Archivo de la categoría: Artículos gratis

ai???Madre corajeai??? y la familia Prestes en MAi??xico, 1938-1945

Ana Buriano -Ai??Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 15.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 12.13.40

La prensa mexicana del 15 de junio de 1943 se vio desbordada de noticias y avisos fA?nebresAi??alusivos a la muerte de Leocadia Felizardo Prestes. La madre del lider comunista brasilero Luis Carlos Prestes, apresado por el gobierno de Getulio Vargas, expirA? en su domicilio de Luz SaviAi??on nA?m. 10, de la colonia Del Valle, la madrugada del 14, donde vivAi??a junto con su hija Ligia y su nieta Anita Leocadia de siete aAi??os de edad. Inmediatamente se hicieron presentes en la casa Alfonso Reyes, Vicente Lombardo Toledano, Amalia SolA?rzano de CA?rdenas y Gabriel Leyva VelA?zquez. Poco despuAi??s llegA? el comitAi?? nacional de la ConfederaciA?n de Trabajadores de MAi??xico (CTM) encabezado por Fidel VelA?zquez. En la tarde, el cuerpo fue embalsamado en espera de la respuesta del gobierno de Brasil a las peticiones que le hicieran personalidades y organizaciones polAi??ticas y sociales mexicanas. Los telegramas pedAi??an a Getulio Vargas que permitiera el viaje de Luis Carlos a MAi??xico para presidir los funerales de su madre. La mA?s impresionante de estas solicitudes, segA?n recuerda la memoria familiar, fue el cable que enviA? LA?zaro CA?rdenas, entonces secretario de Defensa del gobierno de Manuel A?vila Camacho, al presidente de Brasil, ofreciendo enviar un aviA?n militar para trasladar al preso y su persona como garantAi??a y rehAi??n de que Prestes regresarAi??a a prisiA?n una vez que se produjeran las exequias fA?nebres.

Se abriA? entonces una larga espera de cuatro dAi??as en vigilia junto al cuerpo de Leocadia. La capilla ardiente fue instalada en el salA?n de la UniA?n de Empleados de Restaurantes, CafAi??s y PastelerAi??as del D.F., en la calle Orozco y Berra nA?m. 80, permanentemente rodeado por guardias de honor en las que se turnaban dirigentes y primeras figuras de la CTM, la Universidad Obrera, el Partido de la RevoluciA?n Mexicana (PRM), la ConfederaciA?n Nacional Campesina (CNC), el Partido Comunista Mexicano (PCM) y la ConfederaciA?n de Trabajadores de AmAi??rica Latina, asAi?? como representantes del exilio antifascista. Getulio no respondiA?. Lo hizo en su lugar la Embajada de Brasil en MAi??xico a travAi??s de una declaraciA?n que transcribe El Universal del 18 de junio de 1943. Frente a la conmocionada opiniA?n pA?blica mexicana la Embajada puntualizA? que ai???Luis Carlos Prestes fue el primer condenado por el Tribunal de Seguridad Nacional como culpable del crimen de sediciA?n y levantamiento en armas contra el gobierno constituidoai???, responsable de un asesinato y por lo tanto ai???prisionero por crimen comA?nai???. NegA? asAi?? toda entidad polAi??tica a su detenciA?n, siete aAi??os atrA?s.

Perdidas las esperanzas fue necesario proceder al sepelio en ausencia del hijo. El ComitAi?? Antifascista de MAi??xico convocA? a todas las agrupaciones obreras y democrA?ticas a participar. Las honras fA?nebres fueron apoteA?sicas segA?n da cuenta una ai???CrA?nica grA?ficaai??? de El Nacional. El entierro, celebrado el 18 de junio, contA? lo mA?s significativo del mundo polAi??tico y sindical mexicano: todos losAi??secretarios y subsecretarios de Estado encabezados por el general CA?rdenas, los sindicatos mexicanos, el exilio y las organizaciones civiles. A las 10:30 de la maAi??ana la caja mortuoria, cubierta por la bandera de Brasil, fue llevada en hombros 10 km por un cortejo fA?nebre que se encaminA? por el jardAi??n de San Fernando hacia las calles de Rosales para tomar despuAi??s Paseo de la Reforma, el Bosque de Chapultepec y llegar al PanteA?n Civil de Dolores. Precedido por la banda de guerra de las milicias obreras caminA? lentamente durante dosAi??horas hacia las lomas de Tacubaya, rodeado por una guardia de honor que llevaba las banderas de las naciones aliadas que lucha- ban contra el nazifascismo.

Pablo Neruda. En ese momento cA?nsul de Chile en MAi??xico, lee su "Dura elegAi??a" dedicada a la 'Madre herA?ica'. A su izq. el lAi??der sindical chileno Salvador Ocampo

Pablo Neruda. En ese momento cA?nsul de Chile en MAi??xico, lee su “Dura elegAi??a” dedicada a la ‘Madre herA?ica’. A su izq. el lAi??der sindical chileno Salvador Ocampo

Al pie de la tumba la despidieron Manuel Luzardo por el exilio brasilero, el senador Vicente Aguirre por la CNC, Vicente Lombardo Toledano por la CTM, Dionisio Encinas por el PCM, Salvador Ocampo por la ConfederaciA?n de Trabajadores de Chile y Adelina Zendejas por la mujer revolucionaria. Aguirre expresA? que ai???aquAi?? en MAi??xico los revolucionarios cuentan con un regazo acogedor y un ambiente de simpatAi??a sinceraai???; Vicente Lombardo exaltA? la figura de Prestes entre los luchadores de AmAi??rica Latina y dijo ai???DoAi??a Leocadia, hasta luegoai???. La voz de Adelina vibrA? con una encendida arengaAi??sobre la ideologAi??a del hijo de la desaparecida. En su carA?cter de cA?nsul general de Chile en MAi??xico, Pablo Neruda leyA? su poema ai???Dura elegAi??aai???. El gran poeta dijo en sus estrofas: ai???SeAi??ora hiciste grande, mA?s grande, a nuestra AmAi??ricaai???. Y a Vargas le apostrofA?: ai???una madre recorre la casa del tirano, una madre de llanto, de venganza, de flores, una madre de luto, de bronce, de victoria, mirarA? eternamente los ojos del tirano, hasta clavar en ellos nuestro luto mortalai???. La lectura del famoso poema fue ai???mi suicidio diplomA?ticoai???, recordA? Neruda luego. Considerado injurioso, el gobierno de Brasil le acusA? de infringir la neutralidad diplomA?tica. Las grandes presiones que Neruda recibiA? desde el ministerioAi??de Relaciones Exteriores de su paAi??s precipitaron una renuncia que evitA? la destituciA?n. DeclarA? ante la prensa mexicana que los ai???escritores chilenos tenemos una tradiciA?n: al aceptar un cargo pA?blico… no acostumbramos a hipotecar nuestra libertad ni nuestra dignidad de hombres libresai???.

Cerrada la tumba con la inscripciA?n A la madre heroica, fue cubierta por coronas fA?nebres, cuya enumeraciA?n ocupA? una columna y media del periA?dico. Entre quienes las enviaron destacaban el presidente de la repA?blica A?vila Camacho, los secretarios de estado CA?rdenas, Heriberto Jara, Miguel AlemA?n, Maximino A?vila Camacho y Javier Rojo GA?mez, Jefe del Departamento del D.F. Pese a que el gobierno mexicano se deslindA? oficialmente de haber tomado una posiciA?n, las declaraciones a la prensa del embajador de Brasil generaron un incidente diplomA?tico y reclamos ante Itamaraty.

Madre coraje

El mundo conocAi??a a Leocadia Prestes como ai???Madre corajeai???, en un simil algo forzado con la obra teatral de Bertold Brecht, Madre coraje y sus hijos. Nacida en Porto Alegre, capital de Rio Grande do Sul, en 1874, fue una maestra de primeras letras que casA? con Antonio Pereira Prestes, un ingeniero militar con quien procreA? cinco hijos en RAi??o de Janeiro. Muerto tempranamente el esposo, enfrentA? su viudez solventando la vida como maes- tra nocturna de adultos en las escuelas de las favelas de RAi??o, hecho que la aproximA? a la realidad social de Brasil. Madre devota, se mantuvo unida a las inquietudes de Luis Carlos, su hijo mayor. A?Y vaya que esas inquietudes fueron muchas! El joven Prestes naciA? en 1898 en la repA?blica reciAi??n establecida (1889). EstudiA? ingenierAi??a en la Escuela Militar de Realengo en RAi??o de Janeiro, trabajA? como ingeniero ferroviario y con el grado de teniente fue destinado al estado de Rio Grande.

La RepA?blica, conocida como Vieja pese aAi??su juventud, era esencialmente oligA?rquica. SuAi??nuevo producto de exportaciA?n, el cafAi??, tenAi??aAi??gran potencial econA?mico y atraAi??a migracionesAi??europeas, alemana e italiana principalmente. ElAi??paAi??s cambiaba aceleradamente y la repA?blica eraAi??extraordinariamente restrictiva del acceso a losAi??derechos polAi??ticos. Las primeras manifestacionesAi??de descontento se expresaron entre la oficialidadAi??baja del ejAi??rcito en consonancia con una crisisAi??deflacionaria. La irritaciA?n de los tenientes tenAi??aAi??una difusa base social y polAi??tica. Como en otrosAi??paAi??ses del continente, los reclamos de la joven oficialidadAi??se enfocaban preferentemente hacia lasAi??reformas polAi??ticas: deseaban transformaciones enAi??el rAi??gimen electoral y en la educaciA?n pA?blica.Ai??Entre 1922 y 1924 se produjeron rebeliones enAi??San Pablo y RAi??o Grande. Los oficiales paulistasAi??insurrectos unieron sus fuerzas con los riograndensesAi??levantados bajo el mando del teniente LuisAi??Carlos Prestes. Conformaron entonces un enormeAi??contingente guerrillero de 1,500 hombres,Ai??conocido como la Columna Prestes, que recorriA?Ai??trece estados y mA?s de 25,000 km durante casiAi??tres aAi??os, sin haber sido derrotada pero sin llegarAi??tampoco a una rebeliA?n generalizada contraAi??la RepA?blica Vieja. La Columna y su jefe acabaronAi??el periplo asilA?ndose en Bolivia. Prestes entrA? Ai??a la historia latinoamericana bautizado por losAi??sectores populares de Brasil como Caballero de laAi??Esperanza, nombre que inmortalizA? Jorge AmadoAi??cuando escribiA? su biografAi??a novelada, en 1942.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 12.38.26Impedido de regresar a Brasil, Prestes se refugiA?Ai??en Argentina a fines de 1928. AhAi?? tomA?Ai??contacto con el marxismo y el movimiento comunistaAi??internacional. La madre le siguiA? con susAi??hijas y compartiA? las difAi??ciles condiciones de esteAi??exilio. El golpe de estado de JosAi?? Uriburu contraAi??HipA?lito Irigoyen en Argentina supuso su encarcelamientoAi??y expulsiA?n del paAi??s. Prestes debiA? asilarseAi??en Uruguay. Todos los paAi??ses de la regiA?nAi??sufrAi??an los efectos de la crisis del 29. En el muyAi??afectado Brasil un mal acuerdo entre las oligarquAi??asAi??regionales derivA? en una crisis polAi??tica. AmbosAi??conflictos generaron el clima propicio para laAi??revoluciA?n de 1930, liderada desde Rio GrandeAi??por Getulio Vargas, un abogado vinculado a laAi??polAi??tica ai???gaA?chaai???. Getulio aspirA? sumar a su asonadaAi??al muy popular teniente Prestes. La historiaAi??registra dos encuentros entre ambos personajesAi??incompatibles. En mayo de 1930 se produjo laAi??ruptura definitiva. Prestes proclamA? en un manifiestoAi??la necesidad de una revoluciA?n popular,Ai??agraria y antiimperialista, de perfil socialista. SuAi??retorno a Brasil no era ya posible.

Ai??En 1931 viajA? a la URSS y poco despuAi??s leAi??siguieron su madre y hermanas. Desde 1934 seAi??sumA? formalmente al partido comunista y asumiA?Ai??responsabilidades importantes en la Komintern.Ai??A fines de aAi??o iniciA? un viaje clandestino aAi??Brasil, una larga travesAi??a en barco, para liderar laAi??oposiciA?n al gobierno de Getulio que coqueteabaAi??abiertamente con el nazifascismo. Prestes viajA?Ai??con una falsa identidad y acompaAi??ado por quienAi??fungirAi??a como asistente y responsable de su seguridad,Ai??la comunista alemana Olga BenA?rio, radicadaAi??desde tiempo atrA?s en laAi?? URSS y perseguidaAi??en su paAi??s. Durante el viaje surgiA? un romanceAi??entre ambos que incorporarAi??a nuevos lazos a losAi??polAi??ticos y darAi??a mayor realismo a la coberturaAi??clandestina.

