Archivo de la categoría: Entrevistas

Arnaldo Coen: el espectador legitima al artista

David Fuente Adrian y Pablo G. Ascencio

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 26.

En la obra de este artista polifacético reina la geometría. Reina la mujer y su tropa de monstruos encantadores, diría Octavio Paz. En entrevista exclusiva con BiCentenario, Coen habla de sus inicios en la pintura, el aprendizaje con Gordon Jones y Lawrence Calcagno, la búsqueda de nuevos espacios creativos como el efímero salón independiente, su crítica mordaz a la pintura entendida como negocio y de la interacción reciente entre arte y otras disciplinas.

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Foto Personal, Mtro. Arnaldo Coen. Colección de Arnaldo Coen.

El pasado mes de octubre, el artista plástico Arnaldo Coen recibió el reconocimiento del Premio Nacional de Ciencias y Artes 2014. Desde entonces, a la enorme cantidad de entrevistas otorgadas previamente, se han sumado muchas otras. Conscientes de esto, nos reunimos con él poco después de la entrega del premio. Como investigadores, nuestra intención era la de invitarle a platicar y a compartir vivencias y percepciones distintas de las ya publicadas, acercarnos a esos detalles que en ocasiones quedan ocultos detrás de la cortina de las preguntas obligadas.

Aquí se rescata parte del trabajo de aquella larga sesión de cinco horas de conversación con el pintor. Hemos seleccionado ciertos aspectos atípicos que ayuden a comprender la complejidad de este gran artista y que, además, sirvan para abrir una de tantas ventanas desde las cuales asomarse a la historia reciente del arte mexicano.

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© Arnaldo Coen, Entrelazado el tiempo, 2010, mixta sobre madera. Lourdes Sosa Galería.

Ante todo, situemos brevemente a Arnaldo Coen en esta historia. Nació en 1940, dentro de un linaje polifacético gracias al cual desde joven afrontó con naturalidad la oportunidad de conocer a creadores e intelectuales. Este caudal del arte que le acompañó en la primera etapa de su vida marcó su propio camino.

Coen participó en la denominada generación de La ruptura, concepto que hoy en día se pone en cuestión desde diferentes ámbitos, y que al pintor mismo no parece resultarle del todo fidedigno. Más que como una ruptura, el artista entiende aquella etapa como una revolución por la libertad. Una libertad que, como nos ha hecho ver, hoy en día no está exenta de razones para reivindicarse.

La obra de Coen ha tenido presencia en museos nacionales e internacionales: el Museo de Arte Moderno, el Museo Universitario de Arte Contemporáneo, el Museo de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, el San Franciso Museum of Art, el Museo de Arte Moderno de Tokio, el Museo Carrillo Gil, y el Centro Cultural Universitario Tlatelolco. Recientemente, el Museo del Palacio de Bellas Artes incluyó algunas obras suyas en En esto ver aquello, exposición conmemorativa del centenario del nacimiento de Octavio Paz. Un permanente ímpetu de curiosidad lo ha motivado a participar en proyectos interdisciplinarios con destacados creadores: Mario Lavista, Francisco Serrano, Octavio Paz, Eduardo Terrazas, Alejandro Jodorowsky, Juan José Gurrola, entre otros.

En cualquier caso, nadie mejor que el artista para explicarnos cómo se inició en el mundo del arte.

I

Siempre tuve duda de qué iba a ser. Una de las
preocupaciones de mi madre, a pesar de que yo
vivía en un medio artístico junto a mi abuela,
era cómo iba a vivir con el arte. Vas a ir directo
al fracaso, decía.

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Regino Hernández Llergo, el office boy que se hizo periodista

Graziella Altamirano Cozzi – Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 25.

Un colega del Colegio Militar lo salvó de un pelotón de fusilamiento y a partir de allí cambió radicalmente la vida de este tabasqueño. Sólo por sobrevivir llegó a las puertas de un periódico y aprovechó la primera oportunidad que le dieron para comenzar el recorrido que lo haría leyenda. Fundó diarios y revistas que hicieron historia. Villa, Calles y Cárdenas contestaron a sus preguntas. Sabía dónde estaba parado: la libertar de prensa no existe si se le teme a los presidentes, decía.

