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Editorial #17

BiCentenario #17

La travesía inicia en compañía de una mujer cuya vida es fiel reflejo de algunos de los cambios que tuvieron lugar en la Nueva España a fines del siglo XVIII y principios del XIX; testigo y por momentos protagonista de las rupturas que dividieron a la sociedad de la época hasta dar paso al nacimiento de un país independiente, el andar de María Francisca de Góndara estuvo salpicado por alegrías y pesares propios de la clase social a la que pertenecía y, sobre todo, de las posiciones políticas y militares que ocupó su marido, el virrey Félix María Calleja.

Nos topamos también con intrigas y conspiraciones dignas de la literatura detectivesca: a través de cartas cifradas confirmamos que la intención de reconquistar México seguía latente con todo y que desde 1825 las tropas españolas habían sido expulsadas de San Juan de Ulúa. Los permisos que se solicitaban al Ayuntamiento de la ciudad de México para presentar diversos tipos de espectáculos, brindan por su parte pistas sobre las actividades decimonónicas que se realizaban para matar el ocio, al tiempo que las páginas del periódico La Patria de Nueva Orleáns permiten seguir la huella de un español cuya vida estuvo marcada por el exilio y la aventura.

Otra de las paradas nos lleva a los albores del siglo XX; tanto fotografías como textos del National Geographic abren la puerta a percepciones sobre México y los mexicanos que la revista difundió entre 1910 y 1919. Conocer esas miradas construidas desde fuera y generalmente a partir de estereotipos, amplía nuestro horizonte, pero es importante contrastarlas con la heterogeneidad del caleidoscopio cultural e incluso territorial que da vida al verdadero México.

Para desnudar las diversas facetas del país, el apoyo que nos brinda la historia oral es invaluable, pues a través de ella diversos actores nos hacen llegar su versión sobre los procesos y rutas transitadas por México, enriqueciendo el conocimiento que proporcionan las fuentes escritas. Desde tal perspectiva es de agradecer la labor realizada por James Wilkie y Edna Monzón, quienes rescataron algunos de los ángulos del proceso revolucionario a través de las voces de sus protagonistas.

También resultan muy útiles los tres artículos que tienen como telón de fondo el tema religioso: “Los diarios de un obispo en el exilio”; “Palomar y Vizcarra: un católico comprometido” y “Los orígenes de los Testigos de Jehová en México”. En los tres casos encontramos intersecciones temporales, pero cada uno de ellos remite a fragmentos concretos de nuestro ayer y revela enfoques particulares del caleidoscopio al que nos referíamos antes.

Y qué decir de la posibilidad de identificar algunos rasgos culturales de la élite que a mediados del siglo XIX habitaba en la ciudad de México, valiéndonos de la destreza artística de quienes pincel en mano retrataron a Leonor Rivas Mercado. O bien, de hacer un recorrido a vuelo de pájaro por la historia del ballet durante los siglos XIX y XX y de acercarnos a las luchas del agrarismo posrevolucionario utilizando como pretexto un cuento situado en la antigua propiedad chihuahuense del magnate William Randolph Hearst. Son todos distintos rostros de una historia cuya complejidad queda apenas delineada en las vistas fugaces que de ella ofrece este número.

Dentro de los amplios arcos temporales y temáticos que cubren las distintas secciones, también tiene cabida un siglo XXI que se cuela para mostrar los rasgos poco halagüeños de esta modernidad motorizada que nos toca disfrutar/padecer: los accidentes viales.

En fin, con los textos e ilustraciones de este número de BiCentenario, comprobaremos que el estudio de nuestro pasado y de nuestro presente es una aventura a la que bien vale la pena sumarse.

Diana Guillén
Instituto Mora

Editorial # 16

BiCentenario #16

Hoy invitamos a los lectores de BiCentenario a hacer un recorrido por nuestro ayer en regiones muy alejadas del centro de México, tan remotas e incomunicadas que, a raíz de la guerra con Estados Unidos, no las pudimos conservar. Asomémonos a Texas, donde la inundación de 1819 en la pequeña villa de San Antonio nos permitirá entender las razones de la provincia para independizarse de España. Sigamos luego a Nuevo México, donde varias décadas después la carta de un joven oficial estadunidense allí estacionado nos deja ver no sólo el desabrigo en que se hallaban esas tierras sino las amenazas del vecino del norte sobre la soberanía nacional.

La desintegración de la geografía mexicana en el siglo XIX fue también una dura realidad en el caso del sureste. Vayamos así al ayer de Tabasco, Campeche y Yucatán, que en buena medida tuvieron que arreglárselas para vivir la centuria lo mejor que pudieron y supieron sacar partido de los obstáculos. “Mujer de altos vuelos” relata la historia de Dolores Correa, tabasqueña que reconocía como primordiales las labores de esposa y madre, pero también comprendía que no todas las mujeres estuvieran interesadas en ellas y dio el ejemplo como maestra y poeta. “De fotógrafos y fotografías en Campeche” revela manifiestamente los rostros de esta ciudad, lo mismo que “Mérida la parisienne”, donde el tema es la influencia francesa que dominó en esta capital durante los años del Porfiriato.