A su arribo a Brasil, el Caballero de la EsperanzaAi??impulsA? la polAi??tica de formaciA?n de frentesAi??populares que promoverAi??a el movimiento comunista internacional a partir de suAi?? VII Congreso.Ai??Brasil era un verdadero eje en la polAi??tica hitlerianaAi??de formaciA?n de una zona de influencia germanaAi??en AmAi??rica del Sur. Para detener esta ofensiva,Ai??a principios de 1935 se conformA? la AlianzaAi??Nacional Libertadora, un frente polAi??tico con unAi??programa antifascista, ???i?????i???i???? ?i???i???????i???i?????i???? agrario y antiimperialista,Ai??sintetizado en la consigna Pan, tierra y libertad.Ai??La Alianza encontrA? un gran apoyo de masas peroAi??fue perseguida por Vargas, quien cerrA? sus localesAi??y aprobA? una temible ley de seguridad nacional.Ai??En respuesta, la Alianza dirigida por Prestes radicalizA?Ai??sus posiciones, se insurreccionA? en noviembreAi??de 1935 y fue rA?pidamente derrotada.

La represiA?n que lanzA? Vargas fue terrible. PrestesAi??y Olga fueron detenidos en marzo de 1936. Ai??lAi??fue condenado a largos aAi??os de prisiA?n. Olga, enAi??su sAi??ptimo mes de embarazo, fue deportada a laAi??Alemania hitleriana. Los medios nazifascistas laAi??presentaron ante la opiniA?n pA?blica como la imagenAi??de la judeocomunista. Recluida inicialmenteAi??en la prisiA?n de mujeres de BerlAi??n, dio a luz unaAi??niAi??a, el 27 de noviembre de 1936, a la que llamA?Ai??Anita Leocadia. La niAi??a permaneciA? junto a laAi??madre durante su primer aAi??o de vida y luego fueAi??separada de ella por la Gestapo. Olga fue enviadaAi??a un campo de trabajo forzado y luego transferidaAi??al hospital psiquiA?trico deAi??Bernburg, vuelto centro de exterminio.Ai??PereciA? en una cA?maraAi??de gas con apariencia de ducha,Ai??en febrero de 1942.

La campaAi??a internacional porAi??la libertad de Prestes, paraAi??recuperar a Anita Leocadia yAi??salvar a Olga

Las mujeres de la familia PrestesAi??permanecAi??an en MoscA? hastaAi??que llegA? la noticia de la detenciA?nAi??de Luis Carlos. Entonces laAi??madre junto a Ligia, una de lasAi??hermanas, abandonA? laAi?? URSSAi??para encabezar una campaAi??aAi??de solidaridad que obligara a laAi??liberaciA?n de su hijo. IniciA? suAi??cruzada en la EspaAi??aAi??republicana. AcompaAi??adaAi??por MarAi??a, ai???la delAi??Socorro Rojoai???, comoAi??se conocAi??a entoncesAi??a Tina Modotti, hizoAi??una gira de encendidosAi??actos por el paAi??s.Ai??Pronto iniciA? la GuerraAi??Civil y Leocadia viajA?Ai??a Francia e Inglaterra.

Esta mujer sexagenariaAi??logrA? levantar un movimiento internacional deAi??solidaridad con Prestes que fue la mayor campaAi??aAi??por la liberaciA?n de un preso polAi??tico de su Ai??poca.Ai??Incansable, visitaba periA?dicos, sindicatos, partidos,Ai??parlamentos y jefes de estado. Una verdaderaAi??lluvia de telegramas llegaba a Brasil. ProvenAi??an deAi??intelectuales de la talla de Romain Rolland, AndrAi??Ai??Malraux, Pablo Neruda, de lAi??deres polAi??ticos comoAi??Dolores Ibarruri, LA?zaro CA?rdenas, CAi??sar Uribe yAi??de todo tipo de organizaciones. ComitAi??s de solidaridadAi??con Prestes surgieron en Estados Unidos,Ai??AmAi??rica Latina, Australia y Nueva Zelanda. ConAi??la deportaciA?n de Olga a Alemania la campaAi??a seAi??intensificA?. Leocadia y Ligia viajaron a GinebraAi??para obtener ayuda de la Sociedad de las NacionesAi??y de la Cruz Roja Internacional.Ai??Las gestionesAi??de estos organismos lesAi??permitieron conocer elAi??nacimiento de la niAi??a.Ai??En tres ocasiones fueronAi??a Alemania a gestionarAi??ante la Gestapo la libertadAi??de madre e hija. Finalmente,Ai??lograron queAi??el 21 de enero de 1938Ai??la Gestapo les entregaraAi??a Anita Leocadia. ObtuvieronAi??tambiAi??n la vagaAi??promesa de que Olga, aAi??la que nunca pudieronAi??conocer, serAi??a liberadaAi??mA?s adelante.

MAi??xico y Prestes

El caso Prestes, como bien seAi??ala Guillermo Palacio en su estudio sobre las relaciones entre ambosAi??paAi??ses, fue un permanente foco de tensiA?n entreAi??MAi??xico y Brasil. Pese al importante papel que jugabaAi??el petrA?leo mexicano en las importacionesAi??brasileras desde el periodo de Calles y el Maximato,Ai??los dos paAi??ses grandes del continente noAi??sA?lo tenAi??an modelos polAi??ticos enfrentados, sinoAi??una diferente concepciA?n de la polAi??tica exterior yAi??las cuestiones religiosas. Las relaciones no habAi??anAi??sido tersas y el caso Prestes las agravA? mA?s aA?n.Ai??Aunque la llegada al gobierno de CA?rdenas abriA?Ai??tAi??midas esperanzas de mejorAi??a, muy pronto losAi??diplomA?ticos brasileros lo catalogaron como unaAi??ai???escalada comunistaai??? y la mutua animadversiA?nAi??se intensificA?.

DoAi??a Leocadia con su nieta Anita y la periodista argentina MarAi??a Luisa Cernelli en MAi??xico (1940)

DoAi??a Leocadia con su nieta Anita y la periodista argentina MarAi??a Luisa Cernelli en MAi??xico (1940)

La prisiA?n de Prestes provocA? una reacciA?n inmediataAi??de la intelectualidad mexicana que hizoAi??llegar el 26 de marzo de 1936 una carta a VargasAi??en la que se exaltaba la figura del encarcelado, loAi??comparaban con Batlle y OrdA?Ai??ez de Uruguay,Ai??Irigoyen de Argentina, y Madero en su esfuerzoAi??por sintetizar las aspiraciones nacionales de lasAi??clases medias, los campesinos y los obreros. FueAi??la avanzada de una gran cantidad de telegramasAi??presionando por su liberaciA?n. Carlos Alves deAi??Souza, el encargado de negocios interinoAi??de Brasil en MAi??xico, un nazifascista y antisemitaAi??confeso, no encontraba descanso enAi??sus protestas ante la SecretarAi??a de RelacionesAi??Exteriores mexicana por la injerencia deAi??personalidades del gobierno en la campaAi??aAi??Prestes. En tanto, las manifestaciones se sucedAi??anAi??frente a la embajada de Brasil, queAi??pidiA? protecciA?n de una guardia armada.Ai??Aun mA?s, en junio, el sindicato de la educaciA?nAi??mexicana enviA? una carta a Vargas enAi??la que le anunciaba que los 30 mil maestrosAi??de primaria de MAi??xico se encargarAi??an de hacerAi??conocer a sus alumnos en cada escuelaAi??ai???el rAi??gimen de terror y de falta de libertadAi??que se vivAi??a en Brasilai???.

La situaciA?n se volviA? aA?n mA?s grave enAi??1937, una vez instaurado el Estado NovoAi??en Brasil con su ConstituciA?n totalitaria yAi??corporativista. El nuevo embajador mexicanoAi??en RAi??o, JosAi?? RubAi??n Romero, catalogadoAi??en los cAi??rculos diplomA?ticos brasilerosAi??como un reciAi??n llegado del ai???ambiente rojo Ai??de EspaAi??aai???, recibiA? variasAi??solicitudes de asiloAi??de militares, periodistasAi??y profesionales vinculadosAi??con Prestes. La cancillerAi??aAi??mexicana a cargoAi??de Eduardo Hay no fueAi??muy receptiva, ni deseA?Ai??exponer aA?n mA?s las relaciones.Ai??AconsejA? a RomeroAi??que lograra que losAi??asilados abandonaran laAi??sede diplomA?tica, ya queAi??el gobierno de Vargas leAi??ofrecAi??a garantAi??as de respetarAi??sus derechos. RomeroAi??actuA? con un altoAi??sentido humanitario y se rebelA?, en lo posible,Ai??contra las instrucciones que recibiA?. TratA? de embarcarlosAi??en un navAi??o que llevaba a asilados de laAi??embajada argentina hacia Buenos Aires, pero susAi??protegidos se negaron a ser objeto de una deportaciA?nAi??disfrazada. DebiA? solicitar apoyo policialAi??para defender la embajada mexicana pues AcciA?nAi??Integralista, un agrupamiento polAi??tico fascista,Ai??amenazaba asaltarla. En respuesta, la embajadaAi??de Brasil en MAi??xico solicitA? la protecciA?n correspondienteAi??para defenderse de los manifestantesAi??del 20 de noviembre en la ciudad de MAi??xico. ElAi??gobierno de CA?rdenas desprotegiA? totalmente laAi??embajada de Brasil. RetirA? el A?nico policAi??a que laAi??custodiaba, para desacreditar la acusaciA?n. El altoAi??control que ejercAi??a sobre el movimiento sindicalAi??y popular hizo que, durante las celebraciones delAi??aniversario de la revoluciA?n, la sede brasilera noAi??fuera siquiera molestada. Cuando Romero dejA?Ai??el cargo a principios de 1938, quedaba un soloAi??asilado en la embajada de MAi??xico en RAi??o. Los demA?sAi??se habAi??an reintegrado al paAi??s y la protecciA?nAi??mexicana fue suficiente para que no fueran detenidosAi??por la temible policAi??a varguista. Claro queAi??en Brasil habAi??an cambiado algo las cosas. VargasAi??abandonA? sus efluvios fascistizantes y se alineA?Ai??con la neutralidad que impulsaba Roosevelt, mA?sAi??adelante declarA? la guerra y enviA? tropas a lucharAi??contra el Eje.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 12.29.35MAi??xico estaba decidido a distender las relacionesAi??entre ambos paAi??ses. Leocadia y Ligia solicitaron,Ai??en julio de 1936 visa en la embajada deAi??MAi??xico en ParAi??s para promover la campaAi??a. Se lesAi??negA? entonces el ingreso. La SecretarAi??a argumentA?Ai??que su presencia era inA?til dado que las gestionesAi??para liberar a Prestes estaban a cargo del propioAi??gobierno. En marzo de 1937, el general FranciscoAi??MA?jica insistiA? ante la cancillerAi??a solicitando elAi??ingreso de la familia. La inminencia de la derrotaAi??espaAi??ola y el palpable clima bAi??lico europeo debenAi??haber activado la decisiA?n. Ellas sentirAi??an seguramenteAi??urgencia por abandonar ParAi??s y les aterrorizabaAi??la suerte que pudiera correr la niAi??a reciAi??nAi??rescatada de la Alemania nazi. Aunque no seAi??conocen las circunstancias exactas, por la correspondenciaAi??se sabe que en octubre de 1938, madre,Ai??hija y nieta encontraron refugio en MAi??xico,Ai??asiladas por el gobierno de CA?rdenas. Aunque losAi??aires cambiaron a partir de la llegada de ManuelAi??A?vila Camacho, la presencia de las Prestes en elAi??paAi??s activA? la solidaridad del gobierno mexicano.Ai??Hacia 1941 el Ejecutivo y la CA?mara de DiputadosAi??se plantearon solicitar a Vargas que permitieraAi??el traslado a MAi??xico de Luis Carlos, en calidadAi??de asilado. Lo hacAi??an sin embargo con cautela, yaAi??que la SecretarAi??a instruyA? al embajador para queAi??el tema no generara la impresiA?n de una intromisiA?nAi??en los asuntos internos de Brasil.

