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El riesgo de caer. Las ascenciones aereostA?ticas en MAi??xico

Requel Alfonseca Arredondo / Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM

Revista BiCentenario #19

GloboLa historia de las ascensiones aerostA?ticas ha producido aventuras plagadas de excentricidades, desde propuestas para adiestrar A?guilas y usarlas a manera de cuadrillas de caballos, hasta globos construidos con grandes remos y timA?n simulando un barco. TambiAi??n se dio el caso de un duelo en el aire, cuando en el ParAi??s de 1808 dos caballeros decidieron terminar con sus diferencias enfrentA?ndose cada quien en su aerA?stato. El lance consistAi??a en reventar con la espada el globo del contrincante, como efectivamente sucediA?, ya que el perdedor cayA? desde una gran altura matA?ndose en el acto.

A?QuiAi??n no ha soAi??ado alguna vez que vuela movido por el impulso de sus brazos? El ser humano histA?ricamente ha intentado dominar su entorno, sin embargo el cielo, con su calidad etAi??rea, se lo negA? por mucho tiempo. La bA?squeda de respuestas a lo que parece imposible o improbable ha sido detonante del desarrollo cientAi??fico y tecnolA?gico; lo es hoy y lo fue durante el siglo XVIII, cuando los franceses Jacques y Joseph Montgolfier se convirtieron en los precursores de la gran proeza: volar. O al menos elevarse auxiliados por algA?n artefacto que, si bien no reemplazaba las alas de los pA?jaros, sAi?? provocaba la fascinaciA?n deseada.

Asombro bien administrado, porque invenciA?n y empresa fueron de la mano, las ascensiones aerostA?ticas pronto se convirtieron en popular diversiA?n por la que valAi??a la pena pagar, no en condiciA?n de pasajero por supuesto, pues con sA?lo observar el prodigio desde la seguridad de la tierra, era sufi ciente. Surcar el aire, eso, se lo dejaban a los aventureros.

Globos

Primeros vuelos en globo a fines del siglo XVIII

La historia de los ensayos para lograr volar es un recuento de los hombres y mujeres que compartieron con un vasto pA?blico una nueva, alucinante y peligrosa diversiA?n. Lo desconocido era para la multitud el principal ingrediente, aunque tambiAi??n existAi??a una dosis de morbo como aditamento, la posibilidad de una caAi??da aderezaba el espectA?culo al que muy pocos dejaban de asistir. El aspecto cientAi??fico, que tambiAi??n fue parte indispensable del pasatiempo, lo complementaba de manera efectiva ademA?s de dignificarlo.

Los primeros experimentos se hicieron sin tripulantes, remontando globos de papel recubiertos con algA?n material e inflA?ndolos con aire caliente, durante el siglo XVIII se registraron varios intentos en Europa. Antes que ningA?n humano, fueron animales los primeros seres vivos en ser elevados, experiencia que se repetirAi??a en el siglo XX con los primeros ensayos de viajes en la A?rbita terrestre. Al logro de los hermanos Montgolfier en 1783 siguieron otros tantos en diferentes latitudes. No obstante, el crAi??dito mayor se lo llevaron en el mismo aAi??o los tambiAi??n franceses PilA?tre de Rozier y el marquAi??s FranAi??ois dai??i??Arlandes, quienes consiguieron ascender tripulando su globo.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

PARA SABER MA?S:
Eugenio Aguirre, Cantolla, aeronauta (novela), MAi??xico, Planeta, 2012.
Ana Lau Jaiven, ai???Primeras ascensiones en globo en la ciudad de MAi??xico: un empresario de espectA?culos (1833-1835)ai???, en Secuencia (Instituto Mora, MAi??xico), nA?m. 46, nueva Ai??poca, enero-abril de 2000, pp. 21-35.

ai???Mirar el cielo, ver lo que el hombre ha conquistado y soAi??arai???, http://www.inehrm.gob.mx/Portal/PtMain.php?pagina=aviacion-galeria
Leonardo Romero Tobar, ai???La descripciA?n costumbrista en los viajes aAi??reosai???, http://www.cervantesvirtual.com/portal/romanticismo/actas_pdf/romanticismo_6/tobar.pdf
Jules Verne, Cinco semanas en globo, MAi??xico, IURE Editores, 2011.

