Archivo de la categoría: Testimonios

La ira sobre ValentAi??n

Norberto Nava Bonilla
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 33.

En el proyecto polAi??tico de ValentAi??n GA?mez FarAi??as por quitarle a la Iglesia catA?lica espacios de poder y decisiA?n, la vida del propio vicepresidente de Santa Anna corriA? peligro cuando se echaron atrA?s sus decisiones. Una turba que lo buscA? quiso deshacerse hasta de un retrato personal. El cuadro no fue hallado, pero lo interesante es que la obra tuvo su sAi??mil.

Copia del A?leo original que fue robado

ValentAi??n GA?mez FarAi??as se encontraba en suAi??casa de Mixcoac acompaAi??ado de su familia.Ai??AllAi?? encontrA? el refugio ante una rebeliA?n queAi??se levantA? en su contra en la capital. Con armaAi??en mano, mA?s por precauciA?n que por miedo,Ai??proyectaba la ruta mA?s conveniente para salirAi??del paAi??s, no sin antes vender su biblioteca paraAi??hacerse de recursos. Estos sucesos no le causabanAi??sorpresa ni asombro, en el tiempo queAi??estuvo en el ejecutivo siempre hubo un sectorAi??que reprobA? su polAi??tica. A?Su culpa? Desde laAi??vicepresidencia del paAi??s decretA? varias leyes queAi??buscaban mermar el poder que la Iglesia tenAi??aAi??sobre la sociedad; hoy en dAi??a calificarAi??amosAi??estas medidas como progresistas, pero en eseAi??entonces fueron la causa de discordias entre unaAi??sociedad altamente religiosa y GA?mez FarAi??as.

Don ValentAi??n habAi??a iniciado su cuatrienioAi??como vicepresidente en abril de 1833.Ai??Con un Congreso liberal, sus leyes no encontraronAi??obstA?culos y fueron aprobadasAi??una tras otra, pero bastaron dos meses paraAi??que se escucharan las primeras protestas alAi??grito de ai???ReligiA?n y Fuerosai???; el presidenteAi??Antonio LA?pez de Santana saliA? a sofocar aAi??los rebeldes y tras un breve enfrentamientoAi??logrA? someterlos. Superado esto, la tempestadAi??continuA? cuando el cholera morbus llegA?Ai??a la capital. El clero y la sociedad mA?s conservadoraAi??culparon al vicepresidente de estaAi??epidemia, pues sus leyes, decAi??an, ai???atentabanai???Ai??contra los bienes y derechos de la Iglesia y loAi??sucedido no era mA?s que un castigo divinoAi??para la sociedad mexicana.

Con la mayor rapidez posible, el vicepresidenteAi??instruyA? A?rdenes de sanidad e higieneAi??para contrarrestar los efectos de la epidemia.Ai??AdemA?s, como mAi??dico, ayudA? a atender a losAi??enfermos en los improvisados centros de saludAi??que se colocaron en distintos puntos de laAi??capital. Para finales de 1833, la plaga que habAi??aAi??matado a 15 000 personas, entre ellas a la hijaAi??de don ValentAi??n, habAi??a sido controlada.

Mientras tenAi??a las riendas del paAi??s, GA?mezAi??FarAi??as no vacilaba en aplicar su proyecto polAi??tico,Ai??sus leyes atacaban cada vez mA?s los privilegiosAi??que la Iglesia habAi??a disfrutado porAi??centurias. Los distintos grupos conservadoresAi??continuaban organizA?ndose para frenarAi??la ai???destrucciA?nai???. A diario aparecAi??an escritosAi??pegados en las paredes de la capital que criticabanAi??al vicepresidente, lo llamaban ai???sans-culotte,Ai??ladrA?n, demagogo y orateai??? que ai???de malaAi??feai??? habAi??a roto la armonAi??a de la naciA?n con suAi??ai???gobierno demoniocrA?ticoai???.