Poco conocemos de la vida de esa familiaAi??en el MAi??xico cardenista y avilacamachista.Ai??Ellas continuaron la campaAi??a por la liberaciA?nAi??del Caballero de la Esperanza aunque limitadaAi??al A?mbito latinoamericano. La guerraAi??en Europa hizo que doAi??a Leocadia perdieraAi??contacto con las tres hijas que habAi??an quedadoAi??en la UniA?n SoviAi??tica invadida y conAi??Olga, prisionera en Alemania. Aunque tenAi??aAi??una confianza inconmovible en la derrota delAi??nazifascismo, que finalmente no alcanzarAi??a aAi??ver, temAi??a en cambio por la suerte de su nuera.Ai??Las Prestes vivieron rodeadas del mundoAi??intelectual, polAi??tico y sindical mexicano. ElAi??exilio espaAi??ol reciAi??n llegado fue tambiAi??nAi??su medio. Mantuvieron una amistad estrechaAi??con Tina Modotti quien frecuentaba suAi??casa, al punto que DoAi??a Leocadia presidiA?Ai??el velorio de la fotA?grafa. Este amplio cAi??rculoAi??social debe haber menguado en algo lasAi??angustias e incertidumbres que padecAi??an. LigiaAi??reconociA? que no hubo alegrAi??as duranteAi??su estancia en MAi??xico, sino una larga esperaAi??de correspondencia y noticias. Los peligrosAi??que corrAi??a la familia obsesionaban a la madre.Ai??Por eso, entre marzo-abril de 1942, LeocadiaAi??consultA? dos videntes. Ambas le aseguraron que su nuera habAi??a muerto. SegA?n contA? Neruda aAi??un cAi??rculo de amigos, le enviA? un cable mientrasAi??el poeta visitaba Cuba diciAi??ndole: ai???Dile a PrestesAi??que Olga muriA?ai???. Neruda no encontrA? forma deAi??hacerle llegar la noticia pero guardA? el cable y seAi??lo entregA? a Luis Carlos luego de su liberaciA?n.

Una vez muerta la madre, Ligia y Anita LeocadiaAi??permanecieron en MAi??xico. La hermana deAi??Prestes recibiA? el ofrecimiento que le hicieron llegarAi??el general CA?rdenas y su esposa de adoptar aAi??la niAi??a. En consulta con su hermano preso ambosAi??tomaron la determinaciA?n de mantenerla junto aAi??la familia. Ligia fue su madre adoptiva. Ambas Ai??regresaronAi??a Brasil el 28 deAi??octubre de 1945. AunqueAi??el embajador de MAi??xicoAi??en Brasil sugiriA? a laAi??cancillerAi??a que costearaAi??los gastos de traslado, obtuvoAi??una negativa ante elAi??temor de que fuera considerada unaAi??actitud injerencista.Ai??Se iniciA?Ai??en MAi??xico unaAi??colecta privadaAi??para financiarAi??el traslado, queAi??finalmente fueAi??costeado desdeAi??Brasil por losAi??partidarios deAi??Prestes. LuisAi??Carlos habAi??aAi??sido liberadoAi??por las amnistAi??asAi??de VargasAi??y conociA? entonces a su hija Anita Leocadia deAi??nueve aAi??os. Fue un encuentro fugaz, porque alAi??dAi??a siguiente se produjo un golpe de estado queAi??derribA? a Getulio y se iniciA? una nueva persecuciA?nAi??contra los comunistas. Prestes debiA? pasar aAi??la clandestinidad. PrisiA?n, clandestinidad y exilioAi??siguieron acompaAi??ando a los Prestes duranteAi??gran parte de su futura vida. Con muchas lucesAi??y algunas sombras sobre la polAi??tica mexicana de asilo, el caso Prestes se cerrA? en 1945. La distensiA?nAi??y las buenas relaciones predominaron entreAi??ambos paAi??ses hasta el golpe de estado de 1964,Ai??cuando una nueva ola de asilo polAi??tico se derramA?Ai??sobre la sede diplomA?tica mexicana en Brasil.Ai??Entonces MAi??xico habAi??a acuAi??ado una amplia experienciaAi??que sustentarAi??a su polAi??tica en aAi??os posteriores.Ai??De ella y de la sensibilidad social del paAi??sAi??se favorecerAi??an las nuevas oleadas del exilio sur yAi??centroamericano del A?ltimo tercio del sigloAi?? XX.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 12.32.41

Ai??PARA SABER MA?S:

Fernando Morais, Olga, Caracas, Monte A?vila,Ai??2008.

Guillermo Palacios , Intimidades, conflictos y reconciliaciones:Ai??MAi??xico-Brasil, 1822-1993, MAi??xico, SRE AcervoAi??HistA?rico DiplomA?tico, 2001.

*Olga, Brasil, 2004. DirecciA?n: Jayme Monjardin.Ai??GuiA?n: Rita Buzzar, sobre la novela de Fernando Morais.

En DVD y en la red:

http://rapidshare.com/files/115635418/Olga.part1.rar

http://rapidshare.com/files/116670462/Olga.part2.rar

http://rapidshare.com/files/116681607/Olga.part3.rar

http://rapidshare.com/files/116824528/Olga.part4.rar

http://rapidshare.com/files/116842505/Olga.part5.rar.

 

Aventuras de un diplomA?tico en MAi??xico

Ana Rosa SuA?rez ArgA?ello
Instituto Mora

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 14.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 12.07.38

DespuAi??s de la derrota de MAi??xico por Estados Unidos en 1847, el presidente James K. Polk enviA? como comisionadoAi??a Nathan Clifford, su procurador general, con la misiA?n de negociar la A?ltima etapa del tratado de paz. Si bien se ocupA? de esta tarea, el novel diplomA?tico tuvo ocasiA?n de conocer la ciudad de MAi??xico asAi?? como de escribir a su familia, residente en Newfield, Maine, a donde Ai??l habAi??a llegado en 1822, ejercido como abogado e iniciado su carrera polAi??tica en el Partido DemA?crata. De las impresiones de viaje que dejA? en estas cartas, hablaremos a continuaciA?n.

Clifford iniciA? el 19 de marzo de 1848 un viaje que apenas durA? dos semanas; la rapidez revelaba la urgencia de que entrara en vigor el Tratado de Guadalupe Hidalgo, pues el movimiento Todo MAi??xico, que exigAi??a la anexiA?n de mA?s territorio a Estados Unidos, tomaba gran fuerza. El Senado lo habAi??a ratificado y contaba con la aprobaciA?n presidencial. Faltaban ahora la ratificaciA?n y aprobaciA?n mexicanas y Polk considerA? a Clifford como el mA?s apropiado para conseguirlas:

EstA? perfectamente familiarizado con todos mis puntos de vista, tales como se han discutido frecuentemente en el gabinete, respecto al tratado y todas sus estipulaciones. Es ademA?s un hombre discreto y muy sensato. [...] no hay otra persona de mi gabinete que pudiera estar tan bien preparado para llevar a cabo mis propA?sitos [...] Es un abogado digno de confianza y capaz y he estado satisfecho con Ai??l como miembro de mi gabinete.

Pese a que le disgustaba mucho la tarea, Clifford la asumiA? como un deber. De modo que, por una ruta que de Washington se dirigiA? a Wilmington, Carolina del Norte, y luego pasA? por Charleston, Carolina del Sur; Augusta, Atlanta y Griffin, Georgia; Auburn, Montgomery y Mobile, Alabama, para finalmente llegar a Nueva OrleA?ns el 26, recorrido en el que viajA? en lancha, carruaje, ferrocarril y barco de vapor, y no le faltaron tormentas, incendios e incluso un ligero resfrAi??o, a pesar de lo cual conservA? el optimismo: Creo que estoy en el camino del deber y me apresurarAi?? confiado en la guAi??a y el apoyo de una Providencia todopoderosa.

James Polk

James Polk

El 27 abordA? el Massachusetts; esperaba desembarcar en Veracruz a las 72 horas. Pero el viento obraba en contra y el velero no pudo anclar frente al castillo de San Juan de UlA?a sino una semana despuAi??s. Sin duda, la buena recepciA?n del mando militar, que lo acogiA? con salvas de caAi??A?n y los acordes de Sweet Home y Star Spangled Banner, interpretados por una banda, le deben haber resarcido las molestias de la travesAi??a.

El puerto de Veracruz, despertado a caAi??onazos en la madrugada, estaba tranquilo y al parecer bajo perfecto control, si bien dirige a la policAi??a la autoridad mexicana, restaurada hace tres dAi??as por el nuevo armisticio. Se alojA? en casa de Louis S. Hargous, un comerciante estadunidense allAi?? radicado. La ciudad le dejA? una pAi??sima impresiA?n: ai???temerAi?? pasar por este lugar cuando regrese a casaai???. No era sA?lo el mal clima; los mexicanos se mantienen apartados de nosotros y no lamento que lo hagan porque no me agradan en lo mA?s mAi??nimo. Era Ai??sta una actitud insA?lita en el pueblo hospitalario que es el mexicano, sin duda explicada por la reciente y muy dolorosa derrota militar.

[...]
Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.

10. Las utopAi??as agrAi??colas de MichoacA?n desde la colonia hasta el siglo XX: Una historia con tres momentos

Alfredo Pureco Ornelas /Ai??Instituto Mora
Revista BiCentenario #10

Pareciera que MichoacA?n es un lugar predilecto para las utopAi??as. Y es que ellas se han intentado en tres momentos que, aunque terminaron sin frutos perdurables luego de la muerte de sus promotores, sAi?? dejaron una huella importante en el espAi??ritu humano que, a la fecha, podemos apreciar y recuperar. El primer momento se dio a finales del sigloAi??XVI, cuando algunos europeos de buena voluntad miraron al continente americano como un espacio de regeneraciA?n. Un ejemplo de ello fueron los misioneros llegados a estas tierras que, como el primer obispo de MichoacA?n, Vasco de Quiroga, suponAi??an que la colonizaciA?n del Nuevo Mundo era una oportunidad que Dios otorgaba a los hombres para empezar de nuevo, para renacer. La evangelizaciA?n de los nativos representaba tambiAi??n la oportunidad de formar al hombre nuevo, de modelar un tipo de conciencia alejada de los vicios. Para el humanismo espaAi??ol aquel siglo XVI fue una Ai??poca que ofrecAi??a la posibilidad de hacer experimentos novedosos en aras de la perfecciA?n espiritual. El obispo Quiroga, recuperando el planteamiento de dos grandes renacentistas ai??i??TomA?s Moro y Tomasso Campanellaai??i??, jugA? a dar vida a su propia utopAi??a en los pueblos-hospital de MichoacA?n.

Vasco de Quiroga

Vasco de Quiroga

La pretensiA?n de Quiroga era fundar pueblos agrAi??colas que, con apego a las ordenanzas monA?rquicas, permitiesen aprovechar la humildad y sencillez de los indAi??genas para reivindicar los valores de la iglesia cristiana en su etapa prAi??stina. AdemA?s, buscaba promover la especializaciA?n productiva de cada poblado en aquello en lo que tenAi??a mayores posibilidades y aptitudes, con lo que se darAi??a un intercambio benAi??fico para todo el entorno. AsAi??, los prototAi??picos hospitales-pueblo de Santa Fe, de la Laguna y del RAi??o en MichoacA?n y la Santa Fe de MAi??xico, en las cercanAi??as de Cuajimalpa, nacieron en la dAi??cada de los aAi??os 1530. Aunque el empeAi??o por sostener el proyecto transformador fue arduo, en el largo plazo era difAi??cil de sostenerse financieramente. A la muerte del incansable Quiroga, su aspiraciA?n no tuvo heredero y feneciA?.

Esta experiencia colonial precediA? a otrasAi??dos, ocurridas de forma muy distinta aunque en el mismo escenario. La segunda aconteciA? en el Porfiriato, cuando se tratA? de proyectar la imagen de un MAi??xico moderno, con un amplio progreso material. La tercera ocurrirAi??a despuAi??s de la RevoluciA?n, como producto del arraigo del ideario cardenista encaminado a abrir el desarrollo social en el campo. Sobre estas dos A?ltimas experiencias, nos extenderemos un poco mA?s.

Antes de referirnos a ellas, quisiAi??ramos precisar que el sentido etimolA?gico de la palabra utopAi??a es el noai??i??lugar. Es decir, la utopAi??a es un artificio de la mente, de una abstracciA?n, un proyecto, por lo cual nace en el A?mbito de lo individual e Ai??ntimo. Su hechura responde a los ideales de su sujetoai??i??creador y por lo mismo responde a sus aspiraciones, las cuales, sin duda, estarA?n determinadas por la Ai??poca en que le toca vivir. De tal modo, una utopAi??a puede ser de orden Ai??tico, social, polAi??tico y hasta econA?mico y aun llegar a ser programas de trans- formaciA?n de gran aceptaciA?n social y entonces perdurar o bien limitarse al aislamiento de quien las sueAi??a y morir cuando Ai??ste muere.

