Archivo de la categoría: Entrevistas

Rafael de la Colina Riquelme. El buen cA?nsul en Estados Unidos.

Graciela de Garay
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 35.

Los momentos conflictivos para los migrantes mexicanos radicados entre los vecinos del norte han sido diversos. La recesiA?n de 1929 dio lugar a una fuerte oleada de compatriotas a los que les convino salir del paAi??s antes que ser deportados. Las acciones de este diplomA?tico fueron destacadas en california donde pudo convencer y repatriar a miles de ellos. Su testimonio da cuenta de las dificultades para armonizar las necesidades de personas que buscan mejores condiciones de vida que no obtienen en MAi??xico y las necesidades de los gobiernos estadunidenses vinculadas a sus procesos econA?micos y legales.

Al llegar como cA?nsul de MAi??xico a Los A?nAi??geles, California, Rafael de la Colina se enAi??contrA? con dos problemas: primero, la crisis econA?mica mundial de 1929, producto de la caAi??da de las acciones en la bolsa de valores de Nueva York, y, segundo, el gran desafAi??o de repatriar a los miles de compatriotas que habAi??an quedado desempleados en Estados Unidos a raAi??z del desastre financiero. Muchos de ellos habAi??an emigrado a este paAi??s, antes de la recesiA?n, atraAi??dos por las oportunidaAi??des laborales en la agricultura, el tendido de vAi??as de ferrocarril y, sobre todo, para abasteAi??cer de mano de obra las fA?bricas que dejaron los obreros locales para pelear en la primera guerra mundial. En 1931 De la Colina devolAi??viA? a mA?s de 30 mil mexicanos, y gracias a sus labores de protecciA?n en Los A?ngeles se le llamA? ai???el buen cA?nsulai???.

Dado que la crisis afectA? mA?s a las naciones industrializadas, estas redujeron sus importaAi??ciones, entre ellas a MAi??xico, en particular de petrA?leo y de productos agrAi??colas y mineros. La situaciA?n ocasionA? un dAi??ficit en los inAi??gresos del gobierno federal que dependAi??a del comercio exterior. Ahora bien, no obstante la severidad de la crisis internacional, esta perAi??judicA? en menor medida a nuestro paAi??s dado que su base industrial era exigua y su poblaciA?n mayoritariamente rural. De cualquier manera, los balances negativos de la dependencia de los mercados internacionales evidenciaron la necesidad de desarrollar una industria propia.

En el contexto de la crisis, el gobierno esAi??tadunidense intensificA? el rigor de su polAi??tica migratoria para garantizar la efectividad de las deportaciones de los mexicanos que se encontraban en su territorio; por ejemplo, se incrementA? de uno a dos aAi??os la pena de prisiA?n y se fijA? en 1 000 dA?lares la multa a quienes volvieran a entrar ilegalmente al paAi??s.

El historiador MoisAi??s GonzA?lez Navarro apunta que los especialistas estadunidenses distinguieron tres grupos entre los repatriaAi??dos mexicanos: 1) los que regresaban volunAi??tariamente, 2) los que lo hacAi??an ai???under polite coerciA?nai???, es decir, cuando las autoridades o las instituciones pA?blicas de beneficencia les pagaban los gastos por transporte hasta la frontera y 3) los deportados.

De acuerdo con las Memorias de la SeAi??cretarAi??a de GobernaciA?n, se deportA? a 9 265 mexicanos de Estados Unidos, 85% acusados de violaciones a las disposiciones migratoAi??rias. A partir de 1929 se suspendiA? casi en su totalidad la emigraciA?n mexicana a Estados Unidos. En ese mismo aAi??o se repatriaron 25 782 trabajadores, y de julio de 1930 a junio de 1931 un total de 91 972, la gran mayorAi??a procedente de Texas y California. El punto mA?ximo del proceso ocurriA? en 1931 sumanAi??do un total de 124 990 repatriados. Los gastos fueron cubiertos por el gobierno mexicano, los comitAi??s de beneficencia organizados por los consulados y los donativos de particulares mexicanos. En 1932 se repatriaron 115 705, y el gobierno erogA? 73 404 sA?lo por alimentos.

Muchos regresaron prA?cticamente sin recurAi??sos, aunque trajeron un modesto menaje de casa y algunas pertenencias.