Fiel a su nombre, BiCentenario gusta de festejar las fechas importantes de que está llena nuestra historia. Rememora así en la ciudad de Jalapa la celebración de los primeros cien años del natalicio de Benito Juárez en 1906, los 150 años de la batalla del 5 de mayo, cuando las tropas liberales mexicanas dirigidas por el general Ignacio Zaragoza derrotaron al poderoso ejército francés enviado por Napoleón III (muy a pesar de las intrigas de la oposición conservadora) y probaron al mundo la decisión nacional de sostener la independencia, y los recientes 100 años del Plan de Ayala suscrito por Emiliano Zapata a fines de 1911, cuyo lema “Tierra y Libertad” convocó a muchos campesinos a sumarse a la Revolución mexicana y se convirtió desde entonces en bandera de las mayorías desprotegidas.

Ahora bien, como no todo es orgullo y diversión en nuestra historia, y acercarnos a los hechos nos permite conocernos mejor y hallar soluciones para el presente, nuestra revista aborda además temas más difíciles, como los que aparecen en el artículo titulado “El Hospital Morelos y las mujeres “incorregibles” en tiempos posrevolucionarios”, o el cuento “El jusilado”, que patentiza que el temor a la violencia y la violencia misma han regido en momentos distintos de nuestro pasado.

Otro objetivo importante de BiCentenario es explorar el hoy de México con ojos críticos y a la vez constructivos. Recomendamos por eso la lectura del artículo “¿Quién triunfará en los comicios del 2012?!, que nos ayuda a reflexionar sobre las ya próximas elecciones presidenciales, y la entrevista “Taxi Libre(ría). Biblioteca sobre ruedas”, la cual nos permite advertir la confianza de muchos de nosotros en la educación, a través de la voz de un taxista de la ciudad de México.

Por último, BiCentenario invita a sus lectores a preparar las recetas que vienen en la sección “La capirotada en México en los siglos XIX y XX”. Son propias del tiempo de Cuaresma, cuando se acostumbran a disfrutar. Por lo mismo, nada más nos resta decir a los lectores: ¡Buen apetito!

Ana Rosa Suárez Argüello
Instituto Mora

Editorial #15

Revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 15

BiC 15-Portada

En BiCentenario continuamos abriendo ventanas a nuestro pasado. Desempolvamos viejos papeles, indagamos sucesos desconocidos y rescatamos actores olvidados, con el propósito de ofrecer a nuestros lectores historias nuevas, escenarios distintos y testimonios inéditos, sin dejar a un lado asuntos relevantes de nuestro presente.

Iniciamos este número con un viaje al siglo XIX, al siglo de los claroscuros; el de la independencia y la nueva nación; el de los avances y tropiezos, los vaivenes políticos, las guerras civiles y las invasiones extranjeras. En episodios distintos nos encontramos con actores poco conocidos y también descubrimos nuevas facetas de algunos protagonistas cuyos nombres nos son familiares. Así, presentamos a un escribano de cabildo en Zitácuaro que se adhirió a los insurgentes en la lucha por la independencia, participó en la instalación de la Suprema Junta Nacional Americana y perdió la vida defendiendo sus ideales. Como aporte a la conmemoración de los doscientos años del nacimiento de Ponciano Arriaga, damos a conocer aspectos novedosos de la vida de este prócer potosino de la Reforma, quien en sus años formativos desde su trinchera periodística llevó a cabo una férrea defensa del federalismo, en una época de ajustes y desajustes en que el país definía su rumbo en la búsqueda de un rostro propio. En otro momento, volvemos a ver la labor de periodistas y escritores que alternaron las armas con su quehacer diario, cuando el suelo mexicano se encontraba mancillado por fuerzas extranjeras; exploramos el papel que tuvieron las guerrillas en apoyo al ejército liberal durante la guerra de Reforma y la Intervención francesa y allí descubrimos la controvertida figura de un guerrillero tlaxcalteca que recibió del Benemérito una medalla de reconocimiento por su contribución al triunfo alcanzado en Puebla contra el invasor extranjero.

En este recorrido tomamos la diligencia para trasladarnos con Manuel Payno hasta Veracruz y, deleitados con su testimonio, lo acompañamos en su travesía hasta el otro lado del océano. También viajamos tierra adentro y arribamos al Durango porfiriano para conocer sus diversiones y asistir al teatro, a la A?pera y a la opereta; presenciar corridas de toros, peleas de gallos, funciones de circo, títeres y cinematógrafo.

En el siglo XX nos remontamos a los años revolucionarios, en el momento de la escisión de los principales caudillos y presenciamos la labor de un maestro campechano recorriendo los poblados mayas de Yucatán, en apoyo a la campaña propagandística del gobierno de Carranza. En el mismo escenario de la revolución el cuento histórico de este número nos transporta a otro lugar, unos años antes, y nos conduce a un rincón del campamento zapatista donde encontramos al famoso jefe suriano sumido en las más amargas cavilaciones de su vida.

