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Correo del lector # 35

En revistaAi??BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 35.

Del muro de Facebook

Carro alegA?rico de la colonia japonesa en MAi??xico

Carro alegA?rico de la colonia japonesa en MAi??xico, ca. 1930.

Ai?? ai???Testimonio de un japonAi??s radicado en MAi??xico durante la segunda guerra mundialai???, por Teiji Sekiguchi (nA?m. 7) Entiendo que Tatsugoro Matsumoto diAi??seAi??A? y construyA? un jardAi??n en la hacienda de San Juan Hueyapan, Hidalgo. No tuve el gusto de conocerlo pero cuando fue hotel y me hospedAi?? allAi??, por las noches reconocAi?? su espAi??ritu en ese jardAi??n, como el de un fantasma benAi??fico que ha aleAi??grado mucho mi existencia.

CAi??sar CA?rdova

Es una historia triste. Mi bisabuelo, JorAi??ge Furasawa, fue uno de los japoneses enviados a la Ciudad de MAi??xico y mi abuela me platica todo el sufrimiento y las carencias que pasaron, y les camAi??biaron la vida.

Ana Luisa DA?vila

Fernando Soler, fotograma de Fernando Soler, El Indiano, 1954.

Fernando Soler, fotograma de Fernando Soler, El Indiano, 1954.

Ai?? ai???Entrevista. Fernando Solerai???, por GraAi??ziella Altamirano (nA?m. 21) Los descendientes de la dinastAi??a Soler siguen trabajando, ahAi?? tenemos a CasAi??sandra Ciangherotti, hija del gran FerAi??nando LujA?n, quien a su vez fue sobrino de don Fernando Soler. A?Muchas gracias por la nota!

 

A?SabAi??as quAi???

En el Estado de MAi??xico hay una poAi??blaciA?n de origen otomAi?? llamada San Francisco MagA? que podrAi??a definirse como ai???un paraAi??so fiscalai???. En efecto, el Ayuntamiento no percibe impuestos desAi??de el siglo XVIII cuando ai??i??se cuentaai??i?? el virrey Juan Antonio de BizarrA?n los exentA? de su pago por haberse alojado ahAi??, siendo esto ratificado por Benito JuA?rez y Luis EcheverrAi??a. A la fecha, la poblaciA?n contribuye con un pago anual y mano de obra para las obras pA?blicas.

Parroquia de San Francisco MagA?, Estado de MAi??xico. FotografAi??a de Ana Rosa SuA?rez, 2016.

Parroquia de San Francisco MagA?, Estado de MAi??xico. FotografAi??a de Ana Rosa SuA?rez, 2016.

Cartas

Todos los ejemplares de la revista me gusAi??tan por los temas variados que abordan. A veces no he estado de acuerdo con el criterio o punto de vista de algA?n autor, pero es raro. Sin embargo, el nA?mero que tratA? de Mixcoac con Octavio Paz y el Instituto Mora como ejes, me encantA?ai??i??

Por amor a la historia

La Casa de la Memoria Metropolitana, alojada en la conocida como Casa de las Ajaracas, rescata las fotografAi??as que relatan la transformaciA?n de la Ciudad de MAi??xico a travAi??s de la imagen. CuenAi??ta para eso con un archivo de casi dos millones de ejemplares.

Fachada de la Casa de la Memoria Metropolitana. FotografAi??a de Ana Rosa SuA?rez, 2016.

Fachada de la Casa de la Memoria Metropolitana. FotografAi??a de Ana Rosa SuA?rez, 2016.

Reloj de arena

General RamA?n RayA?n, litografAi??a.

General RamA?n RayA?n

2 de enero de 1817

El fuerte de CA?poro, en MichoacA?n, defendido por RamA?n LA?pez RayA?n desde 1814, se rinde ante el terrible asedio a que lo someten las tropas realistas y sin esperanza de recibir ayuda del exterior.

 

 

Retrato de Miguel MiramA?n, ca. 1859. Library of Congress, EUA.

Retrato de Miguel MiramA?n

27 de enero de 1867

Miguel MiramA?n ocupa la ciudad de Zacatecas con el objetivo de aprehender a Benito JuA?rez y sus ministros, pero estos se salvan mediante una estratagema: el carruaje del presidente toma una direcciA?n, mientras ellos como jinetes se van por otra.

 

Anuncio de la pelAi??cula Pershingai??i??s Crusaders.

