Lo que llegA? para quedarse: asomos de la publicidad en el porfiriato

Lillian BriseAi??oAi??Senosiain
ITESM

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 11.

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Coca Cola, tA?mese el refresco

ai???No hay nada que cause tanto placer, a tanta gente, por tan largo tiempo, con tan poco gasto, como un gramA?fono Columbiaai???. ai???A?Desea usted vestirse al estilo americano y que sus trajes le cuesten menos que si se los confeccionara un sastre de su paAi??s?ai??? AsAi?? aparecAi??an dos de los cientos de anuncios publicados en La Hacienda. Obra mensual ilustrada sobre asuntos campestres y populares, revista que llegA? a MAi??xico durante los A?ltimos aAi??os del Porfiriato e incluAi??a noticias A?tiles para los agricultores, ganaderos y pA?blico en general.

Con un costo anual de tres pesos oro americanos, La Hacienda ofrecAi??a a sus lectores las A?ltimas novedades en diversos temas, como la calidad del maAi??z, la forma de cosechar el tabaco o el precio del cafAi??, pero tambiAi??n anuncios sobre los mA?s variados productos que dan cuenta de lo que la burguesAi??a porfiriana, a la cual estaba dirigida la revista, podAi??a consumir en el crepA?sculo del rAi??gimen.

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La publicaciA?n, que contenAi??a ilustraciones, grA?ficos y fotografAi??as, empezA? a editarse mes a mes en la ciudad de Buffalo, N. Y., en 1906, con unas 30 pA?ginas foliadas de manera consecutiva de fascAi??culo en fascAi??culo. Se adquirAi??a mes a mes, pero tambiAi??n se podAi??a comprar en dos tomos con los primeros 24 nA?meros: ai???encuadernados con lujo inusitado [ai??i??] en ediciA?n uniforme, precisamente similares a los que existen en las bibliotecas privadas del Presidente DAi??az de MAi??jico [sic], Rey Alfonso de EspaAi??a y Presidente Reyes de Colombiaai???, rezaba el nA?mero 7 correspondiente a las Pascuas de 1908.

La distribuciA?n de La Hacienda nos interesa particularmente, pues se trataba de un impreso para un pA?blico latino que se distribuAi??a en varios paAi??ses hispanoamericanos, pero cuya caracterAi??stica principal era que se elaboraba e imprimAi??a en Estados Unidos, lo que deja ver la importancia que ese mercado tenAi??a para un sector de aquella naciA?n. ContenAi??a, ademA?s, una secciA?n de preguntas y respuestas, en la que lectores de paAi??ses como Puerto Rico, Santo Domingo, Ecuador, PerA?, Colombia y, por supuesto, MAi??xico, expresaban sus dudas sobre temas distintos.

AcompaAi??ando a los artAi??culos de fondo se insertaban, al principio y al final de la revista, unas 60 pA?ginas de anuncios que ofrecAi??an un panorama general de las novedades tecnolA?gicas y la moda. En suma, la publicaciA?n constaba de cerca de 100 pA?ginas por fascAi??culo, de las que casi dos terceras partes se destinaban a la comercializaciA?n de productos que prometAi??an hacer la vida mA?s fA?cil, cA?moda y disfrutable.

Podemos encontrar en La Hacienda publicidad acerca de objetos que ai???llegaron para quedarseai???, que vemos hasta nuestros dAi??as, como las mA?quinas de rasurar Gillete o los rifles Remington, que son, en esencia, la idea o la versiA?n pionera de productos que sobreviven con diseAi??os mA?s desarrollados y complejos.

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Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.

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