La utopAi??a empresarial privada

El espacio idA?neo para realizar una utopAi??a es aquel que, para quien la proyecta, se encuentra vacAi??o. Es un territorio inmaculado, desprovisto de identidad por creer que no pertenece a nadie; sin embargo, tal espacio es posible de colmarse con lo ajeno, con lo anhelado, que allAi?? puede florecer. Esta descripciA?n se ajusta relativamente bien a lo ocurrido en el campo de los negocios y la empresa agrAi??cola moderna que pretendiA? arraigar el rAi??gimen porfiriano en MAi??xico por conducto de extranjeros. Y es que en las A?ltimas dos dAi??cadas del siglo XIX el general Porfirio DAi??az invitA?, por medio de su ministerio de Fomento, a colonizarAi??MAi??xico. IdAi??licamente se pretendAi??a romper con la tradiciA?n y el provincianismo que se pensaban como la cara del atraso para hacer progresar al paAi??s, modernizarlo y volverlo cosmopolita. Sin embargo, sA?lo en casos muy excepcionales pudo lograrse este modelo del “buen” colono y uno de ellos lo representA? el italiano Dante Cusi, quien se establaciA? con su familia en la Tierra Caliente de MichoacA?n en 1884 para construir una utopAi??a agrAi??cola y empresarial privada.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 16.11.49

El emigrado llegaba de MilA?n pensando, como muchos otros italianos de su Ai??poca, que AmAi??rica era un continente abierto a las oportunidades de Ai??xito econA?mico individual. Lo que encontrA? fue un territorio muy distinto al que dejA? atrA?s; uno aislado, casi desierto y agobiantemente tA?rrido. Su plan original no habAi??a sido establecerse en MichoacA?n, sino en Estados Unidos, donde pretendAi??a convertirse en productor y comercializador de algodA?n. No se pudo, asAi?? que tuvo que conformarse con la idea de que, si en algA?n lugar iba a convertirse en un hombre de fortuna, serAi??a en MAi??xico.

El lugar que los recibiA? fue ParA?cuaro, pequeAi??o paraje cerca de ApatzingA?n. Al inicio, Cusi y su familia se contentaron con poder sobrevivir a la ruina en que estaban. Se asociaron con otros italianos que arrendaban propiedades por la zona y con ellos, si bien no mucho despuAi??s de forma autA?noma, se hicieron agricultores, comerciantes, arrieros y hasta prestamistas en pequeAi??o. De arrendatarios pasaron a pequeAi??os propietarios y su carA?cter de extranjeros y trabajadores les dio buena reputaciA?n y el aprecio del gobernador Aristeo Mercado y mA?s tarde del mismo don Porfirio.

La zona a donde llegaron Cusi y su familia seAi??habAi??a ocupado desde la Ai??poca colonial en el cultivoAi??de aAi??il, algodA?n, arroz y, sobre todo, comoAi??enorme pastizal para la crianza de ganado bovino.Ai??Sin embargo, aunque las propiedades eran deAi??gran extensiA?n, las pocas haciendas que continuabanAi??en funcionamiento se hallaban en profundaAi??crisis derivada del estado que las habAi??a dejado,Ai??por un lado la guerra de Reforma y por otro, laAi??resistencia al imperio francAi??s. En cambio, las unidadesAi??productivas mA?s pequeAi??as, los ranchos, gozabanAi??de cierta bonanza relativa y fue desde ellosAi??que Dante Cusi comenzA? a despegar junto con elAi??naciente sigloAi?? XX.

En la medida en que creciA? el poder econA?micoAi??de la familia, el entorno de los valles soleadosAi??en que quedaron sus propiedades fue siendoAi??objeto de una gran transformaciA?n geogrA?fica yAi??social. Ese plan transformador respondAi??a a los deseosAi??de Porfirio DAi??az y sus ministros de FomentoAi??de poblar el campo con emigrados europeos queAi??vertieran su saber innovador, introdujesen nuevasAi??tecnologAi??as agrAi??colas, cultivos comerciablesAi??que se impusieran sobre los de autoconsumo ai??i??loAi??cual llevarAi??a a la especializaciA?n y por lo mismo alAi??monocultivoai??i?? y, finalmente, alentaran ai??i??aunqueAi??sin mayor compromisoai??i?? la mediana y pequeAi??aAi??propiedad individual al estilo de las granjas.

Dante Cusi y sus hijos lograron alcanzar esasAi??metas en la primera dAi??cada del sigloAi?? XX, al adquirirAi??una extensiA?n de 62,000 hectA?reas en losAi??valles de TamA?cuaro y AntA?nez por la vAi??a de prAi??stamosAi??hipotecarios que les concediA? la Caja deAi??PrAi??stamos para Obras de IrrigaciA?n y Fomento aAi??la Agricultura. En aquellos lugares fundaron lasAi??haciendas siamesas de LombardAi??a y Nueva Italia.Ai??En ambas, los cascos de las haciendas se edificaronAi??prA?cticamente en medio de la nada, pues desdeAi??hacAi??a mucho tiempo los pequeAi??Ai??simos caserAi??osAi??en que se ubicaron se encontraban en ruinas yAi??casi despoblados.

La tarea mA?s importante para hacer productivasAi??aquellas llanuras era proveerles de una fuenteAi??de agua para convertir los semidesiertos en planiciesAi??fAi??rtiles. AquAi?? entrA? en escena la pericia y saberAi??de los italianos, quienes, familiarizados con laAi??ingenierAi??a hidrA?ulica de su tierra de origen, LombardAi??a,Ai??lograron sacar el agua del rAi??o Cupatitzio,Ai??la que iba por el lecho de un caAi??A?n muy profundoAi??por abajo del nivel del terreno que se querAi??aAi??irrigar. Esto se logrA? mediante la introducciA?n deAi??nuevos materiales como la tuberAi??a y el remachadoAi??de acero, asAi?? como del empleo de fuentes novedosas de energAi??a en la comarca como la tAi??rmica y laAi??elAi??ctrica. Las tareas de nivelaciA?n y construcciA?nAi??de nuevos canales de conducciA?n del agua fueronAi??otras obras que llamaron la atenciA?n.

Justo al inicio de la RevoluciA?n mexicana, paraAi??1910, los Cusi continuaban ampliando hacia elAi??sur la frontera agrAi??cola de MichoacA?n, rumbo aAi??los linderos de la rivera norte del rAi??o Tepalcatepec.Ai??Para ello no sA?lo se habAi??an especializado enAi??la producciA?n de arroz, sino que estaban prestosAi??a incorporar las innovaciones en materia de mejoramientoAi??genAi??tico del ganado y de las semillasAi??agrAi??colas que empleaban. Experimentaban conAi??simientes, con la adaptaciA?n de especies frutales yAi??pecuarias, e importaban tanto de Estados UnidosAi??como de Europa maquinaria para hacer funcionarAi??la parte agroindustrial de la refinaciA?n del arroz.

Aquel despegue econA?mico tendrAi??a grandesAi??implicaciones sociales y, aunque muchas de estosAi??cambios fueron eclipsados por la RevoluciA?n,Ai??su trascendencia vale la pena recuperarse. PorAi??ejemplo: si en 1910, reciAi??n fundada la haciendaAi??de Nueva Italia, contaba con 700 habitantes, alAi??mediar el sigloAi?? XX alcanzarAi??a una poblaciA?n deAi??4,700 personas. Este crecimiento demogrA?ficoAi??se presentarAi??a de forma ininterrumpida, a pesarAi??incluso de la misma RevoluciA?n. En la especializaciA?nAi??del cultivo del arroz se demandA? de formaAi??estacional, sobre todo para el periodo de cosechas,Ai??una amplia mano de obra que, desocupada de susAi??propias labores agrAi??colas, llegaba de las regionesAi??altas de MichoacA?n e incluso de los vecinos estadosAi??de Jalisco y Guerrero.

Lejos de que los Cusi pensaran en susAi??haciendas como sitios que les investirAi??anAi??automA?ticamente de prestigio social, y enAi??concordancia con la imagen seAi??orial delAi??terrateniente tradicional, aquellas fueronAi??contempladas desde su origen con unaAi??mentalidad moderna, burguesa, dirAi??aAi??Werner Sombart ai??i??el famoso sociA?logo yAi??economista alemA?n. Se trataba de unidadesAi??econA?micas hechas para la producciA?nAi??de excedentes y por consiguiente eranAi??entendidas como fuente para la obtenciA?nAi??de ganancias. El cA?lculo econA?micoAi??y tAi??cnico, del que Dante Cusi estaba muyAi??al tanto desde que en suAi??juventud fue empleadoAi??bancario en MilA?n, yAi??como hijo de campesinosAi??en su natal Brescia, pudoAi??ser aplicado con pruritoAi??en la Tierra Caliente michoacana.

NivelaciA?n de terrenos,Ai??apertura de canalesAi??de riego, encauzar corrientesAi??de agua por desnivelesAi??de suelo e introducciA?n de fuentes alternasAi??y novedosas de energAi??a como la elAi??ctrica fueronAi??algunos de sus grandes logros. Aquellos italianosAi??veAi??an materializada en sus haciendas michoacanasAi??la AmAi??rica que habAi??an soAi??ado al salir de su patriaAi??cisalpina. Era su anhelo personal realizado y unAi??ejemplo de progreso muy al estilo del plan modernizadorAi??del campo que el general Porfirio DAi??azAi??deseaba para la repA?blica. La utopAi??a pA?blica y laAi??privada convergAi??an en una sola e idAi??ntica.

La utopAi??a campesina socializante

La RevoluciA?n no impidiA? que aquellos negociosAi??capitalistas siguieran funcionando a pesar de losAi??coletazos que la revuelta armada infringiA? a MichoacA?n.Ai??La coyuntura cambiante obligA? a queAi??lo que era un negocio familiar se constituyese enAi??sociedades anA?nimas, de las cuales la mA?s importanteAi??fue la NegociaciA?n AgrAi??cola del Valle delAi??MarquAi??s, S.A. Si bien las gavillas de bandoleros,Ai??revolucionarios y efectivos del ejAi??rcito constitucionalistaAi??impusieron prAi??stamos o despedazaronAi??la infraestructura agrAi??cola, ello no impidiA? queAi??LombardAi??a y Nueva Italia pudieran sortear el escenarioAi??adverso.

SerAi??a hasta la dAi??cada de los aAi??os 1920 cuandoAi??las relaciones entre jornaleros y hacendados entraronAi??en una larga fase de fractura que resultA?Ai??imposible de superar. Los intereses de clase noAi??pudieron contenerse mA?s dentro de la matrizAi??paternalista que Dante Cusi quiso imponer porAi??mucho tiempo en el manejo de las relaciones laboralesAi??y en 1938, luego de numerosas huelgas,Ai??el presidente LA?zaro CA?rdenas decidiA? que NuevaAi??Italia y LombardAi??a fueran intervenidas por el gobiernoAi??para dejarlas, de manera Ai??ntegra, con todoAi??y su infraestructura, en manos de sus trabajadoresAi??bajo la forma de un ejido colectivo. El anhelo delAi??general CA?rdenas no era sA?lo entregar la tierra yAi??dejar a su suerte a las clases rurales indigentes,Ai??sino establecer en ella un prototipo de ai???haciendaAi??sin hacendadosai???. Luego de la entrega formalAi??a poco mA?s de 2,000 campesinos, ocurrida en elAi??mes de noviembre, se iniciA? una segunda fase deAi??transformaciA?n del espacio terracalentano, ahoraAi??por obra del ideario social del cardenismo; otroAi??ideal, otra utopAi??a.

El ejido comenzA? a operar en las parcelas dadasAi??a los jefes de familia radicados en las comunidadesAi??de las ex haciendas. De los terrenos para usoAi??agropecuario, se apartA? en cada una un espacioAi??para la educaciA?n agrAi??cola de niAi??os y jA?venes.

Para ese entonces, las haciendas eran generadorasAi??de 13,500 toneladas de arroz, 2,000Ai??de limA?n y poseAi??an 17,000 cabezas de ganado.Ai??Mantener aquel ritmo de producciA?n exigAi??aAi??recursos financieros que sA?lo se lograron obtenerAi??mediante la constituciA?n de SociedadesAi??Colectivas de CrAi??dito, una por cada nA?cleoAi??productivo anterior a la expropiaciA?n. LaAi??idea planificadora del presidente CA?rdenasAi??se imponAi??a como esquema para la marcha deAi??aquellas unidades de producciA?n cuya inspiraciA?nAi??habrAi??a abrevado en los experimentosAi??colectivistas rurales de los koljoses soviAi??ticos.

LA?zaro CA?rdenas, el otro utopista.

LA?zaro CA?rdenas, el otro utopista.

