Gozo contra hastAi??o. Diversiones en Durango

Guadalupe Villa G. – Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m.Ai??15.

Ai??
Trapecistas (1890)

Trapecistas (1890)

En todas las sociedades la utilizaciA?n del tiempo libre ha servido para canalizar el gusto y el placer que dan las horas de asueto. Actividades recreativas como jugar, pasear, conversar o el disfrute de ciertos espectA?culos evidencian a travAi??s del tiempo, cA?mo muchas de las formas de convivencia social, pA?blica y privada,se han mantenido con pocas variantes.

A fines del siglo XIX y principios del XX la capital del estado de Durango gozA? de una variedad de espectA?culos que de cuando en cuando llegaron a interrumpir el letargo urbano. El arribo del Ferrocarril Central a la ciudad de TorreA?n, Coahuila, acortA? las comunicaciones y facilitA? nuevas formas de diversiA?n que, aunque esporA?dicas, imprimieron un nuevo sello en la vida y costumbres de los duranguenses. AsAi?? comenzaron a llegar empresas de teatro, A?pera y el gAi??nero chico espaAi??ol, tanto extranjeras como nacionales. AsAi??, la compaAi??Ai??a dramA?tica Luisa MartAi??nez y la de zarzuela Vigil y Robles, de EspaAi??a y la compaAi??Ai??a nacional de zarzuela de Cleofas Moreno, esposo de la conocida primera tiple cA?mica Romualda Moriones, quien a partir de 1886 iniciA? exitosas giras a lo largo del paAi??s que lo colocaron entre los empresarios favoritos del pA?blico.

Teatro principal Ricardo Castro

Teatro principal Ricardo Castro

Otra compaAi??Ai??a que llegA? a Durango fue la encabezada por la tiple espaAi??ola Prudencia Griffel, quien habAi??a debutado en el teatro Principal de la ciudad de MAi??xico a mediados de 1904. Al poco tiempo ingresA? a la compaAi??Ai??a de las hermanas Romualda y Genara Moriones, convertidas ya en empresarias tras enviudar la primera. La carrera artAi??stica de la Griffel fue en ascenso, convirtiAi??ndose en una gloria de la escena, aunque pronto la abandonarAi??a para consagrarse como actriz. Por su parte, las Moriones supieron aprovechar la fiebre de la zarzuela que acometiA? al paAi??s entero en la A?ltima dAi??cada del siglo XIX y principios del siguiente, ejerciendo el control absoluto del gAi??nero en MAi??xico.

El lugar que tuvieron las zarzuelas de corte cA?mico en la preferencia del pA?blico y su representaciA?n por tandas llevaron al crAi??tico Figueroa DomAi??nech a escribir que, a fines del siglo, el teatro en MAi??xico, ParAi??s y Londres habAi??a perdido su esencia original, y que la perversiA?n y el mal gusto habAi??an sentado sus reales, sin que se supiera que lamentar mA?s, si la falta de arte o el exceso de realismo.
Desde 1895 las reiteradas disposiciones del ayuntamiento para hacer del viejo teatro fundado en 1800, llamado Coliseo (hoy Victoria), un lugar decoroso, nos dan idea de la situaciA?n reinante en cuanto a las malas condiciones de higiene y deplorable comportamiento de cierto sector del pA?blico. Una dAi??cada despuAi??s no se habAi??an podido resolver los problemas de desaseo y falta de civilidad: fumar, comer y beber durante las funciones implicaba arrojar al piso toda clase de desperdicios y esa basura, combinada con la fetidez proveniente de los urinarios y el hedor corpA?reo de algunos de los asistentes, hacAi??an ingratas las funciones que de suyo se esperaban placenteras.

Juegos hAi??picos

Juegos hAi??picos

Era paradA?jico que, cuando se suponAi??a que los adelantos de la ciencia, la educaciA?n y las costumbres habAi??an arraigado en la sociedad, algunos mostraran su lado negativo luciendo sus mejores atavAi??os que desmerecAi??an con su nocivo comportamiento.

