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Sumario #16

BiCentenario #16

Editorial

Correo del lector

ARTA?CULOS

Entre Sevilla, La Habana y Orizaba: Una fA?brica de caAi??ones en el siglo XVIII

Eder Antonio de JesA?s Gallegos Ruiz

La gran inundaciA?n de San Antonio de BAi??xar

Andrew J. Torget

Mujer de altos vuelos

MarAi??a de los A?ngeles Avelar Mayer

Intrigas y pasiones, el oro frente a la batalla del 5 de mayo

RosalAi??a Martha PAi??rez RamAi??rez

La celebraciA?n del Centenario del Natalicio de Benito JuA?rez en Jalapa, Veracruz (1905-1906)

Rogelio JimAi??nez Marce

De fotA?grafos y fotografAi??as en Campeche

JosAi?? Manuel Alcocer BernAi??s

Esta fue su bandera

MarAi??a Eugenia Arias GA?mez

Mujeres ai???incorregiblesai??? y el Hospital Morelos en tiempos posrevolucionarios

Rosa Lili Salguero BA?ez

DESDE HOY

A?QuiAi??n triunfarA? en los comicios de 2012?

Diana GuillAi??n

DESDE AYER

Testimonios

Carta desde Nuevo MAi??xico

Alexander B. Dyer

ImA?genes

La capirotada en MAi??xico en los siglos XIX y XX

CUENTO

El jusilado

Armando AlanAi??s

ARTE

Una capital porfiriana: MAi??rida Ai?? la parisienne (1860-1914)

ENTREVISTA

Taxi Libre(rAi??a)/ entrevista a Juan Manuel Landeros Romero

Guadalupe Villa Guerrero

Taxi Libre(rAi??a). Biblioteca sobre ruedas

Juan Manuel Landeros en su taxi libre(rAi??a)

Juan Manuel Landeros en su taxi libre(rAi??a)

Ai??

En los aAi??os 20, cuando JosAi?? Vasconcelos fungiA? como secretario de EducaciA?n PA?blica, iniciA? un proyecto alfabetizador a travAi??s de las Misiones Culturales Rurales cuyo propA?sito subrayaba el papel de la educaciA?n en el cambio social. El flamante funcionario considerA? que el trabajo desarrollado no tendrAi??a ningA?n sentido sin dotar de lecturas a los ya alfabetizados y concibiA? un plan editorial masivo de literatura universal destinado a promover el crecimiento personal de los lectores.

Obras de Romain Rolland, Goethe, Rabindranath Tagore, Dante, Tolstoi, Esquilo, EurAi??pides, Homero y Plutarco, entre otros, se destinaron mayoritariamente a las bibliotecas pA?blicas y la intenciA?n fue que llegaran hasta los mA?s apartados lugares en los que hubiera escuelas rurales. El costo de la producciA?n fue de 94 centavos y el precio final de venta al pA?blico un peso.Ai??

La selecciA?n bibliogrA?fica del seAi??or secretario fue celebrada por unos y criticada por otros al considerar que gente no avezada en la lectura difAi??cilmente podrAi??a entender y concluir cualquiera de dichas lecturas. Sin instrumentos confiables de mediciA?n, difAi??cilmente podremos saber, mA?s allA? del mAi??tico proyecto educativo vasconcelista, el impacto real que tuvo. El aAi??o pasado, como parte de las conmemoraciones por el nonagAi??simo aniversario de la SecretarAi??a de EducaciA?n PA?blica (sep), se reeditaron aquellos clA?sicos ai???popularizadosai??? por Vasconcelos.Ai??

Desde aquel entonces, no han cesado los esfuerzos por convertir a MAi??xico en un paAi??s de lectores, como lo demuestran los gobiernos de las A?ltimas tres dAi??cadas, encabezados por Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe CalderA?n. Este A?ltimo mandatario afirmA? que la falta de lectura en nuestro paAi??s es un problema crA?nico. A?En dA?nde radica el fracaso de casi treinta aAi??os de intentos fallidos, para que los mexicanos leamos mA?s y mejor? La Ley de Fomento para la Lectura y el Libro A?correrA? con buena fortuna?

En un pasado reportaje sobre A?QuAi?? se lee en MAi??xico? la premiada escritora y periodista cultural Magali Tercero seAi??alA? que los mexicanos sAi?? leen y mucho, pero lo que eligen estA? lejos de la literatura. El ejemplo puesto por ella muestra que anualmente se venden casi 42 millones de ejemplares de El libro vaquero, mientras que el 60 por ciento del tiraje de autores como el escritor brasileAi??o Rubem Fonseca tiene como destino la trituraciA?n.

La pregunta obvia es A?por quAi?? en lugar de hacer ai???picadillo de librosai??? las editoriales no donan sus excedentes a las bibliotecas? La respuesta es porque es tan engorroso el procedimiento legal que prefieren pasarlos por la guillotina. Los libros tienen una dualidad contradictoria: son bienes culturales y a la vez mercancAi??as que tienen como todo producto industrial un ciclo comercial de vida: despuAi??s de sus diversas ediciones, experimentan distintos precios de descuento, saldos y remates, y es muy costoso almacenar los ejemplares invendidos; la ley fiscal permite su destrucciA?n.Ai??

Volvemos al punto de partida A?quAi?? lee la gente? A?Se puede cuantificar la lectura? La respuesta es A?no! Se pueden cuantificar los libros mA?s no la lectura ni los lectores. Tenemos que considerar que hay obras cuya circulaciA?n es casi infinita, va de mano en mano. Los libros se recomiendan y se compran o se prestan. La primera forma es medible, la segunda imposible.

La OrganizaciA?n de las Naciones Unidas para la EducaciA?n, la Ciencia y la Cultura (unesco) recomienda para el sano desarrollo de la sociedad leer mAi??nimo cuatro libros al aAi??o, pero la misma Magali Tercero refiere mucha gente prefiere adquirir revistas de lectura rA?pida porque estA?n llenas de ilustraciones o imA?genes que las hacen mA?s atractivas, sin importar su calidad.

