Archivo de la etiqueta: ejAi??rcito

Cuando el ejAi??rcito introdujo la gimnasia en los cuarteles

MarAi??a JosAi?? Garrido AsperA?
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 32.

Las derrotas militares dejan enseAi??anzas. La incapacidad fAi??sica de la tropa ante un enemigo mejor entrenado, es una de ellas. Por eso MAi??xico introdujo entre sus soldados hacia 1850 la escuela francesa de gimnasia que sirviA? para tener una mejor preparaciA?n. Y si bien ya por entonces los deportes y el cuidado fAi??sico habAi??an comenzado a permear en la sociedad, queda claro que atender al cuerpo no es sA?lo una preocupaciA?n de nuestro tiempos.

DSC00276 (800x330)

Uno de los casos mA?s interesantes en laAi??historia de la educaciA?n fAi??sica, los deportesAi??y la gimnasia en MAi??xico fue la creaciA?n deAi??la Escuela General de GimnA?stica del EjAi??rcito:Ai??el primer esfuerzo serio del EstadoAi??mexicano de echar a andar, a mediados delAi??siglo XIX, la capacitaciA?n de militares en eseAi??sentido. Resulta interesante porque se dio enAi??el contexto de la derrota infligida por parteAi??de Estados Unidos en la guerra de intervenciA?n.Ai??Se considerA? que una de las razones delAi??fracaso militar fue la debilidad fAi??sica de losAi??soldados, por lo cual resultaba indispensableAi??preparar a la tropa para estar fAi??sica y moralmenteAi??capacitada para soportar el esfuerzo deAi??un conflicto bAi??lico. La intenciA?n fue prepararAi??no sA?lo a jefes y oficiales, con lo cual quedabanAi??superadas, al menos en ese rubro, las barrerasAi??elitistas que acompaAi??aban a las actividadesAi??fAi??sicas de competencia.

El ejAi??rcito mexicano ha sido una de lasAi??instituciones que mA?s han incidido en la historiaAi??del deporte en MAi??xico, por lo que convieneAi??hacer una aproximaciA?n a su participaciA?n.

DSC00291 (418x800)Los inicios

En MAi??xico, como en la Europa del siglo XIX,Ai??se tenAi??a la certeza de que el ejercicio fAi??sicoAi??era uno de los hA?bitos de higiene que, con laAi??adecuada alimentaciA?n, el sueAi??o ordenado yAi??la limpieza personal y domAi??stica, contribuAi??a aAi??mejorar las condiciones de salud de la poblaciA?nAi??pues prevenAi??a enfermedades. Era recomendado,Ai??en ocasiones, como A?nico remedioAi??eficaz contra ciertos padecimientos. Se asegurabaAi??tambiAi??n que era una actividad extraordinariamenteAi??positiva para el individuo y laAi??sociedad porque potencializaba las habilidades para adquirir conocimientos y, por si fueraAi??poco, era un A?til recurso para modernizar, es decir, civilizar las conductas pA?blicas de losAi??ciudadanos ya que fortalecAi??a el carA?cter deAi??quienes lo practicaban.

Todo ello dio lugar a que algunos expertosAi??de la Ai??poca en materia de ejercicio fAi??sicoAi??abrieran en la ciudad de MAi??xico, a partir de laAi??dAi??cada de 1840, los primeros establecimientosAi??dedicados a la enseAi??anza y prA?ctica de laAi??gimnasia. A las canchas de frontA?n o pelotaAi??vasca que eran comunes desde la Ai??poca colonial, y a las academias de baile y esgrima, se sumaron los primeros gimnasios ai??i??despuAi??s se incorporarAi??an las piscinasai??i?? con lo que se ampliA? el universo de actividades fAi??sicas que se podAi??an realizar en la capital del paAi??s.

Estos rudimentarios y sencillos gimnasios particulares estuvieron a cargo de los primeros maestros considerados profesionales en su ramo, quienes actuaron como empresarios. Esos profesores, por sus convicciones respecto a lo benAi??fico que era para la poblaciA?n la prA?ctica de la actividad fAi??sica y para satisfacer sus intereses econA?micos, comenzaron a ofrecer sus servicios a los habitantes de la ciudad, al menos a los que contaban con el tiempo y los recursos econA?micos necesarios.