Abordamos el tema de la diplomacia mexicana en un artículo que destaca el exilio de una familia brasileña acogida por el gobierno mexicano a finales de los años treinta, y en la entrevista que cierra este número, con las voces que recuerdan el golpe de estado en el Chile de Salvador Allende y el papel que jugó la embajada de México en ese país. Para las últimas décadas del siglo XX damos cuenta de la trayectoria de un importante diario capitalino que con sus impresos a color se convirtió en símbolo de la modernidad tecnológica de la prensa nacional.

En esta ocasión la sección de arte está dedicada a uno de nuestros más grandes muralistas. Por medio de una detallada explicación de los frescos que alberga el Instituto Nacional de Cardiología, recorremos la historia de esta especialidad plasmada por el pincel de Diego Rivera y conocemos a sus principales exponentes. Y en cuanto a nuestras tradiciones le dedicamos unas páginas al rebozo como la prenda femenina mexicana por excelencia.

En la sección “Desde hoy” nos sumamos al homenaje rendido a Gabriel Vargas, el autor de la famosa historieta La familia Burrón, seguida durante más de sesenta años, semana a semana, por millones de lectores que compartieron la vida cotidiana de esta célebre familia en su vecindad de la ciudad de México.

Invitamos, pues, al lector a hacer con nosotros este recorrido por nuestra historia para conocer más de cerca algunos de sus episodios y descubrir nuevas facetas de sus actores.

Graziella Altamirano Cozzi
Instituto Mora

Editorial #14

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 14

BiC 14-Portada

No obstante que el pasado 2010 México conmemoró y celebró los 200 años del comienzo de la lucha por la Independencia y los 100 años de los albores de la revolución maderista, este año rememoramos otro hecho centenario, la caída de Ciudad Juárez el 10 de mayo de 1911. Este suceso no podía pasar inadvertido por dos razones, la primera, porque fue el parteaguas entre una época que expiraba y otra que nacía; y segunda, porque la toma de aquella importante plaza fronteriza puso a nuestro país ante los ojos del mundo entero.

Paralelamente al inicio de la guerra civil se fue produciendo en México un importante caudal de imágenes elaboradas por numerosos fotógrafos que, procedentes de Estados Unidos y de diversos lugares de nuestra nación, documentaron para la posteridad la naciente lucha por la democracia; a los personajes comprometidos con la causa y a los sufridos protagonistas de una vida trastocada en su cotidianidad. Sin duda las fotografías que generaron profesionales y aficionados de la lente, nos remiten a un mundo que hemos idealizado. La Revolución, capturada en imágenes fijas o en movimiento, no refleja (salvo pocas excepciones) los horrores de la guerra; su representación preciosista ha ejercido gran fascinación en el imaginario de propios y extraños. Con poco más de cuarenta fotógrafos se inicia y cierra, de acuerdo a Miguel Ángel Berumen, el primero de los grandes capítulos de la fotografía documental en México que tuvo lugar durante el asedio y toma de Juárez en 1911.

Coincidiendo con este aniversario y, por tanto, motivo de evocación, es el aniversario luctuoso de uno de los periodistas más combativos y notables de la época porfiriana, Filomeno Mata, director del diario independiente de oposición: Diario del Hogar. Con más de treinta ingresos a la cárcel de Belén, motivados por sus acerbas críticas al régimen de Díaz y el apoyo solidario brindado a colegas que como él pusieron sus empeños en denunciar ante la opinión pública los atropellos e injusticias que los hombres con poder o riqueza cometían a lo largo y ancho del país, la vida justo le alcanzó para ver el triunfo de la revolución maderista y la caída de su ex amigo y azote Porfirio Díaz. “Purgando las culpas” es el título del escrito dedicado a Mata a cien años de su muerte.

BiCentenario se une al gozo de una celebración particular: el trigésimo aniversario de la fundación de nuestro Instituto de Investigaciones Dr. José María Luis Mora. Con tal motivo, Laura Suárez de la Torre nos cuenta en “Historia de una casa”, las vicisitudes del inmueble del siglo XVIII, de su propietario, el liberal reformador Valentín Gómez Farías y del pueblo de Mixcoac, fusionado hoy como una colonia más de la ciudad de México. A partir del decreto presidencial emitido en 1981 por José López Portillo, dio principio el centro de investigación y estudios que, en la actualidad, es reconocido nacional e internacionalmente por sus programas de excelencia, su magnífico acervo bibliotecario, sus publicaciones y la labor de un gran equipo humano que día con día se esfuerza en acrecentar su prestigio y mantener la belleza y funcionalidad del inmueble.

