Epigmenio González. Querétaro: los primeros días

BiCentenario #9

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Cuando don Epigmenio González concluyó su relato ante los miembros de la Sociedad Literaria La Esperanza el día 28 de diciembre de 1853 debió haber experimentado un gran alivio. ¡Por fin se hab.a liberado de los recuerdos que tantos años lo oprimieron, sin poder hablar de ellos, por lo menos hasta que volvió a México y aun después, pues entonces pocos le creían y no faltó quien lo tomara por loco! Se había liberado, sí, pero algo que mucho le alegraba era compartirles con personas tan notables como don Jesús López Portillo y don José María Vigil, ellos, sin duda, no permitirían que se perdieran y así se transmitirían de generación en generación. Y es que para don Epigmenio su verdad era menester para completar la historia del tiempo en que México había  nacido, tiempo que, a la larga, fue feliz para la patria pues ganó su independencia, aunque infeliz para muchos que en el transcurso perdieron la vida o sus bienes o la libertad, incluso la honra. A ellos se los debía, naturalmente que se los debía… en primer término a su querido Emeterio, el hermano que siempre le apoyó y compartió con él la buena y la mala fortuna… Y al padre Hidalgo y al capitán Allende y al capitán Aldama y… .a tantos otros! Pues bien, les había cumplido, ahora podía volver a lo suyo, estarse tranquilo, no soportar más el ayer. Sus recuerdos eran ya de los mexicanos todos.

Esa tarde invernal en Guadalajara, don Epigmenio habló largo y tendido. Habló ante una audiencia atenta e interesada sobre la parte que tuvo en la conjura de Querétaro y sobre su inmediata prisión, encomiando a aquellos que le pareció justo encomiar, como juez de Corte Juan Collado, a quien pintó como un español justo, o como el fraile filipense don Dimas Diez, el que corrió un gran riesgo al salvar del fusilamiento al pequeño tambor de Valladolid, y censurando a individuos como el capitán Joaquín Arias, a quien acusó de ser un traidor, o a los misioneros de Propaganda Fide, menos preocupados por alimentar la fe que los bolsillos del rey de España.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 15.32.27Pero calló mucho, en particular aquello que lo atañía de manera más personal, como el papel de cabecilla que tuvo a veces o el dolor y los sufrimientos que padeció. Acaso lo hizo por recato, acaso por entender que ya no tenía caso divulgarlo y que todo bien había valido la pena ante el hecho consumado de que, finalmente, Nueva España había ganado su independencia, eso era lo que casi todos los conjurados deseaban cuando se empeñaron en procurarla y lucharon por ella. Es fácil imaginar que sus oyentes fueron corteses y que, en ese momento, respetaron y apreciaron el recato del anciano –frisaba en los 75 años—, aun cuando también, muy posiblemente, más tarde, en privado, obtuvieran de él más detalles.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 15.33.52¿Qué calló Epigmenio González ese 28 de diciembre y que, por tanto, no registra el Memorial del que brindamos un fragmento? Lo que a la fecha sabemos –pues entonces lo supieron otros y se investigó después—; que él y su hermano Emeterio eran comerciantes y poseían una pequeña fortuna heredada de sus padres, la cual pusieron al servicio de la conjura de Querétaro; que eran defensores fervientes de la libertad y la autonomía y por eso acudían a las reuniones “literarias” de Querétaro, ocultaban en su casa una armería donde reunían y fabricaban cartuchos, municiones y cabos para lanzas y que proveían de instrucción militar a 300 hombres en una hacienda cerca de Huichapan (hoy Hidalgo).

 

PARA SABER MÁS:

Mier y Terán, Marta y José Antonio Serrano, Las guerras de independencia en la América española, México, El Colegio de Michoacán, Universidad Michoacana de San Nicolás Hidalgo, Instituto Nacional de Antropología e Historia, México, 2002. (Memorias)

Agraz García Alba, Gabriel, Epigmenio González Flores, patriota y mártir insurgente, Secretaría de Cultura del Gobierno de Jalisco, Guadalajara, 2007.

Taibo II, Paco Ignacio, El cura Hidalgo y sus amigos. 53 viñetas de la guerra de independencia, Zeta, México, 2007.

“Fuerte de San Diego, Acapulco” en http://www.youtube.com/watch?v=qgFzLJ6El7s.

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