La entrevista que a continuaciA?n se preAi??senta constituye la versiA?n abreviada del conAi??junto de doce entrevistas que le realicAi?? al emAi??bajador Rafael de la Colina en la ciudad de Reston, Virginia, Estados Unidos, en noAi??viembre de 1986, para el proyecto de Historia Oral de la Diplomacia Mexicana, patrocinado por la SecretarAi??a de Relaciones Exteriores de MAi??xico con el apoyo del Instituto Mora. La versiA?n extensa fue publicada por la propia SecretarAi??a de Relaciones y el Banco de CoAi??mercio Exterior en 1989.

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Recuerdos de una maestra

Graziella Altamirano Cozzi
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 34.

Aunque nieta de un hacendado henequenero yucateco, Adela Alfaro se sumA? a temprana edad, con su marido Juan, a la lucha social, siendo ambos maestros, para acabar con la explotaciA?n de campesinos e indAi??genas, En este testimonio relata su niAi??ez entre mayas esclavizados y los ricos propietarios de tierras caeca de MAi??rida, la discriminaciA?n familiar, Felipe Carrillo Puerto y la militancia en el Partido Socialista del Sureste.

Victoria

A travAi??s del relato de su vida y de la evocaciA?n de los aAi??os ocultos, Adela Alfaro de Aguayo exhuma los recuerdos de su infancia transcurrida en un pequeAi??o pueblo de YucatA?n, revive las experiencias de su juventud y su inicio en el magisterio y nos deja su testimonio, cuya voz, resguardada en el Archivo de la Palabra del Instituto Mora, permite hoy asomarnos al microcosmos de un pueblo rodeado de haciendas henequeneras, en los albores del siglo XX.

En las reminiscencias de sus primeros aAi??os, la maestra Alfaro reconstruye la cotidianidad de su pueblo y de su escuela; describe el transcurrir de la vida en el campo y el trajAi??n del trabajo en las haciendas; se refiere a la explotaciA?n de los indAi??genas y nos deja ver atisbos de un profundo desequilibrio econA?mico y social en YucatA?n. Rememora los primeros ecos del despertar polAi??tico en la entidad y la percepciA?n que tuvo en aquel entonces del descontento existente y de la creciente agitaciA?n por las pugnas de poder con los poderosos hacendados que se hacAi??an llamar ai???liberalesai???, los cuales estaban decididos a no perder sus privilegios. La maestra repasa las nAi??tidas seAi??ales de su vocaciA?n, asAi?? como el encuentro con el que serAi??a su compaAi??ero de vida, con el hombre que compartiA? el compromiso de trabajar en favor de los indAi??genas. Finalmente, nos habla de su cercanAi??a con Felipe Carrillo Puerto, el lAi??der y defensor de los indios mayas, con quien ella y su esposo participaron en la fundaciA?n de las Ligas de Resistencia en los pueblos y en el campo de YucatA?n, y de su militancia en el Partido Socialista del Sureste.

El siguiente texto es una ediciA?n de la entrevista que le hizo Eugenia Meyer a la maestra Adela Alfaro de Aguayo, el 25 de septiembre y el 2 de octubre de 1972, asAi?? como el 19 de febrero de 1973 (PHO/4/8).

Adela Alfaro de Aguayo en primera persona
Entrevista realizada por Eugenia Meyer.

Mi pueblo

NacAi?? el 19 de agosto de 1903, en el pueblo de Tekit, YucatA?n. Mi padre fue maestro de escuela, pero se fue al extranjero y ya no supimos de Ai??l. Mi madre quedA? sola con cinco hijos -yo era la segunda-, y luchA? mucho por levantarnos, por formarnos. Afortunadamente no la defraudAi??, estudiAi?? un poco y me metAi?? a la escuela rural porque era lo mA?s fA?cil para una mujer. Con la ayuda de mis tAi??os que tenAi??an dinero, mi mamA? nos sacA? adelante. Mis tAi??os eran, como quien dice, los capitalistas del pueblo porque tenAi??an tienda, ranchitos y ganado. Ellos ayudaban en parte a mi mamA? y ella nos sostuvo tambiAi??n haciendo hamacasai??i?? costaban 15 y 18 pesos, y las que eran muy finas hasta 25. Mensualmente tejAi??a tres, cuatro hamacas, y las vendAi??a. Con esa utilidad sostuvo nuestros estudios en MAi??rida.