Otro aspecto que se ha destacado es que los libros buenos no siempre son los que se venden. El Ai??xito comercial depende, en estos tiempos, de la promociA?n o la publicidad que se le de en los medios: radio, televisiA?n, internet, prensa. Lo A?nico cierto es que desconocemos cuA?les libros se leen, cuA?ntos, cA?mo y con quAi?? frecuencia. Son muchos los fenA?menos queAi??ocurren alrededor de las publicaciones que, ademA?s, cuentan en su haber con mala distribuciA?n, mal que aqueja a editoriales comerciales, gubernamentales y universitarias.Ai??

Una de las personas entrevistadas por Magali Tercero, seAi??ala que es difAi??cil decir quAi?? se debe leer, de acuerdo a los cA?nones culturales. Para lo que necesita la industria editorial, hay muy pocos compradores: ai???te lo demuestran nuestras deplorables librerAi??as. Hay millones de mexicanos que no consideran que la librerAi??a sea algo tan importante como cualquier otro lugar de esparcimientoai???.Ai??

A?SerA? esa una de las razones por las que varias librerAi??as han cerrado? En el Distrito Federal, dicen las estadAi??sticas, hay un 70 por ciento menos de las que habAi??a hace 30 aAi??os. En Estados Unidos, Barnes & Noble, prestigiosa cadena de librerAi??as, clausurA? uno de sus mayores locales en la ciudad de Nueva York. Aparentemente el fenA?meno es debido al impacto del libro electrA?nico. A?EstA? destinado a desaparecer el libro impreso? A?SerA? acaso una combinaciA?n de nuevas tecnologAi??as y piraterAi??a? En MAi??xico, de acuerdo a la CA?mara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (caniem), dos de cada diez libros son pirateados o reprografAi??ados. A?CuA?les son las obras pirateadas? A?CuA?l es su nicho de lectores?Ai??

En la actualidad se producen volA?menes importantes con temas esotAi??ricos, de superaciA?n personal, autoayuda, ai???exigencias del mercado creado por lectoresai???. Como bien seAi??ala Magali, los hA?bitos de lectura no son responsabilidad de la industria. Probablemente aquellos temas tengan que ver con la situaciA?n por la que estA? pasando nuestro paAi??s: A?a quiAi??n invocar para superar la crisis econA?mica, polAi??tica y social? A?CA?mo superarnos para conseguir un mejor nivel de vida? A?CA?mo no caer en la depresiA?n? Estos asuntos tienen que estar Ai??ntimamente ligados a requerimientos y necesidades muy puntuales.

Un diario espaAi??ol publicA? que ai???uno de los grandes problemas actuales es la sobreoferta de lectura, lo que hace que el pA?blico se paralice y al final no escoja nada ni lea nadaai???. De ahAi?? quizA? que editoriales como Taurus orienten con libros como Todo lo que hay que leer.

La promociA?n de la lectura se estA? dando, en algunos casos, de manera ingeniosa. En algunos paAi??ses de LatinoamAi??rica se estA?n desarrollando polAi??ticas pA?blicas para promover la lectura y aunque no sabemos a ciencia cierta quAi?? tan exitosas han sido, algunas se asemejan a las que se estA?n efectuando en MAi??xico, por ejemplo en Argentina existe el proyecto ai???VagA?n Biblioteca del Subte MetrovAi??asai??? y hay otro que es conmovedor, el de los abuelos lectores.

Cualquier esfuerzo que se haga en pro de la lectura es encomiable, pero desde luego convendrAi??a analizar de manera seria y profunda los porquAi??s del reiterado fracaso de cuanta campaAi??a se ha instrumentado.Ai??

Leer, sAi??. Pero A?quAi??, para quAi??, por quAi??? Estas preguntas siguen buscando respuestas, no obstante las reiteradas campaAi??as instrumentadas en pro de la lectura durante los A?ltimos treinta aAi??os.Ai??

Pero lo que aquAi?? quiero resaltar es que en MAi??xico, ademA?s de las polAi??ticas educativas gubernamentales, hay esfuerzos paralelos que deben conocerse y reconocerse, como la muy original y creativa idea del ai???Taxi-Libre(rAi??a)ai???, sobre la cual nos cuenta su promotor principal, Juan Manuel Landeros Romero.Ai??

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Guadalupe Villa GuerreroAi??

Instituto Mora

Me llamo Juan Manuel Landeros Romero, soy originario de la Ciudad de MAi??xico. Mi madre fue Rita Romero Rosales y mi padre es JosAi?? Rosario Landeros Oria; provengo de una numerosa familia, somos diez hermanos.

A mAi?? me surgiA? el gusto por la lectura desde que estaba cursando la secundaria. Las recomendaciones de los maestros fueron determinantes porque, en casa, mis padres no eran lectores, aunque mi papA? solAi??a llevarme a una biblioteca de Tlalpan, ubicada en San Fernando. Yo si les he inculcado a mis hijos el interAi??s y gusto por la lectura. Prefiero sobre todo, como gAi??nero, las novelas y los cuentos.

Cuando entrAi?? a la vocacional ya era un buen lector, porque compraba obras en una librerAi??a de viejo que estaba tambiAi??n en Tlalpan, en la calle de Once MA?rtires: Crimen y Castigo de Fedor Dostoievsky, Cien aAi??os de soledad de Gabriel GarcAi??a MA?rquez, Las batallas en el desierto de JosAi?? Emilio Pacheco, son algunos de mis libros preferidos.

EstudiAi?? la licenciatura en contadurAi??a en la Escuela Superior de Comercio y AdministraciA?n (ESCA) de Tepepan, y ejercAi?? mi carrera como contador pA?blico a nivel gerencial en una empresa, sin embargo luego de 35 aAi??os me liquidaron. Con el dinero obtenido intentAi?? poner un negocio que no prosperA? y entonces optAi??, desde 2006, dedicarme al taxi.