BiCentenario, inclinada en cada nuevo número a entregar a sus lectores una rica y variada información, ofrece una gama de artículos de corte histórico, como el desempeño de los diputados novohispanos en las Cortes reunidas en Madrid de 1820 a 1823; el papel de las chichiguas o nodrizas en nuestra historia; las impresiones que dejó el diplomático Nathan Clifford sobre México; el registro fotográfico de Winfield Scott y C.B. Waite en una tarde de toros en Tenango del Valle; el relato sobre la prohibición de producir, vender y traficar con bebidas embriagantes en Estados Unidos y su repercusión en nuestro país; y la narración sobre el Nacional Monte de Piedad. De actualidad es la reveladora crónica sobre los diversos y frustrados proyectos para dar solución de largo plazo a los problemas que plantea el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México. La sección de testimonios rescata el escrito inédito de una mujer de la élite sobre la toma de la ciudad de Durango en junio de 1913. También encontrarán el análisis de la pintura La ida a Emma, del artista Ramón Sagredo; el inquietante cuento “La falta de un varón” y la entrevista a Gertrude Duby, fotógrafa, etnóloga, luchadora social, protectora de las comunidades indígenas y defensora del medio ambiente y de los recursos de la selva lacandona. Esta revista conmemora y festeja, ¡celebremos juntos!

Guadalupe Villa
Instituto Mora

Editorial #13

Revista Bicentenario. El ayer y hoy de México, núm. 25.

BiC 13-Portada

Si a la historia de México la continuáramos mirando desde los episodios políticos, muchas cosas de nuestro pasado quedarían sin conocer, muchas otras sin explicación, otras más en el olvido. Tendríamos una visión parcial de nuestro ayer, una imagen fragmentada de la realidad, un enfoque inacabado de los distintos acontecimientos y de los actores involucrados. En cada número de BiCentenario nos esforzamos por ofrecer a nuestros lectores una percepción variada de nuestro pasado; procuramos una mirada renovada de nuestra historia, una visión más cercana de los distintos sucesos que tuvieron lugar en un tiempo ya ido o de aquellos problemas que nos inquietan actualmente. La historia en nuestra revista es la suma de muchas historias que nos revelan una multiplicidad de hechos y actores, que nos muestran la riqueza de nuestro pasado. En ellas se ven involucrados muchos sujetos: grandes personajes que destacan por sus obras, por su ingenio, por su arte y cuyo legado reconocemos; y mexicanos que, como tú o como yo, hace tiempo o ahora, colaboramos en la construcción de la historia de nuestro país.

Con distintos ingredientes se ha ido constituyendo nuestro ser histórico: acontecimientos políticos, relaciones internacionales, preocupaciones científicas, encuentros deportivos, creaciones artísticas y diversiones, entre otras muchas acciones. En estas páginas está contenida una imagen de México enriquecida con muchas situaciones, con diversos actores, con el día a día de los mexicanos que nos muestran aspectos que ni siquiera habíamos imaginado; facetas varias de nuestra cultura que habían pasado desapercibidas y que nos revelan que lo que hoy vivimos tuvo un comienzo en el ayer.

En este número hablaremos de política. De las propuestas de un estadista español, el conde de Aranda, que logró entender el momento de crisis que se vivía, que comprendió las aspiraciones de los americanos y alertó a España. Descubriremos las venturas y desventuras de dos jóvenes españoles que desembarcaron en Veracruz para luchar contra el despotismo de la Corona. Miraremos nuestra relación diplomática con Estados Unidos a través de su guerra civil y los efectos que provocó en nuestro país. Nos ocuparemos de lo que ocurrió después de las celebraciones del Centenario cuando los estudiantes salieron a la calle y exigieron la salida de Porfirio Díaz. Sabremos también del peligro de una intervención estadounidense en 1913 que, como fantasma, merodeó a los mexicanos y contribuyó a la caída de Francisco I. Madero. Visualizaremos a la Guadalupana en un magno festejo religioso que tenía claros tintes políticos. Conoceremos la historia del monumento a un héroe mexicano, que por autoritarismo presidencial se instaló en París, pero que el abandono en que quedó orilló a desalojarlo de la plaza que en un principio lo acogió.

En cuanto a ciencia, daremos la voz al doctor Guevara Oropeza para que nos cuente pormenores en torno a La Castañeda y a su agonía. Reflexionaremos sobre la influencia de los medios de comunicación en los problemas de obesidad infantil. Por lo que respecta a deportes, nos enteraremos del origen de la pelota vasca en México y de cómo nuestras derrotas futbolísticas en los mundiales tienen una historia que comienza en 1930… En cuanto a moda, disfrutaremos de los disfraces y los enredos de los bailes de carnaval. Y sobre arte, desvelaremos los pormenores de la edición de Los de abajo en Nueva York y veremos a Mariano Azuela y a José Clemente Orozco colaborar en un mismo proyecto.

A cada artículo le acompañan una variedad de imágenes que nos ayudan a visualizar cómo era ese tiempo, quiénes fueron esos hombres y mujeres mencionados; qué patrimonio inmueble queda de aquel entonces; qué modas se usaron; qué ilustraciones se diseñaron para determinado libro; dónde se ubicaba el monumento y qué existe hoy en el lugar mencionado…

Textos e ilustraciones se entrelazan en este proyecto editorial para enriquecerlo en cada entrega. Las múltiples historias de sus páginas condimentan nuestro pasado y vigorizan nuestro espíritu.