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La vida en mi pueblo amanecAi??a muy temprano y cada quien se dedicaba a lo suyo. Los tenderos abrAi??an sus tiendas y a uno de chica la mandaban a comprar, luego regresaba, desayunaba, se iba a la escuela, volvAi??a uno al almuerzo ai??i??que entonces se hacAi??a a las once de la maAi??ana en YucatA?nai??i?? y otra vez a la escuela. A la siete de la maAi??ana entrA?bamos y salAi??amos hasta la tarde, porque las clases se daban maAi??ana y tarde.

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El Mixcoac de mis recuerdos

Graziella Altamirano Cozzi
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 33.

Una testigo de ocho dAi??cadas de la vida del barrio salpica entre anAi??cdotas y vivencias lo que fue vivir en casas de largos corredores, amplios jardines y establos, esconderse en las ladrilleras del parque hundido, convivir travesuras con los Paz, ser testigo de misas clandestinas, escudriAi??ar fantasmas o cargar los judas con frutas en semana santa.Ai??

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Las reminiscencias de la seAi??ora GuadalupeAi??MartAi??nez de Ritz sobre su infancia en elAi??Mixcoac de los aAi??os veinte del siglo pasado,Ai??comprenden la entrevista que presentamosAi??a continuaciA?n. Se refieren al pueblo de losAi??apacibles callejones y nuevas calzadas; el deAi??los establos y huertas de A?rboles frutales; elAi??de los jardines e iglesias; el que ya era recorridoAi??por los nuevos tranvAi??as elAi??ctricos y enAi??el que se detenAi??an los trenes que iban a losAi??pueblos mA?s alejados que rodeaban la ciudad.Ai??El Mixcoac del legendario barrio de San JuanAi??con su placita llena de plantas, su SantuarioAi??de la Virgen de Guadalupe y la vieja y adustaAi??casona decimonA?nica que fuera hogar delAi??prA?cer liberal ValentAi??n GA?mez FarAi??as, y queAi??ahora alberga al Instituto Mora.

El relato estA? salpicado de anAi??cdotas y vivencias,Ai??a veces con un asomo de nostalgiaAi??por los tiempos idos, y a la vez con ese entusiasmoAi??vivaz y esa frescura de la memoria noAi??inmediata, que a menudo permite viajar porAi??los recuerdos de los primeros aAi??os y evocarAi??nAi??tidamente los lugares, las personas y los hechosAi??que dejaron huella y que se observaronAi??a travAi??s de los prismas de la niAi??ez.

Iglesia en la plaza de San Juan (frente al Mora) (640x394)

AsAi??, doAi??a Guadalupe MartAi??nez nos transportaAi??por el tiempo al barrio de San Juan yAi??nos muestra el devenir cotidiano de una familiaAi??de clase media que vivAi??a muy cerca de laAi??plaza, enfrente de la casa de don Ireneo Paz,Ai??el abuelo porfiriano de Octavio Paz y junto aAi??la huerta donde fuera sepultado don ValentAi??nAi??GA?mez FarAi??as porque la iglesia impidiA?Ai??su inhumaciA?n en el camposanto. Es un conjuntoAi??de recuerdos que nos permite visualizarAi??un rincA?n de los alrededores de la ciudad; unAi??espacio donde transcurre el devenir cotidianoAi??del Mixcoac aA?n campirano y en el que seAi??refleja la problemA?tica polAi??tica encarnada enAi??la persecuciA?n religiosa que viviA? la ciudadAi??en los aAi??os posrevolucionarios. EncuentranAi??tambiAi??n un lugar los fantasmas, las leyendasAi??del barrio y las festividades, asAi?? como las calles,Ai??las plazas y las escuelas, mucho de lo cual haAi??logrado sobrevivir al paso del tiempo, a pesarAi??de los cambios vertiginosos sufridos por laAi??gran ciudad.

La colonia y sus leyendas

Entrevista a Guadalupe MartAi??nez viuda de Ritz,
realizada por Graziella Altamirano el 7 de agosto de 2003,
Santa MA?nica, Estado de MAi??xico.

NacAi?? el 4 de octubre de 1918 en la colonia SanAi??Rafael. Mi padre fue el abogado Juan MartAi??nezAi??y mi madre Victoria Meana, dedicada alAi??hogar, como en aquel entonces. Llegamos aAi??Mixcoac porque mi papA? tuvo un accidente,Ai??y al poco tiempo muriA?. En Mixcoac vivAi??a miAi??abuelita con sus otros hijos que eran solteros.Ai??Mis tAi??os y mi abuelita ya no quisieron queAi??mi mamA?, al quedar viuda, regresara hasta laAi??colonia San Rafael, que entonces estaba muyAi??distante, y le dijo: ai???No, tA? ya no te vasai??i?? A?quAi??Ai??vas a hacer con la niAi??a?ai??? Yo tenAi??a un aAi??o deAi??nacida, entonces ya nos quedamos en Mixcoac.