A fin de mantener la paz en la capital,Ai??GA?mez FarAi??as armA? a un cuerpo de civiles yAi??dictA? leyes que prohibAi??an, entre otras cosas, laAi??reuniA?n de mA?s de dos hombres en las calles,Ai??el toque de campanas y que los habitantesAi??montaran a caballo; aprehendiA? a varios jefesAi??del ejAi??rcito y duplicA? la vigilancia al caer laAi??noche.

En el resto del paAi??s la situaciA?n era distinta.Ai??Grupos antagA?nicos a GA?mez FarAi??as enviabanAi??cartas a Santa Anna, quien se encontraba enAi??Veracruz, suplicando que retome la presidenciaAi??para detener al ai???destructor de la feai???. Por finAi??se decidiA? a hacerlo y en abril de 1834 echA?Ai??para atrA?s todas las leyes y disposiciones queAi??su vicepresidente habAi??a emitido, ademA?s deAi??alejarlo brevemente del teatro polAi??tico.

Copia del Segundo A?leo que se hizo BAJA

Don ValentAi??n se retirA? a su casa en MixcoacAi??mientras la situaciA?n se tranquilizaba; sinAi??embargo, en la villa de Cuernavaca, un grupoAi??conservador emitiA? un plan el 25 de mayo queAi??desconocAi??a la autoridad de todas personas queAi??habAi??an apoyado las leyes que ai???sumergieron a laAi??RepA?blica mexicana en el caos mA?s espantosoAi??de confusiA?n y desordenai??? y pedAi??an auxilio alAi??presidente. Tras dAi??as de incertidumbre, el 14Ai??de junio de 1834, el Ayuntamiento de la ciudadAi??de MAi??xico adoptA? el plan. Las injuriasAi??en contra del ex vicepresidente no se hicieronAi??esperar. Una turba deseaba confrontar a donAi??ValentAi??n, pero en vista de que este no se encontrabaAi??cerca, buscaron su retrato en PalacioAi??Nacional para descargar su ira.

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La muerte de un hAi??roe por la espalda

Laura SuA?rez de la Torre
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 32.

Dos versiones retoman el fusilamiento de JosAi?? MarAi??a Morelos y PavA?n por A?rdenes del virrey FAi??lix MarAi??a Calleja. Carlos MarAi??a Bustamante centra la atenciA?n en el hombre valiente que no teme morir; Lucas AlamA?n lo hace desde el testimonio del padre Salazar quien acompaAi??A? al estratega militar y polAi??tico hasta los momentos finales.

Fusilamiento de Morelos (640x361)

AnA?nimo, Fusilamiento de JosAi?? MarAi??a Morelos y PavA?n, siglo XIX, acuarela. Museo HistA?rico Casa de Morelos, Morelia, MichoacA?n.

Era un frAi??o 22 de diciembre, la fecha se quedarAi??aAi??en la memoria de los novohispanos y, mA?sAi??tarde, de los mexicanos. Recordaba el fusilamientoAi??en 1815 de JosAi?? MarAi??a Morelos yAi??PavA?n, el cura que habAi??a logrado poner ordenAi??a las huestes insurgentes, el soldado que habAi??aAi??puesto a temblar al jefe militar y mA?s tardeAi??virrey, FAi??lix MarAi??a Calleja. El cura de CarA?cuaroAi??que habAi??a ganado una batalla tras otra,Ai??pero tambiAi??n la simpatAi??a de los insurgentesAi??y de los habitantes que querAi??an un cambio.Ai??OrdenA? al ejAi??rcito que acompaAi??aba a Hidalgo,Ai??ganA? territorios en el sur de la Nueva EspaAi??aAi??ai??i??Chilapa, TehuacA?n, Orizaba, Oaxaca,Ai??Acapulco, Veracruz y Puebla de los A?ngelesai??i??,Ai??y rompiA? el sitio que le habAi??an impuesto enAi??Cuautla. ConvocA? un Congreso en Chilpancingo, proclamA? la soberanAi??a y la independencia,Ai??recogiA? en los Sentimientos de la NaciA?nAi??su idea e ideal de naciA?n y en la ConstituciA?nAi??de ApatzingA?n consignA? los principios constitucionalesAi??y la forma de gobierno para el paAi??sAi??que anhelaba. Fue tambiAi??n el que enfrentA?Ai??diversas derrotas que mA?s que sumirlo en laAi??depresiA?n, le dieron brAi??o para continuar conAi??el ideal que perseguAi??a para Nueva EspaAi??a.

