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MAi??xico y la esclavitud en el siglo XXI

Carlos DomAi??nguez / Instituto Mora

Revista BiCentenario #19

Siendo contra los clamores
de la naturaleza vender a los
hombres, quedan abolidas
las leyes de la esclavitudai??i??
Miguel Hidalgo y
Costilla (1810)

Un recuento de los enormes retos que MAi??xico enfrenta en tAi??rminos de su desarrollo social y econA?mico da como resultado una larga lista de problemas que deja sin aliento a cualquiera, incluso al mA?s optimista de los optimistas. Es inevitable pensar en la distribuciA?n desigual de la riqueza, los enormes bolsones de pobreza que persisten en algunas regiones y localidades del paAi??s, el narcotrA?fico, los problemas ambientales, los desastres naturales, la ineficiencia en el sector energAi??tico y la inseguridad alimentaria debido a la fluctuaciA?n en los mercados internacionales. Todos estos son sA?lo algunos ejemplos que casi con toda seguridad, querido lector, le vendrA?n a la mente si se da a la tarea de reflexionar sobre los problemas que MAi??xico debe resolver para garantizar su sostenibilidad y sustentabilidad en el futuro. Sin embargo, a pocas personas, a pocos lectores, les pasarAi??a por la cabeza que estamos en un paAi??s donde, ademA?s de todo y por si fuera poco, tambiAi??n existe la esclavitud. A?La esclavitud en el siglo XXI? A?En MAi??xico? A?En un paAi??s donde, a pesar de todas sus enormes deficiencias, nos jactamos de proteger las garantAi??as individuales y de luchar continuamente por los derechos humanos? A?Estamos hablando del mismo paAi??s donde hace mA?s de 200 aAi??os Miguel Hidalgo emitiA? un bando donde exhortaba a todos los dueAi??os de esclavos a liberarlos?

Mojado B-19

Sin duda alguna. La esclavitud en el siglo XXI, tambiAi??n conocida como trata de personas, es un delito que aqueja a MAi??xico y a otros paAi??ses. De hecho, casi con toda certeza, se puede decir que la trata de personas existe de una o de otra manera en todo el mundo. Al igual que la trata de esclavos entre los siglos XIV y XIX de la era moderna, hay paAi??ses que son predominantemente expulsores o exportadores de vAi??ctimas, algunos que son de trA?nsito y otros que son de destino, principalmente aquellos donde existe demanda para fines de trabajos forzados y para fines de explotaciA?n sexual.

Para el pA?blico que no es especializado en estos temas, la palabra esclavitud evoca normalmente imA?genes lejanas de buques que cruzaban el ocAi??ano AtlA?ntico transportando prisionerosde color, capturados en A?frica; niAi??os, hombres y mujeres, sobre todo en la regiA?n de la costa oeste de dicho continente, que eran capturados para ser vendidos y explotados en el sur de la UniA?n Americana. En algunos casos, la palabra esclavo puede tambiAi??n ser relacionada con el pasado afroamericano que es evidente en Cuba, en otros paAi??ses del Caribe, en las costas de MAi??xico y en las costas de otros paAi??ses latinoamericanos como Colombia, Venezuela o Brasil. Para el lector aficionado a las novelas y las pelAi??culas histA?ricas, la palabra esclavitud puede tambiAi??n relacionarse con personajes histA?ricos como Abraham Lincoln en Estados Unidos o el propio Miguel Hidalgo en MAi??xico.

No compras sexo B-19Sin embargo, no es necesario remontarse tanto en el tiempo. A pesar de la expansiA?n de la llamada modernidad, de los avances en materia de derechos humanos en el A?mbito internacional y de la prohibiciA?n explAi??cita de este tipo de prA?cticas en la mayorAi??a de los paAi??ses del orbe, la esclavitud y otras prA?cticas socioculturales muy similares no han dejado nunca de existir. QuizA? se debe a la manera como estos temas son abordados en nuestros libros de texto, los cuales tienden a simplificar demasiado la historia, pero por alguna razA?n hay una laguna en nuestra memoria histA?rica y cuando hablamos de esclavitud sA?lo nos remontamos a este tipo de episodios medio romantizados, como si algo tan deplorable hubiera desaparecido hace mucho tiempo y constituyera un rasgo de barbarie y deshumanizaciA?n, propio de sociedades del pasado, cuando no Ai??ramos civilizados…