[...]
Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.

Las reformas que transformaron al ejército

Martha Beatriz Loyo
FES AcatlA?n, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  21.

Terminada la revoluciA?n, en 1917 se emprendiA? la reorganizaciA?n de las fuerzas militares que hasta entonces no estaban unificadas y significaban un problema polAi??tico y econA?mico para la estabilidad del paAi??s. Fueron medidas graduales, aplicadas a lo largo de mA?s de una dAi??cada

PrA?cticas militares, Mx, 1917. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijeto, UIA, Ciudad de MAi??xico

PrA?cticas militares, Mx, 1917. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijeto, UIA, Ciudad de MAi??xico

El 9 de febrero de 1913, a las siete de la maAi??ana, el presidente Francisco I. Madero saliA? escoltado por los cadetes de El Colegio Militar, del AlcA?zar de Chapultepec, para dirigirse a Palacio Nacional a donde llegA? dos horas despuAi??s por el acecho de los grupos rebeldes que atacaban el recinto. La actitud de los cadetes es conocida ahora como la Marcha de la lealtad. Esa maAi??ana se iniciA? un golpe de Estado en la capital encabezado por los generales Bernardo Reyes, FAi??lix DAi??az, Manuel MondragA?n y otros, nombrado despuAi??s como Decena TrA?gica. Al ser herido el general Lauro Villar, comandante de la guarniciA?n de la plaza, Madero nombrA? en su lugar al general Victoriano Huerta, quien lo traicionarAi??a culminando con la renuncia y el posterior asesinato de Madero y del vicepresidente JosAi?? MarAi??a Pino Suarez.

El 18 de febrero los gobernadores de los estados recibieron el siguiente mensaje: Autorizado por el Senado, he asumido el Poder Ejecutivo estando preso el Presidente y su gabinete. Victoriano Huerta. De inmediato, el 19 de febrero, el gobernador de Coahuila, Venustiano Carranza, recibiA? mediante un decreto expedido por legislatura estatal, el mandato para desconocer el gobierno usurpador de Huerta y poco despuAi??s formar un ejAi??rcito para enfrentarlo. Este serAi??a el ejAi??rcito constitucionalista que Carranza dividiA? en varios cuerpos con el fin de operar a lo largo del territorio nacional hasta que se restableciera el orden constitucional interrumpido por el golpe militar.

Para algunos historiadores del ejAi??rcito, desde hace algunos aAi??os, este A?ltimo acontecimiento marcA? el momento en el que se establecieron las bases legales para el nacimiento de un nuevo ejAi??rcito popular en diferentes partes del paAi??s, acaudillado por jefes regionales que se unirAi??an a Carranza en su lucha por la legalidad. Sin embargo, no fue sino hasta junio de 1914 cuando en la batalla de Zacatecas, la divisiA?n del norte, comandada por Pancho Villa, derrotA? al A?ltimo bastiA?n del ejAi??rcito federal que habAi??a sido una instituciA?n fundamental en los regAi??menes de Porfirio DAi??az, Francisco LeA?n de la Barra, Francisco I. Madero y Victoriano Huerta. El 15 de julio de 1914 Huerta renunciA? a la presidencia y casi un mes despuAi??s, el 13 de agosto, el general del ejAi??rcito constitucionalista del noroeste, A?lvaro ObregA?n, y el general JosAi?? Refugio Velazco, jefe del ejAi??rcito federal, firmaron cerca de la capital, los tratados de Teoloyucan, donde se establecAi??a la rendiciA?n y disoluciA?n del ejAi??rcito federal asAi?? como la ocupaciA?n de la capital por las fuerzas revolucionarias.

Cadetes de la Escuela Militar de AviaciA?n posan frente al apartado, Mx, 1920. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, Ciudad de MAi??xico

Cadetes de la Escuela Militar de AviaciA?n posan frente al apartado, Mx, 1920. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, Ciudad de MAi??xico

La unilateralidad de esta acciA?n decidida por Carranza, asAi?? como la suspensiA?n del servicio del ferrocarril entre MAi??xico y Chihuahua, marginaron al ejAi??rcito villista y desde este momento las dificultades entre ellos se hicieron cada vez mA?s evidentes. Sin embargo, el enfrentamiento no se dio pues ambos esperaban imponer sus objetivos en la convenciA?n de lAi??deres militares que se iniciA? en Aguascalientes, en octubre.

