Centenario de la Escuela Médico Militar

Antonio Moreno Guzmán
Escuela Médico Militar

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm.  39.

Cuna de los médicos militares del país y centro de enseñanza de múltiples generaciones de galenos, la escuela médico militar es hoy una de las principales instituciones de salud de México.

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El primer centenario de la Escuela Médico Militar de México y la conmemoración de la iniciación formal de sus cursos se celebraron el 15 de marzo de 2017. Con este motivo se presenta un breve resumen de aspectos históricos de la escuela.

El antecedente inmediato de la misma fue la Escuela Práctica Médico Militar, creada por el coronel médico cirujano (mc) Francisco Montes de Oca en 1881, en la que se inscribían los alumnos de la Escuela Nacional de Medicina con más de tres años de carrera para completar su preparación, perteneciendo a ambas escuelas, que estuvo en funciones de 1881 a 1914, y proveyó durante 33 años a los cirujanos militares para el ejército porfirista.

El paréntesis temporal en que no se contó con una escuela para formar médicos para el ejército mexicano fue realmente breve pues, aunque oficialmente fue suprimida la anterior escuela, la realidad es que tanto esta como el Hospital Militar de Instrucción, dentro del cual se hallaba instalada, en ningún momento cerraron sus puertas o suspendieron sus actividades, en tanto en 1916 ya se gestaba el proyecto de creación de la Escuela Constitucionalista Médico Militar.

La nueva escuela fue producto del genio creador de los doctores Guadalupe Gracia-García Cumplido y Enrique Cornelio Osornio Martínez de los Ríos, quienes gracias a las experiencias vividas durante la lucha armada de la revolución mexicana y preocupados por proveer de una mejor atención médica y quirúrgica a los combatientes, concibieron el proyecto de una nueva escuela que formara médicos cirujanos militares mejor preparados e identificados con los valores y virtudes militares, que cursaran los seis años de la carrera, de manera ininterrumpida en un solo lugar, asegurándose así que la formación recibida por sus alumnos fuera idónea y completa, tanto desde el punto de vista académico y médico como desde el castrense.

Contaron además con el hecho fortuito de que el 3 de junio de 1915, en la hacienda de Santa Ana del Conde, el general Álvaro Obregón, comandante militar de las fuerzas constitucionalistas, resultara herido por el estallido de una granada que le produjo la amputación traumática del brazo derecho y fuese atendido e intervenido quirúrgicamente por médicos militares. La remodelación del muñón la realizó el teniente coronel médico cirujano Senorino Cendejas, ayudado por el teniente coronel médico cirujano Enrique Cornelio Osornio y el mayor médico cirujano Heberto Alcázar, y teniendo como anestesista el coronel médico cirujano Andrés G. Castro. Este suceso dejó indudablemente una permanente huella en la vida del caudillo y le afectó de tal manera que cuando meses más tarde le presentaron el proyecto de creación de la nueva escuela, el apoyo que diera al mismo fue absoluto.

La propuesta se presentó a don Venustiano Carranza, primer Jefe del Ejército Constitucionalista y encargado del poder ejecutivo de la nación, quien, convencido de la trascendencia del proyecto, no sólo lo autorizó de inmediato sino que realizó la inauguración simbólica de la Escuela Constitucionalista Médico Militar el 12 de octubre de 1916. Sin embargo, el decreto oficial de su creación se dio el primero de enero de 1917 y el inicio real de sus actividades no se llevó a cabo sino hasta el 15 de marzo de ese año, fecha en la anualmente los médicos militares conmemoramos su fundación.

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