La ceremonia del Grito y los símbolos patrios

Guadalupe Gómez-Aguado / Centro de Enseñanza para Extranjeros, UNAM

Revista BiCentenario # 19

Mestizo, como nosotros mismos, es nuestro patriotismo:
celebramos a Hidalgo con la bandera tricolor de Iturbide
y el himno escrito para Santa Anna.
Alejandro Campos Lamas

El 16 de septiembre se celebra la Independencia de México. Cada año, la noche del 15, en casi todas las plazas de las ciudades y los pueblos del país se hace una ceremonia a la que todos llamamos el Grito para conmemorar el inicio del movimiento insurgente y recordar a los héroes que nos dieron patria y libertad. Pero, ¿conocemos el signifi cado de esa ceremonia?, ¿estamos  conscientes del origen de nuestros símbolos patrios, es decir, sabemos de dónde provienen nuestra bandera, el himno nacional, y todos los elementos de la ceremonia de conmemoración?, ¿tenemos claro cuándo se comenzó a festejar la Independencia?, ¿sabemos por qué ese día lanzamos vivas a México? La ceremonia, tal como se lleva a cabo hoy en día, se ha transformado a lo largo de los años y en ella se acumulan tradiciones que se remontan a la época prehispánica. Así, al aprender su significado, también podremos dar un paseo por la historia mexicana.

plaza grito

 Plaza de Dolores. Siglo XIX

El Grito

HidalgoCuenta la tradición que la mañana del 16 de septiembre de 1810, Miguel Hidalgo y Costilla, cura de Dolores, se levantó en armas contra el yugo español; tocó las campanas de la iglesia, convocó a los feligreses a encabezar la lucha por la Independencia y al grito de Viva México comenzó la gesta heroica por lograr la libertad política de la patria mexicana. Pero los hechos son bien distintos, pues el levantamiento de Hidalgo se dio en el contexto de la invasión napoleónica a la península ibérica en 1808 y la imposición de José Bonaparte como monarca español. Fernando VII, el rey legítimo, fue destituido y apresado en Bayona, lo que provocó una revolución política tanto en la península como en las posesiones en América, debido a que en ausencia del rey, se consideró que la soberanía quedaba en manos del pueblo. Por otra parte, el siglo XVIII había sido escenario de problemas internos en el virreinato de Nueva España, causados por la ilimitada extracción de recursos, carestía, crisis económica, aumento de impuestos y tributos a los pueblos indígenas y la imposición de españoles peninsulares en puestos de dirección y gobierno. Esas políticas que buscaban fortalecer a la corona española derivaron en un gran descontento entre los habitantes del virreinato, que vieron el amanecer del siglo XIX en medio de disturbios, problemas económicos y divisiones internas. Así, a los agravios políticos por la imposición napoleónica, se sumaba el descontento social.

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PARA SABER MÁS:

Alfredo Ávila, Juan Ortiz Escamilla y José Antonio Serrano Ortega, Actores y escenarios de la Independencia. Guerra, pensamiento e instituciones 1808-1825, México, FCE / Museo Soumaya / Fundación Carlos Slim, 2010.
Jaime Cuadriello et al., El éxodo mexicano. Los héroes en la mira del arte, México, UNAM / Fomento Cultural Banamex, 2010.
Enrique Florescano, La bandera mexicana: breve historia de su formación y simbolismo, México, Taurus, 2001.
Guadalupe Gómez-Aguado, “De héroes y antihéroes: el siglo XIX mexicano”, en José Luis Palacio Prieto (coord.), 90 años de cultura. Centro de Enseñanza para Extranjeros, México, UNAM-Centro de Enseñanza para Extranjeros, 2012, pp. 59-83.