LAURA SUÁREZ DE LA TORRE
INSTITUTO MORA

Editorial #7

Pancho Villa

BiCentenario #7

Conmemorar significa hacer memoria, recordar. Por ello, la revista BiCentenario invita a sus lectores a evocar juntos dos momentos claves en el acontecer histórico de lo que hoy es nuestro México: la Independencia y la Revolución. Asomarnos al pasado para admirar el esfuerzo de quienes propiciaron los grandes cambios que llevaron a construir una nueva nación, la que entre guerras, asonadas y experimentos de gobierno se propuso buscar una identidad propia. Este año de 2010 es buen momento para revisar y debatir lo que dejaron como herencia las generaciones que arribaron a su tiempo con ideas y propuestas distintas. Nuestra historia ha estado sujeta a procesos complejos, a hechos excepcionales, a acontecimientos inesperados, a vaivenes sociales, culturales, económicos y políticos.

BiCentenario invita a viajar al pasado, a pensar, a analizar los cambios que en lo material y en lo social se han dado a lo largo de estos años de historia y los retos que el futuro nos plantea. Entre los artículos de este número, los lectores encontrarán cómo, a partir de la declaratoria oficial del presidente Guadalupe Victoria, se solemnizó la celebración del 16 de septiembre en la capital de la República, para luego extenderse al resto del país. Las fiestas patrias en Michoacán muestran los pasos que se fueron dando para la formalización de cada aniversario y los cambios que durante la segunda república centralista se introdujeron para rendir honores, que luego desaparecerían, a quien consumó la independencia: Agustín de Iturbide. El preludio al Segundo Imperio, nos permite asomarnos a la intimidad de Maximiliano y Carlota, desde su salida de Trieste, hasta la llegada a México. Del ceremonial cortesano pasamos a otro grupo social, el indígena. Las distintas miradas existentes sobre la rebelión chamula ocurrida de 1868 a 1869, muestran la mezcla de intereses -entre poder eclesiástico y civil- que al chocar con la población indígena, desencadenaron una serie de hostilidades en diferentes regiones de Chiapas. Se describe en otro texto cómo el alcoholismo ha sido uno de los principales vicios entre las clases trabajadoras de la ciudad de México, cuya extendida práctica, condenada por la prensa obrera, era tolerada por ciertos propietarios de fábricas y talleres que vieron en el pulque a un aliado para su explotación laboral. En la rica diversidad de materiales que nos ofrecen los colaboradores de este número, encontramos el ensayo sobre la fotografía y el inicio de la revolución mexicana. Sin duda, las cámaras de los documentalistas gráficos dejaron un riquísimo testimonio tanto de personajes conocidos como de gente anónima, inmersa en la cotidianeidad de la guerra. Uno de los episodios que sin duda desbordó el nacionalismo mexicano fue la expropiación petrolera; habituados como estamos a escuchar acerca de las presiones que los gobiernos extranjeros ejercieron para que Lázaro Cárdenas diera marcha atrás al decreto expropiatorio, no dejan de asombrarnos los reportes y la labor del diplomático holandés A. Methífer. En la sección Desde hoy, se nos ofrece una interesante reflexión sobre la identidad nacional a partir de preguntarse: ¿quiénes somos los mexicanos? ¿Qué significa serlo 200 años después de la Independencia y 100 después de la Revolución? El relato de un japonés radicado en México durante la segunda guerra mundial muestra lo que tuvieron que padecer sus compatriotas debido a la decisión del presidente Manuel Ávila Camacho de romper relaciones con Japón: suspensión de garantías individuales, embargo de propiedades, congelamiento de cuentas bancarias e interrupción del otorgamiento de cartas de naturalización. Como la vida misma, pasamos de lo amargo a lo festivo: el artículo sobre el día de Reyes nos enseña cómo fue que surgió y se popularizó esta tradición y las diversas transformaciones que ha tenido con el tiempo. Como ya es habitual, se incluyen también notas de literatura y arte. El cuento Abuelo grande nos transporta al futuro, en plena celebración del centenario de la promulgación de la Carta Magna. Recuerdos familiares van y vienen del Querétaro porfiriano al 2017, entremezclándose con una frustrada historia de amor. De los deseos terrenales se pasa a los espirituales, con la colección de libros de coro que conserva la catedral de México. Joyas artísticas que, por su confección, forman parte de nuestro patrimonio cultural. Finalmente, una serie de relatos que, en conjunto, intentan reconstruir los tres últimos años de la vida de Villa, recogiendo su relación con el poder nacional y el epílogo de su asesinato a traición. Con todas estas ventanas abiertas esperamos, una vez más, que nuestros lectores se asomen con curiosidad e interés y disfruten del mundo misceláneo que les ofrece BiCentenario.

Guadalupe Villa Guerrero
Instituto Mora

Editorial #12

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 12.

BiC 12-Portada

Desde su nacimiento como país independiente, múltiples historias se han entretejido para delinear los contornos físicos y sociales de un México que día con día sigue construyéndose. Su ayer y su hoy están marcados por procesos y actores diversos que Bicentenario se ha propuesto recuperar a partir de situaciones y escenarios concretos, por lo que cada número intenta emprender una aventura distinta, aun cuando los destinos espaciales y temporales sean los mismos y los personajes se repitan.