Los preceptos generales en el ramo de diversiones muestran los intentos del ayuntamiento por hacer de los espectA?culos esparcimientos seguros y ordenados, tanto para los actores como para el pA?blico asistente. La reglamentaciA?n da idea de las fallas con que habAi??an venido operando las empresas dedicadas al entretenimiento, entre ellos variaciones en los espectA?culos e impuntualidad respecto a la hora anunciada; suspensiA?n de funciones a causa de riAi??as entre actores o pA?blico asistente. Las manifestaciones de descontento en contra de los comediantes iban desde la injuria hasta la agresiA?n mediante el lanzamiento de diversos objetos y las demostraciones de aprobaciA?n eran ruidosas y de mal gusto. Para evitar desA?rdenes o corrupciA?n, se prohibiA? dedicar funciones a empleados pA?blicos, funcionarios y corporaciones, fueran civiles o militares.

Las medidas de presiA?n por parte de las autoridades comenzaron por un rubro sensible para todos los empresarios: multas econA?micas que iban de uno a veinticinco pesos; mayor injerencia de las autoridades, entre ellas un juez y la comisiA?n de diversiones del municipio. Por primera vez se mencionaba que los locales o edificios de espectA?culos debAi??an contar con puertas suficientemente amplias, fA?ciles de abrir para allanar la salida de la concurrencia, sobre todo en caso de accidentes, no obstante que la energAi??a elAi??ctrica redujo el riesgo de incendios que la iluminaciA?n con velas hizo tan propicia.

En el centro de Durango

En el centro de Durango

Algunas de las crA?nicas aparecidas en los periA?dicos introducen al lector no sA?lo al mundo de las diversiones, sino al de las modas, resultando muy ilustrativas:

Nuestro feo e incA?modo gallinero [se refiere al teatro Coliseo] se vio esa noche bien repleto de gente y todos, muy a su pesar, sudaron el kilo. Algunas de nuestras niAi??as cursis, que por desgracia empiezan a abusar de ciertos afeites, sintieron resbalar por sus sonrosadas mejillas corrientes de polvo de haba y carmAi??n, que hacAi??an aparecer sus traviesas caritas como paredes chorreadas.

Xavier GA?mez en su obra Bojedades, destaca que los artAi??culos de belleza no eran tan variados, sin embargo las mujeres hacAi??an gala de su ingenio para hermosearse. En las tiendas podAi??an encontrarse variedad de perfumes, polvos de arroz o de haba y cremas o ai???pomadasai??? para el rostro. Los ai???coloretesai??? ai??i??cosmAi??ticos de tonos rojizos para las mejillasai??i??, estaban reservados para gente de teatro y ninguna ai???dama decenteai??? los compraba, Ai??stas se maquillaban los ojos con corcho quemado o humo de cerillo y el tono rosa de mejillas y labios lo obtenAi??an del papel de china rojo.

Durante la temporada teatral las representaciones variaban de noche a noche, pues de ese modo la gente se entusiasmaba para asistir a las seis o siete funciones ofrecidas, sin embargo, el teatro no era en sAi?? una diversiA?n popular pues resultaba relativamente costoso para los trabajadores, ya que el abono para la temporada costaba 4 pesetas, lo que era considerado ai???una liberalidad exorbitanteai???. Las crA?nicas reportaban que las galerAi??as tenAi??an llenos sA?lo una vez a la semana y no mA?s.

La A?pera, fue otro de los gAi??neros musicales que llegA? a Durango. La cantante Luisa Tetrazzini fue una de las divas triunfadoras en MAi??xico que, en 1905, cosechA? triunfos en Chihuahua y Durango. En 1906 se estrenA? la A?pera La leyenda de Rudel con mA?sica del compositor duranguense Ricardo Castro y letra del estadunidense Henry Brody.

[...]

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??base a la Revista BiCentenario.