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

PARA SABER MA?S:

Alejandro AlmazA?n, ai???Un padrote nunca se enamoraai???, 27 de octubre de 2012, http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/96a40c0d7cdd67d4dae4f7a38ee05d36
Faustino Aquino SA?nchez, ai???Y todo lo que huela a esclavitudai???, en BiCentenario, MAi??xico, nA?m. 4, abril-junio 2009.
Rodolfo Casillas (coord.), Rostros diversos de la trata de personas en MAi??xico: situaciones presentes y potenciales de las mujeres, las niAi??as, los niAi??os y adolescentes, ComisiA?n de Equidad y GAi??nero, CA?mara de Diputados, LX Legislatura. Disponible en internet: http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/rcasillas2.pdf
UNODC, ai???CampaAi??a CorazA?n Azul contra la Trata de Personasai???, http://www.unodc.org/blueheart/es/about-us.html
* MTVL-UNICEF, Esclavos invisibles, MAi??xico 2011, 25 minutos, http://www.mtvla.com/videos/mtv-exit-presenta-esclavos-invisibles-715914/
* The Whistleblower (traducida como Secretos peligrosos o La verdad oculta), Estados Unidos 2010, 112 minutos.

La Decena TrA?gica. Las primeras horas del primer dAi??a

Testimonio de JosAi?? GonzA?lez M., Secretario de redacciA?n del periA?dico Nueva Era

PresentaciA?n de Regina HernA?ndez Franyuti / Instituto Mora

Revista BiCentenario #19

MAi??xico viviA? con emociA?n el proceso electoral para elegir presidente y vicepresidente de la RepA?blica el 5 de octubre de 1911, ya que durante aAi??os, este proceso habAi??a estado regido por la presencia y los deseos de Porfirio DAi??az. Ese dAi??a, por primera vez en mucho tiempo, los ciudadanos emitieron su voto libre por la fA?rmula Francisco I. Madero-JosAi?? MarAi??a Pino SuA?rez. Un mes despuAi??s, ambos, triunfadores en el que quizA? haya sido nuestro proceso electoral mA?s limpio, rendAi??an protesta ante el Congreso. Se iniciarAi??a entonces un gobierno inestable que no logrA? satisfacer las diferencias entre facciones revolucionarias y las presiones de los polAi??ticos porfiristas que aA?n ocupaban cargos pA?blicos.

Madero, idealista, soAi??ador, buscaba la manera de establecer un equilibrio entre dos elementos contrarios: autoridad y libertad. No querAi??a que por razones de autoridad se limitara el uso y el disfrute de la libertad. QuerAi??a y soAi??aba con un rAi??gimen libre y democrA?tico. Sin embargo, su ilusiA?n fue vana, sus errores polAi??ticos debilitaron de forma creciente su fuerza, prestigio y popularidad, la oposiciA?n porfirista ganA? terreno, el desorden polAi??tico progresA? en todo el paAi??s. Su rompimiento con los hermanos VA?zquez GA?mez lo enfrentA? con los antirreeleccionistas, quienes le habAi??an acompaAi??ado hasta entonces; la formaciA?n de su gabinete con funcionarios porfiristas desilusionA? a quienes deseaban cambios radicales. El desarme de las fuerzas revolucionarias y la conservaciA?n de los viejos cuadros militares acentuaron el descontento y la desconfianza; las presiones de la pluripartidista XXVI Legislatura multiplicaron sus dificultades.

entrada Madero

Entrada de Madero al ZA?calo, 9 de febrero de 1913

ai??i??Era yo en febrero de 1913, secretario de redacciA?n de Nueva Era. La vAi??spera de que estallara el cuartelazo de la Ciudadela, se efectuA? en el Teatro Principal una lucha greco-romana, entre dos atletas, uno de ellos francAi??s. Enrique Ugartechea, cronista deportivo del periA?dico, me invitA? a que fuera a la funciA?n. ConcurrAi??, y al terminar nos despedimos retirA?ndome yo para cenar con algunos amigos, todos periodistas, en el Restaurant del Principal. AllAi??, en alegre charla, pasamos el resto de la noche, y como a las dos de la madrugada nos despedimos todos, dirigiAi??ndose cada uno a su domicilio.