Anuncio de la pelAi??cula Pershingai??i??s Crusaders.

5 de febrero de 1917

DespuAi??s de un aAi??o, la expediciA?n estadunidense encabezada por el general John J. Pershing abandona el territorio mexicano por el punto llamado Palomas, en el noroeste de Chihuahua.

 

 

Vista del edificio de la SecretarAi??a de Relaciones Exteriores en Tlatelolco. FotografAi??a de Ana Rosa SuA?rez, 2005.

Vista del edificio de la SecretarAi??a de Relaciones Exteriores en Tlatelolco.

14 de febrero del 1967

En el edificio de la SecretarAi??a de Relaciones Exteriores, de la Plaza de las Tres Culturas, se firma el Tratado de Tlatelolco, por el cual las naciones de AmAi??rica Latina y el Caribe se obligan a impedir la fabricaciA?n, reAi??cepciA?n y almacenamiento de armas nucleares asAi?? como a la realizaciA?n de pruebas nucleares en sus territorios. Para velar por su cumplimiento, se formA? el llamado Organismo para la ProscripciA?n de las Armas NuAi??cleares en AmAi??rica Latina (OPANAL).

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bicentenario@institutomora.edu.mx

Editorial # 35

DarAi??o Fritz

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 35.

La historia lineal de los vAi??nculos entre las naciones parece necesitar de algunos nudos y enredos que las paralizan por un tiempo hasta encontrar quiAi??nes los desaten para inyecAi??tarle mayor energAi??a y volver a avanzar sin piedras ni lodos que la atoren. En ese lapso de maraAi??as abunda el griterAi??o y el desentendimiento, la amenaza de la fuerza y el golpeteo incesante de la descalificaciA?n. Desde una de las trincheras se lanzan fuegos artificiales que obligan a agazaparse del otro lado, hasta que la pA?lvora deje de iluminar el cielo por cansancio de los artilleros o pAi??rdida de eficiencia. Juegan al lAi??mite pero en el fondo la pA?lvora sirve para intentar imponer condiciones aunque no caerA? a tierra. PodrA? haber daAi??os, pero no destrucciA?n. Las necesidades de convivir estA?n implAi??citas y terminan por imponerse. Que de la noche a la maAi??ana una parte quiera hacer responsable a la otra de sus propias carencias o imponerse, habla de una estrategia antigua y repetida. DespuAi??s de varias dAi??cadas de vivir en una vecindad en armonAi??a, MAi??xico se encuentra con que el vecino estadunidense ya no quiere que las hojas del A?rbol que los divide le caigan a Ai??l y de paso pretende tirarle por encima de la barda lo que no le sirve. El nudo y los enredos han vuelto a instalarse. En la dAi??cada de 1920 pasA? algo similar. Y el discurso y la vocinglerAi??a fueron bastante semejantes a los de hoy. HabAi??a xenofobia, racismo, prejuicio y desconfianza. Los factores polAi??ticos y econA?micos alimentaban el distanciamiento. El polAi??tico se llamaba anticomunismo; el econA?mico, petrA?leo y tierras. Se criticaban el atraso y la pobreza, la capacidad de gobernar, los orAi??genes Ai??tnicos y la falta de justicia. Hoy se habla de robo de mano de obra, se criminaliza a migrantes y hasta se proponen militares extranjeros para combatir el narcotrA?fico. La diplomacia de Washington alucinaba con una confabulaciA?n mexicano-soviAi??tica que instalarAi??a el comunismo aquAi?? y por ende en LatinoamAi??rica, una amenaza para la Doctrina Monroe. La mirada de entonces era la de hombres anglosajones y protestantes, una vieja guardia republicana convencida de la superioridad moral, cultural y econA?mica de Estados Unidos, nos dice MarAi??a del Carmen Collado, lo cual no dista demasiado de la que se ve en estos dAi??as en Washington. El conflicto se resolviA? cuando se avizorA? una guerra innecesaria y las voces mA?s moderadas pudieron imponerse. Aquella experiencia que abre la portada de esta ediciA?n de BiCentenario ameniza el anA?lisis del presente y puede servir de proyecciA?n de una vecindad seguramente distante para los prA?ximos cuatro aAi??os.

