Iturbide: coronaciA?n imperial o ruptura con EspaAi??a

JoaquAi??n E. Espinosa Aguirre / Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM.

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 23.

La investidura como monarca del libertador en una fiesta cAi??vica y popular pretendiA? convertirse en su legitimaciA?n. Pero se sostenAi??a entre algodones por el conflicto polAi??tico entre el Congreso legislativo y el emperador ejecutivo. Tampoco ayudaban las alforjas vacAi??as del erario pA?blico.

R. AlegorAi??a de la coronaciA?n de Iturbide I el 21 de julio de 1822. Museo Nacional de Historia. CNCA-INAH-MEX. (1080x795)

JosAi?? Ignacio Paz, AlegorAi??a de la coronaciA?n de Iturbide I, ca. 1822. Museo Nacional de Historia.

Es bien sabidaAi??la fama de MAi??xico de ser un paAi??s cuetero y fiestero. Los visitantes de todas las latitudes supieron siempre que si venAi??an a MAi??xico, alguna fiesta, religiosa o cAi??vica, habrAi??a de arrebatarles el sueAi??o nocturno. Ya en la actualidad, el fallecido escritor mexicano Carlos Fuentes decAi??a que el lugar ideal para escribir, siempre lo dije, es Londres. Si me encontraba a mitad de un libro, y se me ocurrAi??a venir a MAi??xico, siempre se me atravesaba algo; el recibimiento de algA?n cercano amigo querido, los cafAi??s con gente importante, los desayunos que se hacAi??an comida y terminaban en cena, o sino, al menos los cuetones y la gente festejando fuera, que simplemente a uno no lo dejan concentrarse. Ello puede rastrearse a la Ai??poca colonial, y por supuesto tuvo una buena repercusiA?n y seguimiento en el MAi??xico independiente.

Pero, A?en quAi?? medida hubo una continuidad importante de las festividades que se dieron desde el perAi??odo de dominio espaAi??ol, y cuA?les rupturas se presentaron en MAi??xico al independizarse? Es esto, con base en las festividades efectuadas alrededor del libertador, AgustAi??n de Iturbide, lo que abordarAi?? en este texto, enfocado en los holgorios que hubo en torno a la obtenciA?n de la independencia y, sobre todo, al ascenso del HAi??roe de Iguala al trono del naciente imperio mexicano. VerAi?? tambiAi??n la relaciA?n con otras festividades, pues nada nuevo (aunque sAi?? con ciertas variantes) se realizA? en los agasajos festivos del MAi??xico reciAi??n independizado.

17

AnA?nimo. Entrada triunfante de Iturbide a la Cd. de MAi??xico con el EjAi??rcito Trigarante el dAi??a 27 de septiembre de1821. Museo Nacional de las Intervenciones.

Antes que nada, digno es de mencionar que tras la entrada del ejAi??rcito Trigarante a la ciudad de MAi??xico el 27 de septiembre de 1821, suceso que marca el fin de la guerra de independencia, la reciAi??n formada Junta (Provisional y Gubernativa) procediA? a la firma del Acta de Independencia del Imperio Mexicano, donde aparecen las firmas de AgustAi??n de Iturbide, del obispo de Puebla Antonio PAi??rez, el A?ltimo capitA?n general y jefe superior polAi??tico Juan de Oai??i?? DonojA? (quien por enfermedad no pudo asistir), JosAi?? Miguel Guridi y Alcocer, Anastasio Bustamante y otros personajes de la lucha de emancipaciA?n.

Un mes despuAi??s, el 27 de octubre, se hizo la jura solemne de sostener la independencia, en la que aquAi?? no es necesario ahondar, aun cuando sirve de antecedente, ya que en esta festividad se buscA? la negaciA?n de lo espaAi??ol, constando ello en que estando la estatua ecuestre de Carlos IV, de Manuel TolsA?, en la elipse de la Plaza de la ConstituciA?n (luego ZA?calo), fuera cubierta por un templete ex profeso. La montura sirviA? ademA?s para recrear alegorAi??as y representaciones a propA?sito de la independencia. Hubo un agasajo popular generalizado, pues no se excluyA? a nadie, invitA?ndose a asistir a toda la poblaciA?n. Con todo, sAi?? hubo una representaciA?n hispA?nica: el paseo del pendA?n imperial, que era costumbre en el imperio espaAi??ol cuando se festejaba la erecciA?n de un nuevo monarca al trono.