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Uno de mis tAi??os rentA? una casa de ahAi??, enfrenteAi??a la casa de Octavio Paz, era el nA?meroAi??72 de la calle que se llamaba en esa Ai??poca AvenidaAi??CuauhtAi??moc, y ahora se llama Rubens.Ai??Era una casa muy grande que tenAi??a huerta,Ai??un corral, alberca, estaba muy bien. AhAi?? vivimos,Ai??se casA? otra de mis tAi??as, uno de misAi??tAi??os, entonces ya quedamos nosotros ahAi?? conAi??mi abuelita. Vivimos hasta que tenAi??a yo onceAi??aAi??os de edad. De ahAi?? nos cambiamos a la calleAi??de la Empresa, casi esquina con AugustoAi??Rodin, que es tambiAi??n paralela a Rubens. EsAi??el mismo rumbo, pero yo de lo que mA?s meAi??acuerdo es de cuando vivAi?? en Rubens porque,Ai??A?cA?mo le dirAi??? entre mA?s chica es una, comoAi??que recuerda con mA?s claridad que cuandoAi??es mA?s grande.

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RamA?n Pereda Saro. Una vida en el cine

RamA?n Aureliano
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 32.

En los tiempos del cine mudo RamA?n Pereda Saro se fue a Hollywood, cuando todavAi??a empezaba su carrera y allAi?? se hacAi??an pelAi??culas en espaAi??ol. Casi tres aAi??os de trabajo y 18 pelAi??culas fueron un aprendizaje acelerado para convertirse en una de las figuras destacadas de los inicios del cine mexicano. Si bien preferirAi??a la actuaciA?n y direcciA?n, destacA? por la producciA?n de films de rA?pida manufactura y con temA?ticas populares.

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RamA?n Pereda en una escena de la pelAi??cula El mAi??dico de las locas, 1944.

Actor, guionista, director y productor de cineAi??de origen espaAi??ol, RamA?n Pereda Saro naciA?Ai??en el seno de una familia de campesinos. AlAi??parecer, influido por consejos de parientes queAi??vivAi??an en MAi??xico, se embarcA? en el puerto deAi??Santander en 1910 para probar fortuna enAi??tierras mexicanas.

Tuvo diversos empleos en los que destacA?,Ai??entre ellos como representante en MAi??xicoAi??para AmAi??rica Latina, de una compaAi??Ai??a canadienseAi??de seguros. En 1929 pudo costearse unAi??viaje a Los A?ngeles, California, y aprovecharAi??la coyuntura favorable de los estudios de cineAi??hollywoodenses que incorporaban actoresAi??de origen latino. En 1932 regresA? como actorAi??a MAi??xico y a partir de 1937 tambiAi??n trabajA?Ai??como guionista y director de pelAi??culas conAi??su propia compaAi??Ai??a, la S. A. Pereda Films.Ai??Fue un cineasta conocido tambiAi??n por manufacturarAi??pelAi??culas de manera rA?pida y barata.Ai??RamA?n Pereda se divorciA? de la actriz GloriaAi??Rubio, enviudA? de la actriz Adriana LamarAi??y se casA? con la afamada rumbera y actrizAi??cubana MarAi??a Antonieta Pons. Muy prolAi??ficoAi??como actor y director, se retirA? en 1965Ai??y falleciA? en la ciudad de MAi??xico el 20 deAi??junio de 1986.

En las siguientes pA?ginas presentamos unaAi??ediciA?n de la entrevista que le hiciera Ximena SepA?lveda en su domicilio particular, el 22Ai??de septiembre de 1975, la cual forma parteAi??del Archivo de la Palabra de la BibliotecaAi??Ernesto de la Torre Villar del Instituto MoraAi??(PHO)/2/37.

???????????????????????????????????????????El Debut.

NacAi?? en Esles de CayA?n, en Santander, EspaAi??a, el 30 de agosto de 1897. Vine a MAi??xico muy joven, despuAi??s me fui a Monterrey. TrabajAi?? en un rancho en Matamoros y despuAi??s en Estados Unidos; regresAi?? a MAi??xico, me dediquAi?? a comisionista y agente de bolsa. Pero se formA? una compaAi??Ai??a minera y me fui a la sierra de Guerrero a buscar minasai??i?? no las encontrAi??. RegresAi?? a MAi??xico y me dediquAi?? a vender seguros de la compaAi??Ai??a El Sol de CanadA?.

