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Consultas de lectores # 7

 

Resido en la colonia Las Águilas desde hace años. Jamás me tocó un problema como el que recientemente tuvimos con la inundación del Bordo Poniente. Entonces me pregunté cómo se recolectaba y dónde se ponía la basura del D. F. en el pasado. Ustedes que son historiadores ¿me podrían responder?

Defeña alarmada

La Dra. Regina Hernández, versada en la historia del D. F., nos contó que en los siglos XVIII y XIX la basura se juntaba en carretones que recorrían las calles al amanecer y anochecer y descargaban los desperdicios en tiraderos al aire libre o parajes que se quería rellenar, de dónde los pepenadores sacaban todo lo que pudieran aprovechar. Algo parecido pasó en el siglo XX y a la fecha sigue sucediendo, sólo que la recolección se hace en carritos y camiones que llevan lo reciclable a estaciones de transferencia y el resto a los “bordos”?, como se llama hoy a los tiraderos o rellenos sanitarios.

Me fascina la prosa de Federico Gamboa. Recién supe que la Universidad le quitó sus clases de literatura en 1928. No entiendo por qué, pues debió ser un gran maestro.

Benjamín Gutiérrez, UAM

En efecto, el gobierno de Emilio Portes Gil destituyó a Gamboa por carecer de “ideología revolucionaria” y atacar a la “administración actual”. La Universidad Nacional tuvo que plegarse a la orden presidencial, pues todavía no era autónoma.

Estudio en la Universidad de Jalapa. Me apena admitirlo, pero ignoro por qué al puerto de Veracruz le dicen “cuatro veces heroico”. Apreciaría saberlo.

Jalapeña avergonzada

No te preocupes; peor sería que no preguntaras o investigases, que fue lo que nosotros hicimos. Lo de “cuatro veces heroico” viene de cómo los jarochos defendieron el puerto de los ataques desde San Juan de Ulóa, en manos españolas hasta fines de 1825; el cañoneo de los barcos franceses en la guerra de los Pasteles de 1838; la metralla de la flota de Estados Unidos en 1847 y el desembarco de tropas del mismo país en 1914.

Enfermeras

Me llamaron la atención los datos que dieron sobre la primera doctora mexicana en el núm. 5. ¿Saben quién fue la primera enfermera? Yo lo soy, y me dio curiosidad saberlo.

Alfonsina Solórzano

Se debe considerar como enfermeras a las Hermanas de la Caridad, que desembarcaron en México a fines de 1844, bajo la protección de la Condesa de la Cortina. No hubo enfermeras mexicanas formadas profesionalmente sino hasta fines del siglo XIX.

Correo del lector #7

Carlota de niAi??a

Agradezco la aparición de la revista BiCentenario; me ha permitido reflexionar sobre el pasado, desde varios puntos de vista; conocer costumbres o leyes a la luz de la vida cotidiana y especialmente celebro la sección de narrativa contemporánea que de forma placentera nos muestra todo un mundo personal e histórico.

Irma Ramírez, Coyoacán

Hace unas semanas viajé por el sureste. Al visitar Campeche recordé haber leído “Una mirada al pasado. La ciudad de Campeche en la década de 1950″ en el número 5 de BiCentenario. Fue muy gracioso pues pude ver personas que jugaban a la lotería en la plaza, el cine abandonado, la muralla, la “casa núm. 6″, el museo sobre la vida cotidiana, en fin, constaté todo lo que el artículo me narró.

Marisol Moreno y Suárez

Feliciten de mi parte al autor de la historia sobre el Plan de Guadalupe. ¡Qué bien que nos compartiera una historia y fotos familiares! Denle también las gracias.

Renato del Cueto, Monterrey, N. L.

Editorial #7

Pancho Villa

BiCentenario #7

Conmemorar significa hacer memoria, recordar. Por ello, la revista BiCentenario invita a sus lectores a evocar juntos dos momentos claves en el acontecer histórico de lo que hoy es nuestro México: la Independencia y la Revolución. Asomarnos al pasado para admirar el esfuerzo de quienes propiciaron los grandes cambios que llevaron a construir una nueva nación, la que entre guerras, asonadas y experimentos de gobierno se propuso buscar una identidad propia. Este año de 2010 es buen momento para revisar y debatir lo que dejaron como herencia las generaciones que arribaron a su tiempo con ideas y propuestas distintas. Nuestra historia ha estado sujeta a procesos complejos, a hechos excepcionales, a acontecimientos inesperados, a vaivenes sociales, culturales, económicos y políticos.