Un mexicano en ParAi??s: JosAi?? Manuel Hidalgo y la intervenciA?n francesa en MAi??xico

Ai??VAi??ctor Villavicencio Navarro / Facultad de FilosofAi??a y Letras, UNAM

Revista BiCentenario #19

caricatura J.M. Hidalgo B-19 Durante el otoAi??o de 1861, JosAi?? Manuel Hidalgo y EsnaurrAi??zar se encontraba acomodado plA?cidamente dentro de la alta sociedad de la capital francesa. Para entonces, habAi??an pasado poco mA?s de trece aAi??os desde que abandonA? MAi??xico, tras haber sido incorporado al servicio exterior como recompensa a su participaciA?n en la batalla del convento de Santa MarAi??a de Churubusco, donde, segA?n el presidente Manuel de la PeAi??a y PeAi??a, prestA? ai???desinteresados servicios en la guardia nacionalai???, batiAi??ndose con valor y bizarrAi??a frente a las tropas invasoras estadunidenses en aquel lejano 1847. ComenzA? entonces una larga carrera diplomA?tica, que se caracterizarAi??a en buena medida por la fortuna y la casualidad.

Ai??ai???-A?AdA?nde tan de prisa, paisano? -Voy en busca de una
nueva patria…ai??? Caricatura de Escalante en La Orquesta, 1866.

J.M. Hidalgo con libros B-19Su primer nombramiento fue el de secretario en la legaciA?n mexicana que se encontraba en Londres. Tan pronto se hallA? en Europa, Pepe Hidalgo ai??i??como lo llamaban sus amigos mA?s cercanosai??i?? se sintiA? maravillado. Pero tras apenas dos meses de trabajo, debiA? dejar la capital britA?nica al ser promovido por el gobierno a oficial de la legaciA?n que residAi??a en Roma, representando a MAi??xico ante el Papa PAi??o IX, cuya corte se encontraba entonces refugiada en la fortaleza napolitana de Gaeta debido a los movimientos por la unidad italiana. Una vez establecido en tierras de la Campania, en el invierno de 1848, Pepe descubriA? la comodidad con la que se desenvolvAi??a dentro del cuerpo diplomA?tico y la facilidad con la que su carA?cter le permitAi??a hacer amigos entre las personas de la alta sociedad. Al mismo tiempo, el catolicismo fAi??rreo bajo el que habAi??a sido educado en la casa paterna no pudo sino acrecentarse cuando el propio pontAi??fice lo distinguiA? con su amistad, mostrA?ndole en reiteradas ocasiones su confianza y cariAi??o. Una vez calmada la tempestad revolucionaria en Italia, la corte papal volviA? a Roma en abril de 1850. Debieron ser aAi??os felices en la vida de Pepe Hidalgo. Como sus labores en la legaciA?n, ubicada en una calle muy cercana a los Foros Imperiales, no le representaban mucho trabajo, se dio tiempo para perfeccionar su italiano, aprender francAi??s y tambiAi??n tomar lecciones de filosofAi??a, mientras continuaba afinando sus maneras en medio de las familias mA?s importantes de Roma, codeA?ndose con personajes de la talla del monarca Luis I de Baviera y la princesa Carlota Bonaparte, sobrina, nada menos, que del Gran Corso.

Para leer el artAi??culo completo,Ai??suscrAi??baseAi??a la RevistaAi??BiCentenario.

PARA SABER MA?S:
Egon Caesar Conte Corti, Maximiliano y Carlota, MAi??xico, FCE, 2004.
* Visitar el Castillo de Chapultepec (alcA?zar y habitaciones de Maximiliano y Carlota).
* PelAi??cula: Mexicanos al grito de guerra. Dir.: A?lvaro GA?lvez y Fuentes, 1942, en http://www.youtube.com/watch?v=J7lVUvDccak

Las Navidades campechanas de los aAi??os 1950

JosAi?? Manuel Alcocer BernAi??s / Cronista de la ciudad de Campeche

Revista BiCentenario #19

No habAi??a nieve ni tampoco frAi??o, pero sAi?? gran entusiasmo e interAi??s por guardar tradiciones conservadas de tiempo atrA?s. Esto, y mi corta edad, daban quizA? un sabor diferente a las Navidades en Campeche.