DespuAi??s de aquellos desencuentros vino una crisis econA?Ai??mica como la de 1929, que ubicA? como uno de sus blancos a los migrantes mexicanos que llegaron en grandes cantidades tras la primera guerra mundial para trabajar en la agricultura, el tendido del ferrocarril y la industria. La prisiA?n y fuertes multas fueron las dos armas que se esgrimieron para despojarse de ellos. Su economAi??a ya no los necesitaba. La participaciA?n de un cA?nsul en Los A?ngeles con sensibilidad para afrontar el problema y creatividad para resolverlo fue relevante aquel aAi??o. Rafael de la Colina organizA? la repatriaciA?n de mA?s de 30 000 mexicanos que vivAi??an en California para llevarlos hasta Guadalajara, Guanajuato y la Ciudad de MAi??xico. Su testimonio agudo describe las mismas dificultades del migrante de hoy en Estados Unidos o en tantas partes del mundo: discriminaciA?n, explotaciA?n laboral, desconocimiento, indefensiA?n y olvido.

Como contraposiciA?n, en la otra punta de cualquier esAi??cala comparativa, estaban actrices y actores mexicanos que intentaban destacar en Hollywood por esas fechas. Dolores del RAi??o, Guadalupe VAi??lez y RamA?n Novarro pudieron dar cuenta de una migraciA?n exitosa, aunque temporal, y a la que a pocos se le ocurrAi??a reprochar. Una muestra de que el tema migratorio es un fenA?meno de la pobreza.

A la mirada exterior le sigue el espejo propio. En MAi??xico hubo en el A?ltimo siglo poblaciones migrantes que recibieron un trato similar al que se ha documentado para los mexicanos al norte del rAi??o Bravo. Lo vivieron los chinos en la primera dAi??cada del siglo xx y ahora los centroamericanos. Sin embargo, esto no es lineal. Otros inmigrantes como los hA?ngaros, que llegaban hacia fines del siglo XIX y principio del XX, pudieron establecerse sin inconvenientes y aprovechar el desconocimiento que se tenAi??a de MAi??xico en su paAi??s para promocionarlo, aunque implicara ocultar una realidad abundante en inequidades.

Los aAi??os de la segunda mitad del siglo XIX y los comienzos del siguiente han sido ricos en circunstancias y hechos que fueron moldeando cambios relevantes. A partir de historias personales relatamos en este nA?mero de BiCentenario el aporte a la medicina militar que dio el mAi??dico Francisco Montes de Oca con su insistencia en ofrecer una mejor atenciA?n de las enfermedades y avances en la salubridad, hasta llegar a crear en 1881 la Escuela PrA?ctico MAi??dico Militar (EPMM). Otro caso a destacar se sitA?a en YucatA?n y lleva el nombre de Pedro Guerra. La casa de fotografAi??a que abriA? en 1877, a la que se sumarAi??a su familia posteriormente, retratA? durante 90 aAi??os a generaciones de yucatecos y los acontecimientos de la penAi??nsula. Hoy es parte de un acervo que lleva su nombre con mA?s de 500 mil imA?genes.

En esos aAi??os se fue enraizando una prA?ctica gubernamental que se ha convertido en uno de los fenA?menos mA?s lacerantes para el paAi??s. Una descripciA?n de cA?mo era la corrupciA?n en el siglo XIX muestra que desde el Estado se podAi??an generar fortunas, en tanto la impunidad protegAi??a su prA?ctica. MA?s que un rasgo genAi??tico, se trata de una relaciA?n con las instituciones que perdura por dAi??cadas, argumenta el autor.

En este nA?mero 35 hay otras narraciones por descubrir: el compromiso de Gustavo Garmendia con la causa revolucionaria, la figura del charro en la cultura nacional, la tradiciA?n tan acendrada de festejar a nuestras madres o la historia de una mujer independentista, tambiAi??n madre, traicionada por el confort de su marido. Hasta la prA?xima.

Terrorismo

DarAi??o Fritz

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 35.