Nueva EraDurante la cena, algA?n amigo mAi??o, militar que conocAi?? como Oficial del EscuadrA?n de Gendarmes del EjAi??rcito, cuando estuvo al mando del Mayor Pradillo, viAi??ndome en una de las mesas del Restaurant, se acercA? a mAi?? preguntA?ndome si no habAi??a visto a algA?n otro militar que tambiAi??n fue de Gendarmes y que entonces se encontraba comisionado en la Escuela Militar de Aspirantes en Tlalpan.

El periA?dico ai???La Nueva Eraai???

ai??i??ai??i??A?No has visto a Fulanoai??i??? No, no ha venido por aquAi??.
ai??i??Gonzalitos: tenemos ai???bolaai???. A?Vienes con nosotros? Yo creAi?? que se trataba de alguna correrAi??a de aventuras nocturnas. Le contestAi?? que no; que estaba cansado y pronto me retirarAi??a. Se fue el militar. Yo no di importancia a sus palabras. No pasA? mucho tiempo y llegA? el oficial por quien se preguntabaai??i?? La misma consulta.
ai??i??A?No has visto a Zutano? ai??i??SAi??, acaba de estar aquAi??, pero se retirA? luego. ai??i??Tenemos ai???bolaai???, me dijo en tono parecido al confi dencial. ai??i??A?Vienes con nosotros? Va a estar buena!!!!

Fuente: Juan Manuel Torrea, La Decena TrA?gica. Apuntes para la historia del ejAi??rcito mexicano. La asonada militar de 1913, MAi??xico, Joloco, 1939, pp. 60-65.

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La fiesta de la Candelaria en MAi??xico

Stephanie Gallegos GuzmA?n – Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 19.

CandelariaNo hay nada como un tamal y un atole para desayunar cualquier dAi??a frAi??o en MAi??xico; sin embargo, el 2 de febrero tiene un mejor sabor. Tal vez se deba a estar rodeados de familiares y amigos o nada mA?s a la idea de saber que ese dAi??a se sigue la costumbre de comer tamales para celebrar a la Virgen de la Candelaria, advocaciA?n mariana muy venerada en nuestro paAi??s.

De acuerdo con la tradiciA?n catA?lica, un 2 de febrero del inicio del siglo XV se apareciA? la Virgen de la Candelaria en Tenerife, en las Islas Canarias, siendo celebrada por primera vez en 1497. Su nombre procede de que, de acuerdo con el santoral catA?lico, ese dAi??a se festeja la presentaciA?n del NiAi??o JesA?s en el Templo de JerusalAi??n. Como se considera que Cristo como luz del mundo tiene la misiA?n de iluminar, es caracterAi??stico que los fieles lleven entonces en sus manos velas, cirios o candelas.

Virgen de la Candelaria Oaxaca, Tehuentepec-Arte callejero, Fot. AnA?nimo (480x640)

En nuestro paAi??s, a donde la fiesta llegA? con los espaAi??oles en el siglo XVI, el 2 de febrero evoca una prA?ctica religiosa, pero tambiAi??n una actividad esencial que es comer. El 6 de enero de cada aAi??o, dAi??a de los Santos Reyes, se parte una rosca, en la que estA?n ocultas varias figuras pequeAi??as que representan a JesA?s y el comensal que tenga la fortuna de obtenerlo en la porciA?n que le corresponde, se ve comprometido a hacer o comprar tamales y atoles para el dAi??a de la Candelaria e invitar a aquellos con quienes partiA? la rosca.roscas