Navidad campechana 2 B-19La Navidad Chiquita
AsAi?? se denominaba a la entrada de las fiestas navideAi??as el 8 de diciembre, con la fiesta para las Conchitas. La vAi??spera, puertas y ventanas se adornaban con farolitos y en la noche las festejadas recibAi??an serenata. Al dAi??a siguiente, se ponAi??a en todas las casas un pequeAi??o altar con la imagen de la PurAi??sima ConcepciA?n, adornado con papel de china de colores blanco y azul, y se llamaba a la rezadora para decir un rosario en su honor. Ya en la noche, la familia se reunAi??a para la cena de la Navidad Chiquita, consistente en pedazos de jamA?n, queso de bola holandAi??s, mantequilla danesa de marca Dos Manos y gallina asada, acompaAi??ados con tazas de chocolate humeante y pan grande. Y es que la tradiciA?n en la ciudad de Campeche es que las panaderAi??as preparen pan francAi??s, mojadas, riAi??ones y hojaldras para el 8, 24 y 31 de diciembre y esos dAi??as su producciA?n se multiplica.

La rama
No existe la tradiciA?n de las posadas, sino el canto de la rama. No se sabe de dA?nde vino Ai??sta, ni cuando naciA? ai??i??hay quien dice que llegA? de Veracruz, o tal vez de Cubaai??i??, pero justo quince dAi??as antes del 24 de diciembre, grupos de chiquillos salAi??an a las calles llevando una rama seca de A?rbol, pintada con cal y adornada con farolitos, globos y a veces una guAi??a de colores. Uno de los niAi??os cargaba una cajita de cartA?n con los peregrinos y otro mA?s una pequeAi??a alcancAi??a. Iban tocando de puerta en puerta, cantando estos versos:

Ya llegA? la rama, ya llegA? de Cuba,
Y le trajo al niAi??o un racimo de uva,
Salgan para afuera, miren que bonito,
VerA?n a la rama con sus farolitos.
Denos aguinaldo si nos han de dar,
Que la noche es corta y tenemos que andar.

Los niAi??os esperaban que los dueAi??os de las casas salieran y les diesen algunas monedas. Si se las daban, el alegre canto de despedida era:

Ya se va la rama muy agradecida
Porque en esta casa fue bien recibida.

En caso contrario, la estrofa era de despecho:

Ya se va la rama con patas de alambre,
Porque en esta casa se mueren de hambre.

Y si los ignoraban:

Ya se va la rama con una escalera
Porque en esta casa les dio cagalera.

AsAi??, por quince dAi??as, en las tardes-noches los niAi??os alegraban con su canto barrios, callejones y diversos puntos de la ciudad. Con el dinero recolectado adquirAi??an piAi??atas, dulces, antojitos y hacAi??an una fiesta a la que iban todos los cantantes.

Navidad campechana 1 B-19

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PARA SABER MA?S:
Brocca Andrade, Historia regional de Campeche: perfil socioeconA?mico, MAi??xico, SEP-Limusa Noriega, 2000.
Enciclopedia histA?rica de Campeche, Campeche, Gobierno del estado de Campeche, 2003, 8 t.
JoaquAi??n Lanz Paullada, Villancicos campechanos: los cantos al niAi??o Dios, Campeche, Universidad AutA?noma de Campeche, 2006.
William PinzA?n Reyes, Evocaciones, Santa Ana de mis amores, Campeche, Ayuntamiento de Campeche, 2005.
Luis Mauricio RodrAi??guez Salazar y Bracilia CardeAi??a Alamina, Campeche: arte, fe y folclor religioso: una alternativa de turismo en la ciudad, MAi??xico, Instituto PolitAi??cnico Nacional, 2002.
ai???La Rama Campecheai???, en https://www.youtube.com/watch?v=3atFIHNbi_A

MAi??xico y la esclavitud en el siglo XXI

Carlos DomAi??nguez / Instituto Mora

Revista BiCentenario #19

Siendo contra los clamores
de la naturaleza vender a los
hombres, quedan abolidas
las leyes de la esclavitudai??i??
Miguel Hidalgo y
Costilla (1810)

Un recuento de los enormes retos que MAi??xico enfrenta en tAi??rminos de su desarrollo social y econA?mico da como resultado una larga lista de problemas que deja sin aliento a cualquiera, incluso al mA?s optimista de los optimistas. Es inevitable pensar en la distribuciA?n desigual de la riqueza, los enormes bolsones de pobreza que persisten en algunas regiones y localidades del paAi??s, el narcotrA?fico, los problemas ambientales, los desastres naturales, la ineficiencia en el sector energAi??tico y la inseguridad alimentaria debido a la fluctuaciA?n en los mercados internacionales. Todos estos son sA?lo algunos ejemplos que casi con toda seguridad, querido lector, le vendrA?n a la mente si se da a la tarea de reflexionar sobre los problemas que MAi??xico debe resolver para garantizar su sostenibilidad y sustentabilidad en el futuro. Sin embargo, a pocas personas, a pocos lectores, les pasarAi??a por la cabeza que estamos en un paAi??s donde, ademA?s de todo y por si fuera poco, tambiAi??n existe la esclavitud. A?La esclavitud en el siglo XXI? A?En MAi??xico? A?En un paAi??s donde, a pesar de todas sus enormes deficiencias, nos jactamos de proteger las garantAi??as individuales y de luchar continuamente por los derechos humanos? A?Estamos hablando del mismo paAi??s donde hace mA?s de 200 aAi??os Miguel Hidalgo emitiA? un bando donde exhortaba a todos los dueAi??os de esclavos a liberarlos?

