Los arcos triunfales en las fiestas del Centenario

Ma. Esther Pérez Salas C. / Instituto Mora

BiCentenario #9

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Las fiestas del Centenario llenaron la ciudad de México con una serie de arcos triunfales que servirían para darle mayor lucimiento a las celebraciones de 1910. La mayoría se erigió en las principales avenidas de la capital. Los vecinos de la colonia Roma disfrutaron de la presencia del arco triunfal que se instaló en la calle de Orizaba. La iluminación no sólo resaltaba los contornos y límites de la estructura, sino que también las inscripciones del mismo: “1810-1910”, “Paz” y “Colonia Roma”. Y en un alarde tecnológico, colgaban en el interior de los arcos, letras luminosas en las que se podía leer: Calle Orizaba. Se trataba de un elemento decorativo que retomaba la tradición que desde el periodo virreinal había sido empleado en nuestro país en las grandes celebraciones, sobre todo, en aquellas en las que se recibía a personajes importantes o se conmemoraban magnos acontecimientos.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 11.58.26La utilización del arco triunfal era una tradición que venía de la Roma clásica y servía como adorno para recibir a los emperadores romanos. Eran estructuras encargadas por alguna autoridad o corporación, ya fuese civil o religiosa. En su ejecución y proyecto se conjugaban la arquitectura, la escultura, la pintura, la poesía, la emblemática y la alegoría, que se acreditaban el poder de la potestad en cuestión.

Esta tradición fue continuada por el Imperio Español en todas sus posesiones, por lo que durante el periodo virreinal las fiestas reales convierten a las ciudades en el escenario público en el que se representa el fascinante espectáculo del poder majestuoso. Arte y propaganda se combinaban para trasformar estas celebraciones urbanas en actos políticos de adhesión a la monarquía.

Dado que se trataba de eventos específicos, la mayor parte de los arcos triunfales tenían un carácter efímero. Se hacían de madera y eran simulados mediante enormes lienzos que representaban las columnas o los relieves de la construcción, y se les coronaba con esculturas realizadas en cartón o madera. Generalmente se ubicaban en las calles o avenidas principales, por donde pasaría la procesión con el personaje celebrado.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 12.02.59No obstante que se trataba de obras que sólo duraban expuestas unas cuantas semanas, muchos de sus elementos se volverían a reutilizar, principalmente la estructura y los lienzos, ya que los primeros conformarían la base de nuevos arcos y los últimos se volvían a repintar. Para el diseño y la elaboración y de los arcos se contrataba a los mejores artífices de la localidad. A raíz de la fundación de la Academia de San Carlos en 1781, fueron los maestros y alumnos de esta institución los que se hicieron cargo de la elaboración de algunos de ellos. Como ejemplo, podemos citar a Gerónimo Antonio Gil, director de la academia, quien dise.. el arco que se erigió en 1784 en honor del virrey Matías de Gálvez. Décadas posteriores, a mediados del siglo XIX, los maestros y alumnos del mismo centro educativo participarían de manera activa en su erección.

PARA SABER MÁS:

LILLIAN BRISEÑO, Candil de la calle oscuridad de su casa. La iluminación en la ciudad de México durante el Porfiriato, México, Porrúa/Instituto Mora, 2008.

ELISA GARCÍA BARRAGÁN, “La exaltación efímera de la vanidad”, en El arte efímero en el mundo hispánico, México, UNAM-IIE, 1983, pp. 278-291.

MARÍA JOSÉ GARRIDO ASPER., Fiestas cívicas históricas en la ciudad de México, 1765-1823, México, Instituto Mora, 2006.

CLAUDIA PARODI, “El lenguaje de las fiestas: arcos triunfales y villancicos”, en Teatro y poder en la época de Carlos III: Fiestas en torno a reyes y virreyes, coord. de Judith Farré Vidal, Pamplona, Universidad de Navarra/Iberoamericana Vervuert, 2007, pp. 221-235.

* Selección de fotografías del INAH en México en el centenario de su  Independencia, www.youtube.com/watch?v=qjxrZY-hm8g&feature=related

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