Editorial #10

BiCentenario

BiCentenario #10

Este nA?mero estA? dedicado al Centenario del estallido de la RevoluciA?n Mexicana y para elloAi??hemos reunido varios escritos con temas e interpretaciones novedosas, asAi?? como imA?genes yAi??testimonios poco conocidos o reciAi??n descubiertos.

La revoluciA?n iniciada en 1910 dejA? sentir sus efectos sobre todos los habitantes de nuestroAi??paAi??s, si bien de manera desigual, y despuAi??s de que concluyA? la etapa armada una dAi??cadaAi??despuAi??s, durante los aAi??os de reconstrucciA?n e incluso hasta hoy, los mexicanos hemos tenidoAi??que enfrentar sus resultados ai??i??positivos para unos, negativos para otros.

Hubo entonces, sin duda, grandes hombres ai??i??de sobra conocidosai??i??, que tuvieron un papelAi??definitivo, si bien aquAi?? no vemos a Madero, Carranza, Zapata, Villa, ObregA?n y otros comoAi??monumentos intocables, sino como hombres de carne y hueso que sentAi??an, amaban, sufrAi??an,Ai??odiaban, se reAi??anai??i?? AsAi?? lo muestran Luis BarrA?n en su escrito sobre Venustiano Carranza, losAi??textos que forman las ai???Miradas extranjerasai??? y el cuento de Alfredo Vargas sobre el asesinato delAi??Centauro del Norte.

Una revoluciA?n con las dimensiones de la nuestra fue, en realidad, la suma de muchasAi??revoluciones que expresaron las necesidades individuales y regionales de ese mosaico social queAi??era y es MAi??xico. Griselda ZA?rate nos habla de las hermanas Villarreal, que debieron exiliarseAi??para seguir en Estados Unidos la lucha contra la dictadura; Javier Rico de que Octavio PazAi??SolA?rzano dejA? una existencia muy hecha para ir al sur a luchar por los campesinos; AlbertoAi??del Castillo de un intelectual del rango de Isidro Fabela, que hizo lo mismo para pelear en elAi??norte con los constitucionalistas mientras que seres anA?nimos ai??i??de quienes ni siquiera sabemosAi??el nombreai??i?? descifraban y enviaban en clave los mensajes de sus superiores, como relata JosAi?? deAi??J. A?ngelai??i??, o expresa Eva Salgado al dirigir el coro zapatista que deja muy en claro que esos seresAi??sin nombre decidieron cambiar su destino.

Por su parte, viajamos al sureste con Diana GuillAi??n y Marisa PAi??rez, donde, si bien el movimientoAi??revolucionario se demorA?, provocA? un cambio profundo. Diana GuillAi??n deja verAi??cA?mo los sucesos ai??i??aA?n de Ai??ndole muy privadaai??i?? pueden provocar otros de carA?cter externo oAi??ser afectados por ellos al invitarnos a la boda de su abuela en Chiapa de Corzo; y Marisa PAi??rezAi??nos lleva al YucatA?n de los aAi??os veinte a ser testigos del experimento socialista de los gobiernosAi??de Salvador Alvarado y Felipe Carrillo Puerto, que dieron un giro completo a la historia local.

Aunque, si de experimentos se trata, la invitaciA?n de Alfredo Pureco a trasladarnos a la TierraAi??Caliente de MichoacA?n y conocer allAi?? las utopAi??as puestas en prA?ctica en el Porfiriato por DanteAi??Cusi en las fincas LombardAi??a y Nueva Italia y, mA?s tarde, por el presidente CA?rdenas al decretarAi??la colectivizaciA?n de esas mismas tierras nos sorprende gratamente.

SAi??, nuestra RevoluciA?n trastornA? la vida de nuestros padres y abuelos. Aun de aquellos queAi??estaban lejos ai??i??explica Laura GonzA?lezai??i??, como el joven pintor Diego Rivera, que dejA? la huellaAi??de su MAi??xico en los cuadros que pintA? en Europa; o quienes aA?n no habAi??an nacido, como losAi??niAi??os del cardenismo que asistieron a escuelas con programas y libros socialistas descritos porAi??Elvia Montes de Oca; o nosotros mismos, beneficiarios o vAi??ctimas de sus premisas y resultados,Ai??como muestran las pA?ginas dedicadas a la ceremonia del 20 de noviembre, hoy y ayer recursoAi??para justificar proyectos polAi??ticos. AsAi?? lo plantea Eugenia Meyer al preguntarse si hay que ai???festejarAi??o conmemorarai??? el acontecimiento y responder que lo debido es estudiarlo. Tiene razA?n;Ai??sA?lo asAi?? podremos valorar sus alcances y resolver sus deficiencias. Es justamente por eso queAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico ofrece a sus lectores esta serie de textos para que juntosAi??estudiemos y pensemos nuestra RevoluciA?n.

ANA ROSA SUA?REZ ARGA?ELLO
INSTITUTO MORA

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