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Terroristas hay por todos lados. DetrA?s de una burAi??ka o de unos rasgos de piel oscura. De un boleto de aviA?n que diga TeherA?n, SanA? o Kabul, por tener un tatuaje que identifica a cualquiera con alguna tribu urAi??bana de un barrio marginal, por el acento extranjero o la dificultad al pronunciar, por llevar tenis gastados o por el simple hecho de escribir o comentar posicioAi??nes pA?blicas crAi??ticas. Porque no acredita una estancia legal o porque no trae tarjeta de crAi??dito ni mA?s pesos que los necesarios para pagarse una comida mAi??nima y continuar con hambre. Por subirse a un bote hasta casi hundirlo con otras decenas de iguales o recorrer asfixiado un desierto a 45 grados centAi??grados. Por teAi??ner pasaporte de un paAi??s paria o por pasarse el alto de un semA?foro. Terroristas hay por todos lados, al menos de eso intentan convencernos. La nueva ola mundial xenA?foba toca muchas puertas. Y la asociaciA?n terroAi??rismo-migrantes la define. Si bien la migraciA?n ha heAi??cho al mundo mA?s integrado y multifacAi??tico, algunos no parecen entenderlo asAi??, cuando tocan a sus puertas pasan a la amnesia los retratos de sus padres, abuelos o bisabuelos bajando de un barco apenas con lo que llevaban puesto. A?Y cA?mo les habrAi??a ido a estos seAi??ores de bigote? En sus rasgos mexicanos o sirio-libaneses, el mostacho top de 1910 los podrAi??a haber delatado, heAi??cho sospechosos o puestos en la mira. El estilo italiaAi??no o turco de esos pelos cincelados a mano lo usaban tambiAi??n los anarquistas, los terroristas de entonces. Razones para desconfiar habAi??a. Hacia mediados y fiAi??nes del siglo XIX la pauperizaciA?n econA?mica trajo a YucatA?n a los migrantes sirio-libaneses, atraAi??dos por el oro verde del henequAi??n. Con la ley de ExtranjeAi??rAi??a y NaturalizaciA?n de 1886, el atractivo creciA? y los inmigrantes tambiAi??n. Tuvieron mejor suerte que los chinos. Se asentaron junto a mercados y en las zonas cAi??ntricas para ofrecer su principal portento comercial: la venta de textiles, asociada al financiamiento de las compras que tantos rAi??ditos les darAi??a. Los hermanos Borge fueron unos de ellos. En MAi??rida abrieron dos establecimientos que perdurarAi??an por largo tiempo en la memoria peninsular: La Moda Real y La Ninfa. Se adaptaron a un nuevo mundo y utilizaron la publicidad como esta imagen, posada para seguir ganA?ndose un luAi??gar entre los yucatecos. La migraciA?n, hija de la pobreAi??za, les dio nombre y dignidad. Justo lo que se les quiere quitar un siglo despuAi??s a quienes siguen sus pasos.

Negrita linda

Silvia L. Cuesy

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 35.

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Eras una mariposa al vuelo, Josefa. Combinabas desparpajo, doAi??naire, frescura. A travAi??s de los aAi??os tus aleteos fueron perdiendo gracia, pero el amor que sentAi??a por ti superaba cualquier merma en tu belleza. La jovialidad que esparcAi??as a tu paso era tanta que, al verte, yo me alegraba de ser tu eterno y feliz enamoradoai??i?? Catorce preAi??eces le restaron esbeltez al primor de tu cintura, redondearon tu cA?lido cuerpo y aflojaron tu carne aceitunada. Catorce crAi??os te enloquecieron por turnos con llantos y alboroAi??zo infantil; corrAi??as de aquAi?? para allA?, jugabas con uno, altercabas con otro, los animabas al baile tocando alguna tonadilla con la flauta; si habAi??a enfermitos velabas junto a su cama o, tristemente, diste el adiA?s a alguno en el camposanto. Sin embargo, ninguna gravidez logrA? hacerte renunciar a las ideas libertarias que fuisAi??te madurando con el correr de la vida; ideas tan poco comunes en una dama consagrada a su hogar como lo pretendiste ser tA?, mujer. Yo te exhortaba a guardarte la lengua frente a la gente, ya fuera en pA?blico o en privado. Prudencia y cautela te implorabaai??i?? RespondAi??as que ademA?s de darle a la Nueva EspaAi??a tantos hijos como Dios quisiera, tambiAi??n estabas para infundir valor en los hombres nacidos en este reino. Hombres que habrAi??an de luchar algA?n dAi??a por erradicar de este suelo la opresiA?n y petulancia de los espaAi??oles. A?Ah, esos espaAi??oles que despertaban en ti tanta animadversiA?nai??i??!