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Regino Hernández en entrevista, fotografía, ca. 1940. Archivo Casasola, inv. 228569. SINAFO, CONACULTA-INAH-MÉX.

El periodismo del siglo XX en México tuvo en Regino Hernández Llergo (1894-1976) a uno de sus principales exponentes, como fundador y director de publicaciones de contenido político y social, y como partícipe en el impulso innovador que se dio al fotoperiodismo en nuestro país.

Sus primeros pasos periodísticos los dio en el diario El Universal y luego en La Opinión de Los Ángeles, California, del cual fue fundador y que llegó a ser considerado como un baluarte del periodismo mexicano en los Estados Unidos.

Junto con su primo José Pagés Llergo recorrió una larga ruta profesional desde la década de los treinta trabajando en La Opinión y después, ya en México, al fundar la revista Hoy, que tuvo como principal objetivo cubrir la demanda social de información que hacía falta en el medio editorial mexicano. Regino ocupó la dirección y José la jefatura de redacción.

Los primos Llergo, como se los conocía, empezaron a cambiar la política editorial que hasta entonces existía en México al invitar como redactores a los mejores periodistas y articulistas de la época, de distintas tendencias políticas, no sólo con la intención de crear polémica sino de lograr equilibrio informativo y evitar caer en alguna tendencia ideológica. Una de las principales innovaciones de la revista Hoy fue dar una mayor importancia a las imágenes, con la integración de caricaturas políticas y numerosas fotografías que la hicieron más atractiva, llegando a ocupar un lugar importante entre las revistas de circulación nacional. En la lista de sus principales colaboradores destacaban Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Rosario Sansores, José Barros Sierra y Nemesio García Naranjo, entre otros, así como José Vasconcelos, Narciso Bassols y Félix F. Palavicini, entre articulistas y ensayistas.

Regino Hernández Llergo fundó otras publicaciones de tinte político como MañanaImpacto que tuvieron larga vida, y algunas de orientación popular y populista como Alarma, un periódico sensacionalista y de nota roja que le valió el mote de amarillista.

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Portada del periódico El Universal del miércoles 22 de junio de 1922. Fotografía: ©Agencia El Universal.

Lo que dio fama a Hernández Llergo desde sus primeros pasos en el periodismo fue la entrevista que le hizo a Pancho Villa en la hacienda de Canutillo y que publicó por entregas en El Universal, entre el 12 y el 18 de junio de 1922, la cual fue considerada como el impacto periodístico del momento.

El texto que a continuación presentamos contiene la edición de dos entrevistas que se le hicieron en momentos distintos de su vida y que forman parte del Archivo de la Palabra del Instituto Mora: la entrevista realizada por Jaime Alexis Arroyo en noviembre de 1960 (PHO/1/10) y la realizada por Alicia Olivera de Bonfil y Eugenia Meyer el 4 de octubre de 1972 (PHO/4/7).

18142 (2) (539x640)EL ENTREVISTADOR

Nací en Cunduacán, Tabasco, y estudié mi educación primaria en Balancán, donde mi padre fue maestro. De ahí me mandaron a Villahermosa para continuar mis estudios y a los quince años mi padre me llevó al Colegio Militar de Chapultepec cuando era presidente Victoriano Huerta. Ahí lo conocí porque él vivía allí mismo en el castillo, y me acuerdo que en esos tiempos hubo una invasión de soldados gringos en Veracruz y decidimos casi todos los alumnos ir a hablar con él para decirle que nosotros teníamos muchas ganas de irnos a Veracruz a pelear contra los gringos. Huerta nos dijo: No muchachos, ustedes son muy jóvenes todavía, tienen la obligación de estar aquí en México en el colegio, por si acaso ocurriera algo, que no lo creo, toda esa labor que ustedes están diciendo es para nosotros los que ya sabemos cómo pelear con ellos, quizá en el mismo Veracruz se acaba todo. Como en efecto así fue.

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Conrado Zuckermann, el inicio de una vocación médica

Ramón Aureliano – Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 24.