Captura de pantalla 2013-10-21 a las 11.11.11La idea del Taxi Libre(rAi??a) me surgiA? porqueAi??el trA?nsito y el estrAi??s son frecuentes para quienes se transportan en la ciudad de MAi??xico. Al prever la situaciA?n, decidAi?? hacer placentero el trayecto de los pasajeros, por lo que instalAi?? ai???Taxi Libre(rAi??a)ai???. PensAi?? en agregarle un plus a mi servicio para que los pasajeros no se aburrieran y debido a que soy aficionado a la lectura, se me ocurriA? compartir con ellos el gusto por los libros. De este modo interactA?o con las personas y ayudo a que ambos, pasajero y chofer, tengamos una plA?tica amena en donde aprendamos algo nuevo cada dAi??a.

Este proyecto, que tambiAi??n se denomina ai???textoservidoresai???, estA? integrado ademA?s por JosAi?? Luis Landeros Romero, Ulises Landeros EnrAi??quez, IvA?n Landeros ServAi??n y Mauricio SA?nchez Romero.

Muchas personas piensan que los pasajeros no cuentan con el tiempo suficiente ai??i??entre uno y otro trayectoai??i?? para ai???engancharseai??? en la lectura de una obra, pero estA?n equivocados. En tAi??rminos culturales mi idea ha sido un Ai??xito, pues la mayorAi??a de los pasajeros muestran interAi??s por el cartel del Taxi Libre (rAi??a) que estA? colocado en el respaldo del asiento del copiloto, ahAi?? pueden ver la lista de tAi??tulos que recomiendo: El libro vacAi??o, Un hilito de sangre, El frA?gil latido del corazA?n de un hombre, Los ojos de los hombres, 52 tips para escuchar a Mozart, La ira de Dios es mayor y Los tamaAi??os del amor.

Entre los cinco integrantes del proyecto decidimos la selecciA?n de estos tAi??tulos, porque hemos leAi??do a estos autores, nos pareciA? que tienen calidad en su escritura y no son tan conocidos como Octavio Paz, Carlos Fuentes o Elena Poniatowska.

La reacciA?n de la gente cuando se da cuenta de que abordA? una biblioteca ambulante es de sorpresa y de agrado. Recuerdo que el primer dAi??a, por la maAi??ana, una seAi??ora de mediana edad abordA? el taxi, observA? el cartel y dijo:

ai??i??A?Esto lo traen todos los taxistas, o solamente usted?

ai??i??Por el momento, sA?lo yo, contestAi??.

ai??i??Oiga A?es una excelente idea! ai??i??exclamA?ai??i??. Es la primera vez que veo en un taxi que el chofer trae libros. Lo habAi??a visto en el metro con el programa ai???Para leer de boletoai???. A?QuAi?? bueno que se le ocurriA?! OjalA? que haya mA?s taxistas que hagan lo mismo, porque si algo nos hace falta es leer.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

Una capital porfiriana. MAi??rida “Ai?? la parisienne” (1860-1914)

Emiliano Canto MayAi??n / Universidad AutA?noma de YucatA?n

BiCentenario #16

Quinta Montes Molina, en el Paseo Montejo

Quinta Montes Molina, en el Paseo Montejo

La ciudad de MAi??rida, se modernizA? a la francesa a finales del siglo XIX y principios del XX. Se afirma lo anterior, debido a que la Ai??lite polAi??tica y cultural yucateca rompiA?, en este periodo, con las caracterAi??sticas mA?s emblemA?ticas de esta urbe de origen colonial y reemplazA? esta tradiciA?n constructiva con las ideas y preceptos de la metrA?poli francesa. AsAi??, el trazado de las calles dejA? de ser el que se habAi??a cumplido religiosamente desde su fundaciA?n, las residencias se ornamentaron con motivos arquitectA?nicos neoclA?sicos y los espacios y dependencias pA?blicas se volvieron laicos. En esta misma lA?gica, la infraestructura, los servicios y medios de transporte que se introdujeron entre 1860 y 1914 buscaron hacer de la Ciudad Blanca una capital limpia, ordenada y cA?moda y pregonaron que, en esta localidad, se gozaba del mismo desarrollo que en los paAi??ses mA?s avanzados.

Para entender cabalmente cA?mo se iniciA? este cambio, es necesario relatar la introducciA?n de elementos franceses en nuestro paAi??s y cA?mo se fueron adoptando Ai??stos en la regiA?n henequenera y en su capital, a fines del siglo XIX y principios del XX.

Lo francAi??s en MAi??xico

El afrancesamiento de las Ai??lites en MAi??xico representa la expansiA?n del cosmopolitismo. IdeologAi??a ecumAi??nica que se recuerda en nuestra repA?blica, entre otras razones, por sus anhelos de obtener el ingreso de nuestro paAi??s al catA?logo de los llamados paAi??ses civilizados.

Con respecto a las prA?cticas que lo distinguen, el afrancesamiento consistiA? en el aprendizaje de la lengua de MoliA?re, la adopciA?n de modas parisinas y la construcciA?n de paseos, edificios pA?blicos, monumentos y mansiones de estilo neoclA?sico que rompAi??an con el centenario cuAi??o criollo de la ex colonia hispA?nica.

Las primeras manifestaciones mexicanas de estas prA?cticas, se registraron en el siglo XVIII. A inicios de esta centuria, ascendiA? al trono de EspaAi??a la familia BorbA?n, casa reinante que implantA? en Madrid una corte similar a la de Versalles. A causa de este cambio dinA?stico, los virreyes nombrados para la Nueva EspaAi??a, trajeron consigo arquitectos, artistas, cocineros y sastres afrancesados, con el deseo de mejorar su estadAi??a en la Ciudad de los Palacios.

Palacio CantA?n, en el Paseo Montejo

Palacio CantA?n, en el Paseo Montejo

Posteriormente a estos antecedentes, el conocimiento y gusto por lo francAi??s incubA? como larva entre las Ai??lites. Esto se debiA? a que las prohibiciones, motivaron que los postulados filosA?ficos y polAi??ticos de los pensadores ilustrados, solo se discutieran en el Ai??ntimo A?mbito de la vida privada, cautela que se recrudeciA?, a fines del siglo XVIII y principios del XIX, por la reacciA?n en contra de la RevoluciA?n francesa y sus secuelas napoleA?nicas.