En esta ocasión iniciamos el camino de la mano de insurgentes cuyo color quebrado provenía de la mezcla de ancestros africanos, indígenas y españoles. Vistos a la distancia y sin importar si lucharon por la independencia o se opusieron a la misma, queda claro el papel subalterno que jugaron dentro de la sociedad de la época y se intuye que atrás del mismo existían condicionantes que iban más allá de la cuestión económica y su estatus social.

El telón de fondo era una discriminación que abierta o encubiertamente logró subsistir a lo largo del tiempo y “La Casa del Estudiante Indígena” lo pone de manifiesto al mostrarnos cómo se concebía y trataba al indígena en las décadas de 1920 y 1930. Pero además de la discriminación racial y étnica, hay otras formas de segregación que deben y pueden combatirse para construir un mejor mañana; las experiencias que sirven de base a la propuesta “Formar lectores: una labor cotidiana” lo indican e invitan a que todos pongamos una grano de arena para que en el futuro de México no tenga cabida el analfabetismo y la lectura se convierta en un hábito placentero.

Otra de las líneas que abre el número 12 de Bicentenario nos conduce por los rumbos de la historia política: desde los artilugios diplomáticos desplegados en los primeros años de vida independiente para conseguir el reconocimiento internacional de la soberanía mexicana, así fuese a costa de Cuba, hasta la Convención del Partido Antirreeleccionista que tuvo lugar en abril de 1910 en el Távoli de la ciudad de México, pasando por una batalla que Antonio López de Santa Anna podría haber perdido de manera intencional en 1847 y el encuentro ficticio de una alumna que desde la actualidad grita “¡Muera el mal gobierno!, a una mujer que fue testigo presencial del cautiverio de Miguel Hidalgo, son muestras excelentes de la diversidad de aristas que nutren los referentes políticos del México actual.

Hurgar en la cotidianidad de quienes en distintos momentos y circunstancias han formado parte de esa complicada madeja que conocemos como historia nacional es otra vertiente de este número de Bicentenario. Con el apoyo de testimonios orales, escritos y visuales es fácil dejar volar la imaginación para saber qué pasaba en la Plaza Mayor de la ciudad de México en el siglo XVIII, cómo se celebró el Centenario de la Independencia en un barrio de la misma ciudad o cómo transcurría la vida en Mixcoac durante la década de 1920.

Las minucias y los grandes acontecimientos que detallan la entrevista y los dos artículos dedicados a tales temas permiten identificar formas de apropiación, uso y transformación del espacio urbano. Sea que nos acerquemos a las cercanías de la casa que habitó el abuelo porfiriano de Octavio Paz en un entorno con aroma a campo, tan distinto del que hoy priva alrededor de la plaza que alberga al Instituto Mora. O que demos fe de la mejoras materiales que los vecinos de la municipalidad de San Ángel realizaron para conmemorar los cien años de Independencia; o bien, que recurramos a un A?leo sobre tela para analizar las características de los espacios públicos en que simbólicamente conviven poderes terrenales y eclesiásticos, los tres textos ponen al descubierto distintas caras de ese Distrito Federal al que actualmente asociamos con tráfico, vías rápidas y gente viviendo de prisa.

Los materiales que componen esta entrega dejan pues saldos más que estimulantes; la falta de espacio impide que me detenga en todas las pistas que ofrecen los temas mencionados a vuelo de pájaro y otros más como la expedición que de 1827 a 1832 quiso delimitar la frontera con Estados Unidos y estudiar de manera científica la naturaleza de los lugares recorridos; la “Memoria de mi infancia” de un personaje anónimo nacido en Veracruz al inicio del siglo XIX, o el recuento sobre la A?pera en México. Tocará al lector descubrir la riqueza que encierra cada texto y en función de ella disfrutar de un fugaz paseo por el ayer y hoy de México.

Diana Guillén
Instituto Mora

Editorial #11

BiCentenario #11

Después de las celebraciones

Este número es la intersección de dos ejes de reflexión: la historia que se seguirá escribiendo después de las celebraciones de los centenarios y una suerte de arqueología parcial de nuestras identidades cambiantes, múltiples y contradictorias. Cada artículo y cada detalle se mueven como los cristales de un caleidoscopio, formando figuras que nos recuerdan el ayer, le dan sentido al hoy y se proyectan como trazos apenas distinguibles para darnos una idea de lo que podría ser el futuro.