Al igual que se vieron afectadas las antiguasAi??propiedades de los Cusi, asAi?? tambiAi??n seAi??transformA? la propiedad agraria de toda la riveraAi??norte del rAi??o Tepalcatepec, prA?cticamente desdeAi??los lAi??mites con el estado de Jalisco en el extremoAi??poniente, hasta el rAi??o del MarquAi??s por el oriente.Ai??De 1936 a 1959, en aquella extensa regiA?nAi??se fundaron una treintena de ejidos, que en otroAi??sentido representA? un cambio poblacional abruptoAi??para la zona debido a que los asentamientos seAi??establecieron allAi?? donde anteriormente existAi??a unaAi??bajAi??sima densidad demogrA?fica.

En relaciA?n a la planeaciA?n urbana de los nA?cleosAi??ejidales, llama la atenciA?n el cuidado conAi??que se pretendiA? dar satisfacciA?n a sus habitantesAi??en tAi??rminos, no sA?lo en su desarrollo material,Ai??sino humano en general. La traza urbanAi??stica deAi??los nA?cleos ejidales estaba planeada de forma escrupulosamenteAi??reticular, al centro de la cual seAi??encontraba a menudo una plazuela en forma deAi??glorieta a la que convergAi??an cuatro anchas avenidas.Ai??Dentro de esos nA?cleos se disponAi??an, a priori,Ai??lugares para escuelas, los servicios de los distintosAi??A?rdenes de gobierno, el mercado, la biblioteca,Ai??una sala de espectA?culos, un asilo para ancianos yAi??otro para huAi??rfanos, parques deportivos, refrigeradorAi??comunal y escuelas tAi??cnicas agropecuarias yAi??de artes y oficios. En la teorAi??a, el proyecto de losAi??ejidos terracalentanos y su planeaciA?n no dejabaAi??un cabo suelto.

En tAi??rminos de infraestructura las disposicionesAi??fueron integrar aquella comarca al resto deAi??MichoacA?n y del paAi??s, pues si bien los Cusi habAi??anAi??hecho hasta lo imposible para ser competitivosAi??con su arroz en mercados de mediana y largaAi??distancia, siempre tuvieron el obstA?culo del relativoAi??aislamiento entre sus haciendas y Uruapan,Ai??el puerto ferroviario mA?s cercano y desdeAi??donde desplegaban su potencial comercializadorAi??de productos agrAi??colas. Sin embargo,Ai??en 1940 quedA? construida la vAi??a del ferrocarrilAi??de 80 kilA?metros entre Uruapan yAi??ApatzingA?n, a travAi??s de los ejidos de LombardAi??aAi??y Nueva Italia y a poca distancia deAi??muchas otras propiedades ejidales.

No obstante que en 1940 LA?zaro CA?rdenasAi??dejA? la presidencia de la repA?blica,Ai??su interAi??s por la zona de Tierra Caliente deAi??MichoacA?n permaneciA?. La comandanciaAi??de las operaciones militares en la costa delAi??PacAi??fico que le fue asignada durante la segundaAi??guerra mundial lo mantuvo apartado deAi??sus proyectos de fomento rural, pero en 1947,Ai??cuando el presidente Miguel AlemA?n lo designA?Ai??Vocal Ejecutivo de la reciAi??n creada ComisiA?n delAi??RAi??o Tepalcatepec, los retomA?. Con nuevos brAi??osAi??buscA? ampliar la superficie de riego en esos feracesAi??valles y desarrollar a un nivel insospechadoAi??el sistema hidrA?ulico y de presas que los italianosAi??Cusi habAi??an inaugurado en el Porfiriato.

EpAi??logo

El MichoacA?n del sigloAi?? XVI, lo mismo queAi??todo el continente americano, era visto por losAi??humanistas europeos, como una tabla rasa enAi??la cual podAi??a crecer un proyecto de humanidadAi??diferente. Para el obispo Quiroga no se tratabaAi??solamente de emplear la fuerza laboral indAi??gena al estilo que pensaron muchos conquistadores,Ai??sino de hacer de ella la columna vertebral de laAi??que nacerAi??a una sociedad nueva. Su utopAi??a era deAi??carA?cter Ai??tico y econA?mico; pero justamente porAi??tener esa doble mira pereciA? con facilidad ante lasAi??fuerzas contrarias cuando Ai??l muriA?. Por su parte,Ai??la utopAi??a porfiriana modernizadora expresada enAi??la empresa agrAi??cola de la familia Cusi casi se llevA?Ai??a cabo, pues transformA? fAi??sicamente un desiertoAi??en tierras altamente productivas. A ellas concurrieronAi??cientos de personas en busca de trabajo oAi??refugio durante la insurrecciA?n, pero el problemaAi??llegA? cuando la acumulaciA?n demogrA?fica rebasA?Ai??los requerimientos de fuerza laboral de las haciendasAi??y esto las hizo quebrar. En forma posterior,Ai??el presidente CA?rdenas tuvo gran interAi??s en queAi??las conquistas de la RevoluciA?n se entregaran aAi??las masas desposeAi??das que habAi??an participadoAi??en ella y, por tanto, procurA? para los pobres unAi??proyecto de sociedad igualmente diferente; regenerada,Ai??A?til para la naciA?n y capaz de reproducirAi??valores surgidos de la RevoluciA?n. Su gobiernoAi??otorgA? oportunidad de crecimiento comunitarioAi??a los ejidos, pero desafortunadamente tampocoAi??se pudo lograr la utopAi??a socializante en el campoAi??michoacano a plenitud, esta vez porque la semillaAi??de la corrupciA?n administrativa creciA? en las unidadesAi??colectivas de producciA?n y el impulso queAi??dio nacimiento a Ai??stas se agotA? poco a poco.

Tanto la utopAi??a de Vasco de Quiroga en el sigloAi??XVI como los proyectos porfiriano y posrevolucionarioAi??de transformaciA?n de la Tierra CalienteAi??de MichoacA?n, terminaron como ensoAi??acionesAi??surgidas de valores individuales, que se perdieronAi??a medio camino entre lo ideal y lo posible. UtopAi??as,Ai??al fin, pero ligadas siempre e inexorablementeAi??a un impulso vital muy humano y, por lo mismo,Ai??tambiAi??n a la historia.

PARA SABER MA?S:

FERNANDO BENA?TEZ, LA?zaro CA?rdenas y la revoluciA?nAi??mexicana, MAi??xico, FCE, 2004.

EZIO CUSI, Memorias de un colono, Morelia, Morevallado,Ai??2004.

LUIS GONZA?LEZ Y GONZA?LEZ, Los dAi??as del presidenteAi??CA?rdenas, MAi??xico, El Colegio de MAi??xico, 2005Ai??(Historia de la RevoluciA?n Mexicana, vol. 15).

MAURICIO MAGDALENO, Cabello de elote, MAi??xico,Ai??PorrA?a, 1986 (ai???Escritores Mexicanosai???, 85).

16. Esta fue su bandera

MarAi??a Eugenia Arias GA?mez / Instituto Mora

BiCentenario #16

Mire, seAi??or Madero, si yo, aprovechA?ndome de que estoy armado, le quito su reloj y me lo guardo, y andando el tiempo nos llegamos a encontrar, los dos armados con igual fuerza A?TendrAi??a derecho a exigirme su devoluciA?n?Sin duda, le dijo Madero; incluso le pedirAi??a una indemnizaciA?nPues eso, justamente termina diciendo Zapata, es lo que nos ha pasado en Morelos, en donde unos cuantos hacendados se han apoderado por la fuerza de las tierras de los pueblosai??i?? Mis soldados (los campesinos armados y los pueblos todos) me exigen diga a usted, con todo respeto, que desean se proceda desde luego a la restituciA?n de sus tierras.Ai??

Captura de pantalla 2013-10-21 a las 10.45.05Hace cien aAi??os, Emiliano Zapata Salazar se suma a la RevoluciA?n en 1911. Este jefe morelense, que inicia con unos cuantos seguidores en su entidad, reA?ne a miles durante el curso revolucionario en el que sostiene una causa agrarista que hereda y por la que da la vida. DespuAi??s de ser asesinado a traiciA?n, su firmeza en la guerra trasciende en la historia, convirtiAi??ndolo en sAi??mbolo del agrarismo en Morelos, a lo largo y ancho de los Estados Unidos Mexicanos, asAi?? como en otros paAi??ses del mundo.

La autenticidad de esa causa no data del tiempo de Emiliano. Para entenderla como la fuerza palpitante y resurgida que es a la fecha, hay que retroceder muy atrA?s: a la Ai??poca colonial, porque inicia entonces el problema entre pueblos y haciendas por el agravio de estas A?ltimas unidades en contra de los campesinos al despojarlos de sus tierras, aguas, pastos, bosques y demA?s recursos naturales. El conflicto acontece en diversas comarcas, principalmente en el centro sur de nuestra repA?blica, en la regiA?n que hoy se llama estado de Morelos y donde nace Zapata.

A travAi??s de varias centurias, los campesinos reclaman sus derechos mediante representantes que llevan los tAi??tulos de propiedad ante las autoridades en forma pacAi??fica, pero otras veces lo hacen con las armas en la mano. Aquella causa ancestral, sustentada por los precursores agraristas, se asociarA? al liderazgo del sujeto histA?rico que con tenacidad reclamarA? la devoluciA?n de la tierra a sus legAi??timos dueAi??os y que tendrA? un nombre nuevo: zapatismo.

El problema agrario, que se recrudece, culmina en la Ai??poca porfiriana y al momento en que Francisco I. Madero llama a la guerra, buena parte del campesinado se suma a ella esperanzado en que se harA? justicia, pues el artAi??culo 3A? del plan de San Luis seAi??ala que se regresarA? la tierra a quien le pertenece. La participaciA?n de este sector significa una fuerza poderosa que promueve la caAi??da del gobierno dictatorial encabezado por Porfirio DAi??az, fin por el que se convocara a la revoluciA?n y una vez que se logra, Francisco LeA?n de la Barra sube al poder de manera interina y luego Madero.

David Alfaro Siqueiros, "Revolucionarios a caballo" (fragmento)

David Alfaro Siqueiros, “Revolucionarios a caballo” (fragmento)

Pluma y fusil apuntan contra los combatientes desde que se incorporan a la lucha en marzo de 1911, hasta que muere el caudillo en abril de 1919. Una campaAi??a de desprestigio llevada a cabo sobre todo por la prensa conservadora del aAi??o once en la ciudad de MAi??xico exhorta a ir contra ai???la barbarieai???, ya que los zapatistas se manifiestan como ai???rebeldes y elementos mA?rbidos que brotan del subsuelo y atentan contra la civilizaciA?nai???; es entonces que se aplican los peores denuestos a Zapata para concebirlo como bestia y bandido, como la apariciA?n del subsuelo que quiere borrar todas las luces de la superficie, y para llamarlo Gengis Kan y Atila del Sur.

Un hecho importante en el proceso histA?rico del zapatismo es cuando Emiliano adquiere el mando al ser reconocido por gente del municipio de Ayala y jefes locales de otros lugares en su estado, lo que acontece tras la muerte de Pablo Torres Burgos, cabeza del maderismo y director inicial del movimiento en los A?ltimos meses de 1910 y los primeros de 1911; uno mA?s, el momento en que los zapatistas se separan de Madero considerA?ndolo traidor, porque da prioridad al licenciamiento de armas y a la instauraciA?n de un orden democrA?tico.

A mediados de 1911, Emiliano se entrevista con Madero en la ciudad de MAi??xico, expone las razones de su levantamiento y le solicita que cumpla lo prometido, pero aquAi??l insiste en que desarme a sus tropas. Y es, de acuerdo con Gildardo MagaAi??a, que Zapata acercA?ndose, seAi??ala la cadena de oro que trae y en el que ambos sostienen el diA?logo con que iniciA? el relato.

A poco de que Madero resultara electo como presidente constitucional, en noviembre de 1911,Ai??los zapatistas se manifiestan a travAi??s de un documento que enarbolan como su bandera: el Plan de Ayala, cuya versiA?n original, que data del 25 de aquel mismo mes y aAi??o, se atribuye principalmente a Otilio Edmundo MontaAi??o; dAi??as antes, Zapata y unos seguidores son perseguidos en la zona de Ayala y arrojados de Morelos a Puebla por fuerzas del gobierno y, cerca de Miquetzingo, Ai??l y MontaAi??o revisan lo que ambos han bosquejado por escrito desde que Madero postergara las demandas agrarias, terminan de redactarlo y lo proclaman en Ayoxustla, Puebla.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 12.54.16Los jefes locales, respondiendo al llamado del caudillo, se concentran con su gente en Ayoxustla y esperan inquietos. Zapata y MontaAi??o salen del jacal donde han ultimado detalles; el primero los exhorta: ai???A?Ai??sos que no tengan miedo, que pasen a firmar!ai??? Luego, de pie, junto a una pequeAi??a y rA?stica mesa que sirve de base, se lee el plan. Sorprendidos y emocionados, pasan a firmarlo. Unos mA?sicos traAi??dos de Miquetzingo interpretan el himno nacional que se canta en posiciA?n de firmes. Unos cohetes truenan y se hace la jura de la bandera de MAi??xico que, puesta en alto, es flanqueada por Emiliano y Eufemio Zapata ante los que desfilan las tropas.