En la actualidad, pese a que los tamales y el atole son algo representativo del 2 de febrero en MAi??xico, los festejos son distintos en cada lugar. Por ejemplo, en CoyoacA?n, delegaciA?n que alberga al pueblito de La Candelaria, se celebra con arreglos de flores, tapetes de aserrAi??n pintados de muchos colores, cohetes y caravanas con imA?genes religiosas. En Tlacotlalpan, Veracruz, la solemnidad se distingue por la fiesta popular, que se inicia con una misa matutina, en la cual se cantan Las MaAi??anitas a la Virgen. Luego tiene lugar una procesiA?n con estandartes, rezos y cantos de los fieles, quienes llevan a la Virgen al rAi??o Papaloapan para que lo bendiga y asAi?? los prevenga de las inundaciones. Todo termina en la noche al son del huapango, con el aroma de los diversos platillos y las luces de la feria.Tamales

La fiesta de la Candelaria es un ejemplo de sincretismo cultural. Por un lado se trata de una celebraciA?n catA?lica, producto de la presencia espaAi??ola en MAi??xico, por el otro se festeja con tamales y atole, que son una aportaciA?n prehispA?nica.

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La retina, el cerebro y el corazA?n de JosAi?? MarAi??a Velasco (1840-1912)

Por Enrique Estrada, pintor

Revista BiCentenario #19

Iniciando la visiA?n aAi??rea. Tengo frente a mAi?? la Vista del Valle de MAi??xico desde el cerro de Santa Isabel que pintA? JosAi?? MarAi??a Velasco en 1877. Si le quitamos el primer plano, donde todavAi??a vuela el A?guila con la serpiente en el pico, sAi??mbolo fundacional de MAi??xico, la vista desde este amplAi??simo espacio de nuestro valle anuncia lo que hasta 26 aAi??os despuAi??s serAi??a posible, pues fue hasta fines de 1903 cuando con el aviA?n de los hermanos Wright el hombre comenzA? a volar y dejA? para siempre la sola visiA?n terrestre.

VelascoPodemos afirmar que Velasco adelantA? la visiA?n aAi??rea por un cuarto de siglo, porque treparse hasta arriba del cerro de Santa Isabel era como la hazaAi??a de los Wright al montarse en el aviA?n Flyer I, en Kitty Hawk, Carolina del Norte. Es decir, Ai??l nos cambiA? de una vez por todas y para siempre nuestra forma de ver el paisaje.

El gran antecedente de la pintura de Velasco es, como sabemos, el pintor italiano Eugenio Landesio, quien como Ai??l fue maestro de la Academia de San Carlos. Me atrevo a pensar que, sin los sabios consejos de su maestro, JosAi?? MarAi??a Velasco no hubiera alcanzado su gran pintura, por lo menos, sin duda, no lo hubiera hecho en el breve tiempo que durA? su primera etapa. Landesio fue su vaso comunicante con Europa, lo cual confirma mi convicciA?n de que la pintura se representa como una larga cadena en la que los antiguos pintores estA?n encadenados a los nuevos. El Dr. Atl, con su continuada perspectiva curvilAi??nea-aAi??rea y un sentido magnifico del paisaje aparecerAi??a, de tal manera, como el pintor que sucediA? a Velasco y antecediA? a Siqueiros. TambiAi??n la obsesiva presencia de los volcanes resulta ser, temA?ticamente, un eslabA?n entre estos tres pintores.