Un dAi??a vi un anuncio en un periA?dico en el que solicitaban artistas para trabajar en una pelAi??cula, ConspiraciA?n. Fui, me encontrAi?? con un seAi??or que me dijo que tenAi??a que inscribirme y pagar tres pesos, no sAi?? si a la semana o al mes. Yo le dije que querAi??a trabajar en la pelAi??cula que estaban haciendo, que yo no iba a estudiar, que si servAi??a para el papel que tenAi??an, muy bien; y si no, pues nada. El seAi??or inmediatamente vio a otro que estaba a su lado y exclamA?: ai???A?El marquAi??s!ai??? El que estaba a su lado afirmA? con entusiasmo. Total, que hicimos un contrato en el que yo trabajaba, o mejor dicho, cobraba mi trabajo, con la oportunidad que me daban de trabajar en la pelAi??cula. No habAi??a dinero. Se hacAi??a o se filmaba, cuando los productores conseguAi??an un rollo de negativo, aunque fuera de 500 pies. En resumidas cuentas, se filmA? la pelAi??cula. Trabajaron en ella Luis MA?rquez, MarAi??a Luisa Zea, Eva de la Fuente; un muchacho, Enrique de BrokiAi??; un actor de carA?cter, Max Langler y otros. El fotA?grafo fue el seAi??or Eugenio Lezama, muy buen fotA?grafo. TodavAi??a estA? por aquAi??.

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Sara GarcAi??a. La actriz joven que quiso ser vieja

Graziella Altamirano
Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 31.

Una de las actrices mA?s emblemA?ticas del cine nacional fue Sara GarcAi??a Hidalgo (1895-1980), conocida como La Abuelita del cine mexicano por sus estereotipadas interpretaciones de una abuela, lo mismo severa y regaAi??ona que protectora y tierna, una figura imprescindible de la Ai??poca de oro del cine nacional. Recuperamos dos entrevistas don de la propia actriz habla de su llegada al cine, los escenarios compartidos con Pedro Infante y Jorge Negrete, asAi?? como la huella que querAi??a dejar para las futuras generaciones de actores y actrices.

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Sara GarcAi??a en Mauricio de la Serna, Las seAi??oritas Vivanco, fotograma, 1958. AGN, Fondo Hermanos Mayo, Filmaciones, concentrados sobre 12666.

Actriz de teatro por vocaciA?n y por intuiciA?n,Ai??Sara GarcAi??a se vinculA? a la carrera cinematogrA?ficaAi??y transitA? casi a la par con la historia delAi??cine nacional del siglo XX, a partir de la apariciA?nAi??del cine sonoro en los aAi??os 30, cuando esteAi??se fue perfilando y desarrollando en las dAi??cadasAi??siguientes, como uno de los entretenimientosAi??con mayor producciA?n y diversidad de gAi??neros.

Surgieron por entonces los melodramasAi??con actuaciones exageradas como una herenciaAi??tanto del teatro como del cine mudo, se dioAi??impulso a las pelAi??culas musicales, fue inauguradoAi??el gAi??nero de comedia ranchera y apareciA?Ai??el cine cA?mico con artistas procedentes de lasAi??carpas populares. Fueron aAi??os en los que proliferaronAi??los directores y el cine experimentA? unAi??importante crecimiento debido a la instalaciA?nAi??de los grandes estudios cinematogrA?ficos. TodoAi??ello habrAi??a de dar forma y brillo a la Ai??poca deAi??Oro del cine mexicano en la que se realizaronAi??obras de enorme calidad de distintos gAi??nerosAi??y alcanzaron su mA?ximo esplendor las grandesAi??estrellas y los Ai??dolos populares que se volvieronAi??inmortales, entre ellos, Sara GarcAi??a.

DSC00093 (419x640)La abuelita del cine mexicano se ganA? esteAi??mote a pulso, sacrificando juventud y aparienciaAi??al hacerse extraer los dientes para dejar a unAi??lado las actuaciones de dama joven y convertirseAi??en actriz de carA?cter representando papelesAi??dramA?ticos. Como ella misma expresA?,Ai??siendo joven quiso ser vieja y asAi?? llegA? al cine,Ai??adaptA?ndose a los modelos que se impusieronAi??entonces, con estereotipos de personajes queAi??representaban una sociedad que no siempreAi??era un fiel reflejo de la realidad.

