La calle de Tacuba

Dr. Jaime Lozano Alcázar
Fundación Hospital Nuestra Señora de la Luz

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 34.

Llamada calzada de Tacuba en tiempos de Tenochtitlán, tiene una historia única que va desde el paso por allí de las huestes derrotadas de Hernán Cortés hasta la construcción de distintos edificios emblemáticos para la ciudad que aún se pueden aprecia como el Museo Nacional de Arte, el Palacio de Minería, la iglesia de San Hipólito o el Palacio de los condes de Buenavista.

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La calle de Tacuba es la más rica en historia de la capital, el país y el continente, pues se dice que es la más antigua de América. Espero contribuir con este texto a que el transeúnte la disfrute y crezca en él el amor por nuestra ciudad, pues como se dice de París, para amarla hay que conocerla. ¡Nuestra ciudad capital ha perdido tanto por ignorancia, incuria y, especialmente, ambición de los que no la aman!

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La calzada de Tlacopan –luego llamada de Tacuba–, unía la ciudad de Tenochtitlán con tierra firme, y fue la primera en construirse. Podemos imaginar al tlatoani de Tlacopan transitando por ella, conducido en andas por sus vasallos para visitar y rendir pleitesía a su poderoso aliado el hueytlatoani de los mexicas. Por ella pasaron huyendo las tropas de Hernán Cortés en la “Noche Triste” y Pedro de Alvarado daría su legendario y mítico salto, y una vez que llegaron a tierra firme, según cuenta la leyenda, Cortés lloró al pie del Árbol de la noche triste que, se dice, aún podemos ver en la plaza de su nombre sobre la actual calzada México-Tacuba, en el barrio de Popotla, Delegación Miguel Hidalgo.

Dice la leyenda, que en la célebre retirada de los españoles, Pedro de Alvarado, al llegar a la tercera cortadura de la calzada de Tlacopan [donde la derrota fue completa], clavó su lanza en los objetos que asomaban sobre las aguas, se echó hacia adelante con todo el impulso posible, y de un salto salvó el foso. Hecho tan inexacto como admirable, impuso el nombre a una de nuestras principales avenidas, que todavía se llama del Puente de Alvarado.

Luis González Obregón

La larga calle recibe desde el Zócalo hasta más allá del Panteón Británico distintos nombres: Calle de República de Guatemala, Calle de Tacuba, Avenida Hidalgo, Puente de Alvarado, Ribera de San Cosme y Calzada México-Tacuba. Esta costumbre de cambiar en cada tramo el nombre de la vía deriva del virreinato, cuando los tramos de las calles –a veces una o dos cuadras–, se nombraban de acuerdo con algún edificio importante, una tradición o una leyenda. En este caso, según un mapa de tiempos del porfiriato, llevaron los nombres de Santa Teresa, Las Escalerillas, Tacuba, Santa Clara, San Andrés (por el Hospital de San Andrés), Avenida de los Hombres Ilustres, Puente de Alvarado, Ribera de San Cosme, la Tlaxpana. Algunos se conservan hasta hoy.

16. Casa de los Mascarones (640x480)

Al construir la Ciudad de México sobre las ruinas de Tenochtitlán, se respetó la traza de la calzada hasta el corazón de la nueva capital. Hoy, aunque la calle se prolonga más allá, el recorrido más interesante puede iniciar en la calle de República de Guatemala, antes llamada calle de Las Escalerillas, en la ruinas del Templo Mayor, luego mirar el ábside de la Catedral Metropolitana y continuar el recorrido hacia el poniente entre añosas casonas, muchas de ellas construidas en la época virreinal, hasta llegar a la esquina de Tacuba y Xicoténcatl; ahí, en el siglo XIX, estaríamos frente al Hospital de San Andrés.

Actualmente, si volviéramos la vista al tramo recorrido, a los pocos metros, en la acera sur podremos ver la casa estilo francés, con mansarda, que perteneció al suegro de Porfirio Díaz, el licenciado Manuel Romero Rubio, quien fuera secretario de Relaciones Exteriores y de Gobernación. Al frente se encuentra hoy el espléndido edificio del Museo Nacional de Arte (con un magnífica colección de arte mexicano), antes Palacio de Comunicaciones, inaugurado por Porfirio Díaz como uno de los edificios conmemorativos del centenario de la independencia, para lo cual fue derribado el edificio del Hospital de San Andrés.

15. Museo de San Carlos, parte trasera (640x480)

Si le damos la espalda se aprecia el mejor y mayor ejemplo de la arquitectura neoclásica mexicana, el soberbio Palacio de Minería, obra de Manuel Tolsá. Ahora, entre ambos palacios, se encuentra la Plaza Tolsá.

Minería, o Escuela de Minas, obra del famoso arquitecto y escultor Tolsá, es un magnífico edificio, un palacio, cuyas bellas proporciones le harían notable entre los mejores de su clase en cualquier país de la Europa. Todo allí es en grande: sus nobles columnas pareadas, majestuosas escaleras, salones anchurosos y elevados techos…

Madame Calderón de la Barca

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