Ai??ConfusiA?n y coronaciA?n

Tras de conocerse en EspaAi??a lo acaecido en MAi??xico, con el Plan de Iguala y los Tratados de CA?rdoba, en el que Oai??i?? DonojA? reconociA? la independencia de MAi??xico, la decisiA?n de las Cortes fue negar completamente la legitimidad de dicho tratado, y por tanto desconocer en lo absoluto la separaciA?n polAi??tica. Al llegar esta noticia a MAi??xico a principios de 1822, todo fue confusiA?n, pero el pacto de CA?rdoba ofrecAi??a una salida; las cortes mexicanas podrAi??an elegir al monarca, ante la negativa de Fernando VII u otro de su dinastAi??a de venir a gobernar MAi??xico. De ese modo, por ambiciosos planes personales proyectados con muchAi??sima anticipaciA?n, o por el simple hecho de que no habAi??a nadie con suficiente fama ni revestimiento como Iturbide para seAi??alarlo al cargo de monarca, y de la mano de la soldadesca y un considerable (pero sA?lo capitalino) gentAi??o, se orillA? al Congreso a erigir al libertador.

Ahora bien, A?cA?mo enfrentar la tarea de una coronaciA?n, siendo que, por un lado, no era costumbre de la monarquAi??a espaAi??ola llevarla a cabo; y por otro, que nunca se habAi??a hecho en la capital de la otrora Nueva EspaAi??a? Para resolverlo se nombrA? a una comisiA?n que se encargara de elaborar un proyecto. Ai??ste tuvo como resultado un champurrado de 63 artAi??culos, donde se mezclaban tradiciones romA?nicas (el ceremonial Pontifical Romano) e hispA?nicas, asAi?? como los ceremoniales de entronizaciA?n de NapoleA?n Bonaparte (a quien sin duda Iturbide buscaba emular) y de los monarcas franceses antes de la RevoluciA?n.

La mA?s arraigada de las tradiciones venAi??a necesariamente de EspaAi??a, y ello queda mucho mA?s patente en el ejemplo de cA?mo se efectuaba la entrada de los virreyes en procesiA?n solemne a la ciudad de MAi??xico, sede de los poderes. Como se ha mencionado, el Paseo del pendA?n era la entrada triunfal ficticia del rey en las provincias de la monarquAi??a (fuera de Madrid), paseando el lA?baro regio en manos del alfAi??rez real o el gobernador militar por toda la plaza principal, atravesando por arcos triunfales, colgaduras y escenografAi??as (todas efAi??meras), muestra de que la ciudad se adherAi??a al nuevo rey. Se echaban campanas al vuelo y soltaban caAi??onazos y salvas de fusil por saberse que habAi??a un nuevo rey, se regalaban monedas a la canalla, y a los notables de la ciudad medallas conmemorativas. Luego se realizaba el besamanos, que se hacAi??a simbA?licamente con el pendA?n real, aunque a veces (como en Nueva EspaAi??a sucediA?) se hacAi??a con el virrey. Las corridas de toros y bailes y saraos no podAi??an faltar. Lo religioso se limitaba al reconocimiento eclesiA?stico y la celebraciA?n del Te Deum.

En cuanto a la segunda fuente de que se nutriA? el proyecto de coronaciA?n de Iturbide: la coronaciA?n del NapoleA?n como emperador, varias cosas son dignas de mencionar. Antes que Ai??nada hay que ver que el 2 de diciembre de 1804 Bonaparte buscaba, tras la reciente tradiciA?n tolerante de la Francia revolucionaria, una secularizaciA?n del acto, comenzando con impedir que el Papa PAi??o VII lo coronara; en efecto, cuando el Papa se dirigiA? hacia el altar para coger la corona de Carlomagno ai??i??seAi??ala la crA?nica de un testigoai??i??, NapoleA?n se adelantA? a tomarla con sus propias manos y Ai??l mismo se la puso, dejando ver que Su Santidad estaba ante un igual; incluso no comulgA?, y junto a su esposa, oyA? la misa de rodillas y en silencio. Luego, el ya coronado monarca, entestA? Ai??l mismo la corona en la emperatriz Josefina. Se dispusieron tambiAi??n dos tronos para cada emperador, unos para usar antes de la investidura y otros, mA?s grandes, para despuAi??s de ella, desde donde ambas majestades observaron el resto de la ceremonia.

Jacques Louis David, Le couronnement de l'Empereur et de l'ImpAi??ratrice,2 dAi??cembre 1804 (1280x802)

Jacques-Louis David. Sacre de l’empereur NapolAi??on Ier et couronnement de L’impAi??ratrice JosAi??phine dans la cathAi??drale Notre Dame de Paris, le 2 dAi??cembre 1804.

Para leer el artAi??culo completo, suscrAi??base a la Revista BiCentenario.