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El muerto y el Atoyac

RosalAi??a Martha PAi??rez / Instituto Alfonso VAi??lez Pliego, BUAP

Revista BiCentenario # 19

Atoyac

fotografAi??a de Adalberto RAi??os Szalay

Es el mes de septiembre y el Atoyac se derrama sobre los pastizales tlaxcaltecas. Se esparce mansamente, desentumiendo sus aguas con el sol matinal que reverbera suavemente, lejos de los bosques de encinos. Va discurriendo, lamiendo la base de los lomerAi??os y arrastrando desde las alturas un fAi??rtil limo arcilloso. Sonriente, ve internarse en el tembloroso cristal de sus aguas a tlacuaches y conejos cuyos sorbos espantan a las parvadas de aves canoras, que con cualquier pretexto escapan hacia el sur. Su corriente surge de los escurrimientos de la vertiente norte del IztaccAi??huatl, en la Sierra Nevada, a 4,200 metros de altura; viene drenando las tierras tlaxcaltecas y los valles de Puebla, Atlixco y Matamoros hasta reunirse en amoroso abrazo con las poderosas aguas del Nexapa dos mil metros abajo. DespuAi??s de recibir las aguas alegres del Mixteco, del AcatlA?n y el Petlalcingo en el extremo suroccidental de Puebla, se une al Tlapaneco y con gran abundamiento entran los dos en tierras guerrerenses, fundiAi??ndose en el hermosAi??simo Balsas, tan cantado por los felices habitantes de sus mA?rgenes. Sin embargo, A?quiAi??n podrAi??a suponerlo!, dentro de algunos lustros se cumplirA?n doscientos aAi??os de un lA?gubre y misterioso suceso que quedA? registrado en una causa criminal de la alcaldAi??a de Santa MarAi??a de Nativitas, Tlaxcala. En ella, hombres ligados a la hacienda de San Antonio, mal hilando indagatorias, concluyeron que el rAi??o era el responsable de un homicidio.

Debo advertir que entre la gente de los pueblos y las haciendas de Santa Clara Atoyatenco, Santa Elena, Santa A?gueda y Dolores, que eran las mA?s cercanas, lo que se iba sabiendo del caso resultaba ser tan increAi??ble que de a poco en poco se fueron convenciendo de que no podAi??a ser sino una muestra del gran poder del diablo. SAi??, el suceso pasA? hace mucho tiempo, y sin embargo la poca claridad de los procedimientos que pusieron en prA?ctica los encargados de administrar justicia nos mueve a no creer que el veredicto, por cierto mandado archivar por el juez de primera instancia ai???a reserva de continuarse si se arguyera malicia en el sucesoai???, hubiera sido justo, y quizA? revisando la causa criminal resguardada en los archivos de San Pablo ApetatitlA?n, Tlaxcala, el Atoyac tendrA? que ser absuelto. Sigamos al rAi??o hasta el paraje en donde se desarrollaron los hechosai??i??

El rAi??o habAi??a seguido su curso milenario por la poblaciA?n de EspaAi??ita, baAi??ando los terrenos que los indAi??genas llamaron Atzatzacuala o lugar de represas, aquellos en los que el rey poeta NetzahualcA?yotl mandA? se celebraran las guerras floridas. DescendAi??a por entre bosques de enebros que oscurecAi??an el ambiente en ciertos tramos, deslizA?ndose sobre su lecho milenario, al lado de sabinos de un verde esmeralda cuyos troncos gruesos y rugosos separaban al rAi??o de los zacatonales. Era el fin del verano y la corriente empezaba a tomar tonos grisA?ceos en algunos parajes, rozando a su paso las caudas de heno que se mecAi??an en los A?rboles. MA?s allA?, infinidad de magueicillos se extendAi??an sobre cerros y lomerAi??os. Finalizaban los meses de aguas de aquel aAi??o de 1830 y el rAi??o, como todos podAi??an verificar, habAi??a pasado remozando los pastos para regalo de los rebaAi??os de vacunos, coyotes, armadillos y mapaches. DetengA?monos en el lindero sur de Tlaxcala, en las proximidades de la hacienda de San Antonio, en donde un muchachito servAi??a como coleador o ayudante del boyero. Observemos de cerca.

Para leer el cuento completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

PARA SABER MA?S:
* Visitar las ruinas de Cacaxtla y XochitAi??catl, que se hallan en el A?rea de los sucesos de la historia.
* Visitar el santuario de San Miguel del Milagro, municipio de Nativitas, Tlaxcala. La fiesta patronal se inicia a fines de septiembre y se extiende hasta principios de octubre.
* Visitar la ex hacienda de Santa A?gueda, hoy un club privado, con decorados Art Nouveau y bellos emplomados.