Su llegada a la medicina estuvo precedida por otras aficiones estudiantiles como el derecho y la ingeniería. Pero cuando le dijeron que sólo podría ser médico, ya nunca dejaría la profesión, de la mano de otras tres preferencias personales: los viajes, los libros y las mujeres. Empezó muy de abajo, trabajando de bibliotecario o empleado administrativo, hasta llegar a ser una de las figuras más destacadas entre los galenos de la ciudad de México.

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Personaje multifacético, gran conversador, escritor, polemista y destacado alumno de la Facultad de Medicina de la Universidad de México –durante sus seis años de estudios universitarios obtuvo calificación de diez. En 60 años de vida profesional Conrado Zuckermann fue un reconocido oncólogo, cirujano y ginecólogo obstetra. Nació el 7 de noviembre de 1900 en Mérida, Yucatán, y murió el 7 de agosto de 1984 en la ciudad de México. De figura recia e imponente, como lo definían quienes lo conocieron, dejó una profunda huella en pacientes, colegas y estudiantes, aunque también algunas animadversiones entre políticos y médicos.

A continuación presentamos algunos fragmentos de la entrevista que se le hizo a fines de 1977, disponible con la clasificación PHO/8/29, y en la que Zuckermann habla ampliamente de los primeros años de su larga vida profesional.

La entrevista forma parte del Archivo de la Palabra del Instituto Mora, que cuenta con varias conversaciones con médicos mexicanos que se formaron y trabajaron en las principales instituciones médicas del país después de la revolución de 1910, y que en su mayoría hoy son importantes centros asistenciales y de investigación como el Hospital General, el Instituto Nacional de Cancerología –ligado a la vida de Conrado Zuckerman–, el Instituto de Investigaciones en Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán o el Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía Manuel Velasco Suárez.

La familia

Antes de contestar la pregunta que ustedes me hacen, sobre mi origen en mi vida terrestre –ojalá que haya vida después de esta–, quiero señalar que el concepto que nosotros tenemos de existir en este planeta, la mitad es tragedia, y el que se dedica más a la tragedia lo único que hace es precisamente entristecer su vida y ver todo en fase de pesimismo, y el que la ve exclusivamente como comedia entonces se vuelve, como se comprende, un cómico y eso no es la realidad de la vida. Entonces mitad y mitad, comedia y tragedia. La pregunta yo quisiera contestarla con un poquito de detalle. Empezaré por la familia de mi madre: el apellido es de origen español, de la cercanía entre España y Portugal. Los Duarte vinieron primero a Santo Domingo, uno de los próceres de la historia de Santo Domingo es pariente lejano mío. Después pasaron a Cuba, y de Cuba a Yucatán, a Mérida y a una población al sur de esta, a la mitad del estado, que se llama Tekax. La rama Zuckermann es también una mezcla. Mi padre nació en Budapest, su papá en Viena y su abuelo en Berlín.

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La mamá de mi papá era polaca, de la Polonia austriaca de aquella época, de la ciudad de Lemberg, luego también por ahí hay mezcla de alemán con eslava. El apellido Zuckermann quiere decir hombre dulce, hombre de azúcar. Algunos creen que es de origen israelí, cierto que hay Zuckermann israelí, pero hay Zuckermann católicos, como hay Weismanns tan católicos que llegaron a cardenales, y hay Weismanns judíos. Además, no tiene nada de malo; el primer judío importante del mundo es precisamente Jesucristo, de manera que yo me siento muy contento de que en mi rama desde el punto de vista religioso haya tanto católicos como israelíes. Ese es el origen de mi familia.

Y estando mis padres en Yucatán nací yo, el 7 de noviembre de 1900, en la ciudad de Mérida en una parte que se llamaba Chuminopolis, y fui bautizado días después de nacido.

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José Revueltas. Luces y sombras de un andar apasionado

Diana Guillén – Instituto Mora.

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México / Durango 450 años de historia, edición especial.

En noviembre de 1975, Eugenia Meyer entrevisto al intelectual de origen duranguense para el Programa de Historia Oral del Cine Mexicano, del INAH. Del testimonio respectivo a continuación se rescatan algunos extractos en los que habla de su infancia, de cómo se hizo autodidacta, de sus profundas inquietudes por la política, y del cine y la escritura.