La heterogeneidad de los representantes revolucionarios impidiA? que se lograra la unidad entre las distintas facciones y cuando por fin los lAi??deres se enfrentaron, los convencionistas tuvieron que tomar partido y desbandarse. ObregA?n, el mA?s importante de ellos, siguiA? a Carranza y resultA? ser el militar mA?s hA?bil de la revoluciA?n, como lo demostrA? al derrotar a Villa en Celaya, Trinidad, LeA?n y Aguascalientes, entre abril y agosto de 1915.

Carranza, ObregA?n y Maytorena con la artillerAi??a quitada a los federales, Hermosillo, Son, 1913. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, Ciudad de MAi??xico

Carranza, ObregA?n y Maytorena con la artillerAi??a quitada a los federales, Hermosillo, Son, 1913. Col. Biblioteca Francisco Xavier Clavijero, UIA, Ciudad de MAi??xico

Carranza no sA?lo triunfA? sobre sus opositores en el campo de batalla, sino tambiAi??n en el polAi??tico gracias a una estrategia que le atrajo mA?s simpatizantes. El 19 de octubre fue reconocido porAi?? Estados Unidos, y convocA? a un nuevo Congreso Constituyente que diera legalidad y legitimidad a su mandato, promulgA?ndose una nueva ConstituciA?n el 5 de febrero de 1917. AllAi?? se asentaba el marco jurAi??dico-legal con el cual los gobiernos posrevolucionarios darAi??an forma a la nueva naciA?n.

Para saber mA?s

GUZMA?N, MARTA?N LUIS, La sombra del caudillo, MAi??xico, Castalia, 2002.

LOYO, MARTHA, JoaquAi??n Amaro y el proceso de institucionalizaciA?n del ejAi??rcito mexicano, 1917-1931, MAi??xico, FCE, IIH-UNAM-INEHRM, 2003.

PLASENCIA DE LA PARRA, ENRIQUE, Historia y organizaciA?n de las fuerzas armadas en MAi??xico 1917-1937, MAi??xico, IIH-UNAM, 2010.

Ver El general, dir. Natalia Almada, 89 min., dvd.

Ver La sombra del caudillo, dir. Julio Bracho, 120 min., http://www.youtube.com/watch?v=t2HHSuwmDJg

[...]
Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario

El cine como propaganda

HAi??ctor Luis Zarauz LA?pez
Facultad de EconomAi??a, UNAM

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  21.

La Ai??poca revolucionaria fue clave en el desarrollo de un cine documental que informaba pero a su vez estaba muy influenciado por promover la figura de los lAi??deres polAi??ticos. Francisco Villa fue uno de los que mejor provechA? le sacA?. Los intentos por hacer un cine menos politizado hallaban escaso eco

Enrique MoluniniAi?? y su pemresa familiar dedicada a la exhibiciA?n itinerante. Col. Ma. de Lourdes MouliniAi?? de Altamirano

Enrique MoluniniAi?? y su pemresa familiar dedicada a la exhibiciA?n itinerante. Col. Ma. de Lourdes MouliniAi?? de Altamirano

Como si fuera un set cinematogrA?fico, el paAi??s estaba listo en noviembre de 1910 para ser filmado. Entonces, el largo gobierno de Porfirio DAi??az era cuestionado por la vAi??a armada, Madero y sus seguidores habAi??an decidido explorar un nuevo guiA?n despuAi??s de las fallidas elecciones de ese aAi??o. La trama, el escenario, las luces y los actores, toda parecAi??a preparado para escuchar el llamado a cA?mara.

La revoluciA?n mexicana fue la primera que se dio en los albores del siglo XX. Su desarrollo coincidiA? con el establecimiento del cinematA?grafo en el mundo y en MAi??xico adonde apareciA? desde 1896 cuando llegaron los primeros representantes de la casa LumiA?re y de la casa Edison, considerados como los inventores del cine.