PreparaciA?n de Morelos para fusilar (495x640)

Fusilamiento de Morelos, litografAi??a en Vicente Riva Palacio, El libro rojo: 1520-1867, MAi??xico, Imprenta de DAi??az de LeA?n, 1870. Biblioteca ai???Ernesto de la Torre Villarai???ai??i??Instituto Mora.

En Ai??l, como seAi??ala Fernando SerranoAi??MigallA?n, conviven el ideA?logo, el insurgente,Ai??el polAi??tico y el sacerdote. Ese hombre, segA?nAi??refiere Genaro GarcAi??a en sus Episodios de laAi??guerra de independencia, de ai???mediana estatura,Ai??robusta complexiA?n y color moreno [ai??i??] ojosAi??negros, limpios, rasgados y brillantes, [ai??i??]Ai??mirada profunda e imponente [ai??i??] A la horaAi??del combate, segA?n los que de cerca le observaron,Ai??sus ojos relampagueaban siniestros y suAi??voz adquirAi??a tonante inflexiA?n para animar aAi??las tropas [ai??i??] la prosperidad no le ensoberbecAi??a,Ai??ni el infortunio quebrantaba su altivaAi??y digna enterezaai??i??ai??? Pero ese hombre, un dAi??aAi??cayA? prisionero en manos de los realistas. SerAi??aAi??conducido como prisionero; juzgado militarAi??y eclesiA?sticamente, y encerrado en la cA?rcel.

A manos de las tropas realistas, ese hombreAi??amado por muchos y odiado por otros, cayA?Ai??fusilado, ai???por la espalda como a traidorai???, en elAi??pueblo de San CristA?bal Ecatepec. Su muerteAi??pareciA? marcar el fin de la guerra pues suAi??captura y fusilamiento eliminaba del caminoAi??al mA?s importante estratega militar y polAi??ticoAi??de la lucha, JosAi?? MarAi??a Morelos y PavA?n.

Sobre su muerte los historiadores delAi??siglo XIX escribieron sus versiones y lo hicieronAi??de acuerdo con diferentes intenciones, aAi??partir de diversos informantes y documentos.Ai??De allAi?? que en este artAi??culo se muestranAi??dos de los varios textos que corrieron sobreAi??este hecho histA?rico: el de Carlos MarAi??a deAi??Bustamante y el de Lucas AlamA?n. Dos visionesAi??distintas, centradas en el episodio de laAi??muerte. Cada uno de ellos tomA? la pluma enAi??diferentes momentos para dejar este pasajeAi??escrito para guardarlo en la memoria a travAi??sAi??de las pA?ginas de sus historias sobre la guerraAi??de Independencia. Cada uno centrA? su atenciA?nAi??en detalles especAi??ficos, dando con ello unAi??significado especial a los A?ltimos momentosAi??del hAi??roe.

Bustamante

Carlos MarAi??a de Bustamante (1774-1848)Ai??conociA? y colaborA? con el proyecto insurgente.Ai??Estuvo al lado de Morelos en distintosAi??momentos de la guerra insurgente. EscribiA? elAi??discurso con el que se inaugurA? el CongresoAi??de Chilpancingo, conocido como SentimientosAi??de la NaciA?n. Fue un incansable promotorAi??de la letra impresa a travAi??s de periA?dicosAi??Diario de MAi??xico (1805), El Juguetillo (1812), La Avispa de Chilpancingo (1822) y diversosAi??libros. EscribiA? muchas obras, entre ellas: Cuadro histA?rico de la RevoluciA?n de la AmAi??ricaAi??Mexicana, comenzado en quince de septiembre de 1810 por el ciudadano Miguel HidalgoAi??y Costilla (1823-1827); CampaAi??as del general D.Ai??FAi??lix MarAi??a Calleja, comandante en jefe delAi??EjAi??rcito Real de Operaciones llamado del CentroAi??(1828); Los tres siglos de MAi??xico durante elAi??gobierno espaAi??ol hasta la entrada del EjAi??rcito Trigarante (1836); Apuntes para la historia delAi??gobierno del general Antonio LA?pez de SantaAi??Anna (1845); El nuevo Bernal DAi??az del CastilloAi??o sea Historia de la invasiA?n anglo-americanaAi??(1847), entre otras. EditA? otras mA?s, como la deAi??Bernardino de SahagA?n. Fue un activo polAi??ticoAi??que participA? en diversos congresos desdeAi??la etapa insurgente y mA?s tarde en la Ai??pocaAi??independiente, dando voz a sus inquietudes y a las de otros.