DespuAi??s, cada quien toma su camino. Emiliano regresa a Morelos y estando acampando en una rancherAi??a cercana al mineral de Huautla, ordena que traigan una mA?quina de escribir, papel carbA?n y al cura local. Emigdio Marmolejo le pregunta: ai???A?Y si no quiere venirai???, a lo que aquAi??l contesta que no va a consultarle su opiniA?n, que lo lleve y que si se resiste lo obligue a caminar con la mA?quina en la cabeza. El sacerdote acude y reproduce el plan.

Zapata envAi??a carta a Gildardo MagaAi??a, comisionado en la ciudad de MAi??xico, y le recomienda que lo imprima; le expresa no le importa que la prensa mercenaria les llame bandidos y los colme de oprobios; que Ai??l como no es polAi??tico, ni entiende de esos triunfos en que los derrotados son los que ganan, estA? resuelto a luchar contra todo y todos sin mA?s baluarte que la confianza, el cariAi??o y el apoyo de su pueblo. Es entonces que la primera versiA?n impresa se publica en el periA?dico liberal Diario del Hogar, a mediados de diciembre de 1911, y es la que se conoce en la capital del paAi??s; en ella, hay correcciones gramaticales, varias modificaciones de contenido y el lema original de la manuscrita (Justicia y Ley), aumenta a Libertad, Justicia y Ley.

El plan de Ayala legitima a la causa agrarista y determina la identidad del zapatismo. Constituye un programa radical que seAi??ala cA?mo resolver la problemA?tica en el campo tanto en Morelos y sitios donde se enarbola, como en todo el paAi??s. Plantea ademA?s la manera de seguir la lucha y con quAi?? mecanismos legales se sostendrA?. Hace suyo y reforma al plan de San Luis; revela las ideas que lo inspiran, entre ellas las de los hermanos Flores MagA?n a travAi??s del Partido Liberal Mexicano y de RegeneraciA?n, su portavoz, asimismo las de Paulino MartAi??nez y los hermanos MagaAi??a.

EstA? integrado con una breve introducciA?n y quince artAi??culos. Inicia diciendo que quienes lo suscriben, se han constituido en junta revolucionaria para sostener y llevar a cabo las promesas que hiciera la revoluciA?n de 1910; que declaran ante la faz del mundo civilizado que los juzga y ante la naciA?n a que pertenecen y aman, los propA?sitos que formulan para acabar con la tiranAi??a que los oprime y redimir a la patria de las dictaduras que se les imponen, las cuales determinan en el plan.

Arnold Belkin, "Serie Zapata II"

Arnold Belkin, “Serie Zapata II”

El plan advierte por quAi?? Madero es traidor y exige su renuncia, asAi?? como la de otros representantes polAi??ticos. Demanda que haya otros gobernadores y que tenga lugar una reuniA?n de revolucionarios para designar a un ejecutivo interino en MAi??xico, quien ha de convocar a elecciones de los poderes federales. Propone como Jefe de la RevoluciA?n Libertadora a Pascual Orozco y en su defecto a Emiliano Zapata. Plantea la restituciA?n agraria inmediata, la expropiaciA?n previa indemnizaciA?n, la nacionalizaciA?n de bienes de los enemigos y cA?mo pensionar a los deudos de quienes caen en la guerra. Termina exhortando al pueblo mexicano para que lo apoye con las armas en la mano.

En sostAi??n de dicha insignia estA?n las personas que han sufrido el despojo agrario y el ultraje; campesinos pobres y medios, peones acasillados, medieros y arrendatarios; rancheros que tienen que pagar a las haciendas por derechos de peaje y paso de animales. Y si la tierra es el eje en torno al que gira la presencia zapatista, tambiAi??n hay otros motivos por los que muchos se suman a la guerra: el temor a los amos y los capataces, a la leva y a las autoridades, a las campaAi??as de persecuciA?n; por tener libertad, o porque sus mayores o compaAi??eros se han ido con Emiliano.

La mayorAi??a que defiende el plan de Ayala en Morelos, es de campesinos armados que dedican un tiempo a la lucha y otro al cultivo; forma bandas que no viajan juntas, que sA?lo se reA?nen para atacar objetivos comunes y que dan la impresiA?n de vivir diseminados en las montaAi??as. Como cuerpo militar, integra al EjAi??rcito Libertador del Centro y Sur, cuyas unidades son tropas pequeAi??as no siempre bien organizadas y que practican la guerra de guerrillas como tA?ctica principal, basada en el ataque sorpresivo y la dispersiA?n inmediata.

La supervivencia del movimiento en ese estado se debe a quienes enarbolan el plan con fervor, mujeres y hombres apoyados por ancianos, jA?venes y niAi??os. El carA?cter popular y campesino del zapatismo se advierte en la ropa de los guerrilleros, que visten por lo general con camisa y calzA?n de manta, sombreros de ancha ala y huaraches, vestimenta por la que se han dado en llamar las liebres blancas y por su agilidad, que les permite escabullirse en los montes, donde andan a salto de mata al ser perseguidos por sus enemigos.

Rasgo singular e incipiente del movimiento que enarbola aquel emblema es su sentido original agrarista y local. Sin embargo, al paso de los aAi??os, el zapatismo tiene carA?cter regional y nacional cuando gana mayor espacio y amplAi??a sus metas, a partir de que se propaga en los estados circunvecinos y alcanza otras comarcas, adhiriAi??ndose a Ai??l mA?s adeptos con diversas ideas. Aun asAi??, en el comportamiento de los locales y en la expresiA?n de sus demandas, hay signos en los que prevalecen la tradiciA?n o la costumbre morelenseai??i?? Emiliano, por ejemplo, siendo el jefe mA?s reconocido en la regiA?n centro sureAi??a de MAi??xico, se remite a veces a la autoridad de los ancianos.

Conforme avanza la lucha, la enseAi??a zapatista incluye considerandos, reconocimientos, desconocimientos, adiciones; variantes que explican el porquAi?? de su separaciA?n de otros movimientos. Entre sus enmiendas cabe la de fines de mayo de 1913 mediante la que se desconoce a Pascual Orozco como lAi??der, por haber simpatizado con el gobierno de Victoriano Huerta, y por la que Emiliano Zapata queda a la cabeza del EjAi??rcito Libertador del Centro y Sur.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 12.53.00DespuAi??s que Huerta cae del poder, las controversias de los revolucionarios tratan de allanarse en la ConvenciA?n reunida en la ciudad de MAi??xico y en la de Aguascalientes en octubre de 1914; a esta A?ltima asiste una comisiA?n zapatista, encabezada por Paulino MartAi??nez. El plan de Ayala es reconocido casi en su totalidad, gracias a la participaciA?n del ideA?logo Antonio DAi??az Soto y Gama. El gobierno convencionista, a poco de constituirse inicia y promueve cambios en Morelos y en los lugares donde se adopta el plan, al tiempo que es desacreditado y perseguido por el que instituyen los carrancistas.

A partir de ese aAi??o catorce se produce un gran nA?mero de edicionesdel plan con sus ratificaciones; en una de las publicaciones salida a la luz en MAi??xico en 1915 destaca el ai???Proemioai??? debido a pluma de Dolores JimAi??nez y Muro, quien, afiliada al zapatismo, escribe una alabanza a Emiliano, donde lo compara con Hidalgo, Morelos, Guerrero y JuA?rez, y seAi??ala ademA?s que aunque le pese a muchos, hasta los mismos poderosos comprenden y reconocen la justicia que abriga la bandera de Ayala.

Firme compromiso en apoyo de aquel pabellA?n, considerado como una cosa sagrada convertida en blasA?n, se revela en las fuentes a las que recurre el historiador: ya la palabra escrita y la oral, ya el corrido popular, aA?n en otros materiales como la literatura y la iconografAi??a en su diversidad. ai???Plan de Ayala-lucha agrarista-Emilianoai??? constituyen una frase, un sAi??mbolo que, tras morir el caudillo y a partir de los aAi??os veinte sugiere,Ai??connota, cA?mo la Historia da el fallo a favor, yAi??al hacer justicia mueve a la bandera, la causa y alAi??hombre en heroico nicho donde ha de venerarseAi??al antes ai???Atila del Surai??? como ai???el reivindicadorAi??agrarioai??? de todo un paAi??s.

Ai??PARA SABER MA?S:

FELIPE A?VILA ESPINOSA, Los orAi??genes del zapatismo,Ai??MAi??xico, Centro de Estudios HistA?ricos-El ColegioAi??de MAi??xico/Instituto de Investigaciones HistA?ricas-Ai??UNAM, 2001.

FRANCISCO PINEDA GAi??MEZ, La irrupciA?n zapatista,Ai??1911, MAi??xico, Era, 1997.

* Ver A?Viva Zapata!, dir. Elia Kazan, 1952, DVD.

* Visitar el museo de Anenecuilco, Morelos.

* Escuchar el Corrido del Plan de Ayala, de Leonardo

Kosta, interpretado por el grupo Tribu en http://www.bibliotecas.tv/zapata/corridos/corr03.html

9. Orizaba y las fiestas del Centenario

Eulalia Ribera CarbA? / Instituto Mora

BiCentenario #9

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 13.23.26

El MAi??xico de 1910 no era lo que parecAi??a, yAi??menos aA?n lo que el gobierno de Porfirio DAi??azAi??intentaba que pareciera.Ai??Es verdad que el balance de los 33 aAi??os, siAi??contamos el cuatrienio de Manuel GonzA?lez, duranteAi??los cuales el general DAi??az ejerciA? el mandoAi??supremo del Estado, era altamente positivo, sobreAi??todo si se compara la situaciA?n del paAi??s en 1910Ai??con la de 1877.

El sA?lido aparato estatal construido por los liberalesAi??reformadores de mediados de siglo, hizoAi??posible que la alianza concertada en los aAi??osAi??ochenta entre el poder polAi??tico y los grandes terratenientes,Ai??principales beneficiarios de la desamortizaciA?nAi??y de la nacionalizaciA?n de los bienesAi??de las corporaciones, rindiera frutos. El desarrolloAi??econA?mico era notable, nadie podAi??a poner enAi??duda la estabilidad polAi??tica, y la paz social, conseguidaAi??mA?s a base de palo que de pan, eran fielesAi??testimonios de los logros alcanzados.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 13.19.43

Sin embargo, el desarrollo econA?mico dependAi??aAi??de las condiciones prevalecientes en lasAi??potencias industrializadas que adquirAi??an nuestrosAi??productos. La estabilidad polAi??tica era, en loAi??fundamental, resultado de una fAi??rrea dictaduraAi??pactada con los seAi??ores de la tierra y del dinero,Ai??y la paz social encubrAi??a la gran ofensiva de losAi??hacendados sobre las tierras de los pueblos, el despojoAi??a pequeAi??os propietarios, salarios de hambre,Ai??jornadas de trabajo de 14 horas, tiendas de raya,Ai??justicia patronal ejercida por propia mano y unaAi??larga lista de agravios que la mayorAi??a de la poblaciA?nAi??parecAi??a soportar resignada y calladamente.

Cuando el siglo XX empezA? con una crisisAi??econA?mica originada en Estados Unidos, lasAi??voces de la oposiciA?n, expresadas en A?rganos deAi??prensa siempre amenazados, crecieron no sA?loAi??con nuevas publicaciones cada vez mA?s radicales,Ai??sino con la organizaciA?n de cAi??rculos liberales queAi??se plantearon la necesidad de recuperar la vigenciaAi??de las garantAi??as individuales consignadas enAi??la Carta Magna y de parar las pretensiones de laAi??Iglesia catA?lica de recuperar espacios y riqueza. ElAi??malestar soterrado se empezA? a politizar. Los magonistas,Ai??a travAi??s de su periA?dico RegeneraciA?n,Ai??parecAi??an llegar a todas partes y los clubes liberalesAi??proliferaban. Para 1906 la huelga minera deAi??Cananea, en Sonora, y un conato de alzamientoAi??revolucionario en Coahuila en 1908 fueron indicios,Ai??que se intentA? pasar por alto, de que laAi??cosa no iba tan bien. En enero de 1907 la ferozAi??represiA?n de la huelga de RAi??o Blanco, Veracruz,Ai??seAi??alA? de nuevo que el sistema ya no funcionabaAi??como lo habAi??a hecho hasta hacAi??a poco.