Como el cine ya habAi??a dado sus primeros pasos en nuestro paAi??s, la revoluciA?n fue un proceso histA?rico razonablemente bien filmado para su tiempo. Sin embargo, gran parte de los materiales fAi??lmicos que se hicieron entre 1910 y 1920 desaparecieron, ya sea porque fueron mutilados, fragmentados o destruidos. Aun asAi?? ha quedado suficiente de Ai??l para utilizarlo como un elemento reconstructivo de la historia de la revoluciA?n y de esa Ai??poca.

Anuncio Gran Cine Morelos, De la revoluciA?n hasta la caAi??da de Madero en ARCHIVO HISTAi??RICO DEL DISTRITO FEDERAL (AHDF), Carlos de SigA?enza y GA?ngora

Anuncio Gran Cine Morelos, De la revoluciA?n hasta la caAi??da de Madero en ARCHIVO HISTAi??RICO DEL DISTRITO FEDERAL (AHDF), Carlos de SigA?enza y GA?ngora

Actualidad revolucionaria

Al haber sido depuesta la dictadura de DAi??az, las temA?ticas que habAi??an interesado al cine de ese tiempo desaparecieron (hasta entonces, don Porfirio y su comitiva aristA?crata habAi??an sido uno de los imanes de taquilla) y en lo sucesivo el cinematA?grafo se centrA? en el movimiento revolucionario. El espectador dejA? de observar imA?genes de concordia y abundancia de esa supuesta belle Ai??poque que el cine se empeAi??aba en captar. Ahora el espectA?culo serAi??a ver al pueblo mismo en la pantalla y el enfrentamiento armado en contra del dictador y entre las facciones en rebeliA?n.

Durante los aAi??os de la RevoluciA?n (considerando la dAi??cada de 1910 a 1920), predominaron dos corrientes en la producciA?n nacional: por una parte, el documental sobre la RevoluciA?n, y por otra, las piezas del cine argumental que ya se venAi??an realizando.

Casi la totalidad de filmaciones que se hicieron en estos aAi??os fueron documentales-reportajes. Por el contrario, se realizaron muy pocas ficciones, lo cual es interesante si tomamos en cuenta que en el mismo periodo en Estados Unidos se filmaron mA?s de cien dramatizaciones sobre el tema revolucionario. Esto podrAi??a responder primero al hecho de que en MAi??xico la industria no habAi??a alcanzado un desarrollo pleno que permitiera hacer este tipo de cine, y segundo a que muy probablemente el pA?blico demandaba materiales de carA?cter informativo que consideraba mA?s fidedignos por ser el retrato de la realidad revolucionaria. De manera que estas cintas son muy cercanas a un trabajo periodAi??stico. Sin embargo, no debe perderse de vista que muchos de estos documentales fueron auspiciados por los propios caudillos que vieron en la filmaciA?n un vehAi??culo de promociA?n de sus figuras.

Dentro de los documentales habAi??a dos fines fundamentales. El primero fue el periodAi??stico, por lo cual las temA?ticas estaban evidentemente ligadas a los eventos de actualidad. Se trataba de filmar aquello que acababa de suceder en torno a las movilizaciones armadas a fin de que el espectador estuviera enterado. Entre estas se pueden citar: Las conferencias de paz en el norte y toma de Ciudad JuA?rez (1911), Viaje triunfal del jefe de la revoluciA?n don Francisco I. Madero desde Ciudad JuA?rez hasta la Ciudad de MAi??xico (1911), La revoluciA?n orozquista (1912), La revoluciA?n en Veracruz (1912), La revoluciA?n felicista (1913). AdemA?s, el camarA?grafo JesA?s H. Abitia filmA? campaAi??as militares de ObregA?n y Carranza, Francisco Villa contaba con camarA?grafos de la Mutual Film Corporation, que filmaron la toma de Ojinaga, TorreA?n y GA?mez Palacios, y los zapatistas tuvieron tambiAi??n camarA?grafos que editaron La revoluciA?n zapatista (1914). Las huestes huertistas llegaron a hacer uso del cinematA?grafo al filmar Sangre hermana (1914). Asimismo, fue registrada la invasiA?n estadunidense por Salvador Toscano, bajo el tAi??tulo de Sucesos de Veracruz (1914).