El germen del afrancesamiento mexicano se desarrollA? despuAi??s de la Independencia, debido a que toda prohibiciA?n cesA? con el fin del dominio hispano y a causa de que los puertos y mercados nacionales abrieron sus rutas y escaparates a las mercancAi??as extranjeras. Esta apertura inaugurA? un proceso de cambio en los hA?bitos, vestimenta y espacios de la vida cotidiana, en donde los antiguos modelos criollos cedieron ante la imitaciA?n y adopciA?n de galicismos y modas importadas de la Ciudad Luz.

La MAi??rida Porfiriana

Durante el siglo XIX, el desarrollo material y polAi??tico de Francia fue admirado en AmAi??rica Latina como la cA?spide de la elegancia y del progreso. En esta centuria en la cual el vapor, el hierro y la electricidad extendieron sus adelantos a travAi??s del hemisferio occidental, ParAi??s se convirtiA? en la ciudad moderna por excelencia.

Lo anterior se debiA? a que las universidades, los hospitales, la iluminaciA?n, el drenaje, el metro, el cine y demA?s adelantos que tuvieron como cuna la Ciudad Luz, fueron proyectados al mundo en las exposiciones universales y permitieron,Ai??a su vez, que se erigiera en hierro, el mA?s increAi??ble monumento al progreso humano: la Torre Eiffel.

En nuestro paAi??s, el afA?n del gobierno porfiriano y la sociedad civil por igualar a las capitales de las naciones consideradas ai???civilizadasai???, motivA? la remodelaciA?n de los espacios pA?blicos y privados de la ciudad de MAi??xico y de las principales localidades estatales. A causa de este afA?n modernizador, la capital del estado de YucatA?n acogiA? durante la llamada Bella Ai??poca, la influencia francesa que se extendiA? a travAi??s de todo el mundo occidental.

Residencia porfiriana El Pinar, en la calle 60

Residencia porfiriana El Pinar, en la calle 60

Dos factores primordiales provocaron el despliegue del afrancesamiento en MAi??rida: en lo polAi??tico, esta ciudad fungAi??a como la capital de YucatA?n desde su fundaciA?n, en 1542, y en lo econA?mico, las fabulosas ganancias del henequAi??n ai??i??industria que alcanzA? su auge a finales del siglo XIXai??i?? se invirtieron en construcciones y mejoras materiales que embellecieron a esta urbe.

A lo largo del periodo que va de 1860 a 1914, MAi??rida registrA? un crecimiento sin precedentes. Entre 1860 y 1870, distintos gobiernos yucatecos, ante la imposibilidad de disponer de fondos para construir edificios ex profeso, fundaron el Hospital General en un convento abandonado, el Instituto Literario de YucatA?n en la sede del Comisariato imperial de YucatA?n y el Instituto Literario de NiAi??as en el ex convento de monjas concepcionistas.

En la siguiente dAi??cada, en el porfiriato temprano, se inaugurA? un periodo constructivo inAi??dito: en cuanto a la obra pA?blica, se comenzA? a erigir un nuevo palacio de gobierno (1879ai??i??1892), se inaugurA? el servicio de tranvAi??as entre los suburbios meridanos (1880), se concluyA? el ferrocarril MAi??ridaai??i??Progreso (1881) y se proyectA? el Paseo Montejo (1888ai??i??1906).

Residencia de la familia Regil de PeA?n, en el Paseo Montejo

Residencia de la familia Regil de PeA?n, en el Paseo Montejo

Entre 1886 y 1889, las lAi??neas fAi??rreas y telegrA?ficas (y alguna que otra telefA?nica) se extendieron de la capital peninsular hacia Temax, Campeche, Valladolid, Espita y TizimAi??n y comenzA? a funcionar la primera planta elAi??ctrica que iluminA? las cuadras en torno a la Plaza Grande.

En esta Ai??poca, los liberales yucatecos tuvieron una manAi??a por rebautizar el nombre de lugaresAi??pA?blicos con el de prA?ceres de la Guerra de Castas y de la lucha contra el Segundo Imperio, las calles y las poblaciones del interior del estado recibieron el nombre de militares y polAi??ticos distinguidos, el teatro de San Carlos se renombrA? JosAi?? PeA?n Contreras (1879), el Hospital General se llamA? AgustAi??n Oai??i??HorA?n (1883) y las plazas de los barrios recibieron apelativos como AndrAi??s Quintana Roo (barrio de Santa Anna) o Vicente MarAi??a VelA?zquez (barrio de San Juan).

Ya en las postrimerAi??as del porfiriato, las plazas se embellecieron con estatuas como las de Manuel Cepeda Peraza (1895), Justo Sierra Oai??i??Reilly (1906) y Benito JuA?rez GarcAi??a (1910), y los edificios emblemA?ticos de la urbe yucateca se decoraron con bustos de prA?ceres como AgustAi??n Oai??i??HorA?n, JosAi?? PeA?n Contreras, Olegario Molina SolAi??s, Norberto DomAi??nguez Elizalde, Crescencio Carrillo Ancona, Rita Cetina GutiAi??rrez, Porfirio DAi??az y Francisco CantA?n entre muchos otros.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

Carta desde Nuevo MAi??xico. Alexander B. Dyer

Gerardo AlcalA? Dyer /Ai??Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAMAi??