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José Revueltas, ca. 1945. Archivo General de la Nación, fondo Hermanos Mayo, Revueltas José, sobre 75331.

Hombre tímido y modesto a pesar de la luci­dez que acompañó su apasionado andar, José Revueltas no buscó el reconocimiento que al paso del tiempo propios y extraños le conce­den. Su presencia autodidacta en las esferas política y cultural de un México que dejaba atrás la vida decimonónica para incursionar en las modernidades asociadas con el siglo xx, se materializó en obras literarias y adap­taciones cinematográficas de primer nivel. Aun si hay quienes sólo lo recuerdan por sus posturas críticas frente al régimen que emergió de la revolución de 1910 y cuya construcción acompañó como una piedra incrustada en el zapato de manera cuasi cabalística, pues su nacimiento en Durango el 20 de noviembre de 1914, se adelantó a las conmemoraciones que hasta el día de hoy se realizan para festejar el inicio de la gesta revolucionaria.

Su actitud indómita hacia el poder insti­tuido también se manifestó a la hora de com­batir ortodoxias de una izquierda a la que se adscribía y en la que desde muy temprana edad había militado. Quizá por ello con la misma facilidad que cosechaba amistades en andanzas bohemias prolongables por días, generaba animadversiones que cruzaban desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda del espectro político nacional. Entre las luces y sombras que iluminaron u obscurecieron una existencia marcada por el anhelo de cambio y el compromiso para alcanzarlo a costa incluso del aislamiento, se delineó así un personaje que más allá de sus tintes polémicos dejó un importante legado artístico y contribuyó a escribir parte de la historia de nuestro país.

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José Revueltas, ca. 1945. Archivo General de la Nación, fondo Hermanos Mayo, Revueltas José, sobre 75331.

Desde tal perspectiva, la entrevista que le concedió a Eugenia Meyer a fines de 1975 nos permite acercarnos a un testimonio en sí mismo valioso, pues a pesar de que las respuestas por momentos parecían fluir a cuenta gotas, quedan en ellas los restos del balance que tiende a hacerse cuando se acerca el final del camino. Menos de seis meses después José Revueltas se llevaría consigo desde los recuerdos de la niñez vivida en Durango durante los primeros años de la revolución, hasta los tatuajes personales que le dejó el movimiento estudiantil de 1968, pasando por sus experiencias en la ciudad de México durante una juventud que rayando en la adolescencia conoció los rigores de la cárcel.

El encuentro entre Meyer y Revueltas se realizó como parte del Programa de Historia Oral del Cine Mexicano diseñado por el De­partamento de Etnología y Antropología Social del inah, en el modestísimo apartamento arrendado por el entrevistado en la ciudad de México. El interés central era, por lo tanto, la faceta cinematográfica del duranguense, pero además de la información que en tal sentido aportó, y que sin duda constituye una buena veta para los estudiosos del tema, el oficio de la entrevistadora abrió la puerta para que se colaran otros temas. Es así que nos enteramos de los sinsabores del familión al estilo pro­vinciano que en la década de los veinte salió de Durango buscando mejores horizontes o de las satisfacciones que la vena artística de Silvestre, Fermín y Rosaura, además del propio José, produjeron en padres con enorme sensibilidad y gusto por las ramas que los hijos contribuyeron a engrandecer. O, en fin, de in­numerables detalles de su trayectoria personal que a manera de instantáneas fotográficas nos acercan a escenarios ya idos.

A continuación se incluye una pequeña pro­bada de todo ello, con la invitación a consultar la plática completa en el Archivo de la Palabra que resguarda el Instituto Mora: Entrevista a José Revueltas realizada por Eugenia Meyer el 18 de noviembre de 1975, Archivo de la Palabra, Instituto Mora, PHO/2/42.

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Emilio “El Indio” Fernández, Olivia Peralta y José Revueltas, 1943. Archivo General de la Nación.