Anuncio Cine Academia sobre Francisco I. Madero 1911, en AHDF, Carlos de SigA?enza y GA?ngora

Anuncio Cine Academia sobre Francisco I. Madero 1911, en AHDF, Carlos de SigA?enza y GA?ngora

El otro uso importante que tuvo el documental en estos aAi??os fue el propagandAi??stico, ya que los documentos cinematogrA?ficos, fotogrA?ficos, periodAi??sticos, etcAi??tera, eran parte de la lucha de los distintos bandos de la RevoluciA?n. Estamos pues ante pelAi??culas vinculadas a una causa especAi??fica y que, en consecuencia, no son piezas desinteresadas y meramente testimoniales que se limitaban a registrar los sucesos del paAi??s.

Para saber mA?s

LEAL, JUAN FELIPE. El documental nacional de la RevoluciA?n mexicana. FilmografAi??a: 1915-1921. MAi??xico, Juan Pablos Editores, 2012.

MIKELAJA?UREGUI, JOSAi?? RAMAi??N. La historia en la mirada. MAi??xico, Filmoteca de la UNAM.

MIQUEL, A?NGEL.Ai?? ai???Las historias completas de la RevoluciA?n de Salvador Toscanoai???, Fragmentos. NarraciA?n cinematogrA?fica compilada y arreglada por Salvador Toscano, 1900-1930. MAi??xico, Imcine-Conaculta, 2010.

____________. En tiempos de RevoluciA?n. El cine en la ciudad de MAi??xico. 1910-1916. MAi??xico, UNAM, 2012.

ROSAS, ENRIQUE. El automA?vil gris. MAi??xico, 1919, dvd. Filmoteca de la UNAM.

TOSCANO, SALVADOR. Memorias de un mexicano. MAi??xico, 1950, dvd. FundaciA?n Carmen Toscano.

[...]
Para leer el artículo completo, consulte la revista BiCentenario

Dos miradas al sitio de Cuautla: Bustamante y AlamA?n

Revista BiCentenario # 18

Guadalupe Villa y Laura SuA?rez de la TorreAi?? /Ai?? Instituto Mora

JosAi?? MarAi??a Morelos y PavA?n era, en 1812, elAi??dolor de cabeza de las autoridades peninsulares.Ai??La muerte de Miguel Hidalgo el aAi??o anterior habAi??aAi??enardecido mA?s la guerra contra las huestes insurgentes,Ai??con Morelos al frente. El orden en sus tropas, laAi??tA?ctica militar bien llevada, las victorias continuasAi??hicieron que el virrey designara al destacado militarAi??FAi??lix MarAi??a Calleja como su perseguidor. Fue asAi??Ai??que Ai??ste se concentrA? en Ai??l y su ejAi??rcito como A?nicosAi??objetivos. SiguiA? sus pasos, estudiA? sus movimientos,Ai??le dedicA? tiempo y cuando Morelos y sus hombres seAi??asentaron en Cuautla, decidiA? enfrentarlos. Los sitiA?,Ai??los obligA? durante 72 dAi??as a vivir entre la muerte, elAi??hambre y el sufrimiento, del 19 de febrero al 1Ai?? deAi??mayo de 1812. Los dos jefes, el insurgente y el realista,Ai??pusieron en marcha sus mejores talantes paraAi??oponerse como enemigos, para alcanzar el triunfo.

Morelos

Ese pasaje de nuestraAi??historia fue captado por dosAi??escritores que narraron enAi??sus obras dos versiones deAi??lo que aconteciA? entonces yAi??del significado de ese episodioAi??que mostrA? la lucha deAi??dos hombres por sus ideales:Ai??para uno la insurgencia,Ai??para otro, la fidelidad a laAi??metrA?poli.
Veamos pues como nosAi??describen este hecho CarlosAi??MarAi??a de Bustamante enAi??su Cuadro histA?rico de laAi??RevoluciA?n Mexicana, yAi??Lucas AlamA?n en la HistoriaAi??de MAi??jico desde losAi??primeros movimientos queAi??prepararon su independenciaAi??en el aAi??o de 1808 hastaAi??la Ai??poca presente [1840].