Ese mismo aAi??o se iniciA? otra crisis capitalistaAi??en Estados Unidos, Ai??sta mucho mA?s profundaAi??que la de 1901, y al comenzar el aAi??o deAi??1908 el ai???tirano honradoai??? anunciA? que ya noAi??se postularAi??a para un nuevo periodo presidencial.Ai??Todo se precipitA? a partir de aquelAi??momento. Otro intento revolucionario eseAi??mismo aAi??o, pugnas entre los secretarios delAi??gabinete para alcanzar la silla presidencial, yAi??la oposiciA?n nacida en el seno de la propiaAi??oligarquAi??a.

En su libro La sucesiA?n presidencial en 1910,Ai??Francisco I. Madero propuso la creaciA?n de unAi??partido, e invitA? a Porfirio DAi??az a postularse paraAi??la presidencia, junto con un miembro del nuevoAi??partido para la vicepresidencia. Sordo a la propuestaAi??de transiciA?n pacAi??fica que se le ofrecAi??a,Ai??DAi??az se volviA? a postular con su mismo vicepresidente.Ai??Entonces, obligado a radicalizarse, MaderoAi??hizo campaAi??a con la bandera del sufragio efectivoAi??y la no reelecciA?n, pero fue detenido y apresadoAi??a un mes de las elecciones, que dieron un triunfoAi??fraudulento a Porfirio DAi??az.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 13.18.16

Fue en ese ambiente en el que se dieron losAi??festejos del primer centenario del inicio de la guerraAi??de Independencia. Las celebraciones echaronAi??un Ai??resplandeciente velo sobre la gravedad del momentoAi??y el paAi??s pudo mostrar ante el mundo susAi??logros recientes y su capacidad para dar soluciA?nAi??a problemas ancestrales. La ocasiA?n fue amplia yAi??hA?bilmente aprovechada para reafirmar la autoridadAi??y los mAi??ritos de Porfirio DAi??az, hAi??roe de laAi??guerra patriA?tica y hAi??roe de la paz promotora delAi??orden y el progreso, y la capital de la RepA?blicaAi??fue el escenario privilegiado del gran despliegueAi??de la grandeza mexicana.

Los festejos en la ciudad de MAi??xico fueron losAi??de mayor resonancia del paAi??s. Sin embargo, enAi??cada ciudad y en cada pueblo, los poderes localesAi??se aprestaron a organizar sus propias celebraciones.Ai??Seguramente habAi??a en ello un autAi??nticoAi??sentimiento patriA?tico y un real gusto por la efemAi??ride.Ai??Pero sin duda tambiAi??n, el fasto acontecimientoAi??ofrecAi??a la ocasiA?n a cada ayuntamientoAi??para exhibir, desde su A?mbito, la prosperidad delAi??rAi??gimen porfiriano.

Orizaba era un lugar conspicuo en aquel panoramaAi??de modernidad tan ponderado por elAi??gobierno de Porfirio DAi??az. Durante las dAi??cadasAi??de 1880 y 1890, en apenas 20 aAi??os, la ciudad yAi??su valle se habAi??an convertido en la regiA?n industrialAi??mA?s moderna de MAi??xico, sobre todo por lasAi??grandes fA?bricas textiles que habAi??an encontradoAi??ahAi?? las condiciones propicias para su instalaciA?nAi??y funcionamiento exitosos. La antigua y seAi??orialAi??villa cosechera del tabaco, que habAi??a vivido su esplendorAi??urbano en el siglo XVIII con la riquezaAi??que el cultivo de la ai???hojaai??? habAi??a permitido amasarAi??a unas poderosas elites locales, estaba convertidaAi??un siglo despuAi??s en un hervidero de innovacionesAi??que alteraba sin remedio su armA?nico yAi??tranquilo semblante colonial.

Captura de pantalla 2013-09-27 a las 13.17.22

El Ferrocarril Mexicano habAi??a empezadoAi??a correr por las anchuras de Orizaba a finalesAi??de 1872 y con Ai??l se habAi??an abierto las puertasAi??a la transformaciA?n. Muy bien lo comprendiA? Manuel Payno cuando en 1864 escribiA? que elAi??ai???tren de carros y el convoy de pasajerosai??? prontoAi??acabarAi??an con las ai???vejecesai??? y desplazarAi??an a losAi??antiguos cosecheros y a los descendientes de losAi??administradores del tabaco. El ferrocarril fueAi??efectivamente un condicionante principal paraAi??hacer de Orizaba un enclave conveniente para elAi??florecimiento de la industria. Otro lo fue el agua.Ai??Y es que en los aAi??os ochenta y noventa, grandesAi??capitales franceses amasados en MAi??xico en la actividadAi??comercial y otros europeos canalizados aAi??travAi??s de sociedades anA?nimas, fueron invertidosAi??para levantar las ingentes fA?bricas de la regiA?n orizabeAi??a,Ai??que funcionaron con la energAi??a elAi??ctricaAi??que podAi??a producirse con los caudales del rAi??o OrizabaAi??y el RAi??o Blanco.

AAi??os atrA?s, TomA?s Grandisson, el escocAi??s queAi??fuera administrador de la famosa fA?brica de Cocolapan,Ai??lo habAi??a augurado cuando dijo que enAi??tiempos no muy lejanos, Orizaba serAi??a la ManchesterAi??mexicana. ParecAi??a que la profecAi??a se estabaAi??cumpliendo: cinco fA?bricas de textiles de algodA?n,Ai??una fA?brica de textiles de yute, grandesAi??cervecerAi??as con producciA?n asociada deAi??hielo, varias fA?bricas de cigarros y puros,Ai??tres grandes talleres de barro cocido paraAi??materiales de construcciA?n, un aserraderoAi??de mA?rmol, carpinterAi??as mecA?nicas, molinosAi??de maAi??z y trigo, mA?quinas para beneficioAi??del cafAi??, curtidurAi??as, fundiciones,Ai??tenerAi??as, tejerAi??as, panaderAi??as, zapaterAi??as,Ai??sastrerAi??as y camiserAi??as, sin dejar de mencionarAi??los grandes y modernos talleresAi??mecA?nicos de la estaciA?n del FerrocarrilAi??Mexicano. Muchos de estos establecimientosAi??funcionaban con la energAi??a elAi??ctricaAi??que producAi??an los dinamos de las hidroelAi??ctricasAi??de la cascada de RincA?n Grande, del SaltoAi??de Barrio Nuevo, de la barranca de Ojo de Agua yAi??de ZoquitlA?n; pero ademA?s, eran centros de trabajoAi??que aglutinaban, muchos de ellos, a centenaresAi??de obreros, y algunos, como las imponentes RAi??oAi??Blanco y Santa Rosa, a cerca de 2000 cada una.

En poco mA?s de cinco lustros, Orizaba habAi??aAi??aumentado su poblaciA?n a mA?s del doble. LaAi??ciudad y todo el valle eran un trasiego de genteAi??oriunda y otra que venAi??a de fuera; trabajadoresAi??textiles que llegaban de Puebla, Tlaxcala y la ciudadAi??de MAi??xico; campesinos de Oaxaca que buscabanAi??acomodo en las industrias. TambiAi??n llegaronAi??operarios extranjeros a las nuevas empresas:Ai??ingleses y escoceses al ferrocarril y a la maquinariaAi??textil, franceses a las industrias textiles, alemanesAi??a las cervecerAi??as, estadounidenses a la ingenierAi??aAi??hidroelAi??ctrica, sin contar a los espaAi??oles ocupadosAi??en los giros comerciales tradicionales, y hastaAi??algA?n sueco que vendAi??a mA?quinas de coser, mueblesAi??y pianos.

La modernidad que iba de la mano de la industrializaciA?nAi??se manifestaba en todo. La ciudadAi??se comunicaba con un amplio sistema de tranvAi??asAi??de tracciA?n animal y se iluminaba con focosAi??de arco gracias a contratos celebrados entre elAi??Ayuntamiento y las hidroelAi??ctricas que servAi??an aAi??las fA?bricas; se construAi??an casas, un nuevo cementerioAi??municipal, un manicomio; se levantabanAi??monumentos y estatuas, se ajardinaban las plazasAi??e instalaban kioscos; se inauguraban elegantes hoteles,Ai??se fundaban sociedades cientAi??ficas, artAi??sticasAi??y academias de mA?sica; se abrAi??an escuelas y se hacAi??anAi??reformas educativas, y hasta se creaba unoAi??de los primeros equipos de futbol de M.xico, elAi??Orizaba A.C.

El progreso orizabeAi??o parecAi??a no enfrentarAi??obstA?culos. Pero, como sucedAi??a en todo el paAi??s,Ai??la bonanza y la renovaciA?n escondAi??an por detrA?sAi??de sus fachadas, malestares provocados por la explotaciA?nAi??inmisericorde de la mano de obra trabajadoraAi??en las fA?bricas por la falta de libertadesAi??polAi??ticas y la mano dura de un gobierno que soloAi??en apariencia era monolAi??tico. La irrupciA?n de unaAi??inestable poblaciA?n proletaria, numerosAi??sima y deAi??raAi??ces campesinas apenas disimuladas, incomodabaAi??a la ai???gente decenteai??? y de refinadas manerasAi??urbanas, tenAi??a en vilo a las ai???buenas concienciasai???,Ai??a los espAi??ritus cultos de las familias linajudas deAi??la ciudad. Se habAi??an creado cAi??rculos mutualistas, escuelas nocturnas para obreros, bibliotecas popularesAi??que fomentaban las celebraciones cAi??vicasAi??del santoral liberal. Las protestas de los trabajadoresAi??y la fundaciA?n del Club AntirreeleccionistaAi??Ignacio de la Llave, con sucursales por todas lasAi??villas fabriles del valle, eran un constante motivoAi??de inquietud para la gente de orden. El 5 deAi??mayo de 1910, un gran mAi??tin antirreeleccionistaAi??fue dispersado por la policAi??a estatal, y el 22 se llevA?Ai??a cabo una multitudinaria manifestaciA?n en laAi??Alameda por la llegada de Madero a Orizaba.

En ese panorama, las fiestas de celebraciA?nAi??del primer centenario de la Independencia ibanAi??a ser una gran puesta en escena de la prosperidad,Ai??la modernidad y las buenas maneras de losAi??orizabeAi??os. El centenario sirviA? de pretexto paraAi??hacer mejoras urbanas que acicalaban la imagenAi??de la ciudad. En marzo de 1910, por ejemplo, elAi??Ayuntamiento otorgA? una autorizaciA?n a la ComisiA?nAi??de Paseos y girA? la instrucciA?n al tesoreroAi??municipal y al ingeniero de la ciudad para trasladarAi??el centro de la fuente pA?blica situada frenteAi??a la iglesia de los Dolores a una de las fuentes deAi??la Alameda, dejando frente a la citada iglesia unAi??ai???hidranteai??? para servicio del pA?blico. TambiAi??n seAi??la facultA? para que mandara construir un centroAi??para otra de las fuentes del principal paseo de laAi??ciudad y para que se quitara la columna que se encontrabaAi??en el centro del parque Alberto L.pez,Ai??remitiAi??ndola al panteA?n en lo que se le hallabaAi??un lugar mA?s conveniente. Todo, como se decAi??a,Ai??para que Orizaba no se quedase atrA?s y presentaraAi??tambiAi??n sus calles y jardines de manera agradableAi??a la vista de los visitantes que la honraren con suAi??presencia el dAi??a 16 de septiembre.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 11.32.23

Como era ya una tradiciA?n de aAi??os, el cabildoAi??nombrA? a una Junta PatriA?tica que habAi??a deAi??encargarse de organizar las festividades. La listaAi??de los integrantes de la Junta solAi??a estar encabezadaAi??por el Jefe PolAi??tico del CantA?n y seguirAi??con el alcalde municipal, los sAi??ndicos y regidoresAi??del Honorable Ayuntamiento, entre quienes seAi??encontraban siempre nombres conocidos por laAi??prosapia de las antiguas familias de cosecheros delAi??tabaco o propietarios destacados por sus pingA?esAi??negocios urbanos. Esa Junta de varias decenas deAi??personas, nombraba a su vez a la comisiA?n encargadaAi??de detallar el programa de actividades queAi??debAi??an solemnizar el aniversario.

Cien aAi??os eran cien aAi??os, asAi?? que en 1910 losAi??festejos no durarAi??an solamente el 15 y 16 de septiembreAi??como de costumbre, sino que, iniciandoAi??el 14, se alargarAi??an hasta el 18.