Sara fue lo mismo la madre y esposa sumisa,Ai??dulce y abnegada de un matrimonio ejemplar,Ai??que la mujer recia, dominante y mandona queAi??impone su voluntad; la abuelita dulce y tiernaAi??o la abuela regaAi??ona que fumaba habanos. SeAi??adaptA? en el cine a lo que Carlos MonsivA?isAi??llamA? la dictadura de gestos y palabras dondeAi??la maternidad es la partera del melodrama. ParaAi??Ai??l, Sara fue insuperable en el cine como madre yAi??abuela y en el melodrama tuvo su espacio vital.

La actriz actuA? bajo la direcciA?n de renombradosAi??directores de la Ai??poca de Oro y en suAi??trayectoria participA? de los tiempos de auge,Ai??decadencia y crisis del cine nacional. AparteAi??de su carrera cinematogrA?fica, tambiAi??n trabajA?Ai??en radio y televisiA?n. CompartiA? crAi??ditosAi??con reconocidos actores como FernandoAi??y AndrAi??s Soler, Mario Moreno Cantinflas,Ai??JoaquAi??n PardavAi??, Jorge Negrete y Pedro Infante,Ai??de quien decAi??a orgullosa que lo habAi??aAi??impulsado en la actuaciA?n.

Las pA?ginas siguientes corresponden a laAi??ediciA?n de dos entrevistas que reflejan su personalidadAi??y su trayectoria en el cine mexicano,Ai??las cuales forman parte del Archivo de la PalabraAi??del Instituto Mora. Fueron realizadas porAi??Aurelio de los Reyes, el 7 de marzo de 1974;Ai??y Eugenia Meyer, el 23 de agosto y 2 de septiembreAi??de 1975 (PHO/2/5).

Sara GarcAi??a en primera persona

Mi padre era ingeniero arquitecto y escultor.Ai??Ai??l era de CA?rdoba, EspaAi??a, [y] mi madre deAi??Granada. NacAi?? en Orizaba, Veracruz. DespuAi??sAi??nos fuimos a Monterrey, porque a mi padre loAi??llamaron para restaurar la catedral. AhAi?? hizoAi??diversas obras, pero le dio un ataque de parA?lisis.Ai??Por ese motivo, la colonia espaAi??ola loAi??mandA? a MAi??xico a lo que era antes la BeneficenciaAi??EspaAi??ola, ahora el sanatorio espaAi??ol.Ai??Me eduquAi?? en el Colegio de las VizcaAi??nas.Ai??AhAi?? hice mi instrucciA?n primaria, secundariaAi??y luego la preparatoria, porque en el mismoAi??colegio fui maestra de tercer aAi??o y de cuartoAi??[ai??i??] Fue cuando nos tocaron los trancazosAi??de la revoluciA?n, durante la Decena TrA?gica.Ai??Como el colegio estaba en la zona de fuego,Ai??porque estaba La Ciudadela, el Palacio NacionalAi??y de ahAi?? eran los cocolazos, pues seAi??incendiA? la fAi??sica [el laboratorio], uno de losAi??dormitorios, la enfermerAi??a. Nos llevamos unAi??susto espantoso. Fue una cosa terrible. Tan esAi??asAi?? que le fueron a pedir a la directora, doAi??aAi??Cecilia Mallet, las azoteas del colegio paraAi??estar mA?s cerca de La Ciudadela y la seAi??oritaAi??se negA? y con todo el valor les dijo: Por ningA?nAi??motivo. AquAi?? no entra nadie. Se fajA? lasAi??enaguas la directora y no entrA? nadie.

A mAi?? me encantaba todo lo que fuera teatro,Ai??era una gran aficionada porque desde muyAi??pequeAi??ita vi teatro, y buen teatro. Me aficionAi??Ai??muchAi??simo al grado de que cuando era colegiala,Ai??en el santo de la directora, hacAi??amosAi??comedias, fiestas, y yo era la primera actriz,Ai??A?imagAi??nese, nada mA?s una muchachita! DespuAi??s,Ai??cuando ya fui maestra, les daba de premioAi??a mis discAi??pulas, ponerles versos, comedias.Ai??Era el premio si salAi??an bien en el colegio [ai??i??]Ai??AhAi?? conocAi?? de cerca a Porfirio DAi??az, porqueAi??en aquella Ai??poca Ai??l repartAi??a los premios. IbaAi??cada aAi??o a la reparticiA?n de premios.

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