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Entre discriminaciones, sudor y sangre: El origen de la lucha libre en México

Revista BiCentenario # 18

Martín Josué Martínez Martínez / Facultad de Filosofía y Letras, UNAM

En el centro del cuadrilátero José Francisco, mejor conocido como Yaqui Joe, luchador mexicano oriundo de Guaymas, Sonora, logró poner al estadunidense Ted Hawks con la espalda contra la lona. Una vez más utilizó sus piernas musculosas, que como dos enormes tenazas de acero envolvían el torso del oponente, inmovilizándolo. Los intentos de éste por desprenderse fueron inútiles, el castigo le producía gran sufrimiento que se reflejaba en su rostro y en sus gritos. El réferi se apresuró a tocar con la palma de la mano los tres segundos reglamentarios que convirtieron a Hawks en una cifra más de la larga lista de derrotados que acumulaba el Yaqui.

El Santo

Concluida la función de lucha libre encuentro deportivo entre dos atletas, en el que se trata de vencer al rival mediante prensas dolorosas, el oponente abandonó el encordado. El Yaqui se puso de pie, dominó la respiración que se encontraba agitada por el enorme esfuerzo que acababa de realizar, las manos le temblaban por la adrenalina y el sudor le cubría todo el cuerpo. Su sonrisa de satisfacción y amabilidad contrastó con los ojos profundos, con el rostro áspero, cuyas cicatrices y nariz desviada debido a los golpes, atestiguaban una vida de castigos. De repente la sonrisa desapareció; el réferi no tuvo tiempo siquiera de levantar la mano del sonorense en señal de victoria, cuando los asistentes a la arena en Huling, Texas, comenzaron a acercarse de forma violenta al ring con el único objetivo de cobrar con sus propias manos el agravio que había dañado su honor.

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PARA SABER MÁS:

  • Raúl Criollo y José Xavier Nóvar, ¡Quiero ver sangre! Historia ilustrada del cine de luchadores, México, UNAM, 2011.
  • Álvaro A. Fernández Reyes, Santo, el Enmascarado de Plata. Mito y realidad de un héroe mexicano moderno, México, Conaculta-El Colegio de Michoacán, 2004.
  • Lourdes Grobet, Espectacular de Lucha libre, México, UNAM-Trilce Ediciones, 2005.
  • Janina Möbius, Y detrás de la máscara el pueblo. Lucha libre un espectáculo popular mexicano entre la tradición y la modernidad, México, UNAM-Instituto de Investigaciones Estéticas, 2007: http://www.cmll.com/historia_cmll.htm
  • 100 rifles, Tom Gries, Estados Unidos, 1969, 110 min., dvd.

La Ley de Arizona: otro eslabón en la historia de la migración México-Estados Unidos

Eduardo Fernández Guzmán
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 11.

La ley de Arizona

Para entender el alcance y el significado de la nueva Ley SB-1070, mejor conocida como “ley de Arizona”, es preciso darle perspectiva histórica, develando que el rechazo a los emigrantes por la sociedad estadounidense fue padecido, desde el inicio del siglo XIX, por muchos europeos y asiáticos que emigraron a Estados Unidos en busca de otra oportunidad. La ley, que entró en vigor el 23 de abril de 2010, criminaliza a quienes carezcan de permiso para permanecer en ese país, en particular en el estado de Arizona, y autoriza el arresto por parte de la policía local de aquellos “sean ciudadanos o migrantes legales e ilegales” que, por su aspecto, sean sospechosos de carecer de los documentos necesarios, con penas de hasta seis meses de prisión y multa de 2,500 dólares o expulsión del territorio.

We serve whites only

La ley tiene un carácter racista, pues se dirige a la población de origen mexicano, Si bien al permitir el arresto y castigo de un individuo por su mera apariencia, resulta insólita en el pasado estadunidense y ha generado la hostilidad de importantes sectores de la opinión pública, lo cual hasta el momento ha servido para detener su aplicación, es tan solo la última expresión de una larga historia de rechazo a la inmigración.

Un país de inmigrantes

Familia hispana en Colorado a fines del siglo XIX

A las colonias de Gran Bretaña en América del Norte, de población preponderantemente inglesa, comenzaron a llegar familias de otras naciones en el siglo XVIII. Los alemanes fueron el primer gran grupo de “extraños” que se presentó, siendo tan numerosos que los gobiernos locales dictaron leyes que trataron de regular la inmigración, con la idea de que la gente que arribara fuera sana y bien alimentada.

Los alemanes no dejaron de llegar en cifras considerables en los decenios siguientes, junto con una masa de irlandeses e individuos de los países nórdicos a partir de 1830, quienes se convirtieron en la mano de obra indispensable para el desarrollo de los transportes y las comunicaciones, y la revolución industrial que transformó a Estados Unidos en la primera potencia continental.

Más tarde, en la segunda mitad del siglo XIX, a su mosaico étnico se agregarían emigrados de los países del sur y centro de Europa y aun del este de Asia. En efecto, entre 1850 y 1880 se desplazaron a través del Pacífico casi 229 mil chinos, que fueron sometidos a terribles condiciones laborales y de salarios. Los seguirían japoneses y, en el decenio de 1920, filipinos.

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