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El legado fotogrA?fico de Cruz SA?nchez

Paulina Michel
Archivo HistA?rico de la UNAM-IISUE

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 31.

La revoluciA?n mexicana tuvo abundantes fotA?grafos, aunque pocos pudieron dar a conocer sus trabajos. Entre los que permanecen menos visibles estA? este alcalde de Yautepec, quien se tomA? su tiempo para dejar algunas huellas revolucionarias en imA?genes de varios de sus lAi??deres como Zapata, algunos de sus enemigos y la cotidianidad de la Ai??poca. MA?s de medio centenar de sus trabajos se encuentra resguardado en la UNAM.

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Cruz SA?nchez, Retrato de grupo en el que aparece (al centro, sentado) el general sinaloense Juan M. Banderas, quien fuera delegado zapatista a la ConvenciA?n de Aguascalientes, como integrante de la ComisiA?n del EjAi??rcito Libertador, Yautepec, Morelos, 1914. IISUE, Fondo Gildardo y Octavio MagaAi??a, ColecciA?n GrA?fica y HemerogrA?fica.

El Archivo HistA?rico de la Universidad NacionalAi??AutA?noma de MAi??xico (AHUNAM) resguardaAi??138 fondos y colecciones de muy distintaAi??procedencia entre los que se encuentranAi??aquellos relacionados con personajes de laAi??revoluciA?n mexicana como Heriberto Jara,Ai??Roque Estrada Reynoso, Juan BarragA?n, BlasAi??Corral, Jacinto Blas TreviAi??o, Amado Aguirre,Ai??Francisco L. Urquizo y Gildardo MagaAi??a,entre otros. Este A?ltimo archivo contiene,Ai??entre una gran cantidad de documentos, aproximadamenteAi??mil imA?genes sobre la revoluciA?n,Ai??particularmente sobre el movimientoAi??encabezado por el general Emiliano ZapataAi??en el estado de Morelos. Cabe seAi??alar queAi??este fondo ha sido llamado ahora ArchivoAi??Gildardo y Octavio MagaAi??a Cerda, ya queAi??reA?ne documentos coleccionados por ambosAi??hermanos, ademA?s de imA?genes de la gestiA?nAi??de Gildardo MagaAi??a como gobernador deAi??MichoacA?n entre 1936 y 1939. En esta ocasiA?nAi??solamente me referirAi?? a un pequeAi??o grupo deAi??fotografAi??as que se encuentran en este archivo,Ai??especAi??ficamente alrededor de las imA?genes firmadasAi??o atribuidas al fotA?grafo Cruz SA?nchez,Ai??oriundo de Yautepec, Morelos, quien registrA?Ai??este acontecimiento en una de las sedes delAi??cuartel general de Zapata.

Con la revoluciA?n mexicana comenzA? tambiAi??nAi??la proliferaciA?n de fotA?grafos, los cualesAi??dieron a conocer el movimiento armado aAi??travAi??s de las imA?genes en la prensa, tanto enAi??el paAi??s como en el extranjero. Destacaron enAi??esta labor autores como JesA?s H. Abitia, ManuelAi??Ramos, Hugo Brehme y Samuel Tinoco,Ai??entre otros, asAi?? como las agencias fotogrA?ficasAi??de AgustAi??n VAi??ctor Casasola y los prestigiadosAi??trabajos de Heliodoro Juan GutiAi??rrez EscobarAi??en los estudios FotografAi??a H. J. GutiAi??rrez yAi??The Chicago Photo Studio.