A?Ay, Josefa! Eras casi una niAi??a. TenAi??as la edad de nuestra CarAi??men Camila. No, miento, eras dos aAi??os menor. Si mi memoria no es traicionera, cuando entrelazamos miradas por primera vez rondabas los dulces 16, mA?s o menos. No imaginAi?? en ese momenAi??to la vida de amor y tortura que serAi??as capaz de darmeai??i?? No me arrepiento. AliAi??aste mi rutinaria existencia, y mA?s que una maAi??dre fuiste una hermana mayor para mis hijas, pues ni siquiera les doblabas la edad. Gracias a ti dejAi?? atrA?s mi lA?brega viudez y tA?, pAi??cara, resucitaste mi hombrAi??a y a MarAi??a Guadalupe y a MarAi??a Josefa, mis dos hijas, les arrancaste carcajadas a raudales con tus juegos y ocurrencias. Supiste darles el mismo cobijo de madre que a ti te dieron en el colegio.

Recuerdo nuestra duda hace ya tiempo, acurrucados en el lecho. AA?n insisto en que, persiguiAi??ndome, te ocultabas tras una columna del imponente patio del Colegio de VizcaAi??nas. TA? alegabas haber entrado a ofrecerme un vaso de horchata fresca a la oficina del director; como colegiala una de tus tareas era atender a los patronos y cofrades cuando llegaran de visita igual que si estuvieras en tu propia casa. No importa cA?mo haya sido el encuentro, lo que sAi?? es preciso es agradecerlo. Si la sapiencia divina juntA? a dos almas tan opuestas, muy a pesar de todas las crAi??ticas y seAi??alamientos, por algo fue… Eras atrevida, Josefa, y yo un irredento pecador.

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Para leer el cuento completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.

Pionero mexicanos en el cine de Hollywood

DionnAi?? Valentina Santos GarcAi??a
Escuela Bancaria y Comercial

En revista BiCentenario. El ayer y hoy de MAi??xico, nA?m. 35.

Dolores del RAi??o, Lupe VAi??lez y RamA?n Novarro abrieron las puertas para triunfar entre los aAi??os 20 y 30 del siglo XX en los set de Los A?ngeles. Y de allAi?? saltaron a la escena mexicana, como estrellas. Pero a quienes intentaron seguir ese camino no les resultA? sencillo. La industria cinematogrA?fica mexicana, pobre de recursos y profesionales, tampoco ayudaba para quienes pretendAi??an hacer el camino inverso: descollar en MAi??xico y ganarse un lugar en la meca del cine mundial.

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En las primeras dAi??cadas de la industria del cine, Hollywood se consolidA? como un terriAi??torio al que artistas de todo el mundo, o simAi??ples soAi??adores, anhelaban llegar. Entre 1920 y 1930 fueron especialmente exitosos para las producciones estadunidenses, aunque despunAi??taban tambiAi??n las francesas, alemanas, ingleAi??sas e italianas. Por el contrario, en MAi??xico las filmaciones eran escasas y, por si fuese poco, con frecuencia objeto de descalificaciones en la prensa, pues se trataba de realizaciones de factura poco profesional en las que el proAi??ductor debAi??a dar por perdida su inversiA?n, de manera que las pelAi??culas extranjeras eran las favoritas del pA?blico. Los medios impresos y el pA?blico en general parecAi??an preguntarse: A?y en MAi??xico, cuA?ndo habrA? buen cine? Esta inquieAi??tud fue alimentada por el Ai??xito de tres astros mexicanos que cosecharon grandes triunfos en los estudios hollywoodenses, al grado que los cinAi??filos que abarrotaban cines como el Palacio, el Monumental o el Granat pensaron que nuestro paAi??s podrAi??a fabricar con relativa facilidad astros de exportaciA?n.

En general, la cartelera de aquellos aAi??os se componAi??a de largometrajes extranjeros, pues las producciones mexicanas no llenaban los requisitos mAi??nimos de calidad ni tenAi??an tras de sAi?? a distribuidores poderosos. Excepcionales fueron dos filmes que despertaron cierto recoAi??nocimiento de los reporteros: El tren fantasma (1927), una pelAi??cula que, segA?n se promoviA? en la prensa, ai???fue hecha por ferrocarrilerosai??? ai??i??y en la que participaron estosai??i?? , y El secreto de la abuela (1928), de la realizadora CA?ndida BeltrA?n y RendA?n (ai???Canditaai???), una joven yuAi??cateca de ojos claros y porte distinguido que logrA? convocar en la premier a funcionarios pA?blicos y a quien podemos considerar como una de las primeras directoras mexicanas. De estas dos cintas sA?lo se conserva una versiA?n restaurada de la primera; ambas recibieron un trato amable por parte de los crAi??ticos (en conAi??traste con otras producciones mexicanas), pero tambiAi??n dejaron en claro que el problema del cine mexicano era justamente que no se consoAi??lidaba como una industria y, mientras no fuera un negocio formal, los deseos de espectadores, cineastas de ocasiA?n y periodistas estaban lejos de concretarse. En suma, no marcaron hitos en la producciA?n nacional y sus protagonistas tampoco tuvieron continuidad, salvo Carlos Villatoro (protagonista de El tren fantasma) quien lograrAi??a colocarse como actor, ayudante de director y realizador en la etapa mA?s frucAi??tAi??fera del cine mexicano.