El artículo sobre los intereses y las circunstancias políticas que favorecieron la boda entre el general Porfirio Díaz y Carmen Romero Castelló es sólo una probadita de la cantidad de sorpresas que todavía quedan por descubrir si seguimos excavando en los archivos y atendiendo a las voces que resuenan a lo largo y ancho de nuestra historia nacional. La correspondencia de Matías Quintana a su hijo Andrés Quintana Roo y a su nuera Leona Vicario, así como un artículo sobre la Revolución en Campeche, constituyen dos ejemplos de esa historia que seguimos obligados a descubrir, completar y reconstruir ahora que han pasado las fiestas inevitables. Presentamos también cuatro artículos que esbozan los orígenes de algunos componentes insustituibles de nuestra identidad cultural. En El espectáculo de los puños exploramos los orígenes de varios deportes de contacto físico (el box, la lucha y las artes marciales), que se hicieron populares en México desde finales del siglo XIX y cuya vigencia continúa hasta nuestros días. En El Gran Circo Chiarini hablamos de la historia de uno de los primeros circos extranjeros que llegó a México durante el Porfiriato y cuyo espectáculo cautivó a chicos y grandes para contribuir al inicio de la tradición circense en nuestro país. En El chocolate en México durante los siglos XIX y XX hablamos del proceso de comercialización masiva de una bebida que ya era popular desde tiempos prehispánicos y cuyo sabor explica la mitad de las sonrisas de cualquier comensal mexicano en los últimos quinientos años. Y en Lo que llegó para quedarse…, recordamos la publicación de una curiosa revista, La Hacienda, en la cual popularizaron muchos de los artefactos “modernos” que llegaron a México durante el Porfiriato y cuya existencia hoy simplemente damos por sentada.

La arqueología de nuestras identidades continúa en un artículo sobre las “novelitas” mexicanas de la primera mitad del siglo XIX, que explora los cimientos mismos de nuestros valores patrióticos: el paisaje rural, el pasado indígena y la sensación de independencia tras el dominio español. Como lo muestra el artículo Surcar con luz y abonar con miradas, éstos y otros elementos también cobran importancia desde la perspectiva de las películas sobre el campo mexicano a lo largo del siglo pasado. El número se redondea con varios artículos y un cuento con temáticas completamente distintas y que sin embargo, tienen un leitmotiv común: la capacidad de acción de los hombres y las mujeres. Por ejemplo, Miedo en la capital explora las reacciones, unas abiertas y otras clandestinas, que distintos grupos sociales de la Ciudad de México tuvieron ante las noticias de la revolución que inició en 1810 y que culminaría con la independencia once años más tarde. Moviéndonos en el tiempo, Los condominios verticales nos recuerda que fue Mario Pani quien importó algunas ideas de Francia para promover la construcción de los primeros rascacielos construidos en México y que marcaron el futuro de las políticas urbanas del país. La Ley de Arizona y la entrevista a un migrante abordan el drama que han enfrentado históricamente algunos mexicanos en la búsqueda desesperada por un futuro que al menos desde su punto de vista parece más promisorio. Y finalmente, presentamos un breve relato que da cuenta de la valentía de los sobrevivientes a un naufragio en el arrecife de Los Alacranes.

Así, Bicentenario 11 toma ventaja de una historia que se encuentra continuamente en construcción, de nuestras identidades cambiantes y de la valentía y capacidad de acción de los hombres y mujeres para lanzarse a una aventura más: mostrarnos que las reflexiones sobre el ayer y hoy de México no pueden terminar con la conmemoración de uno o dos centenarios sino que deben seguir como parte integral de lo que somos.

JUAN CARLOS DOMÍNGUEZ VIRGEN

INSTITUTO MORA

Editorial #2

BiCentenario #2

BiC 2-Portada

Conmemorar la Independencia y la Revolución mexicanas no es una cuestión que deba referirse a esos hechos como asuntos aislados del pasado y del porvenir que generaron. Más allá de quedarnos en ello, nuestra propuesta editorial se interesa porque el lector comprenda que la nación mexicana se ha construido en el día a día. En este número, la compleja situación de México a lo largo de los siglos XIX y XX se refleja en los diversos artículos históricos y literarios, o en los testimonios “gráficos u orales” que recogen representaciones del pasado relativos a la guerra, la infancia, la juventud, el amor, la vida cotidiana, las costumbres, las leyendas, la música, etc. El campo y la ciudad están presentes. La capital, el centro de México, crece y se convulsiona. Los artículos en torno a la Colonia Hipódromo Condesa y las fotografías del 68, así como la entrevista con el arquitecto Luis Ortiz Macedo, revelan aspectos poco conocidos de una ciudad en transformación constante. Junto a ella otros sitios del país (Cuautla, Puebla, Anenecuilco, y el norte mexicano) cobran presencia como testigos de acontecimientos históricos vividos, referentes obligados de personajes peculiares, espacios de formación e ideales. distintos momentos del acaecer diario están en estas páginas. Dos niños viven su infancia de otra manera en dos etapas diferentes de la historia de México. Uno recordará sus días infantiles en la Guerra de Independencia y el tiempo le llevará a reconsiderar el pasado, en tanto que el otro se hará fuerte en la Revolución; sus años de niño en el campo le marcarán para emprender la lucha siendo adulto. Dos momentos decisivos para reforzar la existencia de la nación encuentran fórmulas de expresión diversas; el análisis de una litografía refiere la ocupación de la capital mexicana por las tropas estadounidenses, en septiembre de 1847, en tanto que la reconstrucción de la historia del batallón de san Patricio nos habla de quiénes fueron esos irlandeses que pelearon del lado mexicano. Otro texto se ocupa de la Intervención francesa que no se narra ni a partir de Juárez ni de Maximiliano y Carlota, sino a través del relato de un contraguerrillero que galopó en el norte del país en busca de su enamorada mexicana. La guerra, pero también la vida cotidiana en paz, son los ingredientes que configuran el número dos de la revista BiCentenario, que se ocupa también de reflexionar sobre cuestiones de actualidad, para entender mejor el presente que vivimos.