AdemA?s de las tradicionales fotografAi??as deAi??gabinete, el desarrollo tecnolA?gico de entoncesAi??les permitiA? realizar tomas instantA?neas de sucesosAi??cotidianos y militares, los cuales fueronAi??documentados exhaustivamente al seguir losAi??pasos de los lAi??deres revolucionarios, quienesAi??a su vez utilizaban estas imA?genes para promoverAi??su causa y su persona.

En el caso de Emiliano Zapata, la prensaAi??porfirista, conservadora y crAi??tica con el movimiento revolucionario (El Imparcial o El PaAi??s,Ai??por ejemplo), se encargA? de presentar en susAi??pA?ginas al lAi??der agrarista y a sus seguidoresAi??como un grupo de bandidos y rebeldes, conAi??intenciones de arrasar a la poblaciA?n urbana.Ai??Fue entonces cuando se acuAi??A? el tAi??rmino deAi??ai???Atila del Surai??? para descalificar a Zapata yAi??alertar del supuesto peligro que representabaAi??un ejAi??rcito de campesinos.

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La memoria activa de Bob Schalkwijk

Andrea Villela

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 29-30

Durante más de cinco décadas este fotógrafo de origen holandés documentó la vida del país en rostros de personajes públicos y anónimos, paisajes, fiestas, las olimpiadas de 1968, el crecimiento urbano, la arqueología y hasta la gastronomía. su acervo de más de 400 000 piezas, muchas de ellas aún sin catalogar, crece a diario por la inquietud profesional de un artista que trabaja por retratar los muchos Méxicos.

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Bob Schalkwijk, Niña rarámuri, Narárachi, Chihuahua, 1974. Archivo Bob Schalkwijk.

Bob Schalkwijk, nacido en Rotterdam, Países Bajos, en 1933, llegó a México en 1958. Tras dejar sus estudios de Ingeniería en Petróleo en la Universidad de Stanford, California, decidió residir en el país y ganarse la vida por medio de su verdadera pasión, la fotografía, la cual había practicado desde los trece años en su país natal. Su primera cámara fue una Baby Brownie de Kodak.

Aprendió fotografía en varios laboratorios europeos como Agfa, en Alemania, y Kodak, en Francia. Por medio de una serie de contactos que consiguió a través de la embajada de los Países Bajos en México, conoció personajes de la escena cultural y artística capitalina en momentos en que la llamada Generación de la ruptura se hacía presente.

Schalkwijk no se limitó a un solo tema. Los rollos del archivo datan sus primeros tra­bajos en 1959 e incluyen tomas de la bahía de Acapulco, el centro histórico capitalino, Azcapotzalco y otros sitios alrededor de la ciudad. También dan cuenta de una serie de fotografías del estado de Morelos, tomas del jardín Borda, de la tradición de corridas de toros y la carretera, entre otros. Ese mismo año realizó un viaje a Oaxaca donde fotografió parte del proceso de producción del mezcal, el sitio arqueológico de Mitla y una serie sobre producción alfarera, así como la fiesta de la Guelaguetza, entre otras.

Salir de la ciudad y fotografiar lo que de­nominó como los muchos Méxicos fue desde el principio el motor que hizo crecer su acervo  fotográfico. Su interés personal por fotografiar lo otro, lo diverso, se sumó a la serie de trabajos por encargo. 0841-2-5 copy (542x800)Fue corresponsal de la agencia de fotoperiodismo Black Star, de Nueva York, para la que cubrió eventos como las Olimpia­das de 1968, el Festival de Cine en Acapulco, el Grand Prix y, de manera más general, el desarrollo industrial y urbano de la moderna ciudad de México. Para los años setenta tra­bajaba como fotógrafo de diversos artistas y de empresas en fotografía publicitaria

Contemporáneo de fotógrafos como En­rique Bostelmann y Mariana Yampolsky, era cariñosamente llamado por Manuel Álvarez Bravo, el Maestro Schalkwijk.