Mojado B-19

Sin duda alguna. La esclavitud en el siglo XXI, tambiAi??n conocida como trata de personas, es un delito que aqueja a MAi??xico y a otros paAi??ses. De hecho, casi con toda certeza, se puede decir que la trata de personas existe de una o de otra manera en todo el mundo. Al igual que la trata de esclavos entre los siglos XIV y XIX de la era moderna, hay paAi??ses que son predominantemente expulsores o exportadores de vAi??ctimas, algunos que son de trA?nsito y otros que son de destino, principalmente aquellos donde existe demanda para fines de trabajos forzados y para fines de explotaciA?n sexual.

Para el pA?blico que no es especializado en estos temas, la palabra esclavitud evoca normalmente imA?genes lejanas de buques que cruzaban el ocAi??ano AtlA?ntico transportando prisionerosde color, capturados en A?frica; niAi??os, hombres y mujeres, sobre todo en la regiA?n de la costa oeste de dicho continente, que eran capturados para ser vendidos y explotados en el sur de la UniA?n Americana. En algunos casos, la palabra esclavo puede tambiAi??n ser relacionada con el pasado afroamericano que es evidente en Cuba, en otros paAi??ses del Caribe, en las costas de MAi??xico y en las costas de otros paAi??ses latinoamericanos como Colombia, Venezuela o Brasil. Para el lector aficionado a las novelas y las pelAi??culas histA?ricas, la palabra esclavitud puede tambiAi??n relacionarse con personajes histA?ricos como Abraham Lincoln en Estados Unidos o el propio Miguel Hidalgo en MAi??xico.

No compras sexo B-19Sin embargo, no es necesario remontarse tanto en el tiempo. A pesar de la expansiA?n de la llamada modernidad, de los avances en materia de derechos humanos en el A?mbito internacional y de la prohibiciA?n explAi??cita de este tipo de prA?cticas en la mayorAi??a de los paAi??ses del orbe, la esclavitud y otras prA?cticas socioculturales muy similares no han dejado nunca de existir. QuizA? se debe a la manera como estos temas son abordados en nuestros libros de texto, los cuales tienden a simplificar demasiado la historia, pero por alguna razA?n hay una laguna en nuestra memoria histA?rica y cuando hablamos de esclavitud sA?lo nos remontamos a este tipo de episodios medio romantizados, como si algo tan deplorable hubiera desaparecido hace mucho tiempo y constituyera un rasgo de barbarie y deshumanizaciA?n, propio de sociedades del pasado, cuando no Ai??ramos civilizados…

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PARA SABER MA?S:

Alejandro AlmazA?n, ai???Un padrote nunca se enamoraai???, 27 de octubre de 2012, http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/96a40c0d7cdd67d4dae4f7a38ee05d36
Faustino Aquino SA?nchez, ai???Y todo lo que huela a esclavitudai???, en BiCentenario, MAi??xico, nA?m. 4, abril-junio 2009.
Rodolfo Casillas (coord.), Rostros diversos de la trata de personas en MAi??xico: situaciones presentes y potenciales de las mujeres, las niAi??as, los niAi??os y adolescentes, ComisiA?n de Equidad y GAi??nero, CA?mara de Diputados, LX Legislatura. Disponible en internet: http://cedoc.inmujeres.gob.mx/documentos_download/rcasillas2.pdf
UNODC, ai???CampaAi??a CorazA?n Azul contra la Trata de Personasai???, http://www.unodc.org/blueheart/es/about-us.html
* MTVL-UNICEF, Esclavos invisibles, MAi??xico 2011, 25 minutos, http://www.mtvla.com/videos/mtv-exit-presenta-esclavos-invisibles-715914/
* The Whistleblower (traducida como Secretos peligrosos o La verdad oculta), Estados Unidos 2010, 112 minutos.