La maAi??ana del 17 [de febrero supo Morelosai??i??]Ai??que Calleja estaba en camino para CuautlaAi??[ai??i??].

SerAi??an las siete de la maAi??ana [del 19] cuandoAi??Calleja avanzA? en cuatro columnas: traAi??a la artillerAi??aAi??en el centro, y su caballerAi??a cubrAi??a los costados:Ai??sus caAi??ones graneaban el fuego lo mismoAi??que sus fusiles, y se notaba una especie de furorAi??nada comA?n en aquellos soldados. Calleja se habAi??aAi??quedado a la retaguardia en su coche, y pareceAi??que tenAi??a por tan seguro el triunfo, que no creAi??aAi??que necesitase montar a caballo. Las arpAi??as de su
ejAi??rcito, es decir aquellas vilAi??simas rameras que loAi??acompaAi??aron en sus expediciones de tierra dentro,Ai??ocupadas en desnudar los cadA?veres, cual avesAi??de rapiAi??a o halcones que se lanzan sobre la presa,Ai??fueron de las primeras en presentarse al ataqueAi??con una animosidad desconocida en su sexo; masAi??en breve encontraron la muerte. AguardA?se aquelAi??enjambre de asesinos con serenidad; los americanosAi??respondAi??an a sus fuegos pausadamente, y todosAi??se propusieron emplear bien sus tiros certerosAi??lanzados desde los parapetos.

Mapa sitio Cuautla

Mapa del sitio de Cuautla (1812)

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

Entre Sevilla, La Habana y Orizaba Una fA?brica de caAi??ones del siglo XVIII

Entre Sevilla, La Habana y Orizaba Una fábrica de cañones del siglo XVIII

Eder Antonio de Jesús Gallegos Ruiz
Universidad Pablo de Olavide, Sevilla
Revista BiCentenario #16

El estado del armamento en la Nueva España dejó mucho que desear desde principios del siglo XVIII, pues no eran pocas las dificultades de la península para surtir al Nuevo Mundo. Los extensos territorios debían cubrirse con una Real Armada en mal estado, una burocracia ineficiente, las inclemencias del tiempo en los viajes transatlánticos y la escasez en las fundiciones de la metrópoli, que apenas podían hacer frente a sus propias exigencias.

Si a esto se suma la especulación por la abundancia y el costo de metales en América, obtendremos un resultado desastroso. Por ello, la Corona planeó la construcción de una maestranza de Indias, fábrica que dotara de artillería a la América septentrional y el Caribe, como una forma de complementar los envíos tradicionales.

El virrey Baltasar de Zúñiga había previsto desde 1717 la imperiosa necesidad de la tecnología artillera en los territorios del actual México. Por ello pidió el envío de dos fundidores expertos, a fin de erigir una maestranza para la construcción y reparación de nuevas piezas de armamento, según la disponibilidad y el bajo costo de los metales en el territorio. Su petición fue expedida dentro de una carta personal a Felipe V con fecha 11 de junio y se le respondió el 3 de enero de 1718 con la orden de envío de un operario, facultado para la edificación de una o dos fábricas de cañones.

Sin embargo, no sería sino hasta dos años des- pués que un fundidor de la maestranza de Pamplona llamado José Escartín, estaría dispuesto a ir a la Nueva España, no sin antes establecer un contrato con la Corona en el que se estipulaban las condiciones para su pago, fletes, viáticos para él y su familia, la designación de tres ayudantes y su reconocimiento como Maestro Mayor Fundidor. Tras su llegada a Veracruz, Escartín decidió peinar la zona, pues consideraba que la maes- tranza debería erigirse estratégicamente en las proximidades del puerto, escogiendo dos caseríos ubicados en la calle de Tres Cruces en la villa de Orizaba.

Fue el primer intento de la recién entronizada casa real de los Borbones por introducir una tecnología que mejoraba a pasos agigantados. Pero los beneficios para el erario público no eran muy obvios y, al parecer, el peligro aún no parecía acuciante como para generar tales gastos, estimados según los fundidores auxiliares y los maestros carpinteros en $63,197 pesos de antaño, sin incluir $2 mil pesos del costo de dos hornos de fundición y gastos posteriores, como madera para las cureñas y carbón destinado a los hornos de fundición.