Su método de trabajo se caracterizó por una búsqueda del proceso perfecto. En el área técnica buscó tener el mejor equipo, trataba con el debido cuidado su dispositi­vo de iluminación (a la fecha funciona y lo utiliza) e instaló un laboratorio en su estu­dio desde donde controlaba también el pro­ceso de revelado e impresión, ayudado por su asistente de toda la vida, Javier Tinoco. Schalkwijk trabajó con diferentes formatos –35mm, 6x6cm, 4 x 5” y unos pocos en for­mato 5 x 7”– así como con diferentes marcas de cámaras y ópticas. La mayoría de sus fo­tografías de los primeros 20 años en México fueron tomadas con una cámara Hasselblad y un par de cámaras Leica: una para color y otra para blanco y negro. Las fotografías de formato grande fueron tomadas con una Sinar.

Siempre ordenado en sus materiales, diseñó una nomenclatura para distinguir formatos y llevar cronológicamente una numeración de los originales en película, por medio de listas que incluían fechas y lugares.

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Desde un inicio, la formación del archivo fo­tográfico fue una decisión compartida entre Bob y su esposa Nina Lincoln. Invertirían parte de sus recursos en construirlo, como una inversión a futuro, y crecería a partir de los múltiples proyectos en los que Schalkwijk tuvo la oportunidad de trabajar, así como de las fotografías capturadas en su tiempo libre, proyectos personales y viajes. Así, se han lle­gado a atesorar más de 400 000 fotografías en película, de las cuales cerca de 70% han sido revisadas. A tantos años de haber sido tomadas, muchas de ellas no habían sido vis­tas nuevamente.

Uno de los temas más retratados es el de los grupos indígenas de México, siendo los ta­rahumaras los que más fascinación le causaron. El conjunto de fotografías tomadas durante varias décadas de viajes a la sierra Tarahuma­ra suma 7 500, que van desde 1965 hasta 2015.

La ciudad de México ha sido también ampliamente retratada por Bob. Su constan­te transformación quedó registrada desde el primer proyecto que le fue encargado en 1963 para proveer las fotografías que ilustrarían el libro Mexico City, editado por la casa Spring Books, de Londres. Quedarían también regis­tradas la construcción de los espacios urbanos como las vías rápidas (Periférico, Viaducto, el drenaje profundo), el Museo de Antropología y las afectaciones ocurridas durante los sismos de 1985, por mencionar algunos temas.

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Los secretos de un elevador

Graziella Altamirano Cozzi.
Instituto Mora

Revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 28.

Una serie de postales con imágenes de la Decena Trágica y comentarios sobre aquellos momentos de incertidumbre, así como fotos de viajes por Europa a principios del siglo XX, fueron encontradas por casualidad entre las comisuras del elevador de un hotel del centro capitalino. Entre ellas había retratos desconocidos junto a Porfirio Díaz.

 

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Hace algunos años, cuando se llevaba a cabo la remodelación de un viejo hotel del centro histórico de la ciudad de México, al desmon­tar el antiguo elevador que sería cambiado por uno nuevo, quedó al descubierto un pequeño sobre que se encontraba atorado en un reco­veco de la maquinaria. Uno de los trabajado­res lo entregó al contratista encargado de la colocación, quien al conocer su contenido y, sabiendo mi gusto por la historia, amable­mente me lo obsequió.

Se trataba de un sobre antiguo con el mem­brete de Portefeuille Kodak de la Central Photo R. Guiot de París, que guardaba 78 fotografías de 10 × 15, algunas de las cuales, sin duda, copiadas y reveladas en ese esta­blecimiento francés que, a su vez, anunciaba las más novedosas cámaras de mano Kodak. Descubrí que las imágenes se referían a algu­nos pasajes de nuestra historia y a fragmentos de una memoria familiar cuyos recuerdos se quedaron atrapados en un elevador durante más de 50 años. Eran 48 tarjetas postales sobre la Decena Trágica –ocurrida en la ciudad de México en febrero de 1913– y 30 fotografías con escenas familiares, tomadas poco después en distintas partes de Europa.