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Las ansias de tener a estrellas locales en las marquesinas mexicanas, previa consagraAi??ciA?n en Hollywood, fue estimulada por las carreras de Dolores del RAi??o, Lupe VAi??lez y RamA?n Novarro: la prensa seguAi??a sus pasos y, casi siempre, para referirse a ellos, empleaba pronombres posesivos (ai???nuestraai???, ai???nuestrasai???, ai???nuestrosai???) que expresaban el orgullo de que estos compatriotas hubieran conquistado un territorio siempre hostil a los mexicanos y de que en el camino hubieran dejado atrA?s a muchos rivales estadunidenses (fue el caso de Lupe VAi??lez, quien despuntA? con Ai??xito del concurso Wampas, que era la plataforma de las nuevas estrellas hollywoodenses, y que en su versiA?n mexicana sirviA? para lanzar a beldades como Esther FernA?ndez y Rita MaAi??cedo). Semanarios como Revista de Revistas y El Universal Ilustrado, aunque competAi??an entre sAi??, en algo coincidAi??an: en dar un traAi??tamiento cariAi??oso a ai???la niAi??a Lupeai???, ai???nuesAi??tra gran artista Dolores del RAi??oai??? o ai???nuestro amanerado compatriota RamA?n Novarroai???. Por cierto, este A?ltimo tuvo durante aAi??os una relaciA?n ambivalente con los reporteros mexicanos, quienes lo mismo lo elogiaban que lo tachaban de inaccesible o engreAi??do (opiniones que tendAi??an a matizarse cuando el propio Novarro aceptaba dar entrevistas). Sin embargo, su personalidad enigmA?tica y sus pelAi??culas, que lo mismo eran un imA?n para multitudes en las grandes ciudades de Estados Unidos que en MAi??xico, hicieron que los reporteros perdonaran sus desaires.

Los amantes del cine en MAi??xico creyeAi??ron posible que las estrellas del cine nacional trascendieran las fronteras con una identidad propia y que a partir de esta se rompieran estereotipos y crearan figuras. Tales intentos fracasaron porque parecieron omitir que tanto Dolores del RAi??o como RamA?n Novarro (ambos duranguenses y primos) gozaban de contacAi??tos que facilitaron su acceso a Hollywood, y aunque ai???Lolitaai??? llegA? sin hablar inglAi??s, con sus exquisitas maneras y extraordinaria belleza no tardA? en convertirse en una de las damas jA?venes mA?s codiciadas por los granAi??des estudios. Se trataba de dos presencias de enorme fotogenia que podAi??an dar diferentes tipos Ai??tnicos y cumplir como protagonistas de historias exA?ticas situadas lo mismo en Rusia que en las islas del PacAi??fico.

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El Ai??xito de estos actores mexicanos en la meca del cine mundial hacAi??a abrigar espeAi??ranzas de que los estudios mexicanos dotaran a las salas nacionales de productos propios, dignos de competir en cantidad y calidad con los filmes hollywoodenses y europeos, y que las historias filmadas fueran representaciones de un pueblo con raAi??ces indAi??genas, unificaAi??do, capaz de ajustarse a la vida moderna sin perder su esencia. Se creAi??a factible, y hasta fA?cil, repetir el Ai??xito que habAi??an conseguido los tres compatriotas en suelo estadunidense. De los muchos aspirantes, Guadalupe VAi??lez lograrAi??a colocarse, sin proponAi??rselo, en un lugar de privilegio en los estudios, y regresA? a MAi??xico a convertirse en leyenda. Pero antes de explicar el porquAi?? de su Ai??xito, recordemos a sus antecesores.

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Para leer el artAi??culo completo, consulte la revistaAi??BiCentenario.