El programa oficial de las fiestas con que seAi??celebrarAi??a en la ciudad de Orizaba el primer centenarioAi??de la independencia nacional empezabaAi??asAi??:

MEXICANOS:

Desde las mA?rgenes del Suchiate hasta las orillasAi??del Bravo, del AtlA?ntico al PacAi??fico y en elAi??poblado mA?s humilde como en la misma ciudadAi??capitalina, no hay lugar en la RepA?blica donde noAi??se presten los buenos mexicanos a conmemorar,Ai??en la medida de sus fuerzas, el centenario del movimientoAi??insurgente con que se iniciA? la magnaAi??empresa de nuestra emancipaciA?n polAi??tica.Ai??(…)

Si faltan en nuestros festejos los esplendoresAi??de la opulencia, en cambio palpitarA? en ellos elAi??regocijo de nuestro espAi??ritu patriA?tico, que sabrA? dar a tal solemnidad toda la animaciA?n que desbordanAi??nuestros corazones en un aniversario deAi??recuerdos tan gloriosos.

Por eso, sin distinciA?n de creencias, partidos,Ai??posiciA?n y jerarquAi??as, todos, absolutamente todosAi??cuantos llevamos en nuestras venas la candenteAi??sangre de CuauhtAi??moc, debemos cooperar conAi??nuestro esfuerzo individual a fin de que la conmemoraciA?nAi??resulte digna de quienes derramaronAi??su sangre por legarnos nacionalidad.

Con esta inflamaciA?n patriA?tica empezaronAi??los festejos el miAi??rcoles 14 de septiembre a las seisAi??de la maAi??ana, izando el pabellA?n nacional en todosAi??los edificios pA?blicos, y con una salva de 21Ai??ca.onazos y repiques de las campanas en todosAi??los templos de la ciudad. A las diez, en la glorietaAi??central de la Alameda, en presencia de las autoridadesAi??del CantA?n, los miembros de la Junta delAi??Centenario, la Academia Cantonal de ProfesoresAi??y los invitados, se entreg. la bandera nacional aAi??un ai???BatallA?n Escolarai???, que recorriA? las principalesAi??calles de la poblaciA?n hasta el parque Castillo,Ai??donde se entonA? un himno frente a la estatua deAi??Miguel Hidalgo y Costilla. Por la tarde, hubo enAi??la Alameda un concurso infantil de trajes y, al terminar,Ai??los niAi??os trajeados, por supuesto hijos deAi??familias acomodadas, repartieron juguetes a losAi??niAi??os pobres que concurrieron al evento. Eso sAi??,Ai??en el parque Castillo todos los niAi??os, ricos y pobres,Ai??pudieron participar de un baile organizadoAi??para ellos. DespuAi??s de arriar la bandera a las seisAi??de la tarde, el jolgorio de ese primer dAi??a continuA? con serenatas en los parques Castillo, Alberto LA?pezAi??y Teodoro A. Dehesa, que lucieron magnAi??ficamenteAi??iluminados hasta las once de la noche.

El jueves 15, se izA? de nuevo la bandera a lasAi??seis, saludada con los mismos 21 caAi??onazos y repiquesAi??de campanas, pero tambiAi??n con mA?sicasAi??y silbatos de todas las sirenas de f.bricas, talleresAi??y locomotoras de Orizaba. El d.a fue de inauguraciones.Ai??A las diez de la ma.ana, las autoridadesAi??civiles y militares, empleados, corporaciones, colegiosAi??y vecinos se reunieron en el Palacio Municipal,Ai??para dirigirse en caravana al puente PorfirioAi??DAi??az, que fue solemnemente inaugurado conAi??mA?sica de la banda militar y un aplaudido discursoAi??de don Rafael EscandA?n, de ilustre apellido.Ai??Acto seguido, la comitiva se dirigiA? a la 1a calleAi??de la Santa Escuela para descubrir las placas enAi??que estaba inscrito el nuevo nombre de las ahoraAi??calles de la Independencia y, despuAi??s, se coloc. laAi??primera piedra del que hab.a de ser el puente deAi??la Independencia que unir.a las calles de MontielAi??con las antiguas de la Santa Escuela. AhAi?? tambiAi??nAi??ahAi?? hubo un discurso, Ai??ste a cargo de Don CristA?balAi??Granillo, destacado pasante de Jurisprudencia.Ai??Enseguida, la comitiva se dirigiA? a la Alameda,Ai??donde fue inaugurado un kiosco construido porAi??el Ayuntamiento, con una serenata de la bandaAi??infantil del Hospicio Municipal, formada con elAi??patrocinio del Jefe PolAi??tico del CantA?n. Esa mismaAi??banda habrAi??a de amenizar despuAi??s el repartoAi??de 500 trajes a los niAi??os pobres de la ciudad, que Ai??harAi??an seAi??oras, seAi??oritas yAi??caballeros designados porAi??el llamado Centro de Dependientes.

Captura de pantalla 2013-10-25 a las 11.40.17En la tarde de ese 15Ai??de septiembre, despuAi??s deAi??la comida, los habitantes de Orizaba se dirigieronAi??de nuevo a la Alameda para ver cA?mo arrancabaAi??una cabalgata de distinguidas seAi??oritas y jinetesAi??vestidos a las usanzas mexicana y europea, que recorriA? las principales calles de la ciudad con banderasAi??y ramos de flores que fueron depositados alAi??pie del monumento erigido al hAi??roe de Dolores.Ai??Siguieron las serenatas populares en el parqueAi??Castillo y en el Alberto LA?pez, mientras que laAi??crema y nata de la sociedad orizabeAi??a asistAi??a en elAi??Teatro Llave a una velada literario-musical. A lasAi??11 de la noche, llegado el punto mA?s importanteAi??de aquellos festejos, en elAi??balcA?n central del mismoAi??teatro, la primera autoridadAi??polAi??tica del cantA?n vitoreA? la Independencia y,Ai??en ese momento, todos losAi??edificios pA?blicos, los paseosAi??y las avenidas de OrizabaAi??fueron iluminadosAi??mientras las campanas de los templos se echaronAi??al vuelo y el aire fue atronado con salvas y cohetes.Ai??De tal manera aquella noche se recreA?, en laAi??original ceremonia del ai???gritoai???, la convocatoria delAi??padre Hidalgo a toque de campana a la heroicaAi??gesta de los insurgentes mexicanos.

El dAi??a no habAi??a acabado. Los elegantes ocupantesAi??de los balcones del Teatro Llave, seguidosAi??por los humildes espectadores de la plaza, se encaminaronAi??hasta el templo de San JosAi?? de GraciaAi??para inaugurar un moderno reloj colocadoAi??en la torre, mediando unas palabras del profesorAi??de InstrucciA?n PA?blica Miguel SaavedraAi??GuzmA?n. Y entonces sAi??, para acabar, todasAi??las agrupaciones sociales de OrizabaAi??recorrieron en ai???Gran VAi??torai???, como seAi??habAi??a previsto en el programa oficial, lasAi??calles de la ciudad, acompaAi??adas por elAi??pueblo y mA?sica incesante.

Poco rato de sueAi??oAi??tuvieron los orizabeAi??osAi??para rehacerse deAi??jornada tan intensa,Ai??porque al dAi??a siguiente,Ai??a las nueve de laAi??maAi??ana, volvAi??an a reunirse en la Jefatura PolAi??ticaAi??todas las autoridades locales, empleados, obreros,Ai??invitados de las colonias extranjeras y ciudadanosAi??comunes, para recorrer en procesiA?n cAi??vica la ciudad.Ai??La columna, en la que tambiAi??n participabanAi??carros alegA?ricos, recorriA? las calles de 5 deAi??Mayo, de Mercaderes, de Teodoro A. Dehesa, deAi??la CorrecciA?n, la avenida de la Libertad, la de laAi??Reforma y toda la avenida ColA?n hasta la Alameda,Ai??donde hubo un breve acto con dos nA?merosAi??musicales y un discurso de un tal seAi??or Ulloa.Ai??En la tarde se llevA? a cabo un vistoso combateAi??de flores en la Alameda y la avenida ColA?n, y enAi??la noche se cerraronAi??los festejos del dAi??aAi??con serenatas en todosAi??los parques y unAi??espectA?culo pirotAi??cnicoAi??en la avenidaAi??de la Libertad.

HabAi??a concluidoAi??la jornada mA?s seAi??alada de la efemAi??ride, pero,Ai??como dijimos, las celebraciones habrAi??an de prolongarseAi??dos dAi??as mA?s. El sA?bado 17 se inaugurA?,Ai??en la 2a calle de Aldama, la escuela Miguel HidalgoAi??para mujeres que la ComisiA?n del CentenarioAi??mandA? construir como ai???recuerdo materialai??? delAi??primer centenario de la Independencia. El actoAi??consisti. en una larga sucesiA?n de nA?meros musicalesAi??a cargo de una orquesta, un barAi??tono y unasAi??seAi??oritas sopranos, intercalando poesAi??a, discursoAi??y declaraciA?n oficial. Por la tarde se inauguraronAi??tambiAi??n las bancas colocadas en el paseo del parqueAi??Teodoro A. Dehesa, mientras lasAi??bandas militar y municipal amenizabanAi??el evento. Por la noche, deAi??vuelta las serenatas de ocho a onceAi??y, al terminar, bailes populares en elAi??Teatro Gorostiza y el SalA?n Verde.

El domingo fue el A?ltimo dAi??a de fiesta. Se inaugurA? el parque de los HAi??roesAi??con la alocuciA?n, la declaraciA?n y laAi??mA?sica correspondientes, y en la EscuelaAi??Cantonal ai???Ignacio de la Llaveai??? huboAi??una exposiciA?n de trabajos manuales.Ai??La colonia francesa obsequiA? un lote deAi??cobertores al hospital. A las dos de laAi??tarde se iniciA? una gran kermesse en laAi??glorieta central de la Alameda a cargoAi??de la cual estuvieron las ai???principales damasai???Ai??orizabeAi??as, que terminA? con unaAi??batalla de confeti que despuAi??s debiA? darAi??mucho trabajo a los barrenderos de laAi??ciudad. La poblaciA?n obrera de Orizaba tambiAi??nAi??tuvo sus responsabilidades; los trabajadores delAi??Departamento de Fuerza Motriz del FerrocarrilAi??Mexicano, de las fA?bricas de cigarros La Violeta yAi??El Progreso, de la Empresa de Pulques y los textilerosAi??del Yute de Santa Gertrudis, los CerritosAi??y Cocolapan tuvieron la encomienda de levantarAi??arcos triunfales en las calles 5 de Mayo, San RafaelAi??y las avenidas Libertad y ColA?n.

Se llegaba al final de las celebraciones. AquellasAi??jornadas de pompa y regocijo terminarAi??an con unAi??gran desfile, en el que debAi??an participar todas lasAi??agrupaciones obreras de Orizaba, las corporaciones,Ai??los niAi??os hospicianos que estrenaban uniformesAi??de gala y las colonias extranjeras, portandoAi??cada una sus sus estandartes respectivos.

Mucho habAi??an cuidado las autoridades polAi??ticasAi??del cantA?n que la ciudad y sus habitantesAi??se mostraran con la mayor decencia y lucimientoAi??posibles. Al igual que en la ciudad de MAi??xico,Ai??hasta a los indios se les quiso acicalar lo mA?sAi??posible y se conminA? a los ayuntamientos a queAi??procurasen, por todos los medios posibles, a lograrAi??que ai???la raza indAi??genaai??? supliera su habitualAi??vestido por el pantalA?n, la blusa, los zapatos y elAi??sombrero charro, y asAi?? confirmar el renombre deAi??MAi??xico como naciA?n culta del mundo.

Durante cinco dAi??as, Orizaba fue una ciudadAi??feliz. Los orizabeAi??os parecAi??an todos hermanadosAi??al son de un sentimiento patriA?tico inspirado enAi??el recuerdo de los hAi??roes que nos dieron patria.Ai??Pero, como dice la canciA?n, al terminar la fiesta,Ai??el pobre volviA? a su pobreza y el rico a su riquezaAi??y el 5 de octubre, Francisco I. Madero lanzA? suAi??plan revolucionario convocando a los mexicanosAi??a levantarse en armas contra el presidente espurio.

 

PARA SABER MA?S:

BERNARDO GARCA?A y LAURA ZEVALLOS, Orizaba.Ai??Veracruz: imA?genes de su historia, MAi??xico, Gobierno del EstadoAi??de Veracruz/Archivo General del Estado, 1989.

RAFAEL DELGADO, Los parientes ricos, MAi??xico, PorrA?a,Ai??1993 (ColecciA?n de Escritores Mexicanos).

EULALIA RIBERA CARBAi??, Herencia colonial y modernidadAi??burguesa en un espacio urbano. El caso de OrizabaAi??en el siglo XIX, MAi??xico, Instituto de Investigaciones Dr.Ai??JosAi?? MarAi??a Luis Mora, 2002.

* Visita a la ciudad de Orizaba, al Archivo Municipal deAi??Orizaba (esquina de Sur 9 y Oriente 4, Orizaba) y al MuseoAi??de Arte del Estado (ex Oratorio de San Felipe Neri,Ai??Orizaba).