Mientras se tiene acceso a dicha versión, el texto que ofrece este número especial de BiCen­tenario ha sido editado para facilitar la lectura y aun cuando en todo momento se respetaron los argumentos e ideas que se desprenden de las más de 100 páginas en que quedó transcrita la entrevista, en algunos casos la secuencia original debió modificarse atendiendo a los cuatro ejes temáticos utilizados para recuperar los fragmentos elegidos: Un familión al viejo estilo provinciano, Una educación abrupta, La cárcel, sombra reincidente y De las películas por metro a la adaptación cinematográfica.

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Gilberto Nava Presa. Memorias de un militar villista

Guadalupe Villa Guerrero / Instituto Mora

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de México, núm. 23.

Yo les puedo relatar toda la campaña del general Villa, dice este hombre orgulloso de estar junto al caudillo en momentos clave de su lucha revolucionaria. La sangrienta batalla por Zacatecas, el paso por la tensa convención de Aguascalientes y la derrota en Celaya forman parte de la riqueza histórica de su narración.

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Francisco Villa con la escolta que lo acompañó a la Convención de Aguascalientes, en La Ilustración Semanal, 1914.

En este 2014 se conmemoran varios centenarios que dan cuenta del agitado año que se vivió en el México revolucionario: las grandes batallas de la División del Norte encabezadas por Francisco Villa; la invasión de Veracruz por la armada estadunidense; la Soberana Convención Revolucionaria de Aguascalientes y el encuentro de Villa y Emiliano Zapata en la ciudad capital.

El testimonio que aquí se presenta es el de un hombre que –deduzco-, se unió a Villa en 1913 y permaneció a su lado hasta la derrota de 1915. La entrevista con el teniente coronel Gilberto Nava Presa transcurrió 46 años después, por lo que el personaje incurre en algunos olvidos comprensibles. No obstante, sus recuerdos sobre la toma de Zacatecas (23 de junio de 1914) y su participación en la convención de Aguascalientes (octubre) destacan por su importancia; en el primer caso, la crudeza de la batalla y la gran mortandad; en el segundo, la ruptura con Venustiano Carranza y la escisión revolucionaria.

Diversos autores han considerado que, durante el constitucionalismo, la batalla de Zacatecas fue la más sangrienta de todas las que tuvieron lugar en la lucha contra el gobierno de Victoriano Huerta. Los testimonios de testigos y partícipes –revolucionarios, federales y civiles, nacionales y extranjeros- dan cuenta de ello. Algo que llama poderosamente la atención es la poca información que, en ese momento, se produjo sobre la batalla de Zacatecas. En los días en que estaba por resolverse la victoria a favor de los revolucionarios no hubo periódicos, ni siquiera el oficial del gobierno del estado, que brindaran amplia información. Victoriano Huerta ejerció control absoluto sobre la prensa nacional y en Zacatecas hubo una cuidadosa supervisión para que no se supiera de las derrotas federales. Pero, por otra parte, la atención estaba centrada en un hecho que ocasionó una tensa situación diplomática: la ocupación del Puerto de Veracruz por marinos de la armada de Estados Unidos. Su estancia se prolongaría por espacio de siete meses (21 de abril al 23 de noviembre). El comandante Frank Fletcher impedía el desembarco de armas destinadas a Victoriano Huerta; el alarde de fuerza (44 barcos de guerra) persuadió a las tropas federales de retirarse, en tanto que la defensa de Veracruz estaba a cargo de los cadetes de la Escuela Naval y de voluntarios civiles.

Con este panorama como telón de fondo, transcurrió la Convención de Aguascalientes a la que el teniente coronel Gilberto Nava Presa concurrió como uno de los observadores del general Villa, subrayando el hecho de la tensión ocasionada por la elección de Eulalio Gutiérrez como presidente provisional y el desconocimiento de la primera jefatura de Carranza. El entrevistado concluye la narración de sus recuerdos con la derrota del ejército villista en Celaya, fracaso atribuido al suministro de parque falsificado.

A continuación se presenta una selección de la entrevista realizada por Alexis Arroyo y Daniel Casez, al teniente coronel Nava Presa, el 19 de enero de 1961, en la ciudad de México, catalogada en el Archivo de Historia Oral bajo el registro (PHO/1/26).