BiCentenario invita a viajar al pasado, a pensar, a analizar los cambios que en lo material y en lo social se han dado a lo largo de estos años de historia y los retos que el futuro nos plantea. Entre los artículos de este número, los lectores encontrarán cómo, a partir de la declaratoria oficial del presidente Guadalupe Victoria, se solemnizó la celebración del 16 de septiembre en la capital de la República, para luego extenderse al resto del país. Las fiestas patrias en Michoacán muestran los pasos que se fueron dando para la formalización de cada aniversario y los cambios que durante la segunda república centralista se introdujeron para rendir honores, que luego desaparecerían, a quien consumó la independencia: Agustín de Iturbide. El preludio al Segundo Imperio, nos permite asomarnos a la intimidad de Maximiliano y Carlota, desde su salida de Trieste, hasta la llegada a México. Del ceremonial cortesano pasamos a otro grupo social, el indígena. Las distintas miradas existentes sobre la rebelión chamula ocurrida de 1868 a 1869, muestran la mezcla de intereses -entre poder eclesiástico y civil- que al chocar con la población indígena, desencadenaron una serie de hostilidades en diferentes regiones de Chiapas. Se describe en otro texto cómo el alcoholismo ha sido uno de los principales vicios entre las clases trabajadoras de la ciudad de México, cuya extendida práctica, condenada por la prensa obrera, era tolerada por ciertos propietarios de fábricas y talleres que vieron en el pulque a un aliado para su explotación laboral. En la rica diversidad de materiales que nos ofrecen los colaboradores de este número, encontramos el ensayo sobre la fotografía y el inicio de la revolución mexicana. Sin duda, las cámaras de los documentalistas gráficos dejaron un riquísimo testimonio tanto de personajes conocidos como de gente anónima, inmersa en la cotidianeidad de la guerra. Uno de los episodios que sin duda desbordó el nacionalismo mexicano fue la expropiación petrolera; habituados como estamos a escuchar acerca de las presiones que los gobiernos extranjeros ejercieron para que Lázaro Cárdenas diera marcha atrás al decreto expropiatorio, no dejan de asombrarnos los reportes y la labor del diplomático holandés A. Methífer. En la sección Desde hoy, se nos ofrece una interesante reflexión sobre la identidad nacional a partir de preguntarse: ¿quiénes somos los mexicanos? ¿Qué significa serlo 200 años después de la Independencia y 100 después de la Revolución? El relato de un japonés radicado en México durante la segunda guerra mundial muestra lo que tuvieron que padecer sus compatriotas debido a la decisión del presidente Manuel Ávila Camacho de romper relaciones con Japón: suspensión de garantías individuales, embargo de propiedades, congelamiento de cuentas bancarias e interrupción del otorgamiento de cartas de naturalización. Como la vida misma, pasamos de lo amargo a lo festivo: el artículo sobre el día de Reyes nos enseña cómo fue que surgió y se popularizó esta tradición y las diversas transformaciones que ha tenido con el tiempo. Como ya es habitual, se incluyen también notas de literatura y arte. El cuento Abuelo grande nos transporta al futuro, en plena celebración del centenario de la promulgación de la Carta Magna. Recuerdos familiares van y vienen del Querétaro porfiriano al 2017, entremezclándose con una frustrada historia de amor. De los deseos terrenales se pasa a los espirituales, con la colección de libros de coro que conserva la catedral de México. Joyas artísticas que, por su confección, forman parte de nuestro patrimonio cultural. Finalmente, una serie de relatos que, en conjunto, intentan reconstruir los tres últimos años de la vida de Villa, recogiendo su relación con el poder nacional y el epílogo de su asesinato a traición. Con todas estas ventanas abiertas esperamos, una vez más, que nuestros lectores se asomen con curiosidad e interés y disfruten del mundo misceláneo que les ofrece BiCentenario.

Guadalupe Villa Guerrero
Instituto Mora

¿Sabías qué…?

Luis Miramontes, originario de Tepic, Nayarit, logró obtener la progesterona a partir de algunas especies de barbasco localizadas en México en 1951 y esto sirvió como base para el primer anticonceptivo oral. Miramontes trabajaba en el laboratorio fundado por Russell Marker, profesor estadunidense dedicado al estudio de las moléculas vegetales, que apoyó esta investigación.

Revista BiCentenario #7