De allí que en 1722 el virrey decidiera cancelar el proyecto, presionado además por una carta de José del Campillo (secretario de José Patiño, Intendente General de la Marina y el Ejército), donde éste dejaba entrever que existiría una nueva instrucción para erigir la fabrica, no en Orizaba, sino en La Habana. Posteriormente se aclararía que todo había sido un malentendido, pero la vicisitud alimentó el escepticismo sobre la viabilidad del proyecto por parte de Juan de Acuña, el nuevo virrey, quien se inclinaba más por el tradicional sistema de envíos de artillería desde Sevilla.

 

De este curioso antecedente podemos inferir que, si bien la especulación sobre la calidad, abundancia y bajo costo de metales en el territorio novohispano (cobre y estaño para fabricar artillería de bronce) desde la península eran clave para las propuestas a favor, existía en contra un aparato burocrático que, en la práctica, solo generaba confusiones y superposición de mandos, escasez de operarios españoles dispuestos a trasladarse a las Indias y segregación en los mandos militares, provocando la ausencia de auxiliares novohispanos con conocimientos previos.

ImA?genes integradas 1

La caída de La Habana en 1762 y la cesión de Florida a Inglaterra en 1763 volvió la defensa militar una empresa capital en la agenda de la Corona. Así, habiendo transcurrido 46 años de haberse descartado el primer proyecto, el virrey marqués de Croix volvería a pensar en construir una fábrica de artillería próxima al golfo de México, para auxiliar al Caribe y defender a la Nueva España de la gran invasión terrestre que se pensaba inminente.

El virrey dio la orden en 1768 al gobernador de Veracruz Félix de Terras, para prestar toda su ayuda al fundidor español Francisco de Ortúzar, a fin de que reconociera el sitio adecuado para el nuevo proyecto de maestranza en las inmediaciones del puerto de Veracruz. Tras recorrer 25 leguas alrededor de esta población, acompañado del capitán de artillería peninsular Andrés Sanz, siguieron hacia el camino de Jalapa sin examinar Orizaba y determinaron que el lugar idóneo era un sitio llamado Molino de Villa a dos leguas del Camino Real de Perote y 30 de Veracruz. Pero no se llegó a una resolución definitiva, pues sólo se les había designado para reconocer la zona.

En una nueva expedición ordenada por el virrey Antonio de Bucareli en septiembre 1776, Ortúzar, esta vez con el español Diego Ponce, di- rector de las obras de construcción de la nueva fortaleza de San Carlos en Perote, ratificaron la locación anterior. El dilema era entonces saber si se trataba de hacer una maestranza temporal o permanente. Se pensó que, de ser provisional, con situarse en Molino de Villa hubiera bastado para el traslado de las piezas de artillería. Sin embargo, en caso de ser permanente, el terreno sinuoso obligaba a trazar dos caminos, de entrada y salida, así como una vía fluvial para dar mayor facilidad al traslado de cañones al puerto de Veracruz.

 

Para leer el artículo completo, suscríbase a la Revista BiCentenario.

PARA SABER MÁS:

CHRISTEN JÖRGENSEN et al., Técnicas bélicas del mundo moderno, 1500-1763. Equipamiento, técnicas y tácticas de combate, Madrid, Libsa,

2007. JUAN ORTIZ ESCAMILLA, El teatro de la guerra. Veracruz: 1750-1825, Xalapa, Universidad Veracruzana/Universitat Jaume I, 2010.

EULALIA RIBERA CARBÓ. Herencia colonial y mo- dernidad burguesa en un espacio urbano. El caso de Orizaba en el siglo XIX, México, Instituto Mora, 2002.

GUILLERMINA DEL VALLE PAVÓN, “Ocupación y especialización en la villa de Orizaba en 1791” en CARLOS CONTRERAS CRUZ y CARMEN BLÁZQUEZ DOMÍNGUEZ (coords.), De costas y valles. Ciudades de la provincia mexicana a finales de la colonia, México, Instituto Mora- Universidad Veracruzana-Conacyt-BUAP, 2003.

“Museo de la Real Fábrica de Artillería” en http://www.youtube.com/watch?v=t21ECDfVA4c&feature=related