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Alexander B. Dyer

A menos de un aAi??o de la declaraciA?n de guerra contra MAi??xico por parte del Congreso de Estados Unidos, tuvo lugar la ocupaciA?n de las provincias del noroeste de MAi??xico por este paAi??s: Nuevo MAi??xico y California, en los primeros meses de 1847. El mando del ejAi??rcito que invadirAi??a la primera fue confiado al general Stephen Watts Kearny, un veterano que se habAi??a distinguido en la guerra de 1812 contra Gran BretaAi??a. Como medida preparatoria para su avance hacia territorio mexicano, Kearny publicA? una proclama el 22 de agosto de 1846, anunciando su intenciA?n de buscar la alianza con, y mejorar la condiciA?n de sus habitantes. Ai??stos eran una mezcla seudo civilizada de espaAi??oles e indios, en ese entonces bajo la completa influencia de Manuel Armijo, el gobernador de Nuevo MAi??xico, quien habAi??a reunido una fuerza compuesta por indios y unos cuantos soldados regulares, en un caAi??A?n cercano a la capital, Santa Fe, para detener el avance del enemigo. Sin embargo, no llegA? a dar la batalla pues el miedo lo dominA? y huyA? de manera precipitada, dejando a la provincia desprotegida ante la invasiA?n.Ai??

Sin hallar resistencia alguna, Kearny tomA? posesiA?n de Santa Fe el 15 de agosto. ErigiA? allAi?? un fuerte para una guarniciA?n de 250 hombres y estableciA? un gobierno civil semejante al de los territorios de Estados Unidos. Fue asAi?? que, en un periodo de 100 dAi??as, se las habAi??a arreglado para reunir y organizar a sus tropas, marchado 1,600 km, adquirido una nueva posesiA?n y establecido en ella el gobierno estadunidense. MAi??xico, en cambio, habAi??a perdido un territorio. Kearney se dirigiA? despuAi??s hacia California.Ai??

Todo pareciA? continuar armoniosamente en Nuevo MAi??xico hasta el 15 de diciembre, cuando el coronel Sterling Price, quien estaba al mando, recibiA? informes de una prA?xima insurrecciA?n, la cualAi??en efecto estallA? el 14 de enero de 1847. Congregando sus fuerzas con rapidez, Price partiA? al valle de Taos con 350 efectivos, y el 24 rastreA? y encontrA? a 1,500 insurgentes cerca del pueblo de Santa Cruz de la CaAi??ada. Poco despuAi??s, con el refuerzo de los dragones del capitA?n John Burgwin, marchA? a travAi??s de pasos escabrosos y profundas capas de nieve rumbo al pueblo de Taos, el cual tomA? por asalto el 14 de febrero con una cuantiosa baja de mexicanos.Ai??

La siguiente carta de Alexander Brydie Dyer, en ese entonces teniente de artillerAi??a del ejAi??rcito invasor, nos ilustra, entre otros aspectos, acerca del pensamiento de un soldado estadunidense situado en Nuevo MAi??xico respecto a la guerra, asAi?? como sobre los sucesos ocurridos en las semanas posteriores a la toma del pueblo de Taos, y la represiA?n del complot para acabar con los invasores. Nos brinda tambiAi??n detalles acerca de los ataques que las tribus indAi??genas de Nuevo MAi??xico emprendAi??an contra los convoyes militares y cA?mo su relaciA?n con las nuevas autoridades estadunidenses se tornaba cada vez mA?s tensa. A lo largo de la carta, Dyer puso Ai??nfasis en la disciplina y la superioridad del ejAi??rcito al que pertenecAi??a, en comparaciA?n con el ejAi??rcito enemigo. En esta carta, asAi?? como en otros escritos que elaborA? durante su estancia en Nuevo MAi??xico, califica a los mexicanos de ignorantes y pobres diablos, considerando que no merecAi??an el privilegio de convertirse en ciudadanos estadunidenses. Se hacAi??a vocero, de esta manera, de la ideologAi??a del ai???Destino manifiestoai???, que veAi??a a las poblaciones al sur del rAi??o Bravo como racial y culturalmente inferiores.

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A?QuiAi??n era el autor de esta carta? Alexander Brydie Dyer naciA? el 10 de enero de 1815, en Richmond, Virginia. A temprana edad habAi??a adquirido una buena educaciA?n primaria, sentando asAi?? bases formativas que le servirAi??an en el futuro. A los 18 aAi??os de edad, apoyado por el general William H. Ashley, un integrante del Congreso por parte del estado de Missouri, Dyer fue designado cadete, y el 1A? de julio de 1833 ingresA? a la Academia Militar de West Point, en la cual se graduA? aAi??os mA?s tarde como sexto de su clase. El 1A? de julio de 1837 fue promovido al rango de teniente segundo en el tercer regimiento de artillerAi??a, con el que desempeAi??A? labores en el Fuerte Monroe, Virginia, y durante la segunda guerra contra los indios seminolas en Florida. A partir de la ampliaciA?n del Departamento de Ordenanza, el 9 de julio de 1838 fue transferido a Ai??l, y desempeAi??A? labores en varios arsenales hasta los aAi??os de la guerra con MAi??xico. En este conflicto no tuvo la suerte de servir bajo las A?rdenes de los generales Zachary Taylor o Winfield Scott, en cualquiera de las grandes lAi??neas de invasiA?n. Asignado a una esfera de menor actividad militar, fue en cierto modo recompensado, a pesar de ser apenas teniente segundo, con el nombramiento de jefe de Ordenanza del ejAi??rcito que ocupA? Nuevo MAi??xico. Al aceptar este cargo, Dyer asumiA? la responsabilidad de garantizar el abastecimiento de armas y municiones para las tropas de ocupaciA?n. A. B. Dyer demostrA? tal energAi??a, fervor y habilidad en el manejo de la artillerAi??a que el 16 de marzo de 1848, cuando el conflicto aA?n no se habAi??a terminado, fue ascendido al grado de capitA?n, por su valiente y meritoria conducta.

