexenio de Miguel AlemA?n, caracterizado como un periodo de bonanza econA?mica en que el Estado Benefactor se encargaba de cuidar los intereses y necesidades de las clases trabajadoras.

Cuando se iniciA? la construcciA?n de la unidad en 1947, la ciudad era muy distinta a la de hoy. Las generaciones mayores todavAi??a decAi??an que ai???iban a MAi??xicoai??? cuando se trasladaban a lo que hoy es el ZA?calo. El lugar elegido, en los alrededores aparentemente desolados de la urbe, serAi??a causa de muchos recelos para sus futuros habitantes, todos trabajadores de diversas dependencias gubernamentales y en su mayorAi??a procedentes del antiguo centro de la capital.

El principal modelo de hA?bitat urbano que se siguiA? fue el de Estados Unidos: comodidades y electrodomAi??sticos eran el lema publicitario que se imponAi??a, lo cual iba muy bien con el impulso industrial generado por el Estado. AdemA?s, en los inicios de la guerra frAi??a, Ai??ste buscaba identificarse con el bando capitalista, sobre todo frente a cualquier resabio del legado cardenista y que sus proyectos no se confundieran con las ai???iniciativas comunistasai??? que surgAi??an por doquier, reproduciAi??ndose dAi??a a dAi??a en los discursos y prA?cticas de muchos paAi??ses.

Se gestaba una nueva forma de vivir y habitar la ciudad: en condominio. Y justo por novedosa no pudo escapar a la crAi??tica que, con la bandera de la tradiciA?n, emergiA? de todos los rincones, como podemos ver en cA?mo la prensa criticaba la obra pocos dAi??as antes de su inauguraciA?n, manifestando una gran suspicacia por el proyecto de juntar a una gran cantidad de poblaciA?n en un espacio tan compacto como el destinado al Multifamiliar AlemA?n.

En efecto, durante los quince dAi??as previos se publicaron diversas notas que, desde el tAi??tulo, predecAi??an que una ai???Muerte lenta serA? la ai???vidaai??i?? en el Multifamiliar de Pensionesai???, haciendo escA?ndalo ante las restricciones y deberes anunciados e inventados que implicarAi??a habitarlo y que formarAi??an la contra-propaganda del inmueble: no tener macetas, flores, pA?jaros, gatos, perros; no tender ni sacudir la ropa en las ventanas; no oAi??r mA?sica; y, enfatizaban con saAi??a la supuesta norma de baAi??arse constantemente en D.D.T. para no generar plagas. Este discurso impregnA? los mensajes de prensa, radio y aun de cine, tanto en noticieros como en la ficciA?n, al grado de retrasar mucho la ocupaciA?n total de la unidad y de arraigarse en las formas de concebir este espacio por parte de sus primeros habitantes, que en su mayorAi??a llegarAi??an a habitarlo con numerosas reservas; hubo, incluso, quienes declinaron la oferta de vivir en Ai??l.

La ronda de las generaciones

10 (448x640)La ciudad se concibiA?, entonces, en pleno alemanismoAi??y por iniciativa de la entonces DirecciA?n General de Pensiones Civiles y de Retiro, con elAi??afA?n de acomodar a muchas personas en un terrenoAi??de 40 mil metros cuadrados. HabrAi??a 1,080 departamentos, ubicados en una sola e inmensa cuadraAi??a travAi??s de una ingeniosa traza arquitectA?nica verticalAi??y en forma de zigzag, en departamentos muyAi??ingeniosos que primero fueron motivo de amplios recelos y despuAi??s se convertirAi??an en sAi??mbolo delAi??desarrollo urbano y la innovaciA?n arquitectA?nica.

Los primeros habitantes llegaron adultos y muchosAi??con familia; fue una generaciA?n pionera queAi??tuvo que sortear las dificultades que implicA? unAi??cambio drA?stico en la forma de vivir, a la vez queAi??disfrutar la Ai??poca de esplendor de esta novedosaAi??vivienda que contaba hasta con canchas y alberca.Ai??Sus hijos, en cambio, que llegaron muy pequeAi??os o nacieron allAi??, constituyeron una segunda yAi??aguerrida generaciA?n que enfrentA? la necesidad deAi??ganarse y defender el lugar, y sobre todo lograr suAi??respeto y permanencia, en un entorno que crecAi??aAi??rA?pidamente para convertirse en la hoy muy poblada colonia Del Valle, donde el Multi es conocidoAi??como ai???La Tepito del Valleai???. AdemA?s, despuAi??s deAi??pasar buena parte de sus vidas en esta nueva formaAi??de hA?bitat urbano y acostumbrarse a que ai???el gobiernoai???Ai??lo mantuviera, esta generaciA?n, ya adulta,Ai??tuvo que encarar en la segunda mitad de los aAi??os ochenta la venta que el ISSSTE…

Ai??[...]

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??base a la Revista BiCentenario.