La desobediencia de mi abuela

Elios Mitre

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 31.

M’hijo, he decidido desobedecer, a ver quAi?? se siente.

MI abuela a los 17 (335x500)

Ana MarAi??a Ponce Delgado a sus 18 aAi??os, 1936. ColecciA?n de la familia Mitre Ponce.

A?A quAi?? se le puede decir no a los 96 aAi??os?,Ai??A?a la memoria inacabada?, A?a las letras de unAi??libro que la vista ya no distingue?, A?a los piesAi??cansados?, A?a los placeres del paladar?

Visito a mi abuela cada quince dAi??as, es un tributoAi??a las enseAi??anzas que recibAi?? en mi niAi??ezAi??y a la cA?lida protecciA?n que nos brindA? al enviudarAi??mi madre. Pero tambiAi??n es un deleiteAi??escuchar su lucidez al recontar sus andanzas.

ai??i??SAi??rveme una copita de oporto, te platicarAi?? cA?mo a misAi??seis aAi??os, mi madre casi me pierde en la inundaciA?n de Pachuca,Ai??al reventarse la presa allA? por 1923. Al ver el afluenteAi??desbordado, en vez de escapar prefiriA? rescatar sus mercancAi??asAi??que estaban en el suelo. Confundida, me soltAi?? deAi??su falda y corrAi?? hacia la escalera donde se subAi??a la gente.Ai??De su trinchador tomAi?? dos copitas, las llenAi?? a medias yAi??con un brindis ella reanudA? sus maravillosas vivencias.

Mi papA? me llevaba libros y revistas que yo hojeaba sinAi??descanso, pero al incendiarse la ferretera en 1930, esa nocheAi??todo se perdiA?, aunque alcancAi?? a rescatar algunos de misAi??libros favoritos, hasta que un peA?n me salvA? de entre lasAi??llamas. No sentAi?? cuando me quemAi??, aunque me quedA? laAi??cicatriz que tengo en el mentA?n. No sentAi?? cuando me quemAi??.

Mi abuela aA?n tiene esa suave firmeza, es, como decAi??a miAi??abuelo, como la gota en la piedra: cuando se decide nadaAi??la detiene.

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