Trece aAi??os despuAi??s de la salida de las tropas invasoras de la repA?blica mexicana y, ante la amenaza de secesiA?n por parte de los estados del Sur, se vio obligado a elegir entre la ConfederaciA?n y la UniA?n. A pesar de haber nacido en Virginia, un estado sureAi??o, no dudA? en jurar lealtad a la segunda. No le fue fA?cil pues, en un principio, fue calumniado por su origen. Sin embargo, todas las calumnias y las sospechas cedieron ante la incansable industria y la eficiencia que Dyer demostrA? en todos los departamentos que tuvo bajo su mando. AsAi??, el 21 de agosto de 1861 el Congreso no encontrA? razones para no otorgar a un sureAi??o el mando de la ArmerAi??a de Springfield, Massachussetts, en ese entonces uno de los mA?s importantes centros de producciA?n armamentAi??stica de Estados Unidos. El modo en como desempeAi??ara tal cargo determinarAi??a en gran medida el triunfo o la derrota de la UniA?n. No decepcionA? a la A?ltima, pues mientras sirviA? como superintendente de la ArmerAi??a, sus instalaciones se ampliaron y la calidad del personal mejorA? notablemente. Estos aspectos se vieron reflejados en la producciA?n, que se cuadruplicA? a mil rifles por dAi??a. DesempeAi??A? el cargo hasta el 12 de septiembre de 1864, dAi??a en que, con el rango de general brigadier, fue nombrado jefe del departamento de Ordenanza a nivel federal, con la responsabilidad de supervisar la producciA?n y distribuciA?n de armamento, asAi?? como la modernizaciA?n de las instalaciones para el aumento de la producciA?n de armas cortas y municiones. Al tAi??rmino de sus labores en Springfield, 3 mil oficiales y empleados le otorgaron como felicitaciA?n por haber sido promovido a jefe de su departamento una charola de plata de 82×50 cm, con una imagen grabada de la ArmerAi??a.Ai??

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El 13 de marzo de 1865, un mes antes de ser asesinado, el presidente Lincoln, quien lo estimaba grandemente, le confiriA? el rango de general de divisiA?n del ejAi??rcito de Estados Unidos, por sus fieles, meritorios y distinguidos servicios en el departamento de Ordenanza durante la guerra civil, cargo que desempeAi??A? hasta su muerte, el 20 de mayo de 1874. Dyer fue inhumado en el Cementerio Nacional de Arlington, Virginia. Yacen en la misma tumba su esposa, Elizabeth Allen Dyer y 4 de sus 6 hijos.Ai??

La carta que sigue, dirigida por Dyer al coronel George H. Talcott, se localiza en la secciA?n de Documentos Familiares (colecciA?n 2087), en la DivisiA?n de Manuscritos y Colecciones Raras de la biblioteca de la Universidad de Cornell, en Nueva York.Ai??

Ai??

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

 

16. Esta fue su bandera

MarAi??a Eugenia Arias GA?mez / Instituto Mora

BiCentenario #16

Mire, seAi??or Madero, si yo, aprovechA?ndome de que estoy armado, le quito su reloj y me lo guardo, y andando el tiempo nos llegamos a encontrar, los dos armados con igual fuerza A?TendrAi??a derecho a exigirme su devoluciA?n?Sin duda, le dijo Madero; incluso le pedirAi??a una indemnizaciA?nPues eso, justamente termina diciendo Zapata, es lo que nos ha pasado en Morelos, en donde unos cuantos hacendados se han apoderado por la fuerza de las tierras de los pueblosai??i?? Mis soldados (los campesinos armados y los pueblos todos) me exigen diga a usted, con todo respeto, que desean se proceda desde luego a la restituciA?n de sus tierras.Ai??

Captura de pantalla 2013-10-21 a las 10.45.05Hace cien aAi??os, Emiliano Zapata Salazar se suma a la RevoluciA?n en 1911. Este jefe morelense, que inicia con unos cuantos seguidores en su entidad, reA?ne a miles durante el curso revolucionario en el que sostiene una causa agrarista que hereda y por la que da la vida. DespuAi??s de ser asesinado a traiciA?n, su firmeza en la guerra trasciende en la historia, convirtiAi??ndolo en sAi??mbolo del agrarismo en Morelos, a lo largo y ancho de los Estados Unidos Mexicanos, asAi?? como en otros paAi??ses del mundo.

La autenticidad de esa causa no data del tiempo de Emiliano. Para entenderla como la fuerza palpitante y resurgida que es a la fecha, hay que retroceder muy atrA?s: a la Ai??poca colonial, porque inicia entonces el problema entre pueblos y haciendas por el agravio de estas A?ltimas unidades en contra de los campesinos al despojarlos de sus tierras, aguas, pastos, bosques y demA?s recursos naturales. El conflicto acontece en diversas comarcas, principalmente en el centro sur de nuestra repA?blica, en la regiA?n que hoy se llama estado de Morelos y donde nace Zapata.

A travAi??s de varias centurias, los campesinos reclaman sus derechos mediante representantes que llevan los tAi??tulos de propiedad ante las autoridades en forma pacAi??fica, pero otras veces lo hacen con las armas en la mano. Aquella causa ancestral, sustentada por los precursores agraristas, se asociarA? al liderazgo del sujeto histA?rico que con tenacidad reclamarA? la devoluciA?n de la tierra a sus legAi??timos dueAi??os y que tendrA? un nombre nuevo: zapatismo.

El problema agrario, que se recrudece, culmina en la Ai??poca porfiriana y al momento en que Francisco I. Madero llama a la guerra, buena parte del campesinado se suma a ella esperanzado en que se harA? justicia, pues el artAi??culo 3A? del plan de San Luis seAi??ala que se regresarA? la tierra a quien le pertenece. La participaciA?n de este sector significa una fuerza poderosa que promueve la caAi??da del gobierno dictatorial encabezado por Porfirio DAi??az, fin por el que se convocara a la revoluciA?n y una vez que se logra, Francisco LeA?n de la Barra sube al poder de manera interina y luego Madero.

David Alfaro Siqueiros, "Revolucionarios a caballo" (fragmento)

David Alfaro Siqueiros, “Revolucionarios a caballo” (fragmento)

Pluma y fusil apuntan contra los combatientes desde que se incorporan a la lucha en marzo de 1911, hasta que muere el caudillo en abril de 1919. Una campaAi??a de desprestigio llevada a cabo sobre todo por la prensa conservadora del aAi??o once en la ciudad de MAi??xico exhorta a ir contra ai???la barbarieai???, ya que los zapatistas se manifiestan como ai???rebeldes y elementos mA?rbidos que brotan del subsuelo y atentan contra la civilizaciA?nai???; es entonces que se aplican los peores denuestos a Zapata para concebirlo como bestia y bandido, como la apariciA?n del subsuelo que quiere borrar todas las luces de la superficie, y para llamarlo Gengis Kan y Atila del Sur.