Las postales de la Decena Trágica son las mismas que, en su mayoría, han sido difundi­das profusamente en distintas publicaciones sobre la revolución mexicana y ya forman parte de nuestra historia gráfica. Son muy conocidas las escenas del golpe militar contra el presiden­te Francisco I. Madero y los diez días que le siguieron hasta su derrocamiento y asesinato, en los que la ciudad de México vivió jornadas de terror y sus calles se transformaron en un campo de batalla ante el asombro y el temor de sus habitantes.

Durante estos acontecimientos, un buen número de fotógrafos, tanto profesionales como aficionados se lanzaron a las calles de la ciudad con el fin de captar los distintos escenarios para obtener testimonios gráficos y darlos a conocer. Se han podido detectar alrededor de 15 fotógrafos nacionales y extranjeros que dejaron constancia de la Decena Trágica en numerosas imágenes que muestran el ataque a Palacio Nacional, los muertos en el Zócalo, los rebeldes en la Ciudadela, las trincheras y pues­tos de combate, los cadáveres incinerados, las casas destrozadas en distintas calles, etcétera.. Algunas de estas fotografías contenían un pe­queño rótulo colocado por el propio autor que describía la escena correspondiente y, en otros casos, llevaban impreso su nombre o su firma.

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Fue tal el impacto de aquellos sucesos que no sólo proliferaron los fotógrafos profesio­nales y los aficionados que reconocieron la importancia de rescatar las diferentes esce­nas como un documento testimonial, sino que no faltaron quienes, como suele suceder, se aprovecharon del asunto para copiarlas y distribuirlas, convirtiéndolas en objeto de ven­ta y colección. Esto se facilitó porque en ese tiempo la reproducción de imágenes en tar­jetas postales se puso de moda a través de la aparición de un novedoso equipo que podía manipularse sin necesidad de experiencia y se anunciaba como una máquina maravillosa que sacaba fotografías originales en tarjetas tamaño postal, en tan sólo un minuto.

Las postales de la Decena Trágica se mul­tiplicaron y se vendieron con nombres dis­tintos o sin las firmas de los fotógrafos que las tomaron y, muy pronto, los sucesos de la ciudad de México fueron conocidos incluso en otras partes del mundo, al ser enviadas las fotos por correo con las descripciones y co­mentarios particulares del remitente, según su propia opinión.

Este fue el destino y la función de algu­nas de las postales del sobre encontrado en el elevador del viejo hotel, las cuales, según des­cubrí, pertenecieron a una familia de la elite porfiriana exiliada en Europa, cuyos integran­tes se enteraron, a través de estas imágenes que llegaron por correo, de lo que pasaba en la ciudad de México; pudieron constatar los daños sufridos en varios edificios, ver a los soldados atrincherados en las calles y a los rebeldes apoderados de la Ciudadela. Algu­nas de estas postales llegaron tan sólo con un saludo, otras identificaron las casas dañadas de amigos comunes y otras más llevaban textos alusivos a los acontecimientos, varias con un tono irónico y burlón: Querido Pepe: Este es uno de los sports que ha estado muy de moda en esta ciudad y que se practica en casi todas las calles. Es bonito ¿verdad? Tu amigo Ma­nuel. Pepe: Ya verás cómo no es necesario ir a París para divertirse que aquí también lo sabemos hacer. Saludos. Pepe: Gracias a estos ciudadanos así como a haberme encomenda­do al Buda que me mandaste de St. Moritz, aún vivo. Manuel.

Las 30 fotografías que no son postales pertenecen a distintos momentos, según muestra el cambio de la moda que se obser­va en los personajes retratados. Una primera serie contiene fotos de varios integrantes de esta familia que vivió y viajó por varias par­tes de Europa, y cuyos miembros aparecen en diferentes escenarios: en el jardín de una gran residencia, en elegantes automóviles y hasta en un trineo en la nieve. Otra se­rie menos numerosa, que es la que aquí nos interesa –y se diferencia de la anterior porque fue revelada con un marco blanco–, contie­ne fotografías con el ex presidente Porfirio Díaz en el exilio.

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