Relatos de más de una batalla

Alexis Arroyo y Daniel Casez

…En Chihuahua me incorporé como capitán a un regimiento que se llamaba Hidalgo. En ese tiempo se estaba organizando la División del Norte, ya se oía la División del Norte, entonces ese regimiento se quedó con el nombre de Segundo Regimiento de la Primera Brigada de Villa. Yo les puedo relatar toda la campaña del general Villa… Tengo el más grande honor de haber participado con él en los más grandes combates de la revolución… la parte medular, las principales tomas.

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Combate en Celaya, abril de 1915, SINAFO.

[De Chihuahua] venimos en trenes con el general Villa, yo ya como oficial del Segundo Regimiento de la Primera Brigada Villa, y desembarcamos en una estación que se llama el Bote [en] Zacatecas. Ya habíamos sabido de que íbamos a tomar Zacatecas porque Pánfilo Natera y todos esos generales… [no] habían podido tomar Zacatecas donde estaban reunidos. Pero nosotros, la División del Norte, éramos pura chamacada de allá del norte, de Durango y todos esos… pues gente que estábamos impuestos a tirar balazos. Luego me acuerdo que llegamos a un rancho que se llama Morelos [cercano a] las inmediaciones de Zacatecas, [donde] hay… muy buenas tunas, por cierto. Ya no me acuerdo cuántos días estuvimos ahí, pero sí… que llegó el general Villa en la mañana, el día precisamente del ataque, estábamos con una bola de generales ahí comiendo…  Fierro… José Rodríguez, el coronel José Ordóñez, y no me acuerdo cuantos. Creo que hasta don Raúl Madero, me parece. Estábamos comiendo tunas cuando se soltó la balacera por el lado de Guadalupe, ahí se vino prendiendo, prendiendo, cuando le llegó un correo ahí al general Villa y le dije que el combate pues ya se había echado encima. Me acuerdo que textualmente dijo el general Villa: Bueno hijos, si quieren entrarle a los trancazos, pues vamos a tomar Zacatecas y, diciendo eso, ya ni comió tunas, sino que se fue para donde venían los trancazos, donde venía prendiéndose la mecha, y empezaron a funcionar las ametralladoras, empezaron a funcionar los cañones del cerro del Bote… Nos ordenaron… que organizáramos nuestros contingentes para entrarle a los balazos, yo… ya era mayor, en Torreón me habían dado el grado de mayor. Y entonces, el mismo general Villa me dio a mí el nombramiento de coronel, después del combate de Zacatecas. Le entramos muy duro, por cierto que estaba tan limpio como donde acampamos nosotros con todo el cuerpo, nadie se separaba, nos dieron la contraseña y ¡vámonos! No recuerdo cómo era la contraseña que me dio el general, y ahí vamos, ¡éntrele! y ¡éntrele! hasta que llegamos, para la una de la tarde estábamos adentro de la ciudad de Zacatecas. Pero era un combate ¡terrible, terrible! Me acuerdo que llegamos a las trincheras de la federación y los agarramos al hilo, nosotros de un solo balazo podíamos matar cuatro o cinco. Nada más volteadera y volteadera, hubo una mortandad ¡horrible!  Pues… acabamos con aquellos pobres, también nosotros tuvimos algunas bajas y entramos a Zacatecas; luego recibimos la orden de mandar quemar todas las cantinas, mandar quebrar todas las botellas de vino que hubiera en las cantinas, porque era una de las cosas que más recomendaba el general Villa, tan pronto entrábamos a una ciudad, inmediatamente a destruir todo lo que hubiera de licor, esa fue una orden terminante del general Villa en toda la campaña… Era una orden que se cumplía y ¡cuidado el que no la cumpliera! El general Villa era un hombre ignorante, pero era un hombre, que era, no sé qué, pues sabía pensar y sabía calcular, calcular todo… tenía una intuición tan terrible. Yo veía que cualquier cosa que le iba a hacer un mal, inmediatamente él lo percibía y lo percibía por ese conocimiento propio que él tenía de las personas… [...]

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