Un hecho importante en el proceso histA?rico del zapatismo es cuando Emiliano adquiere el mando al ser reconocido por gente del municipio de Ayala y jefes locales de otros lugares en su estado, lo que acontece tras la muerte de Pablo Torres Burgos, cabeza del maderismo y director inicial del movimiento en los A?ltimos meses de 1910 y los primeros de 1911; uno mA?s, el momento en que los zapatistas se separan de Madero considerA?ndolo traidor, porque da prioridad al licenciamiento de armas y a la instauraciA?n de un orden democrA?tico.

A mediados de 1911, Emiliano se entrevista con Madero en la ciudad de MAi??xico, expone las razones de su levantamiento y le solicita que cumpla lo prometido, pero aquAi??l insiste en que desarme a sus tropas. Y es, de acuerdo con Gildardo MagaAi??a, que Zapata acercA?ndose, seAi??ala la cadena de oro que trae y en el que ambos sostienen el diA?logo con que iniciA? el relato.

A poco de que Madero resultara electo como presidente constitucional, en noviembre de 1911,Ai??los zapatistas se manifiestan a travAi??s de un documento que enarbolan como su bandera: el Plan de Ayala, cuya versiA?n original, que data del 25 de aquel mismo mes y aAi??o, se atribuye principalmente a Otilio Edmundo MontaAi??o; dAi??as antes, Zapata y unos seguidores son perseguidos en la zona de Ayala y arrojados de Morelos a Puebla por fuerzas del gobierno y, cerca de Miquetzingo, Ai??l y MontaAi??o revisan lo que ambos han bosquejado por escrito desde que Madero postergara las demandas agrarias, terminan de redactarlo y lo proclaman en Ayoxustla, Puebla.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 12.54.16Los jefes locales, respondiendo al llamado del caudillo, se concentran con su gente en Ayoxustla y esperan inquietos. Zapata y MontaAi??o salen del jacal donde han ultimado detalles; el primero los exhorta: ai???A?Ai??sos que no tengan miedo, que pasen a firmar!ai??? Luego, de pie, junto a una pequeAi??a y rA?stica mesa que sirve de base, se lee el plan. Sorprendidos y emocionados, pasan a firmarlo. Unos mA?sicos traAi??dos de Miquetzingo interpretan el himno nacional que se canta en posiciA?n de firmes. Unos cohetes truenan y se hace la jura de la bandera de MAi??xico que, puesta en alto, es flanqueada por Emiliano y Eufemio Zapata ante los que desfilan las tropas.

DespuAi??s, cada quien toma su camino. Emiliano regresa a Morelos y estando acampando en una rancherAi??a cercana al mineral de Huautla, ordena que traigan una mA?quina de escribir, papel carbA?n y al cura local. Emigdio Marmolejo le pregunta: ai???A?Y si no quiere venirai???, a lo que aquAi??l contesta que no va a consultarle su opiniA?n, que lo lleve y que si se resiste lo obligue a caminar con la mA?quina en la cabeza. El sacerdote acude y reproduce el plan.

Zapata envAi??a carta a Gildardo MagaAi??a, comisionado en la ciudad de MAi??xico, y le recomienda que lo imprima; le expresa no le importa que la prensa mercenaria les llame bandidos y los colme de oprobios; que Ai??l como no es polAi??tico, ni entiende de esos triunfos en que los derrotados son los que ganan, estA? resuelto a luchar contra todo y todos sin mA?s baluarte que la confianza, el cariAi??o y el apoyo de su pueblo. Es entonces que la primera versiA?n impresa se publica en el periA?dico liberal Diario del Hogar, a mediados de diciembre de 1911, y es la que se conoce en la capital del paAi??s; en ella, hay correcciones gramaticales, varias modificaciones de contenido y el lema original de la manuscrita (Justicia y Ley), aumenta a Libertad, Justicia y Ley.

El plan de Ayala legitima a la causa agrarista y determina la identidad del zapatismo. Constituye un programa radical que seAi??ala cA?mo resolver la problemA?tica en el campo tanto en Morelos y sitios donde se enarbola, como en todo el paAi??s. Plantea ademA?s la manera de seguir la lucha y con quAi?? mecanismos legales se sostendrA?. Hace suyo y reforma al plan de San Luis; revela las ideas que lo inspiran, entre ellas las de los hermanos Flores MagA?n a travAi??s del Partido Liberal Mexicano y de RegeneraciA?n, su portavoz, asimismo las de Paulino MartAi??nez y los hermanos MagaAi??a.

EstA? integrado con una breve introducciA?n y quince artAi??culos. Inicia diciendo que quienes lo suscriben, se han constituido en junta revolucionaria para sostener y llevar a cabo las promesas que hiciera la revoluciA?n de 1910; que declaran ante la faz del mundo civilizado que los juzga y ante la naciA?n a que pertenecen y aman, los propA?sitos que formulan para acabar con la tiranAi??a que los oprime y redimir a la patria de las dictaduras que se les imponen, las cuales determinan en el plan.

Arnold Belkin, "Serie Zapata II"

Arnold Belkin, “Serie Zapata II”

El plan advierte por quAi?? Madero es traidor y exige su renuncia, asAi?? como la de otros representantes polAi??ticos. Demanda que haya otros gobernadores y que tenga lugar una reuniA?n de revolucionarios para designar a un ejecutivo interino en MAi??xico, quien ha de convocar a elecciones de los poderes federales. Propone como Jefe de la RevoluciA?n Libertadora a Pascual Orozco y en su defecto a Emiliano Zapata. Plantea la restituciA?n agraria inmediata, la expropiaciA?n previa indemnizaciA?n, la nacionalizaciA?n de bienes de los enemigos y cA?mo pensionar a los deudos de quienes caen en la guerra. Termina exhortando al pueblo mexicano para que lo apoye con las armas en la mano.