La Decena TrA?gica. Las primeras horas del primer dAi??a

Testimonio de JosAi?? GonzA?lez M., Secretario de redacciA?n del periA?dico Nueva Era

PresentaciA?n de Regina HernA?ndez Franyuti / Instituto Mora

Revista BiCentenario #19

MAi??xico viviA? con emociA?n el proceso electoral para elegir presidente y vicepresidente de la RepA?blica el 5 de octubre de 1911, ya que durante aAi??os, este proceso habAi??a estado regido por la presencia y los deseos de Porfirio DAi??az. Ese dAi??a, por primera vez en mucho tiempo, los ciudadanos emitieron su voto libre por la fA?rmula Francisco I. Madero-JosAi?? MarAi??a Pino SuA?rez. Un mes despuAi??s, ambos, triunfadores en el que quizA? haya sido nuestro proceso electoral mA?s limpio, rendAi??an protesta ante el Congreso. Se iniciarAi??a entonces un gobierno inestable que no logrA? satisfacer las diferencias entre facciones revolucionarias y las presiones de los polAi??ticos porfiristas que aA?n ocupaban cargos pA?blicos.

Madero, idealista, soAi??ador, buscaba la manera de establecer un equilibrio entre dos elementos contrarios: autoridad y libertad. No querAi??a que por razones de autoridad se limitara el uso y el disfrute de la libertad. QuerAi??a y soAi??aba con un rAi??gimen libre y democrA?tico. Sin embargo, su ilusiA?n fue vana, sus errores polAi??ticos debilitaron de forma creciente su fuerza, prestigio y popularidad, la oposiciA?n porfirista ganA? terreno, el desorden polAi??tico progresA? en todo el paAi??s. Su rompimiento con los hermanos VA?zquez GA?mez lo enfrentA? con los antirreeleccionistas, quienes le habAi??an acompaAi??ado hasta entonces; la formaciA?n de su gabinete con funcionarios porfiristas desilusionA? a quienes deseaban cambios radicales. El desarme de las fuerzas revolucionarias y la conservaciA?n de los viejos cuadros militares acentuaron el descontento y la desconfianza; las presiones de la pluripartidista XXVI Legislatura multiplicaron sus dificultades.

entrada Madero

Entrada de Madero al ZA?calo, 9 de febrero de 1913

ai??i??Era yo en febrero de 1913, secretario de redacciA?n de Nueva Era. La vAi??spera de que estallara el cuartelazo de la Ciudadela, se efectuA? en el Teatro Principal una lucha greco-romana, entre dos atletas, uno de ellos francAi??s. Enrique Ugartechea, cronista deportivo del periA?dico, me invitA? a que fuera a la funciA?n. ConcurrAi??, y al terminar nos despedimos retirA?ndome yo para cenar con algunos amigos, todos periodistas, en el Restaurant del Principal. AllAi??, en alegre charla, pasamos el resto de la noche, y como a las dos de la madrugada nos despedimos todos, dirigiAi??ndose cada uno a su domicilio.

Nueva EraDurante la cena, algA?n amigo mAi??o, militar que conocAi?? como Oficial del EscuadrA?n de Gendarmes del EjAi??rcito, cuando estuvo al mando del Mayor Pradillo, viAi??ndome en una de las mesas del Restaurant, se acercA? a mAi?? preguntA?ndome si no habAi??a visto a algA?n otro militar que tambiAi??n fue de Gendarmes y que entonces se encontraba comisionado en la Escuela Militar de Aspirantes en Tlalpan.

El periA?dico ai???La Nueva Eraai???

ai??i??ai??i??A?No has visto a Fulanoai??i??? No, no ha venido por aquAi??.
ai??i??Gonzalitos: tenemos ai???bolaai???. A?Vienes con nosotros? Yo creAi?? que se trataba de alguna correrAi??a de aventuras nocturnas. Le contestAi?? que no; que estaba cansado y pronto me retirarAi??a. Se fue el militar. Yo no di importancia a sus palabras. No pasA? mucho tiempo y llegA? el oficial por quien se preguntabaai??i?? La misma consulta.
ai??i??A?No has visto a Zutano? ai??i??SAi??, acaba de estar aquAi??, pero se retirA? luego. ai??i??Tenemos ai???bolaai???, me dijo en tono parecido al confi dencial. ai??i??A?Vienes con nosotros? Va a estar buena!!!!

Fuente: Juan Manuel Torrea, La Decena TrA?gica. Apuntes para la historia del ejAi??rcito mexicano. La asonada militar de 1913, MAi??xico, Joloco, 1939, pp. 60-65.

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