Laura Suárez de la Torre

Instituto Mora

Editorial #1

BiCentenario #1

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En los últimos meses, todo el mundo académico mexicano se ocupa o preocupa de algún aspecto relacionado con la conmemoración de los centenarios del inicio de la Independencia de México y el de la Revolución Mexicana.

Más allá de las realidades de la cultura política (y de la política cultural) mexicana, me parece que desde una perspectiva seria (que no solemne) los treinta o treinta y dos meses que faltan para el 16 de septiembre o 20 de noviembre de 2010 permitirían a un grupo importante de académicos en instituciones mexicanas y extranjeras proporcionar a la sociedad lo que en materia de conocimiento diverso hemos adquirido desde la última celebración de estas efemérides hace veinticinco años. en lo general, tal conocimiento no debe ser poco, toda vez que el último cuarto de siglo reviste características de avance en todos los ámbitos sólo vistos en épocas que los estudiosos llaman “revolución agrícola” y “revolución insdustrial”.

Y es precisamente el estudio del pasado “la historia” el que en las últimas décadas ha despegado con visiones nuevas; algunas muy “científicas” como ciertos trabajos de historia económica, historia del clima, antropometría, etc.; otras han sido en ocasiones deliciosamente irreverentes, como el pasado de la vida cotidiana, los vicios y virtudes de nuestros antepasados, sus maneras de expresar las ideas, etc. en cualquiera de estos casos, y a diferencia de lo que teníamos hace veinticinco años, lo que ahora tenemos son múltiples “ventanas al pasado” que nos dan una idea más clara de cómo eran los mexicanos de antes y que nos muestran que, a pesar de todo lo que ha sucedido en los últimos cien o doscientos años, poco hemos cambiado pues una sola es la condición humana. En el último cuarto de siglo (veintisiete años para ser precisos) el instituto Mora nació y creció en prestigio y calidad de sus investigaciones y programas docentes. ante la inminente llegada de los centenarios, y dada la especialidad del instituto Mora en materia de investigaciones en historia y ciencias sociales, lógico es que se uniera a la tendencia general de su conmemoración. Así, un grupo de entusiastas profesores-investigadores del instituto me hizo la propuesta de publicar una revista de divulgación, la que adoptó por título BiCentenario. El ayer y hoy de México. dos recuerdos, uno de hace doscientos años, el otro de hace cien, de dos grandes y fundamentales gestas históricas mexicanas: su independencia de España y su lucha en contra de la tiranía y la desigualdad.

La publicación que el lector tiene en sus manos está lejos de ser un conjunto de trabajos monográficos escritos para especialistas. todo lo contrario. Se trata de una presentación atractiva y diversa de hechos históricos de interés para todos. En las páginas de esta revista se encontrarán pequeñas dosis de acontecimientos y vida cotidiana ocurridos durante aquellos históricos procesos.

La intención es recuperar la memoria de lo ocurrido en el día a día de los mexicanos sus intereses, sus lugares de reunión, sus tradiciones, su recorrido por los caminos de México. en cierto sentido, es mostrar al público mexicano que la historia ofrece, además de análisis serios, la posibilidad de acceder por aquellas “ventanas al pasado” la vida diaria, los trascendidos, las recetas, las fiestas, los escándalos: todo aquello que es parte de nuestra vida cotidiana y que no siempre tiene que ver con las gestas heroicas de nuestros próceres. Estoy convencido que es desde la óptica del México vivo que se puede advertir con claridad la forma como los mexicanos hemos enfrentado nuestra propia circunstancia y hemos construido una particular forma de vida que ha sostenido a nuestro país en los momentos difíciles de transición política.

Como en un museo, la revista BiCentenario se ha propuesto la publicación de documentos históricos coleccionables de una y otra época. para este número decidimos exponer dos: uno, fechado dos años antes de la lucha de independencia, titulado: Acta del  Ayuntamiento de México, y el otro, correspondiente a los años previos a la revolución, y que constituye el Programa del Partido Liberal Mexicano.

Es con gran satisfacción que el instituto Mora presenta BiCentenario a la sociedad mexicana. Es su contribución al recuerdo de aquellos momentos fundamentales de nuestra historia: para que nuestro pasado vuelva a ser un símbolo colectivo de orgullo nacional; para reforzar nuestra identidad y autoestima nacional, y para comprender que las dificultades del presente ni son nuevas ni son las peores de nuestra historia.

Luis Jáuregui / Director General / Instituto Mora