En sostAi??n de dicha insignia estA?n las personas que han sufrido el despojo agrario y el ultraje; campesinos pobres y medios, peones acasillados, medieros y arrendatarios; rancheros que tienen que pagar a las haciendas por derechos de peaje y paso de animales. Y si la tierra es el eje en torno al que gira la presencia zapatista, tambiAi??n hay otros motivos por los que muchos se suman a la guerra: el temor a los amos y los capataces, a la leva y a las autoridades, a las campaAi??as de persecuciA?n; por tener libertad, o porque sus mayores o compaAi??eros se han ido con Emiliano.

La mayorAi??a que defiende el plan de Ayala en Morelos, es de campesinos armados que dedican un tiempo a la lucha y otro al cultivo; forma bandas que no viajan juntas, que sA?lo se reA?nen para atacar objetivos comunes y que dan la impresiA?n de vivir diseminados en las montaAi??as. Como cuerpo militar, integra al EjAi??rcito Libertador del Centro y Sur, cuyas unidades son tropas pequeAi??as no siempre bien organizadas y que practican la guerra de guerrillas como tA?ctica principal, basada en el ataque sorpresivo y la dispersiA?n inmediata.

La supervivencia del movimiento en ese estado se debe a quienes enarbolan el plan con fervor, mujeres y hombres apoyados por ancianos, jA?venes y niAi??os. El carA?cter popular y campesino del zapatismo se advierte en la ropa de los guerrilleros, que visten por lo general con camisa y calzA?n de manta, sombreros de ancha ala y huaraches, vestimenta por la que se han dado en llamar las liebres blancas y por su agilidad, que les permite escabullirse en los montes, donde andan a salto de mata al ser perseguidos por sus enemigos.

Rasgo singular e incipiente del movimiento que enarbola aquel emblema es su sentido original agrarista y local. Sin embargo, al paso de los aAi??os, el zapatismo tiene carA?cter regional y nacional cuando gana mayor espacio y amplAi??a sus metas, a partir de que se propaga en los estados circunvecinos y alcanza otras comarcas, adhiriAi??ndose a Ai??l mA?s adeptos con diversas ideas. Aun asAi??, en el comportamiento de los locales y en la expresiA?n de sus demandas, hay signos en los que prevalecen la tradiciA?n o la costumbre morelenseai??i?? Emiliano, por ejemplo, siendo el jefe mA?s reconocido en la regiA?n centro sureAi??a de MAi??xico, se remite a veces a la autoridad de los ancianos.

Conforme avanza la lucha, la enseAi??a zapatista incluye considerandos, reconocimientos, desconocimientos, adiciones; variantes que explican el porquAi?? de su separaciA?n de otros movimientos. Entre sus enmiendas cabe la de fines de mayo de 1913 mediante la que se desconoce a Pascual Orozco como lAi??der, por haber simpatizado con el gobierno de Victoriano Huerta, y por la que Emiliano Zapata queda a la cabeza del EjAi??rcito Libertador del Centro y Sur.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 12.53.00DespuAi??s que Huerta cae del poder, las controversias de los revolucionarios tratan de allanarse en la ConvenciA?n reunida en la ciudad de MAi??xico y en la de Aguascalientes en octubre de 1914; a esta A?ltima asiste una comisiA?n zapatista, encabezada por Paulino MartAi??nez. El plan de Ayala es reconocido casi en su totalidad, gracias a la participaciA?n del ideA?logo Antonio DAi??az Soto y Gama. El gobierno convencionista, a poco de constituirse inicia y promueve cambios en Morelos y en los lugares donde se adopta el plan, al tiempo que es desacreditado y perseguido por el que instituyen los carrancistas.

A partir de ese aAi??o catorce se produce un gran nA?mero de edicionesdel plan con sus ratificaciones; en una de las publicaciones salida a la luz en MAi??xico en 1915 destaca el ai???Proemioai??? debido a pluma de Dolores JimAi??nez y Muro, quien, afiliada al zapatismo, escribe una alabanza a Emiliano, donde lo compara con Hidalgo, Morelos, Guerrero y JuA?rez, y seAi??ala ademA?s que aunque le pese a muchos, hasta los mismos poderosos comprenden y reconocen la justicia que abriga la bandera de Ayala.

Firme compromiso en apoyo de aquel pabellA?n, considerado como una cosa sagrada convertida en blasA?n, se revela en las fuentes a las que recurre el historiador: ya la palabra escrita y la oral, ya el corrido popular, aA?n en otros materiales como la literatura y la iconografAi??a en su diversidad. ai???Plan de Ayala-lucha agrarista-Emilianoai??? constituyen una frase, un sAi??mbolo que, tras morir el caudillo y a partir de los aAi??os veinte sugiere,Ai??connota, cA?mo la Historia da el fallo a favor, yAi??al hacer justicia mueve a la bandera, la causa y alAi??hombre en heroico nicho donde ha de venerarseAi??al antes ai???Atila del Surai??? como ai???el reivindicadorAi??agrarioai??? de todo un paAi??s.

Ai??PARA SABER MA?S:

FELIPE A?VILA ESPINOSA, Los orAi??genes del zapatismo,Ai??MAi??xico, Centro de Estudios HistA?ricos-El ColegioAi??de MAi??xico/Instituto de Investigaciones HistA?ricas-Ai??UNAM, 2001.

FRANCISCO PINEDA GAi??MEZ, La irrupciA?n zapatista,Ai??1911, MAi??xico, Era, 1997.

* Ver A?Viva Zapata!, dir. Elia Kazan, 1952, DVD.

* Visitar el museo de Anenecuilco, Morelos.

* Escuchar el Corrido del Plan de Ayala, de Leonardo

Kosta, interpretado por el grupo Tribu en http://www.bibliotecas.tv/zapata/corridos/corr03.html